Capítulo nueve
Severus había pasado mucho menos tiempo confinado en su cuarto, ahora que había tomado la responsabilidad de cuidar de su madre. La tarea se había convertido a un trabajo de tiempo completo para él, y sólo tenía un poco de tiempo para leer o dejar la casa para encontrarse con Lily en el parque. Gracias al cielo no había señales de Tobías. Agosto vino, y los días continuaban siendo calientes y lindos.
Tanto como él deseaba ver a Lily, sabía que no podía dejar a su madre por más de un par de horas desatendida, y como el primero de Septiembre cada vez se acercaba más, se preocupaba qué es lo que haría una vez que empezara la escuela. Una parte de él no quería regresar a Hogwarts. Se imaginaba que ciertas clases serían aburridas, desde que él sabía mucho más de lo que el currículum pedía. Se tenía que confrontar con los Moderadores y con sus supuestos amigos de Slytherin, y eso era algo que no quería hacer.
Peor que cualquiera de esas cosas, sin embargo, era en sí la perspectiva de recordárselo. Empezar en Hogwarts le traía muchos recuerdos de su vida pasada, y muchos de ellos no habían sido muy lindos. El lugar que una vez le había llamado casa, nunca más lo fue. No quería mirar dentro de los ojos azules de Dumbledore, sabiendo que él era el hombre que había matado en su otra vida. No quería caminar por los pasillos, pasando noche tras noche, patrullando, más que nada porque no podía dormir. No le interesaba ver a los profesores, que le habían enseñado y que aprendió desde que tenía once años, los mismos profesores que lo habían forzado que lo habían orillado a Hogwarts para que fuese director, un trabajo que él, ciertamente nunca quiso. Odiaba enseñar, así que Hogwarts fue, de todo a todo, un gran recuerdo de memorias negativas; desde las más triviales, de no tener la paciencia para tratar de enseñar a los estudiantes que no querían aprender las peores y oscuras, hasta ver el cuerpo de Dumbledore flácido cayendo por la Torre de Astronomía.
Severus se forzó a no vivir más en Hogwarts. Ya no estaba ahí, y estaba viviendo una nueva vida por unas pocas semanas ahora, estaba determinante de tomar un día por vez. Si él se permitía ser consumido por los eventos del pasado, qué pasaría si él no tenía cuidado, ¿podría volverse loco? Y entonces, ¿qué sería de su madre?
Las pocas veces que se encontró a Lily afuera, se había ofrecido visitarlo. Le había costado a Severus muchos días aceptar eso, cuando ella sabía de su situación de su casa, él no estaba muy seguro cómo es que su madre podría tomar tener una visita, y no estaba completamente cómodo con Lily incluso sabiendo lo que ella haría con su casa y familia. Decirle a ella era una cosa, pero mostrárselo era otra cosa más difícil.
Así que, con creciente inquietud, la esperó hasta que sonara el timbre. Le había dicho que estaría como a las dos de la tarde en punto, y ahora faltaban cinco minutos para las dos, Severus había hecho todo lo posible para que su casa se viera presentable, y Eileen, se arregló y se vistió decentemente, estaba sentada en su usual lugar, leyendo.
'Todo estará bien' se dijo así mismo, quizás por décima vez en la última media hora 'Además, ¿por qué tendrías que estar nervioso? Tú sabes que todo saldrá bien. ¡Es Lily por el amor de Dios!'
Severus observó a su madre, y entonces hizo una caminada larga a través del primer piso. Miró el reloj una vez más y se dio cuenta que sólo faltaban dos minutos para las dos. Justo entonces, sonó el timbre.
Fue hacia la puerta y la abrió lo suficientemente seguro, Lily estaba parada ahí, sonriéndole muy lindamente sólo para él.
— Hola, Sev — lo saludó.
— Hola, Lily — le regresó el saludo —. Eeh… entra — añadió un par de segundo después torpemente.
Se hizo a un lado para dejar entrar a Lily, para al final cerrar la puerta. Lily jamás había entrado a Spinner's End en todos esos años que conocía. Nunca se lo había preguntado en el pasado, sabía que era una especie de tema que era tabú. Ahora, sin embargo, estaba parada en su casa, estando dentro. Continuó sonriendo y le pareció que era acogedora la casa.
Severus resopló. Sabía que se estaba comportando demasiado amable por pura cortesía. Mientras en otra casa de tamaño similar para su pequeño tamaño podría ser llamado acogedor, que otro hogar podrían ser invitados para los huéspedes y, Spinner's End ciertamente no era una casa de "bienvenida." La pobreza de los muebles, las alfombras raídas, las superficies de la mesa de la cocina desgastadas y de los mostradores, y los colores oscuros no hablaban de ser una casa cómoda.
— Si, bueno, no es mucho — se encogió de hombros —. Pero supongo que es mi casa.
Lily asintió, mirando las escaleras. Severus se preguntó si ella quería ir a darle un vistazo arriba y ver su cama y no estaba dispuesto a tentarla con ese pensamiento. En lugar de ello hizo un gesto hacia la sala de estar diciendo; — Mi madre está aquí, si quieres propiamente conocerla.
— Eso sería genial — habló amablemente, siguiéndolo en esa dirección.
Mientras Eileen había hecho unas mejoras cuando Tobías no estaba a su lado, todavía estaba acostumbrada a los estallidos repentinos de exigencias de demandas de dónde estaba su marido o cómo Severus podría haber sido tan cruel como para haberlo echado. Pasaba mucho tiempo retraída en sí misma, mirando hacia el espacio, murmurando incoherencias así misma.
— Mamá — Severus habló —. Me gustaría que conocieras a alguien.
Eileen mantuvo su libro en su regazo, mirándola, su cabello ocultaba gran parte de su cara. Severus la observó de cerca y vio que sus ojos no se movían, así que ni siquiera estaba leyendo.
— A veces ella es así — le susurró a Lily —. Ni siquiera podría responder. Es una especie de cuestión de suerte…
Lily asintió — Está bien, Sev — replicó —. Lo entiendo.
Severus le dio una sonrisa de soslayo. Una parte de él estuvo tentado a decirle; "¿En serio me entiendes?" Pero se contuvo, sabiendo que sería grosero, y Lily estaba intentando con su mejor esfuerzo ser comprensiva. ¿Qué sabía ella de un padre abusivo y de una madre que era mentalmente inestable? Había tenido dos enseñanzas; unos padres amorosos.
— Mamá — volvió a repetir —. Ella es Lily Evans. La has visto a distancia cuando estamos juntos. Ella es de la chica de la que siempre te hablo.
Los oscuros ojos de Eileen lentamente se alzaron hacia la cara de Lily. Eileen no dijo nada, pero Severus se imaginó que estaba reconociendo donde Lily estaba.
— Hoy es uno de sus días malos — Severus le explicó en voz baja a Lily. Se sentía mal, hablando de su madre cuando estaba sentada justo delante de ellos pero si la falta de expresión de Eileen les dijera algo, realmente no estaba mentalmente todo el tiempo ahí, inclusive Severus no podría asegurar cómo su madre realmente estaba. Sólo porque no respondía con palabras no quería decir que no estaba escuchando y comprendiendo lo que estaba pasando a su alrededor.
— Es un gusto conocerla, Señora Snape — Lily habló educadamente.
Eileen reaccionó a las lindas palabras de Lily, bajando su libro, retirando la silla, servil y gimiendo de miedo. Lily sintió que había hecho algo mal, también saltó. Eileen obviamente no había esperado que le hablara Lily. Le parecía familiar su voz.
— ¡Lo siento, lo siento! — Exclamó, caminado algunos pasos hacia atrás. Miró de Eileen a Severus pidiendo disculpas — ¿Hice algo que no debía?
Eileen seguía acurrucada en su silla. Severus deliberadamente se abstuvo de responder la pregunta de Lily porque su atención se había concentrado en su madre. Le tomó algo de tiempo calmar a Eileen, luego la convenció a ponerse de pie y llevársela de allí.
— Regresaré en un minuto — le habló suavemente a Lily, preguntándose si había hecho alguna equivocación trayendo a Lily ahí.
Lily lo esperaba ansiosamente en las escaleras. Diez minutos después, bajó las escaleras y se unió a ella en la sala de estar.
— Lo siento — dijo de nuevo —. Yo nunca quise…
— Lo sé — intervino, tratando de no sonar demasiado molesto —. No es tu culpa, Yo no sabía cómo ella respondería. Si alguien tiene la culpa, soy yo.
Suspiró pesadamente, se dejó caer sobre el sofá, apoyando en sus rodillas sus codos. Hundió la cara entre sus manos y se frotó con cansancio los ojos.
Lily se sentó junto a él y cuidadosamente le puso una mano en su espalda — Estás exhausto — observó, sonando preocupada.
Severus quitó su cara de sus manos y miró a Lily — Sí — suspiró —. Es que yo no sé qué es lo que puedo hacer por ella. Hubiese deseado que ella estuviese de un mejor ánimo.
— Te presionas demasiado a ti mismo — expresó con gentileza —. Has gastado cada día ayudándola, y eso es genial, Sev. En serio, eso es súper genial pero… ¿qué harás cuando la escuela comience?
Se paralizó — He pensado mucho al respecto. No lo sé. Quizás pueda hablar con Dumbledore acerca de que le dé, de vez en cuando una checada… o quizás me dé permiso con los polvos Flu cada noche e ir a checarla a casa cada semana. No lo sé, Lily.
— Eso es posible — concedió — ¿Pero qué hay con tu padre? ¿No te preocupa que él regrese?
— Por supuesto que me preocupo — respondió antes de que pudiera detenerse —. Ese bastardo estará muy lejos si sabe lo que es bien para él. Pero sé que no he visto lo último de él.
Lily estaba buscando algo tranquilizador y cómodo para decir, pero ninguna palabra venía. Finalmente dijo;
— Tú no tienes por qué hacer todo esto, Sev. Sólo tienes dieciséis.
— No, yo tengo… — empezó a decir, pero se contuvo antes de decirle algo. Casi le decía su verdadera edad, pero Lily habría pensando que se había vuelto loco — No, yo no tengo que hacerlo — modificó —. Pero estamos de regreso de donde empezamos ¿qué hay qué hacer?
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Las siguientes par de semanas pasaron rápidas. Lily había regresado para seguir al día en Spinner's End y fue recibida por una muy tranquila Eileen. Lily y Severus cocinaron la cena juntos y tomaron turnos para leer con Eileen. Los siguientes días que siguieron fueron seguidas de la misma forma. Severus tenía razón —Lily había, lamentablemente visitado en un "mal día" por Eileen por primera vez—
A medida que el principio del término se acercaba, sin embargo, la sensación persistente de qué hacer con su madre crecía dentro de Severus. Seguía firme de su decisión de que no la llevaría a San Mungo. Había la opción de la atención de los Muggles pero al ser menor de edad no tenía el poder ni la facultad de que admitieran a su madre en cualquier sitio.
Fue Lily quién se le ocurrió la idea que hizo a Severus pensar.
— ¿Qué pasaría si tu madre sentía que necesitaba el cuidado y escogió admitirlo? — Preguntó.
Notas de autor: Gracias otras vez, por todos sus reviews. He estado conmovida por cada lector.
Notas de traductora: Gracias por aquellas personas que siempre me apoyan con esta historia, ya saben cualquier sugerencia de traducción es bien recibida, ya que a mí no me pagan por hacerlo, (oh qué diablos si me pagan, pero son sus lindos reviews) Desgraciadamente he estado ocupada y ni tiempo de mis propias historias, quiero pedirles mil perdones, pero heme aquí, con un calor del asco, en shorts, con playera de Mickey, y bien onda "no salgo de mi casa salvo por lo necesario" traduciendo el capítulo. Espero que su día esté de lo más genial.
Muchas Gracias por sus reviews a: Mordred6, Megumisakura e Ikare.
Ikare: ¿Gracias a ti querida amiga! Por tus lindos reviews, ¿sabes? Yo tampoco hubiese deseado ese pairing pero desde el libro me quedé "¡Oh my Gosh! ¿En qué demonios pensó JKR?" Nah, es de los típicos maestros que deseabas ver… pero ocho metro bajo tierra muajaja jajaja. No sé, Bellatrix se me hizo una persona demasiado retorcida, siempre fiel a sus ideales, muy pasional a su Lord, no me cae mal (aunque haya matado a nuestro Sirius) no sé, ese tipo de personajes me llaman la atención. Y gracias a ti, por seguir leyendo la historia, ¿de dónde eres? Espero que te encuentres muy bien. ¡Un beso!
¡Dejen reviews!
●๋•Ashαмєd●๋•
