N/A: Tenía tantas ganas de escribir este capitulo que tarde todo el día, no se por que no podía apurarme a redactar. Es el capitulo más largo que he escrito.
Gracias a todos los que han comentado, puesto en favoritos, en alarmas, los que se metieron y odiaron mi historia y a los que leen por que no tienen nada que hacer…. Se los agradezco no saben lo feliz que me hacen ya que este es mi primer fic. Espero no decepcionarlos y ¡QUE DISFRUTEN MUCHO! Perdonen si hay errores de redacción, ortografía, etc…suele pasarme.
Sami. Pura vida ^^,
(Los personajes de Dragón Ball no me pertenecen)
Vegeta la miró y decidió que ya era el momento para irse. A pesar de que no estaba seguro de qué provocaba su repentino interés en ella en los últimos días, la verdad era que ese asunto no le priorizaba…o al menos eso se obligaba a pensar. Tenía que enfocarse en lo era entrenarse antes de que esos androides llegaran, pensaba dedicar esos tres años exclusivamente para convertirse en un súper saiyajin. Era su mayor meta en esos momentos.
Vegeta ya podía visualizarse ganándole a esos androides y después tenía muy claro que se enfrentaría a Kakaroto para hacerle saber quién era el guerrero más fuerte de todo el universo.
Todo en su vida, sin excepción, lo planeaba. Era tan típico de él ser tan calculador y dedicado cuando se trataba de poner su nombre en alto y de complacer a su orgullo. Como ya era de esperarse del príncipe de los Saijayines.
Antes de romper el contacto entre sus miradas, se convenció de que le tenía sin cuidado lo que la terrícola hiciera con su vida. "Mientras arreglara lo que rompió todo estará bien" se pensaba él.
La mujer le observaba cuidadosa mente, sin querer perderse de ninguno de sus gestos faciales.
"…esos ojos…" pensó él. Frunció el seño y se pensó "mejor dejo de perder mi tiempo" y sin más salió de la cámara de gravedad.
En los últimos días Vegeta se descubrió en varias ocasiones haciendo lo mismo que ella en esos momentos, le miraba en cualquier instante que estuviera en su campo de visión y para su gran descontento los extraños encantos de la humana comenzaban a llamar de su atención, casi sentía que le reclamaban esos dos meses de haberlos tratado con indiferencia.
Pero como ya se podía esperar de él, su orgullo no le permitía por nada del mundo mezclarse en ningún tipo de relación con nadie, ni siquiera dejar que ninguno de esos terrícolas entrara en la categoría de "compañeros de lucha"….menos permitirle a esa debilucha humana que ocupara un lugar en su mente.
Aunque él se esforzaba en ignorar esos nuevos pensamientos que cruzaban por su mente, todo era tan nuevo que no lo podía contrarrestar de la manera antigua, sabía que estaba pisando campo minado. Su padre siempre le aclaró que en el momento que se comenzara a preocupar o sentir cariño por alguien de los qué lo rodeara, sería su fin. No podía rebajarse a tener cualquier muestra de afecto por lo que era una completa desconocida. "Me haré débil" se repitió varias veces.
Se había quedado perdido en sus pensamientos, todo ese rato en que batalló con su mente, la pasó parado fuera de la cámara mirando intensamente el cielo como si en él estuviera la respuesta a todas esas complicaciones sentimentalistas, que le provocaban nada más que asco hacia sí mismo.
Cuando Vegeta se fue sin decir nada más, Bulma se decidió a calcular más o menos cuanto tiempo tendría que dedicarle a la cámara de gravedad para hacerla funcionar de nuevo. Se asombraba de sí misma por que ella sola se echaba la soga al cuello, tenía una cantidad considerable de trabajo que hacer por su padre mientras se encontraba fuera, y tras de eso se sumaba la reparación de esa maquina, que cabía decir no era nada fácil de hacer funcionar.
-¡Que voy a hacer!- le medio gritó a la nada. Como si esta le fuera a responder… se revolvió el pelo en su momento de exasperación y se pensó "ni modo, entre menos me queje más rápido terminaré"
Se acercó a los controles, los daños no eran muy serios, hasta el momento, pero luego vio que la pantallita del marcador de la gravedad estaba roto….eso era un toque malo e incluso peligroso para ella, aunque no estaba muy segura.
Tendría que revisar los planos de esos controles para asegurarse de que la vaga idea de que cerca de ese marcador se encontraba el control de la gravedad, no fuera cierta. Si esa parte de la nave hubiera recibido un golpe muy profundo, estaba propensa a que la gravedad aumentará o disminuyera de un momento a otro….no quería ni pensar en eso.
Los miraba e intentaba idear su plan de reparación, pero su mente andaba en otro lado, sus pensamientos se perdían en los ojos que Vegeta tenía, ese color negro intenso que solo él podía lucir…"¡Pero en que piensas Bulma!" La joven se regañó así misma por sus inconscientes fantasías y sintió un poco de calor repentino en su cara.
-Humana, tengo hambre- gritó Vegeta desde afuera. Bulma respiró profundamente era increíble como podía cambiar tan rápido de humor debido a él. Pero la furia que comenzaba a emerger de lo más profundo de su corazón paró al escuchar a su propio estómago gruñir, ni siquiera había desayunado.
-Sabes pareces un niño que depende de mi…-"o más bien un parásito" se pensó con sarcasmo para sus adentros-…no eres mi hijo Vegeta – le gritó ella devuelta. A simple vista parecía que ellos entraban en una necesidad de comenzar una nueva pelea después de haber terminado otra, era como un ciclo en el que habían vivido desde que ella había invitado al guerrero a vivir con ella y sus padres.
-¿Qué dijiste?- escuchó ella desde afuera y rió, ya podía imaginarse la expresión que él podría tenía
-Tranquilo, yo también tengo hambre- y sin más ella salió de la cámara de gravedad. Vegeta se preparó para decirle unas cuantas cosas pero la vio sorprenderse cuando salió "¿Que le ocurre esta vez?"
-Vaya- y se quedó embobada por unos segundo -¡Que cielo mas precioso! - exclamó. A Vegeta le resbaló una gotita sudor por la frente, coléricamente le dijo:
-No pierdas tiempo, ¡apresúrate quieres! No tengo TU tiempo- él comenzaba a perder los estribos, un saiyajin con hambre era asunto por el cual preocuparse.
Bulma terminó de contemplar el cielo que no tenía casi nada de nubes, ¡como le encantaba verlo así!... tan azul, y le dedicó una miraba desinteresada a Vegeta y dijo en voz baja –Así o más gruñón…- pudo ver como él cerró sus ojos y una venita en su frente comenzaba a palpitar en señal de furia.
Y sin más provocación se encaminó a la puerta de la cocina que daba al patio, dejando atrás a Vegeta con su enfurecimiento. Entró a esta y sintió un asco de verla ¿Como era posible que él solo hubiese hecho eso? Caminó hacia la gaveta en donde su madre ponían los paños de cocina, allí podría encontrar una capsula de algún robot destinado a lavar platos, duraría unas dos horas si lo hiciera ella, como mínimo claro. "…no gracias…" se negó mentalmente.
Revolcó en toda la gaveta y no encontró nada, buscó en las gavetas siguientes pero solo encontró cuchillos, cucharas y otros utensilios de cocina. Se resignó, tendría que ir al laboratorio para ver si su padre tenía alguna capsula de esas, tomó una bolsa de basura que se hallaba junto con los paños de cocina y la abrió. En ese mismo instante, para su dicha, entró Vegeta.
Si alguien le hubiese puesto atención a su rostro habría jurado haber visto un rayo de luz maligna cruzar por la cara de la joven.
-Bueno Vegeta como verás eres un grandísimo asqueroso y me niego a cocinar en lugar tan insalubre como este, así que aquí tienes para que recojas toda la basura que tuviste la indecencia de botar anoche- le dijo destacando, mientras hablaba, cada palabra que lo pudiera insultar, caminó hacia él y, como él tenía los brazos cruzados en su pecho, le metió la bolsa ahí de manera que no se cayera y se apresuró a dirigirse hacia la puerta – Iré a ver si hay algún robot que nos pueda ayudar con la limpieza al laboratorio de mi padre. Te agradeceré mucho si me ayudas- eso último lo dijo casi gritado por que ya había salido de la cocina.
Vegeta no le contradijo por que, aunque nunca lo dijera en voz alta, la culpa la tenía él por haber hecho el desastre, de todos modos no entendía que era lo que tanto le estresaba a ella, no era la gran cosa.
(En el laboratorio del Señor Briefs)
-¡Bingo!- después de haber sacado un montón de cajitas de capsulas encontró la que necesitaba.
Por lo menos algo en el día había salido bien. Entre las tantas cajitas que encontró, tomó una de más, era un botiquín de primeros auxilios encapsulado. Sus padres siempre le aconsejaban tener uno a mano por cualquier circunstancia, o también por si algún experimento explotaba, no estaba de más saber en donde había uno.
Se dirigió a la casa, caminó lo más despacio posible, tenía que ser sincera no quería ayudar a Vegeta a recoger todo ese desastre.
-Ay- suspiró- ¿A quien engaño? Tendré que hacerlo sola, no me ayudará- miró el cielo una vez más y se forzó a caminar hacia la cocina.
Cuando finalmente entró a esta, su quijada se abrió lo más que pudo, parecía como si nada hubiera pasado, todo estaba increíblemente, por más raro que sonara –…limpio….- murmuró, buscó a Vegeta que se encontraba a un metro de ella a su derecha. Cualquiera creería que ni siquiera se habría movido de ahí, sus brazos estaban en la misma posición a como cuando lo dejó solo, solo que ya no tenían la bolsa colgando de ellos. Lo miró esperando saber que le iba a pedir a cambio, no era como que de un pronto a otro quiso ser servicial -… ¿gracias? ...- le dijo dudosa.
-Apresúrate que muero de hambre y tienes que arreglar la cámara lo más rápido posible- …si era muy bueno para ser cierto, ya ella lo sabía, pero la esperanza de que fuera un acto de caridad prevaleció antes de que él le dijera esas palabras…pero a pesar de todo estaba muy complacida con él.
Ella le sonrió con la mayor sinceridad que podía expresar en esos momentos y le dijo – ¿Sabes? Te mereces que yo no te cocine el día de hoy, llamaré a la pizzería, ¿mejor no crees? Después de todo siempre te quejas de mi comida. -Bulma pudo ver como levemente los labios de Vegeta se curvaban, casi imperceptible a la mirada de cualquiera pero que ella sí podía notar, él por supuesto lo quiso evitar pero las palabras de ella le hicieron gracia.
-Solo apresúrate… -en esos momentos el estomago de Bulma rugió, no había otra palabra para describir el sonido que hizo. Ella en ves de sentirse avergonzada comenzó a reírse a todo pulmón y él siguió -… hazlo por lo menos por ti misma.
-Claro, claro- y caminó a donde estaba el teléfono, encima del mueble con las gavetas de hace un rato. Lo tomó y marcó el número que ya se sabía de memoria. Colocó las cajitas con capsulas ahí y mientras esperaba a que le contestaran activó una para que un robot lavara los platos sucios, que era lo único que faltaba por limpiar.
Un muchacho le contestó -Jack, hola es Bulma- él muchacho la saludo con euforia, no era por presumir pero ella era cliente preferencial desde hacia dos meses más o menos, debido a la cantidad increíble de pizzas que pedía por semana… todas para Vegeta claro estaba. – ¿Me puedes mandar lo de siempre?... ¿como cuanto tomaría?... si claro las necesito lo más rápido posible… ¡muchas gracias Jack! Hasta luego- La chica colgó el teléfono y sintió la mirada de Vegeta clavada en ella.
-¿Cuanto va a tardar?- preguntó secamente.
-Unos quince minutos, si llegarán antes puedes buscarme en la cámara de gravedad- sin más se fue.
Primero fue a su cuarto a buscar un invento que se parecía a un celular táctil solo que mucho más grande, en donde había almacenado la información y planos de todos los experimentos que más le importaban. Era mejor así por que se ahorraba mucho tiempo en buscar los planos en una pila con otros.
Lo guardaba en la mesita de noche y lo tomó de ahí, luego se agachó para buscar debajo de su cama un mini-cajita secreta, se encontraba pegada en la esquina izquierda la cama en la parte de adentro. Era más bien como una gavetica, la sacó y encontró un poco de dinero allí, lo metió en una de las bolsas de su pantalón para pagar las pizzas cuando llegaran y puso la gaveta de nuevo su lugar.
Salió de su cuarto y ahora si iba para la cámara de gravedad, mientras caminaba revisaba la base de datos del aparato y después de buscar unos cuantos segundos encontró los que necesitaba.
Llegó a la cocina y Vegeta ya había desaparecido, "como si le fuera muy difícil" se pensó.
De pronto el timbre de la puerta sonó, dejó de mirar el aparato que tenía en las manos, se extrañó, sabía que los de la pizzería eran rápidos pero eso le parecía el colmo, si acaso duró unos diez minutos mientras iba a su cuarto y se devolvía. Dejó la base de datos en el borde la mesa de la cocina y se dirigió a la puerta principal, se terminó de sorprender, si eran. No conocía a ese repartidor, era la primera vez que lo mandaban, el cual comenzó a hablar como si fuera un robot:
-Ocho pizzas extra grandes y con todos los ingredientes, este es el monto señorita Briefs- y le enseño el monto escrito en la calculadora.
Después de haberle pagado todo lo que le debía, Bulma a duras penas tomó las ocho cajas que pesaban de verdad y con la pierna cerró la puerta. Caminó lo más rápido que era capaz hacia la gran mesa de la cocina, las puso ahí y se comenzó a quejar por lo leve que se había quemado las manos.
Caminó hacia el fregadero y se las mojó para disminuir el dolor.
No tubo que llamar a Vegeta, ya había llegado a la cocina, parecía que venía de su cuarto y lo confirmó por que se había cambiado de ropa, antes tenía su típico traje de entrenamiento y ahora tenía una ropa que Bulma le regaló para que pudiera entrenar con ropa más limpia.
Él con todo el derecho que se daba, tomó siete cajas y se sentó a engullirlas una por una. Bulma le imitó solo que ella como una persona normal, comenzó con un pedazo, primero lo mordió lentamente pero el hambre se apoderó de ella y terminó con casi cinco pedazos en tiempo record. Hacia mucho tiempo que no se daba el gusto de comer esa cantidad de pizza.
Le echó un vistazo a Vegeta y no pudo evitar hacer un gesto de sorpresa y desagrado cuando notó que él ya había devorado casi cuatro de las siete cajas. "¡Son unos animales!" se pensó y no pudo evitar hacer la pregunta que ya había formulado en el pasado.
-…. ¿a donde manda tu estómago toda la comida?… a pesar de que he pasado una buena parte de mi vida con Goku no termino de comprender su sistema digestivo- Vegeta no le podía responder ya que su boca estaba muy ocupada, ella desvió su vista de él. No quería ver más pizza, por lo menos por ahora –estaré en la cámara de gravedad, ¿vas a salir de la casa? – le preguntó mientras se paraba, tomó la base de datos de donde lo había dejado mientras esperaba la respuesta de Vegeta.
-No voy a irme, el viejo me dejó unos robots para entrenar si la maquina dejaba de funcionar, aparte tengo que vigilarte de que no te vayas sin terminar las reparaciones, eres muy propensa a no aprovechar el tiempo correctamente y me precisa que este habilitada para mañana- aunque se enfadó un poco por el rudo comentario que le dedicó, la verdad era que se sentía mas tranquila si no estaba en la casa sola.
Bulma bufó y salió.
Llevaba estudiando los planos de los controles de la cámara de gravedad por al menos una media hora, su padre era el que se encargaba de esas reparaciones siempre por esa razón no tenía tanto conocimiento.
Pasaron unos escasos cinco minutos y decidió que ya estaba lista, todos los puntos clave ya los conocía. Se paró del piso, en donde se había tomado la libertad de estudiar – Eso duele –se dijo y comenzó a estirarse, su parte trasera se resintió por la incomodidad en la que había estado.
En la misma cámara, su padre guardaba en una caja de plástico mediana con ciertas herramientas básicas como un martillo, un foco, un desatornillador, entre otras cosas. No iba a necesitar más de eso.
Y sin más comenzó a trabajar. Quitó la coraza de aluminio que cubría el complejo laberinto de cables, que tenía que ubicar nuevamente, para que lo que rompió, o sea el marcador de gravedad, se conectara correctamente con el regulador directo de la gravedad.
Trabajó así un rato, o eso es lo que ella creyó, llevaba así unas dos horas, se apartó de ahí para estirar su cuerpo, llevaba agachada todo ese tiempo. Eso era lo que odiaba de su trabajo, a veces simplemente no había una posición cómoda para ubicarse.
"Pensé que los daños eran más graves pero ya casi lo consigo solo un par de horas más y lo haré" – se pensó complacida con su propio ingenio. Y animada por ese pensamiento se sometió unas dos horas y un poco más de tiempo en la reparación.
(Dos horas después)
-¡Soy una genio!- le gritó a la nada, enderezándose, la espalda le dolía como nunca pero valió la pena, ya había terminado – Una cosa menos que hacer de la larga lista- se dijo.
Mientras se regocijaba en su logro, su mente se acordó del pobre de Yamcha, Bulma alzó su vista para ver que hora era en el reloj que colgaba en lo más alto de cámara, ya eran las tres y un cuarto, se sentía un poco mal por haberle dejado plantado pero en realidad no podía culparse porque él acostumbraba a hacérselo sin considerar cuanto la lastimaba eso cuando eran novios, además que ella no se comprometió a ir nunca.
Rejuntó la coraza, la colocó y la atornillo nuevamente de manera que todos los cables estuvieran protegidos. Juntó todas sus herramientas y las metió en la caja de plástico, no la cerró, cuando la agarró del suelo le pesó un poco y se desbalanceó provocando que el martillo se cayera y golpeará los controles.
Bulma vio como el golpe los afectó y el marcador de gravedad dio una gravedad de cinco, ella sintió como si la hubieran alzado bruscamente, ya que esa era menos gravedad de la que la Tierra tenía, estaba flotando pero de manera horizontal, viendo hacia el suelo. Había soltado las herramientas de manera que estas estaban flotando también.
El corazón le empezó a latir bruscamente, esto estaba mal, por el momento su suerte la estaba ayudando por que mas bien la gravedad estaba disminuyendo pero si hiciera lo contrario quedaría aplastada contra el suelo.
La desesperación y el miedo no la dejaban pensar con claridad "piensa rápido" se repetía pero no lograba dar con algo ingenioso que la sacara del apuro.
Su miraba se fijaba en el marcador, este se apagó de repente y ella cayó fuertemente, le dolió mucho pero tenía que apresurarse a salir de allí, luego se podría quejar. No se había percatado pero la puerta estaba cerrada, corrió con toda la fuerza de sus piernas, e intentó abrirla manualmente.
Pero fue muy tarde, la gravedad se volvió a alterar, disminuyo pero de una manera más intensa, se elevó tanto y tan rápido que pegó con el techo de la cámara.
Bulma quedó por unos segundos inconsciente por el golpe. La gravedad disminuía y aumentaba levemente de manera que ella estaba flotando sin chocar más pero tanto movimiento y el miedo que sentía le estaba revolviendo el estómago y un fuerte dolor de cabeza comenzaba a aparecer.
Nuevamente quedó atrapada contra el techo, le estaba costando respirar debido a la presión que estaba sintiendo contra su cuerpo.
El miedo la dominaba, este era su fin…. "Vegeta… ayúdame…. te necesito" se pensó, él estaba entrenando afuera pero no creía que supiera lo que estaba pasando, necesitaba llamarlo o al menos gritar.
Comenzó a acumular aire para gritar y para su felicidad lo logró, sonó el grito de terror más grande que ella alguna vez pudo haber emitido, estaba segura de que él la habría escuchado. Pero igual se preparó para proferir otro por si acaso.
Vegeta dirigió su mirada hacia la cámara cuando escuchó a la mujer gritar, parecía como si la estuvieran torturando o algo parecido, pero dejó el pensamiento por que en realidad ella siempre estaba gritando por todo.
En eso uno de los robots con los que estaba entrenando lo atacó y el siguió entrenando. Sin embargo unos segundos después se escuchó otro grito, no tan fuerte como el de antes pero tenía un tono el cual no podía ignorar, así que se decidió a apagar los cinco robots que le rodeaban e ir a ver que era lo que le pasaba a esa mujer loca.
-Mas le vale que sea importante por que no puedo andar deteniendo mis entrenamientos cuando a ella se le pega la gana y me desconcentra que grite tanto también- llegó a la cámara y se extraño de ver que la puerta estaba cerrada, se enfocó en leer el ki de Bulma para ver que tipo de emoción tenía, y estaba en pánico, como nunca antes lo había sentido.
La puerta estaba atascada así que la empujó con mínima fuerza, cuando entró su cuerpo se quiso elevar pero él permaneció caminando, no la veía por ningún lado.
Pero la escuchó gimotear y posó su mirada en dirección del sonido, estaba en el techo "¿Como demonios pasó eso, no que la estaba arreglando?" pensó.
A simple vista se podía decir que le estaba costando respirar, así que no perdió el tiempo y se dirigió a los controles para apagar la cámara, vio que el marcador cambió drásticamente la gravedad pasando a una mucho más fuerte, cambió a doce. Por supuesto que él ni siquiera sentía los cambios pero sabía que eran muy duros para ella.
Bulma fue jalada con una fuerza brutal hacia el suelo y gritó a todo lo que el pulmón le dio. No se había percatado de que Vegeta estaba ahí.
-Maldición- dijo él, y con una mini bola de energía destruyó los controles por completo. La gravedad volvió a hacer normal y antes de que Bulma tocara el suelo, la atrapó.
El cuerpo de ella estaba temblando de una manera muy notable, miraba perdida el suelo que estaba a más o menos medio metro de su cuerpo. "…que ocurrió…" se preguntó a si misma. Ya se había resignado a una muerte segura.
Miró hacia arriba para ver que fue lo que había pasado, entre los borrones que lograba distinguir vio a Vegeta.
Él estaba esperando a ver si se iba a desmayar o si iba a romper en un llanto que sería molesto para él, o si iría a vomitar, algo así. Pero al parecer no pudo descubrir cual sería la reacción de ella por que se veía como que había perdido el conocimiento pero seguía con los ojos abiertos.
Vegeta la acostó en el suelo pero mantuvo uno de sus brazos en su espalda para que respirara mejor.
-¿No piensas reaccionar? – al parecer ella estaba demasiado fuera de sí y no era para más, si no hubiera llegado en ese instante, él estaría viendo probablemente los restos de su cuerpo en un estado deplorable, habría quedado llena de moretes y de sangre si se hubiese golpeado contra el suelo.
El pensamiento le angustió un poco, ella se había ganado su aprecio ya que era la única que se le enfrentaba sabiendo que podía salir perdiendo si hablaba de más.
Revisó sus brazos y en las palmas de sus manos se estaban formando pequeñas rueditas de un color morado azulado, también en la parte de atrás de los mismos se veían raspones y el color morado comenzaba a emerger.
El rostro de Bulma estaba pálido. Pero la vio recobrarse un poco, ella movió sus labios y él se agacho para oírle mejor.
-Te lo ruego…Vegeta, sácame de….aquí- le susurró la voz denotaba una impotencia tan grande que era digna de lástima.
Y sin hacerse de rogar la alzó de la manera matrimonial y se la llevó para arre costarla en la cama de su cuarto.
N/A: Gracias por leerme. Bueno este ha sido sin duda alguna el capitulo más complicado que haya escrito, tal vez ustedes no lo noten pero desde que empecé a escribirlo tenía la idea de la cámara de gravedad y ya quería escribirlo, pero si apresuraba las cosas no me entenderían y….ahhhhh…. en síntesis:
ESPERO QUE ME DEJES UN COMENTARIO Y ME ESCRIBAS TODO LO QUE QUIERAS, SI NO TE GUSTÓ TAMBIEN ESCRIBEME QUE DE MIS ERRORES APRENDO =)
No creó que actualice muy pronto por que ya casi tengo exámenes =)
Atte: Sami =) SEAN FELICES!
