¡No más tequila!

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Resumen: Sasuke perdió la virginidad y no recuerda con quién por efecto del alcohol. Sakura siempre ríe cuando se habla del tema. Él lo interpreta como burla; ella, en cambio, sabe que es por nerviosismo.

Autora: risita.

Notas: No puedo creer que desde el 2009 no actualizaba esto, mil disculpas.

Naruto® es propiedad de Kishi. Este Fic es sólo mío.

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Buen trasero.


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Sakura había estado muy rara en los últimos días con él. Aunque siempre se mantenía a su lado para que no se sintiera perturbado, ella parecía distante, como si algo le preocupara. Tal vez el asunto de la misteriosa mujer roba virginidades también la estaba mortificando a ella.

Eso era lo último que él quería. Si bien usualmente trataba de mandar a la mierda a cualquiera, ella era la excepción a la regla. Desde que eran pequeños ambos se cuidaban mutuamente. Cuando Sasuke conoció a Sakura apenas tenía seis años. Ella era sobrina de Tsunade, una amiga de su tío Kakashi, quien a su vez lo había cuidado cuando se quedó huérfano de padre y madre.

Ella y Naruto eran como uña y mugre. El rubio también era huérfano de ambos padres y era cuidado por su tío Jiraiya, que era un "viejo rabo verde vale mierda" según la percepción del Uchiha, y del cual Naruto había aprendido a ser todo un cabrón de primera.

A partir de su llegada los tres se hicieron inseparables. Siempre sintió un poco de celos de que Naruto hubiese conocido primero a Sakura, pero aprendió a controlarse. A ella le tocó cuidarlo las veces que él lloraba por la ausencia de sus padres y él la abrazaba siempre que se burlaban de la poca feminidad de ella.

Y es que ella era así. Le valía un comino si su ropa no combinaba con sus zapatos o si su figura no era la de una modelo; a los dieciocho comenzó a maquillarse mínimamente y a ser notada por los chicos. Por cierto, en esta etapa tampoco pudo evitar sentirse celoso de los pocos que la cortejaban.

Uno de ellos era Naruto, quien desde la adolescencia había desarrollado sentimientos por ella. Cuando éste le confesó que la amaba, ella solamente sonrió y lo abrazó fuertemente. Y, aunque él se había deprimido después de su negativa, supo encontrar de nuevo el amor.

Esta vez le tocó fijarse en la bella Hinata, una chica muy tímida pero también muy hermosa. Al principio de su relación, cuando ambos tenían veinte años, parecían la pareja más extraña del mundo; a él le gustaba la adrenalina y a ella la tranquilidad. Pero juntos se entendían y sobre todo, se amaban.

Por eso Sasuke no le prestó mucha atención a la confesión de su amigo, pues lo conocía más que bien. Pero tampoco pudo evitar la sensación de que su sangre estaba hirviendo.

Nunca le prestó atención a eso, pues, según él, no era relevante.

Y ahora ahí estaba, viendo a su mejor amiga sufrir porque el valioso reloj de su padre no podía ser encontrado. Ese reloj había sido la única pertenencia que le dieron a Sasuke después del trágico accidente carretero donde murió su familia y por supuesto para él era más que una simple joya con diamantes.

Durante una semana intentó hacer memoria para ver si recordaba algún detalle que le diera una pista sobre la mujer con la que se había acostado. Pero nada pasó. Su mente no tenía idea de lo que ocurrió esa noche, pues tanto alcohol probablemente le mató algunas neuronas de su prestigiada cabeza.

—No creo que sea conveniente preguntarle a Karin —aconsejó Sakura.

—¿Por qué? —preguntó el pelinegro.

—Porque es una perra mentirosa, de seguro dirá que ella fue la que te desplumó y tú le creerás.

—¿Y cómo sabes que le creeré?

—Porque, aunque te hagas el muy inteligente y audaz, no eres más que un pollito ingenuo con un gran trasero —puntualizó.

Así solía ser ella. Impredecible, espontánea y muy divertida. No le importaba hablar sin tapujos, le gustaba ir directo al grano. ¿Mencionó su trasero?

—¿Cuándo me has visto el trasero? —preguntó curioso.

—Eh, pues —rió—; vamos con Karin, quizás ella sepa algo.

Le cambió el tema. Otra cosa típica de Sakura cuando algo la ponía nerviosa. El Uchiha nunca acababa de sorprenderse de la personalidad de su amiga. Cada día podía aprender algo nuevo junto a ella.

Buscaron a Karin y la encontraron besándose en un rincón de la escuela con Suigetsu, su íntimo amigo. Era bien sabido que él estaba enamorado de ella pero que ella amaba a Sasuke "con todo su podrido corazón" según la Haruno. Al verlos ahí, Karin dejó de besarlo y lo apartó de ella, como si él la estuviera forzando.

—Este iluso nunca entenderá que no siento nada por él —explicó.

—Sí, claro —dijo con ironía la Haruno.

—¿Vienes por el reloj que dejaste la otra noche en la habitación? —le preguntó a Sasuke.

Él se sorprendió, ¿cómo sabía que eso estaba buscando? Karin sacó el artefacto de lujo de su bolsa y se lo dio con cuidado a Sasuke.

—Perdón por irme así sin esperar a que te despertaras, es que me sentí asustada —se disculpó.

—Así que fuiste tú —concluyó el pelinegro.

—¿Quién más podría haber sido? —carcajeó— Ni que Sakura tuviera las agallas para hacerlo.

La mencionada enrojeció de cólera y se fue echando humo a su siguiente clase. El Uchiha se quedó en trance por un rato, pues, aunque sabía que Karin era la que más posibilidades tenía, la esperanza de que fuera alguien más nunca se había ido. Y por alguien más me refiero a una persona con ojos verdes.

—No hagas mención alguna de lo que pasó —sentenció—. Esto nunca más volverá a suceder.

—¿Seguro? Parecías disfrutarlo mucho.

—¡Calla! —gritó— Eso fue un error.

Y entonces se fue. No quería escuchar los detalles de la atrocidad más grande que pudo haber cometido en su vida.

A pesar de haber tenido una familia por corto tiempo, aprendió que las cosas debían hacerse con respeto y con amor. Aunque a veces no demostraba esos sentimientos, siempre los tenía muy presentes, sobretodo en la cuestión sexual. Para él hacer el amor era sagrado.

Lo que hizo con Karin no fue amor, pes no sentía lo más mínimo por ella, le era indiferente. Sentía que había traicionado todos los valores que había aprendido gracias al acto desenfrenado que cometió, movido por el alcohol que corría por sus venas.

Decidió irse a su casa sin entrar a las clases que le restaban, no se sentía con ánimos para oír las cosas aburridas que sus profesores tenían para decir. Espero a que Sakura llegara y por mientras veía televisión sin ponerle atención.

—¡Te dije que en esa perra no debíamos confiar! —gritó la Haruno.

—Ella tenía el reloj —contrarrestó.

—¡Su papá es dueño de ese lugar! —exclamó— De seguro alguna mucama lo encontró y Karin lo reconoció.

—No lo creo posible.

—Incluso pudo habértelo quitado en la fiesta, de tan borracho que estabas tal vez te descuidaste —agregó.

—Ya no quiero oír más del tema —finalizó el chico.

Sakura se dejó caer en el sillón y lo abrazó, escondiendo su cara entre el pecho de Sasuke. Así se quedaron por unos minutos. Él se sentía protegido, en paz; se olvidó de sus problemas en un instante y aspiró el aroma tierno de la chica. Ella estaba algo frustrada y triste, pero, al igual que él, se sintió en confianza.

Las horas pasaron y se quedaron dormidos. Cuando la mujer de ojos verdes despertó, recayó en que era de noche y debía ir a su casa. Trató de no hacerle ruido al muchacho, no pudo evitar contemplarlo por un momento, se abofeteó mentalmente al darse cuenta de que casi babeaba por él y se dispuso a salir.

—Sakura, tienes buen trasero —susurró el Uchiha en medio de su ensoñación.

—¿Y tú cómo lo sabes? —cuestionó.

—No me preguntes, sólo lo sé —y después se volvió a dormir.

Cuidado, te están atrapando, querida.