Summary: Los personajes no me perteneces… son de la grandiosa imaginación de stephanie Meyer

CAPITULO 3

- Sal de la tina y báñate, el otro baño es la puerta de al frente.

Me quede en shock ante sus palabras. ¿Cómo podía decirme eso después de haber tenido sexo? Tampoco esperaba que se portara como un caballero ni como un idiota enamorado pero ¡Vamos! Esto era exagerado.

Me levante, tome mis cosas y Salí del baño sin voltear a verlo. Me apresure a ir por mi bolso a la sala e inmediatamente me encerré en el otro baño. Tal y como él me dijo tome un baño con agua caliente haciendo que mis músculos se relajaran y olvidara la ira que sentía en este momento.

Después de salir de la ducha busque en mi bolso algo de ropa cómoda para ponerme y a lo mejor estar un rato tranquila. Me lleve una gran sorpresa al encontrar únicamente vestidos, shorts y camisas de tirante. Definitivamente iba a matar a Alice. Ella sabía perfectamente cuanto amaba estar con ropa holgada.

Me puse la típica lencería de un color azul oscuro, una camisa negra y un sencillo short a cuadros blancos y negros. No me moleste en ponerme zapatos y Salí descalza. Asome la cabeza al pasillo y estaba igual que cuando llegue así que supuse que Edward seguía en la tina.

Iba camino a la sala cuando sentí mi estomago gruñir, había olvidado comer algo por el camino así que cambie mi rumbo y me dirigí a donde se supone debería estar la cocina. Pase por una de las puertas y escuche la aterciopelada voz de Edward. ¡Hey, un momento! Yo no dije eso su voz es horrible y me hace temblar…pero de placer. Tenía que dejar de pensar en eso y vaya que mi conciencia me estaba traicionando.

Escuche su risa del otro lado de la puerta y supuse que estaba hablando por teléfono… me acerque en puntillas para que no me escuchara y pegue el oído a la puerta.

- Si lo sé, tenemos que volver a reunirnos – se quedo en silencio, supuse que escuchando lo que le decían – No, estoy completamente solo – ok eso me había dejado en blanco ¿Seria su novia? – si querida, hablamos luego tengo que terminar de revisar este balance – No podía creerlo Edward era un cretino – Adiós cuídate, te quiero y saludes a todos, nos vemos luego – Tenia novia y había contratado a una prostituta, a lo mejor ella le decía que era muy rápido para tener relaciones. ¡los hombres son unos idiotas! pero bueno gracias a ellos tengo dinero.

Toque la puerta y entre sin esperar a que me dijera que podía entrar. Me quede asombrada cuando entre, era un estudio enorme. Una de las paredes estaba cubierta con un gigantesco estante lleno de libros separados por temática, en el centro había un amplio escritorio lleno de papeles y lapiceros regados por toda la superficie. Levante la mirada y decidí mejor no seguir observando la habitación, Edward me miraba de manera hostil, tanto que recordé el dicho " si las miradas mataran…" estaría 3 metros bajo tierra en este instante.

- ¿Por qué entraste sin mi permiso? - ¡Dios mío! Su voz parecía sacada de ultratumba, no podía creer que se pusiera así solo por entrar a una de las habitaciones. -¡Respóndeme!

- eh… esto yo… uhm – me aclare la garganta. No podía dejarme intimidar por un idiota como el – Estaba buscando la cocina, tenía pensado preparar algo para la media tarde y pues como no comí nada antes de llegar…

- ah y ¿eso es culpa mía? – No sé porque tenía que reaccionar de esa manera – además no quiero que incendies mi cocina.

- ¡¿Pero qué te pasa?! ¿Cuál es tu maldito problema con migo? – Lleve las manos a mi boca por no pensar antes de hablar, esto podría costarme el trabajo, por ende el empleo y necesitaba pagar la universidad esta semana. Cuando levante la mirada él me veía como si tuviera dos cabezas, levanto su mano y comenzó a masajearse el puente de la nariz.

- Esta bien, prepara lo que quieras pero tendrás que ir al supermercado de la otra cuadra ya que no queda nada en las despensas- Este hombre era definitivamente bipolar ¡Primero me insulta y prácticamente me dice que soy una inútil y luego me dice que valla y le haga las compras! Esto era definitivamente el colmo – Saca el dinero que necesites de la mesa de la sala – gire sobre mis talones y cuando ya había llegado a la puerta volvió a llamar mi atención

–oye la cocina está al lado de la sala y… - pareció dudar un momento – solo olvida lo de hace un momento

Salí de la habitación, me puse unas sandalias y Salí rápidamente del apartamento. Edward tenía demasiados problemas y el que más destacaba, por desgracia mía que tendría que convivir dos semanas con él, era su maldita bipolaridad. Es que sencillamente no me cavia en la cabeza que una persona pudiera actuar de dos maneras completamente diferentes.

Aun no me cavia en la cabeza la idea de que Edward tuviera novia y aun así me hubiera contratado, estaba tan metida en mis pensamientos que choque contra algo duro y caí de espaldas sobre el asfalto.

- ¡Auch! – exclame. Cuando abrí los ojos vi a un chico de cabellos negros rizados, una mirada aniñada u una sonrisa que le cubría toda la cara. Baje un poco la mirada y me di cuenta de que era realmente musculoso y me estaba tendiendo la mano para ayudarme a levantar.

- Lo lamento, no te vi iba pensando en otras cosas

- oh no te preocupes, ya somos dos – dije y le sonreí – mi nombre el Isabella pero prefiero que me digan bella y ¿tu?

- mi nombre es Emmet, mucho gusto bella.

- Bueno Emmet tengo que ir a hacer unas compras, espero que nos encontremos en otro momento- sencillamente ver su enorme sonrisa me hizo sonreír el resto del camino y me hizo olvidar completamente del maldito bipolar que me estaba esperando en casa.