Nota de autora: Sólo quiero tomar un poco de mi tiempo, ¡para agradecer a todos mis lectores y sus reviews! Sus reviews significan mucho para mí. Estoy un poco abrumada por los muchos reviews que está historia ha tenido en un corto periodo. Es interesante leer los reviews quienes me dan más percepción acerca de lo que piensan sobre esta historia, pero supongo que sólo tiene que esperar y ver, ¿no?
También quiero hacer énfasis, acerca del mundo mágico, allí no creo que traten muy bien a la gente que está mentalmente enferma. Vean a los padres de Neville, por ejemplo. La familia de Dumbledore mantiene su juventud, Ariana, siempre estaba en casa porque tenían miedo de que la encerraran en San Mungo. Harry es duramente maltratado mientras crece, y aún, no está hecha la parte del Mundo Mágico, propiamente dicho. Como sea, creo que tienen algo de la idea que ando diciendo, así que como dije, Severus no va a llevar a su madre a San Mungo, esperanzado de que tenga un poco de ayuda.
Capítulo ocho.
La siguiente mañana, Severus se despertó tarde, deseando empezar con el desayuno. Fue hacía la cocina, dándose cuenta que Eileen no se hallaba por ahí. La mayor parte del tiempo, ella solía pasárselo durmiendo.
Él nunca se encargó de otro humano, excepto de él mismo, cuando se sentó a preparar el desayuno, se sintió como un padre. Se preguntó de nuevo qué podría haber hecho en su otra vida, si se hubiese preocupado por su madre, pero como Severus puso en la mesa, sabía que no podría esperar mucho de alguien de dieciséis años, actuando de la misma manera de la como estaba actuando ahora. Era un mago adulto en su mente, y para él, eso cambiaba todo.
Miró por la ventana hacía la calle en busca de signos de su padre, pero ni siquiera lo vio. Ni mucho menos que Tobías estuviese durmiendo en el banco de algún parque, o que estuviese en la casa de alguno de sus amigos. Retirándose de la ventana, Severus decidió que no iba a estar perdiendo otro minuto más pensando sobre el horrible hombre. La única cosa que valía la pena con respecto a Tobías es que él se mantenía muy lejos.
Cuando el reloj marcó las ocho, Severus decidió que era tiempo de agarrar a su madre. La llamó en el piso de su cuarto, y cuando no hubo una contestación, él astutamente giró la perilla, Eileen estaba despierta, sentada en la cama, mirando hacia adelante.
— Buenos días, mamá — la saludó, tratando de empezar una conversación.
Eileen no respondió. Su hijo caminó hacia la cabecera y alcanzó su mano. Se rindió y comenzó un pequeño lloriqueo. Retrocedió de su hijo todavía aún cuando él trató de darle un abrazo.
— ¿Dónde está Tobías? — Preguntó.
'¡Oh. Genial!' Pensó Severus sarcásticamente. Trató de tener paciencia cuando tenía una charla con ella. Después de eso, no pudo culpar a su madre por la manera en la que ella estaba actuando.
Escogiendo no contestar la cargada pregunta, Severus la miró fijamente y levemente dijo; — El desayuno está esperando por ti, mamá. Ven baja por las escaleras y come.
Eileen miró fijamente a Severus por un par de minutos, como si él de repente hablara un lenguaje extraño, pero entendiendo finalmente registrando en sus ojos y ella cediendo, permitiéndose ser llevada fuera del cuarto hacia la cocina.
El desayuno fue un poco movido. Severus se las ingenió para no mencionar a Tobías, ya que temía la reacción de su madre. Después de que ella terminó su desayuno, le sugirió que tomara una ducha. Ella lo había manejado muy bien, en las diferentes veces en el pasado, así que él no iba a ir a ayudarla si él no tenía por qué hacerlo. Sabía que era ridículo, pero una parte de él le daba vergüenza ver a su madre desnuda, inclusive si eso fuese necesario.
Cuando Eileen dejó el baño, Severus lo limpió, pensando en cómo podría ser posible regresar a Hogwarts, sabiendo que su madre estaría sola. Sabía que el mundo mágico estaba severamente carente en los términos de salud comparada con el mundo muggle. Si la llevaba a San Mungo, ella sería entregada y probablemente pasaría el resto de su vida allí. Sufriría ahí. No sería más que un prisionero y Severus no quería hacerle eso a ella. Ella se merecía algo mucho mejor.
Suspiró. ¡Tenía dieciséis! ¿Qué podría hacer él? ¿Qué autoridad tenía él? Incluso si llevara a su madre a una Institución de muggles en busca de ayuda, no tenía la edad suficiente. Inclusive su borracho padre tendría más derechos que él. Él era el esposo de Eileen, después de todo.
Severus movió su cabeza. Sólo esperaba improvisar la condición de su madre en el siguiente mes y esperar lo mejor. Se preguntó si explicando las circunstancias a Dumbledore podría suceder algo bueno. ¿Podría él al final regresar a casa los fines de semana para checarla una vez que la escuela empezara? Podría imaginarlo, pero por ahora, él tenía que hacer lo que tenía qué hacer.
Después de ese día. Severus se inquietó. Era un hermoso y tranquilo día allá afuera y él lo estaba pasando ahí adentro, con su compañía y con la de su madre. No habría algún día, en el que él se sintiera agotado de estar cuidando de ella. Se sintió culpable dejándola ahí, y saliendo afuera, pero mientras la observó, se dio cuenta que no estaba lo suficientemente capaz de dejarla por su cuenta. ¿Estaba siendo arrogante?
Eileen estaba sentada en el cuarto leyendo un libro cerca de la chimenea cuando Severus entró.
— Mamá, ¿estarás bien, si voy a visitar a Lily por un rato?
Eileen lo miró por encima del libro y, asombrosamente le brindó a su hijo una sonrisa — Por supuesto, Severus — dijo agradablemente — ¿Por qué no debería de estarlo?
Esa sonrisa fue un extraño espectáculo. Se le calentó su corazón, él no había visto esa sonrisa en muchos años, y era reservada para él, se preguntó si realmente estaba bien de su mente.
— ¿Estás segura? — Preguntó, arqueando una ceja.
La sonrisa se esfumó, pero tenía el semblante algo sensible — Sí, Severus —Acotó, en el mismo tono que Severus utilizaba con frecuencia cuando su paciencia estaba desapareciendo.
Severus asintió y sonrió satisfecho internamente. Eso ciertamente sonaba más como su madre que solía recordar.
Dejó Spinner End y fue rumbo a su lugar cerca del patio. Lily no estaba ahí, pero estaba bien. Severus estaba feliz por salir. Ociosamente vio a los niños jugar, meciéndose y oscilando, recordando cuando Lily y él eran mucho más jóvenes para hacer ese tipo de cosas. El dicho de esas memorias se sentía como si fuera de otra línea del tiempo, como si fuese más realista para Severus. Las memorias de su niñez se sentían increíblemente más distantes.
Después de un tiempo, Lily se unió a él.
— Estaba aquí, un poco más temprano — comentó —. Pero no te vi, me empezaba preguntar si te ibas a mostrar.
Severus se encogió de hombros y arrugó la nariz — Hubiese venido aquí, si hubiese podido.
— ¿Ah?
— Es… — su voz se apagó, sabía que necesitaba decirle a Lily la verdad acerca la noche pasada, pero se sentía avergonzado de su familia rota —…mi familia — La hoja que había estado dando vueltas en sus dedos hace unos momentos estaba siendo desgarrada brutalmente por sus hábiles manos —. Tú sabes que ellos siempre pelean, sabes acerca del problema de mi padre — comentó algo sardónico.
Lily simplemente asintió dándole la oportunidad de que continuara.
— Finalmente llegué a mi límite, supongo. Él se fue, Lily. Lo golpeé para que se largara… literalmente hablando.
Lily entendió a lo que él se refería —Sev, ¿tú-tú usaste magia?
— Si — suspiró con impaciencia — ¿Qué se supone que tenía que hacer, Lily?
— Supongo que tienes razón, ¿pero estás seguro que no te vas meter en algún problema?
— Recuerda que mi mamá es una bruja. Es diferente que en tu casa.
— Cierto — murmuró.
— El punto es… mi madre nunca estará bien. He tratado de ayudarla todos los días, no creo que pueda estar sola por mucho tiempo… o eso es lo que se ve en cualquier caso — explicó, mantuvo su voz, no quería que sus emociones lo invadieran.
— Oh, Sev — Lily dijo con una voz ahogada —. Eso es horrible. Lo siento tanto…
— No deberías — comentó algo áspero, cuando vio el dolor en su cara, se ablandó un poco —. Me refiero, no es tu culpa, ¿por qué deberías de lamentarlo?
— Me refería que lamentaba toda la situación… que tú y tu madre pasaran por todo esto — contestó con sinceridad —. Sev, te mereces algo mejor, ambos lo merecen.
Él se encogió de hombros — No es cuestión de que uno se mereciera algo, Lily. No creo que la vida trabaje de esa manera.
— No — suspiró con tristeza —. Supongo que tienes razón.
Severus escuchó el tono derrotado en sus palabras y se sintió terriblemente mal por haberla decaído. Ella era su luz de sol en su oscuro mundo, y no quería quemárselo. Tanteó al alcanzar su mano con la suya y le dio un tranquilizante apretón.
— No siempre tengo la razón — contestó suavemente mientras sus ojos se cruzaron.
¡Hola! C:
Perdón por la tardanza, pero bueno, estoy muy ocupada espero me sepan perdonar, ¿cómo está Chile? Alguna chilena que lea está historia, sepa que aunque no la conozco, mi país les ayuda, y también yo.
Gracias por sus lindos reviews a: Shadow-Digital, Megumisakura, Leila Diggory, Mordred6
Ikare: A mí me pasó lo mismo, odiaba al personaje pero después no sabes cuánto lloré por su patética muerte, por como lo trató el odioso de James Potter, y que al final Potter fue quien se quedó con Evans, son de esos errores que cometes y que toda la vida nos arrepentimos sin más. Muchas gracias por darme todos los ánimos en que siga traduciendo la historia, si bien qué bueno que Sindie degustó al escribir este extenso fanfic que de poco a poquito lo ando traduciendo. Espero mi querida Ikare que tu también tengas un lindo año nuevo y que tu comienzo de año haya sido lindísimo.
Adrian: ¡Te tuve piedad! Muajajaja espero que disfrutes.
Y a ti mí querido lector de las sombras…
¡¡No olviden dejar reviews!!
●๋•Ashαмєd●๋•
