Capítulo dos.

- Todo bien, Quejicus - dijo James en voz alta.

Snape interiormente se acobardó recordando aquél horrible nombre. Observó sus manos, aventó su mochila en el pasto y empezó a buscar su varita mágica cuando James gritó - ¡Expelliarmus!

Snape gimió y observó como su varita volaba por los aires y cayó con un ruido sordo detrás de él. Sirius soltó una risotada, se regañó a si mismo por haber bajado la guardia de ese modo. Él ya había vivido esto una vez. Seguramente él sabía mejor que nadie que dejaba a James hacerse el tonto para él otra vez, pero sabía que no iba a esperar nada relevante este día, para comenzar su vida en ese punto. Observó la cara de James tensa, la cara de burla hizo que sintiera un viejo odio que ardía por dentro. ¿Por qué tenía que ser este día de todos los días que tenía su primera nueva vida?

- ¡Impedimenta! - gritó James, señalando con su varita a Snape, que tropezó y cayó al suelo cuando se lanzaba a recoger su varita.

Snape se molestó consigo mismo. Él tenía la mente, la habilidad y la experiencia de un gran mago que tenía la experiencia en una guerra, que tenía la experiencia de haber sido un espía, que había visto muchas muertes en todos estos dieciséis años de su vida, y aún así en su cuerpo joven, se sintió un torpe, un antisocial inepto, como siempre se sintió. ¿Nada había cambiado?

Bueno, aunque él estaba completamente seguro de que las cosas cambiaran de ahora en adelante. Snape se acostó en el pasto jadeando, James y Sirius se acercaron a él con sus varitas en la mano había una multitud reunida. Colagusano estaba por sus pies, observándolo fastidiadamente, cerca de ahí se encontraba Lupin cuya nariz estaba enterrada en su libro, para tener una vista mucho más clara.

Debo de agarrar sólo mi varita mágica y pelear, les mostraré una cosa o quizás dos pensó Snape salvajemente, pero entonces recordó: Lily vendría a rescatarlo. Si él peleara con todos ellos por su propia cuenta, seguramente ella no vendría y nunca arreglaría lo que él arruinó y perdería su oportunidad por siempre. A regañadientes Snape se tragó su orgullo y permitió que ellos se divirtieran a sus anchas... por ahora.

- ¿Cómo te fue en tu examen, Quejiquis? - dijo James.

- Me he fijado en él, tenía la nariz pegada al pergamino - aseguró Sirius con maldad - Su hoja debe de estar llena de manchas de grasa; no van a poder leer ni una palabra.

Varias personas se rieron observándolo. Colagusano hizo una risita aguda, Snape trató de levantarse, pero el conjuro aún seguía en él, estaba luchando, era como si estuviese obligado a permanecer ahí por unas cuerdas invisibles.

- Esperen... y verán - jadeó, miró a James con una expresión de horror - Esperen... y verán... hasta que yo... les pruebe todo lo contrario.

Snape hizo una sonrisa interna. Él había sido capaz de terminar la frase está vez.

- Eso es bueno... viniendo de ti - dijo Sirius fríamente - ¿Qué nos vas a probar, quejiquis? ¿Qué tu nariz es la más grande del mundo?

A pesar de todo, observar a James y a Sirius vivos, atormentándolo una vez más, humillándolo más allá de lo que él se pudiese imaginar. Snape juró en voz alta y trató de pronunciar conjuros pero su varita seguía a diez pies de distancia, no pasó nada.

- Vete a lavar esa boca - le espetó James - ¡Fregotego!

Inmediatamente empezaron a salir rosadas pompas de jabón de la boca de Snape, la espuma le cubría sus labios, le provocaba arcadas y hacía que se atragantará...pero él lo soporto porque sabía lo que iba a pasar después.

- ¡Déjenlo en PAZ!

Snape desvió su mirada hacia ella y sus ojos negros se posaron en la joven Lily. Ella era tan hermosa como la recordaba y mucho más. Su corazón dio un vuelco de emoción.

Lily...oh Lily...James y Sirius giraron la cabeza. Para consternación de Snape, James se llevo su mano libre revolviéndose su cabello. Su propósito se había cumplido.

- ¿Qué tal, Evans? - la saludó James con un tono de voz mucho más agradable, grave y maduro.

- ¡Déjenlo en paz! - repitió Lily. Miraba a James sin disimular una profunda antipatía. El corazón de Snape dio otro vuelco.- ¿Qué les ha hecho?

- Bueno... - respondió James, e hizo como si reflexionara acerca de la pregunta - Es simplemente que existe, no sé si me explico...

Muchos de los estudiantes se habían reído incluido Sirius y Colagusano, pero Lupin que seguía en apariencia concentrado en su libro no se rió, ni tampoco Lily. Snape se había dado cuenta del comportamiento de Lupin está vez y quizás él no era tan malo como los demás, pero ahora él sólo tenía ojos para Lily.

- Te crees muy gracioso - afirmó ella con frialdad - Pero no eres más que un sinvergüenza, arrogante y bravucón Potter. Déjalo en paz.

- Lo dejaré en paz si sales conmigo, Evans - replicó rápidamente James - Vamos, sal conmigo y no volveré apuntar a Quejiquis con mi varita.

El efecto del embrujo paralizante estaba remitiendo y Snape se arrastraba con lentitud hacía su varita, escupiendo espuma de jabón.

- No saldría contigo ni aunque tuviera que elegir entre tú y el calamar gigante - aseguró Lily.

Estaba tan orgulloso de Lily. Verla parada enfrentarse a James como la única que amo mucho más que él.

- Mala suerte, Cornamenta - exclamó Sirius con viveza, y se volvió hacía Snape - ¡Eh!

Snape dirigió su varita hacía James, golpeándolo en sus pies. James se recuperó demasiado rápido y Snape se preguntó si tenía que haber ocupado el conjuro Sectusempra como la última vez, pero no quería volver a recurrir a ocupar magia oscura. Lo que si sabía Snape es que fue colgado boca abajo en el aire, la túnica le caía debajo de su cabeza y sabía que tenía unas flacas y pálidas piernas y unos viejos calzoncillos expuestos a todos para que lo vieran.

Él sufrió esta humillación tonta porque sabía que tenía que hacerlo. Sólo un poco más, ahora...

Muchas personas en la pequeña multitud que se había hecho vitoreaban, Sirius, James y Colagusano echaron una risotada.

- ¡Bájenlo! - dijo Lily.

- Como quieras - dijo James y de golpe alzó su varita. Snape cayó en un montón de terreno arrugado. Se limpió su túnica, agarró su varita de su pies y antes de pronunciar algún hechizo Sirius dijo - ¡Petrificus totalus! - Snape se desplomo una vez más, se puso rígido como una tabla.

- ¡Déjenlo en paz! - Lily gritó y sacó su varita mágica. James y Sirius la miraron con cautela.

- ¡Ey! Evans, no me hagas acerté una maldición a ti - dijo James sincero.

- ¡Entonces quítale la maldición!

James suspiró profundamente y, a continuación, se dirigió a Snape y murmuró el anticonjuro.

- Ahí tienes - dijo, mientras Snape se ponía trabajosamente en pie - Tienes suerte de que Evans haya estado aquí, Quejicus.

- Yo no - Snape empezó a hablar - No necesito tu ayuda - dijo con firmeza, mirando a Lily en vez de a James, se seguía sintiendo avergonzado como para atrever a darle las gracias a Lily en frente de todos al menos no le había dicho sangre sucia. Jamás se volvería a manchar con esa palabra de eso si estaba seguro. Sus ojos aun miraban a Lily, pero ella se veía lastimada porque había rechazado su ayuda.

Oh, Dios no, Snape suplicó Por favor, por favor Lily... no me odies.Lily se dio la vuelta y corrió, dejando a Snape presa de los Merodeadores otra vez, pero no iba a humillarlo una vez más ¡Esta vez no! Fue demasiado rápido con su varita, que ellos ni siquiera se dieron cuenta. Cuatro de ellos incluido Lupin de buena medida, se quedaron estupefactos en aquellos cincos segundos. Snape sonrió dejando atrás a la multitud que yacía aturdida.

Les mostraré que puedo manejarme... cuatro adolescentes contra un mago experto ¡Ja!Snape se acercó al castillo. Si bien se había salvado de la horrible vergüenza que le hubiese pasado en frente de la escuela, seguía preocupado por Lily. No estaba seguro de donde se podría encontrar ella pero recordó que uno de sus lugares preferidos era el almacén de escobas y se dirigió allí.

Snape instintivamente se agarró la manga cuando llego a su destino. Si Lily se encontraba detrás de esa puerta podría hablarle por primera vez en mucho tiempo, pero ella eso no lo sabía. No podía actuar como el Snape adulto. Trató de recordar como era ser un adolescente de nuevo. Allí se encontraba. Lily lo fulminó con la mirada. Un dolor de culpabilidad lo golpeó. Los ojos de Lily lo miraron acusadoramente.

Si sólo supieras todas las cosas por las que me tienes que acusar Snape pensó amargamente Lily ¡Yo te maté!Su desesperación debió de haber surcado su cara porque Lily suavizó sus facciones y preguntó - Sev ¿Estás...bien?

- ¿Yo? - preguntó amargamente - Lily yo... yo.

Hubo un millón de cosas que quería decirle... para pedir su perdón y confesarle su amor. Pero sabría que quizás la asustaría. Lily estaba sentada en frente de él, con dieciséis años, ahora sabía lo que hubiese pasado si nunca le hubiese dicho eso.

- Lo siento - dijo simple - No quería hacerte llorar.

Se sentó a lado de ella, y Lily dio un ahogado sollozo, agarró su mano con la suya - Oh Sev, ¿Cuándo vas a aprender... que sólo trato de ayudarte? Sé que eres perfectamente capaz de cuidarte tú solo pero... pero odio ver como ellos te tratan... Potter simplemente es horrible... diciendo que mereces ser atormentado sólo porque existes. Es algo horrible para decirle a alguien.

Ella decía esas palabras, que hizo sentir a Snape que realmente merecía una de esas palabras. Murmuró por debajo - Quizás él tenga razón.

- ¿Qué? - dijo boquiabierta, apretando su puño en su mano. Ella tomó su otra mano lo obligo a que la viera - Nunca digas eso, Severus Snape. Tú tienes más valor que doce Potters juntos en cualquier día de la semana. Él no te conoce como yo a ti.

- Gracias a Merlín por eso - se le ocurrió reírse por eso, era incapaz de haberse ayudado a si mismo - No quisiera que Potter esté sentado en un almacén de escobas a mi lado y que me esté agarrando mi mano.

Lily soltó una risita - En serio Sev... lo digo en serio. Tú eres mi mejor amigo... eres muy ingenioso a tu manera, y eres brillante. Tú compartiste este mundo conmigo, ninguno más lo hizo, y yo siempre te daré las gracias por eso.

- Sí, bueno... trato - dijo Snape con torpeza, abrumado por la emoción.

Se sentaron en silencio agarrados de las manos. Después de un tiempo Snape susurró - Lo siento otra vez... por hacerte llorar hace un rato. Realmente aprecio lo que hiciste por mí. Gracias, Lily.

Aturdida, Lily bromeó - ¿Desde cuándo empezaste a mostrar tanta gratitud, Sev?

- Justo ahora - dijo con confianza -- Justo ahora, Lily.

Continuará...


Notas de autora: Mucho de este capítulo está basado en el capítulo 28 "El peor recuerdo de Snape" de Harry Potter y la orden del Fénix pág. 645-648. Varias líneas están directamente tomadas del texto original o cambiado algo. La declaración de Lily hacía Severus sobré su valor y los "Doce Potters", es una referencia a lo que Harry le dijo a Neville en La piedra filosofal sobre su valor y los "Doce Malfoys" siempre amé ese diálogo.

Notas de Ashamed Kawaii: Todo por si las dudas en la historia la letra cursiva son sus pensamientos, espero que lo hayan disfrutado y si, ahora Snape no le dijo sangre sucia, esto hubiese pasado o al menos lo que pensó Sindie. También otra cosa si algo no le entienden háganmelo saber ya que es mi primer fanfic que traduzco y me resulta a veces complicado traducir para que los demás entiendan, tengan a conianza de decirme si hago o no un buen trabajo n.n

Agradezco enormemente a Itzel, Victoria Balck, Heit Snape, Alejandrita, Lupita. Snape y a MSP ¡Muchas gracias por sus lindos reviews!

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