¡No más tequila!

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Resumen: Sasuke perdió la virginidad y no recuerda con quién por efecto del alcohol. Sakura siempre ríe cuando se habla del tema. Él lo interpreta como burla; ella, en cambio, sabe que es por nerviosismo.

Autora: risita.

Notas: Perdón por la demora. Soy mala :(. El siguiente capítulo será el último.

Naruto®es propiedad de Kishi. Este Fic es sólo mío.

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Error con error se paga.


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Sakura Haruno estaba más inquieta de lo normal. Si bien ya sabían la verdad acerca de la chica misteriosa roba inocencias y además habían recuperado el reloj tan valioso para su mejor amigo, algo le preocupaba.

Tal vez era el hecho de que Sasuke se había alejado, por así expresarlo, de todo contacto con mujeres o a lo mejor la idea de que Karin pudiera tomar ventaja de lo ocurrido.

La verdad era que el simple pensamiento de que el Uchiha podría llegar a sentirse comprometido por haberle entregado su virginidad a la pelos de zanahoria le provocaba escalofríos por todo su cuerpo.

—¿Qué miras? —le preguntó al moreno.

—Nada —contestó.

La chica miró al mismo lugar que su amigo veía y se encontró con que ahí estaba, precisamente, Karin. Parecía que nada le turbaba su patética felicidad. Volvió a reparar en Sasuke y lo miró fijamente. Algo no le agradó.

—¿Qué me miras tú? —le cuestionó con un tono pesado.

Sakura lo analizó un poco más y pudo notar un ligero sonrojo en las mejillas del Uchiha. Oh no, no, no, ¿su amigo se estaba enamorando de semejante perra prostituta?

—¡Na-da! —le dijo enojada.

Después de esto, su relación se deterioró sin poderlo evitar. Sasuke se volvió más callado que de costumbre y Sakura no estaba dispuesta a hablar con la pared fría y dura.

Lo cierto era que ambos se extrañaban y mucho.

Sasuke Uchiha estaba estresado, sus sentimientos estaban enredados a más no poder. Después de la "confesión" de Karin, estaba seguro que algo no cuadraba en la historia; por eso últimamente la observaba para intentar recordar algo de lo sucedido.

Pero nada pasaba.

Definitivamente el alcohol que ingirió ese día fue bastante, tanto como para provocarle una laguna mental de tal magnitud.

Lo cierto era que imaginarse teniendo sexo con Karin le daba asco. La chica estaba buena, tenía un cuerpo descomunal, pero simplemente no era su tipo; para él era más superficial de lo permitido, más falsa que una mujer con cirugías pláticas y más corriente que un perro de la calle.

Su chica ideal debía ser natural, sencilla y sin que le importaran un comino los comentarios de la sociedad.

Sonrió cuando Sakura se le apareció en la mente.

—¿Qué te pasa? —le preguntó a su mejor amiga.

—Ya no es lo mismo.

—¿De qué hablas?

—Lo nuestro —dijo con tristeza—. Desde que te enteraste que Karin te desplumó, siento que le prestas más atención a ella. A cada rato la miras mientras te hablo, te sonrojas y andas en la luna.

Sasuke se rió a carcajadas.

La Haruno lo miró enfurecida, dolida y triste, parecía que quería matarlo.

—Háblame claro, ¿te gusta?

El Uchiha se calló en seco.

—No lo sé.

Este fue su último contacto como amigos.

De una forma u otra, Sasuke sentía que le había fallado a su mejor amiga tanto como se había fallado a sí mismo. Al crecer juntos ambos habían tenido la oportunidad de compartir valores familiares e individuales.

Eran tan afines uno y otro que serían la pareja perfecta.

La idea también rondaba la cabeza del moreno una y otra vez pero pensarlo se le hacía absurdo, un mero abuso de confianza, un aprovechamiento.

Además para él era casi imposible mirarla a los ojos sin sentirse sucio, avergonzado; ¿cómo podría decirle que sólo pronunciar su nombre le provocaba una chispa en todo su cuerpo? Era simplemente tonto. Ella jamás lo aceptaría.

Era su mejor amiga, su hermana.

Naruto Uzumaki se cansó de verlos deprimidos y sin ánimos de nada. Tener una conversación seria y civilizada con ambos era algo que anhelaba con todas sus fuerzas, porque los quería a los dos por igual y no iba a permitir más sufrimiento.

Pero cuando quería juntarlos no podía; ya fuera porque Sakura estaba demasiado enojada o Sasuke más que avergonzado, dicha conversación no se daba.

Cuando hablaba por separado con ellos también era casi imposible. El Uchiha al principio le seguía la corriente con sus bromas pero, más tarde que temprano, terminaba hablando de la ojiverde y de sus problemas.

—Hermano, no sé qué hacer —le confesó el moreno.

—Sólo dile lo que sientes —le sugirió.

—Pero es demasiado testaruda y orgullosa.

—¿Acaso tú no eres igual? —cuestionó— Deberías saber lidiar contigo mismo.

Después habló con Sakura, quien, como siempre, no estaba de buen humor y le pidió que lo hicieran brevemente.

—¿Cuándo piensas acabar con esto? —exigió el rubio.

—Ya no se puede dar marcha atrás.

—Claro que se puede —dijo con mesura—, el problema es que no quieres.

La Haruno se quedó callada. Lo miró una y otra vez hasta que las lágrimas salieron salvajemente de sus ojos, como si hubieran estado esperando una eternidad y por fin pudieron sentir la libertad gota por gota.

Después de esto, Naruto comenzó a sospechar más acerca de los verdaderos sentimientos de esos dos. Si fueran simplemente dos mejores amigos peleados no tardarían tanto en reconciliarse, pues una relación así era capaz de comprenderlo todo y de perdonar hasta el más terrible pecado.

No, ahí había algo más.

Si una persona externa fuera espectador de esa escena, fácilmente diría que él actuaba como un chico enamorado que había engañado y traicionado a su pareja y que ella era la típica chica herida, enojada y resentida con el amor de su vida.

Tenía que hacer algo para que esos dos dejaran de fastidiarle la vida, pues ellos eran principalmente el sentido de su existencia, el motivo de su felicidad, la razón de sus sonrisas. Si ellos no querían volver a ser amigos, los dejaría, pero sólo para que se convirtieran en algo más; no estaba dispuesto a perderlos por una cosa tan estúpida como esta.

Por eso los juntó en un rincón de la escuela, donde nadie pudiera molestarlos; como estaba seguro de que ninguno de los dos acudiría si les decía a qué iban, los trajo con engaños. A Sasuke le dijo que quería enseñarle algo valioso que había encontrado por ahí y a Sakura que le tenía que contar algo de su vida que no lo dejaba dormir y que no se extendería mucho en el tema.

—Bien, no se irán de aquí hasta que arreglen sus asuntos —sentenció—. Los estaré vigilando.

Y se fue, dejándolos solos. Después de unos cuantos minutos en silencio, Sasuke agarró valor, la miró a los ojos y la abrazó fuertemente.

—Te extraño —susurró.

—Perdóname por ser tan infantil —suplicó.

—Te entiendo, estabas celosa —se burló.

Ella le dio un ligero golpe sin deshacer su abrazo.

—Te quiero —pronunciaron al mismo tiempo.

Sakura se sonrojó al igual que el Uchiha. Ambos estaban nerviosos, el moreno cerró los ojos y se acercó a ella, mientras la chica imitaba sus acciones. Cuando sus alientos estuvieron a punto de mezclarse, un grito opacó el momento.

—¡Sasuke Uchiha! —vociferó la pelirroja Karin.

—¡Mierda! —exclamó Naruto.

No se explicaba cómo los había encontrado.

—Tenemos que hablar, en privado —dijo reparando en la chica con cabello rosa.

—Sakura tiene toda mi confianza, así que habla, no hay problema —sentenció.

—Estoy embarazada.

¿Te queda claro, linda, que error con error se paga y que de esta no te libras para nada? Yo te recomendaría hablar pues, de una u otra manera, lo perderás.