Disclaimmer: Los personajes le pertenecen a la grandiosa stephanie Meyer, yo soy la autora de esta historia y está completamente prohibido subirla a otra página sin mi autorización.
CAPITULO 7
Emmett POV
-Está bien, quédate – dijo con la mandíbula tensa.
Me acerque con las manos en la chaqueta, mire al interior del carro tratando de averiguar que buscaba antes de que los tipos llegaran.
-¿Qué le paso al auto?
-No estoy segura, parece que una de las bugías se quemo- Dijo revisando el motor.
-¿Qué estabas buscando allí adentro? – Le pregunte despreocupadamente – es decir, ni siquiera viste a esos tipos acercarse. – rectifique ante su mirada de incredulidad.
-No es de tu incumbencia – Respondió cortante – Fantástico, ahora se me descargo- dijo mirando el pequeño aparato en su mano.
-Hey! No tienes porque tratarme así, yo solo quiero ayudar – le dije a modo de broma- Te puedo regalar minutos – le comente como si estuviera hablando del clima.
-¿Dónde?- pregunto. Por primera vez desde que la veía me miro sin ningún rastro de superioridad.
- En mi casa – Respondí sonriendo – Antes de que digas algo, por tu ropa puedo deducir que tu casa no esta muy cerca de aquí y el metro no pasa por esas zonas – finalice. Ella tomo su bolso y cerro el auto antes de empezar a caminar.
-Ahora que, ¿Sherlock Holmes? – dijo dejándome atrás. Llegue a su lado con una sonrisa triunfante – No te ilusiones
Abrí la puerta y deje el camino libre para que ella pasara primero. Entro y miro el apartamento como buscando algo.
-Por lo menos es decente.
Tomo asiento en el mueble doble de la sala sin dejar de inspeccionar cada rincón del lugar.
-Voy a traer unos tragos – le dije pasando por su lado - ¿Qué quieres tomar, Whisky o Tequila?
- Whisky estaría bien.
Deje a un lado la botella que me había regalado Heidi y saque dos vasos de la alacena; puse hielo en una cubeta y lleve todo a la sala en una bandeja
-Toma – dije dándole uno de los vasos con whisky.
-Gracias
-Por cierto, mi nombre es Emmett- dije tomándome todo el vaso de golpe. La mire de reojo y tenia la vista puesta en el vaso como si no me hubiera escuchado. Estaba a punto de repetirlo cuando ella me interrumpió.
-Mi nombre es Rosalie, pero puedes llamarme Rose – Contesto dejándose caer contra el sillón, relajando su postura.
-Y ¿Dónde vives? – Le pregunte sonriente ante su actitud.
-Agh. Hueles a puro alcohol – dijo arrugando la nariz y alejándose de mí.
No puede evitarlo, me acerque a ella como si fuera un imán; su rostro estaba a unos pocos centímetros del mío, miraba fijamente a la pared como si fuera lo más interesante de este mundo.
-Oh vamos, se que eso no te molesta – Recorte la distancia que quedaba entre nosotros y le di un beso en la comisura de los labios. Me levante y fui a la cocina recordando las fresas que habían dejado Alice y Bella la última vez que vinieron.
Rosalie POV
Me quede estática al sentir los suaves labios de Emmett tan cerca de los míos. Claramente podía ver que tenia las mismas intenciones que el resto de hombres pero había algo, un "no sé que" diferente.
Llego de la cocina con un tazón lleno de unas fresas rojas que se veían muy apetecibles; tome una sin mirarlo y la mordí suavemente.
-Están deliciosas- Dije volteando a verlo. Emmett me miraba con los ojos abiertos de par en par; yo solo le sonreí inocentemente.
Al cabo de un rato ya nos habíamos tomado mas de la mitad de la botella de whisky. Para este momento ya me sentía más efusiva y entusiasmado de lo normal; era la sensación que siempre buscaba cuando tomaba.
-Lastima, solo nos queda una fresa – Dijo Emmett un poco nervioso.
-Aprovechémosla.
Me subí a horcajadas sobre él, tome la fresa y la puse en sus labios. Me acerque y la mordí lentamente dejando que nuestros labios se rozaran con extrema suavidad, casi imperceptiblemente. Me aleje un poco para pasar el pedazo de fresa y me acerque de nuevo pero esta vez si lo bese con fuerza; mordí levemente su labio inferior haciendo que entreabriera los labios, en seguida le solté y me abrí paso con la lengua para explorar su boca. Podía sentir el sabor del whisky; su mano estaba en mi cintura y comenzó a bajar por mi espalda mandando descargas eléctricas a lo largo de mi cuerpo haciendo que me arqueara contra el. Cuando sentí sus manos en mi trasero un poco de conciencia me hizo reaccionar haciendo que me alejara de el. No podía estar haciendo esto ¡Por Dios, si lo acababa de conocer!
-Oh vamos Rose, no te asustes- Me susurro.
Se acerco a mí besándome apasionadamente pegando su cuerpo al mío. Sus besos eran adictivos, a pesar del sabor del whisky, tenían un toque dulce que junto a la suavidad de sus labios me hacían querer más y más.
Con sus fuertes brazos me acomodo a lo largo del sofá, se puso entre mis piernas dejando que nuestros sexos se rozaran levemente a través de la ropa. Metió una de sus manos dentro de mi camisa haciendo un delicado recorrido a lo largo de mi abdomen y pechos hasta sacarla por completo. Me soltó el brassier que, coincidentemente, era de broche delantero facilitándole la tarea. No perdió el tiempo y enseguida metió uno de mis necesitados pezones en su boca lamiéndolo tiernamente; sin dejar el otro a un lado se dedico a masajearlo y pellizcarlo mandando sensaciones de placer que poco a poco iban acumulándose en mi vientre.
No supe en qué momento, pero cuando volví a abrir los ojos cada uno llevaba una sola prenda; nuestros cuerpos sudados se sentían extremadamente bien el uno contra el otro. Se levanto y estuve a punto de protestar pero antes de poder pronunciar palabra me cargo como si fuéramos recién casados y me llevo a la que supuse era su habitación. Me dejo caer suavemente en la cama, se quito los bóxers y se arrodillo frente a mi deslizando cuidadosamente los pantis hasta sacarlos y tirarlos en no sé dónde. Subió y me beso mientras ubicaba la punta de su miembro en mi entrada con la ayuda de su mano haciéndome arquear por la sensación que mando a lo largo de mi cuerpo. Un flash de cordura me hizo reaccionar.
-Emmett, no estás usando protección – Le dije con la voz entrecortada.
-Es solo un estorbo - Me respondió.
-Emmett – Le advertí – Estoy borracha no idiota.
-Está bien, está bien.
Se levanto de la cama y abrió uno de los cajones de la mesa que estaba en la esquina y saco un paquetito cuadrado. Se lo puso lentamente, dándome suficiente tiempo para examinarlo con detalle; una vez se estuvo listo se volvió a recostar sobre mí.
-¿Mejor?- me pregunto entrando suavemente en mí.
Asentí y acerque mi rostro a el para besarlo. Sus embestidas eran lentas así que empecé a moverme contra él; lo capto de inmediato y empezó a aumentar el ritmo. Nuestras respiraciones se iban volviendo cada vez mas erráticas y la habitación estaba llena de gemidos y jadeos descontrolados.
Tome impulso y lo gire quedando a horcajadas sobre el. Acelere el ritmo a mi gusto mientras el masajeaba mis senos acercándome cada vez más al ansiado clímax; lo retuve lo mas que pude y apreté mis paredes alrededor de su miembro haciéndolo llegar justo después de mi.
Me deje caer exhausta sobre su pecho y nos quedamos quietos esperando que nuestras respiraciones se acompasaran. Me baje de él y me acosté de medio lado dándole la espalada, el se acerco y paso su brazo por mi cintura en posición de cucharita. Cuando estaba a punto de quedarme dormida sentí la mano de Emmett empezar a moverse hasta posarse sobre uno de mis pechos haciéndome gemir inmediatamente.
-¿Ya estás listo para otra ronda?- Pregunte girándome para quedar frente a frente.
-Siempre
El dolor de cabeza que tenia era insoportable, era como tener un taladro adentro. Abrí los ojos lentamente acostumbrándome a la luz que entraba por la ventana. Me senté y me extraño sentir la sabana en contacto directo con mi piel. Mire a mi alrededor; la habitación en la que estaba era de un azul oscuro bastante acogedor y los muebles que estaban alrededor le daban un toque masculino y organizado.
Me asuste. Definitivamente esta no era mi habitación ni mucho menos mi casa. Lo último que podía recordares haber estado tomando en la sala con… ¡Demonios! Los recuerdos llegaron a mí de golpe; por dios no podía haber hecho esto.
Voltee a mirar a Emmett, tenía el pecho descubierto y estaba completamente dormido. Salí a la sala y me vestí rápidamente; una vez estuve segura de que no se me quedaba nada Salí del apartamento; esto era algo que me aseguraría de olvidar.
Edward POV
Todas esas chicas que había tenido en mi cama a lo largo de los años y su constante acoso por tener un anillo en la mano al fin daban algo bueno; gracias a ellas había tenido la grandiosa idea de contratar a Bella; Además del excelente sexo que teníamos y la realización de alguna de mis fantasías, ella tenía el carácter como para enfrentarme como si no le importara perder su empleo. Y eso me encantaba.
-Mmm - Se quejo bella a mi lado.
-Buenos días- Salude tranquilamente.
-Buenos días Edward- Se levanto y camino hasta el baño dándome una excelente vista de su trasero desnudo.
Espere un rato en la cama hasta que escuche el sonido del agua cayendo. Me levante y fui tras ella, el agua sobre su cuerpo desnudo le daba un toque sensual tras el vidrio de la ducha.
Entre sigilosamente y la pegue a mí dejándola sentir mi miembro en su baja espalda. Con una de mis manos subí por su abdomen hasta llegar a uno de sus pechos y masajearlo, tome el botoncito rosado con la punta de mis dedos haciéndola gemir audiblemente.
Con mi otra mano comencé a acariciar su clítoris, metí dos dedos de una sola vez sin dejarla respirar comencé a embestirla rápidamente con ellos mientras ella se retorcía entre mis brazos. Sus paredes se apretaron contra mis dedos avisándome que estaba cerca de llegar a su orgasmo.
Sin perder el tiempo aleje sus caderas dejando su cabeza sobre la pared y la penetre de una sola estocada haciéndonos gemir sonoramente. El sonido de nuestra piel al chocar inundaba el baño en compas con nuestros gemidos. Acelere el ritmo haciéndonos llegar al climax.
Salí de la ducha y una vez en mi habitación me vestí de manera formal, había quedado de reunirme con Esme y se me estaba haciendo tarde.
-Bella, hoy llegare algo tarde- Le dije cuando salió del baño. Llevaba puesto un corto vestido strapple de color rojo que le daba color a su cara- Prepara la cena y espérame, llegare más o menos a las 7 pm.
-Claro.
Cuando llegue al restaurante no había ni rastro de Esme así que me senté a esperar en una mesa un poco alejada. No paso mucho tiempo antes de que mi celular comenzara a sonar.
-Hola – Conteste alegremente pensando que era Esme.
-Hola Edward – Pude reconocer la voz de Bella al otro lado de la línea- Espero no molestar, llamaba para decirte que voy a usar la tarjeta de crédito que me diste hace unos días para comprar algunas cosas que hacen falta para la cena.
-Se supone que era solo para ropa- Dije secamente pero recordé lo que paso la última vez que le hable así- Úsala, no te preocupes – me adelante a responder-¿Algo ma…
-Hola Edward – Subí la mirada y hay estaba Esme mirándome cariñosamente - ¿Problemas?
-No, solo empleo – Mentí, no quería que Esme se enterara de Bella- ¿Alo?
-Eso es todo. Gracias – Me respondió secamente y colgó. Mujeres ¡Quien las entiende!
Esme se sentó frente a mí y llame al mesero; pedimos un café mientras tanto y comenzamos a hablar de cosas triviales. Me alegro saber que Carlisle, su reciente esposo la trataba de maravillas y que ella estaba totalmente feliz a su lado.
-y ¿Por qué me citaste aquí? – Le pregunte curioso- No es por sonar grosero ni nada. Es que cuando me llamaste te oías algo nerviosa.
-Ya es hora de que sepas mi versión de los hechos – Dijo exhalando una bocanada de aire.
-¿Sobre qué?
-Sobre ti, Edward – Deje el café a un lado y puse toda mi atención sobre – El día que llegaste…
Llegue al apartamento después de pasar todo el día en el muelle de la ciudad descargando toda la ira que sentía en contra de mis padres biológicos. Ese muelle lo había encontrado junto a Esme cuando recién había obtenido mi licencia de conducir; desgraciadamente ese día nos habíamos perdido e ido a los límites de la ciudad. Recuerdo que estuvimos andando por varias horas hasta llegar al pacifico muelle.
Un delicioso aroma me trajo de vuelta a la realidad. Me dirigí a la cocina y cuando llegue vi a Bella sentada en el mesón del centro; llevaba puesto un vestido color blanco de amarrar en el cuello que enmarcaba su pequeña cintura y caí en un delicado vuelo dándole un toque bastante angelical. Llevaba puestos unas zapatillas altas que hacían que sus piernas lucieran hermosas. Había dejado su cabello suelto cayendo en ondas a los lados de su cara y se había maquillado levemente. Estaba realmente hermosa.
-¿Ya esta la cena?
-Ya casi, solo debo esperar que la salsa de la carne este en su punto – Dijo bajándose de la mesa. Su tono hostil no me paso desapercibido.
-¿Es que no me vas a saludar, Bella? – Susurre en su oído una vez la tuve acorralada contra la encimera.
Ella me miro como si tuviera tres cabezas; ignore el gesto y me acerque hasta besarla. Al principio trato de resistirse y zafarse de mi agarre pero yo no afloje ni un poco. Al parecer desistió y se dejo llevar, sus manos viajaron hasta enredarse en mi cabello y pego su cuerpo al mío haciendo que nuestros cuerpos se amoldaran perfectamente.
Mis manos comenzaron a bajar por su espalda hasta llegar a su trasero pegándola más contra mi mostrándole lo que me hacía con un simple beso. Ella se separo y me dio un corto beso en la boca.
-La cena ya esta lista – Dijo un poco agitada sin quitar el maldito tono hostil.
Me fui a sentar en el comedor. Trate de quitar la imagen de Bella recostada en el mesón, completamente desnuda y a mi disposición e inmediatamente volvió a mí la conversación que había tenido con Esme en la mañana. Me masajee el puente de la nariz, había tomado esa costumbre cada vez que estaba estresado e intentaba relajarme.
-Oh vamos, el sexo no lo es todo – Dijo Bella de manera seca entrando al comedor y terminando de poner los cubiertos en la mesa.
-Bella – Susurre con voz contenida- No quiero pelear ¿De acuerdo?
Ella me miro sorprendida y regreso a la cocina. Cuando volvió puso frente a mi un plato con carne bien asada y papas a la francesa.
-Deja de mirar la comida así- Dijo con sorna- Es lomito de res en mostaza antigua, es una receta de familia.
Corte un pedazo y me lo lleve lentamente a la boca mientras Bella me miraba ansiosa.
-Al parecer tu talento no está solo en la cama – Comente tratando de hacerla reír.
-El que sea puta no quiere decir que sea inútil – Dijo volviendo al tono hostil del principio.
Estuvimos un rato en silencio y la tensión rodeaba el ambiente.
-Así que receta de familia ¿eh? – Dije rompiendo el incomodo silencio. Ella apenas y me miro.
¿Cómo habrá sido Bella en su infancia? ¿Su familia habría estado completa? Tal vez su padre la golpeaba o tal vez la… ¡No! Imposible. Tuvo que tener otro motivo para convertirse en prostituta. Además, el hecho de que mi madre me haya abandonado no significa que todas hagan lo mismo.
-Oye… - Dije sin poder evitar la curiosidad - ¿Por qué trabajas en esto?
-Te lo diré, pero solo si tú me respondes algo primero – Prometió mirándome a los ojos. Vaya que era astuta.
-Como quieras- Le respondí confiado.
-¿Qué sucede? –Pregunto rabiosa- ¿Qué te dijeron hoy para que estés así?
-Está bien, lo prometido es deuda – Hoy me reuní con Esme-
-¿Tu novia? – interrumpió con cierta irritación.
-No, Esme es como una hermana para mí, además de que es cinco años mayor que yo –Respondí tranquilamente –Si me vuelves a interrumpir no te seguiré contando –Amenace – Bueno, hoy me reuní con Esme y me dijo que mi madre había vuelto a la ciudad- Solté un sonoro suspiro – Y se decidió a contarme la verdad.
"Cuando apenas era un niño, debía tener a lo mucho dos años, mi madre me dejo en casa de los padres de Esme y se fue dejándome como si fuera un pedazo de carne que se puede botar a la basura. Crecí en una familia muy unida y Esme siempre fue mi compañera de aventuras, volviéndonos así muy unidos, casi como hermanos."
-A pesar de ello, nuestros apellidos son diferentes así que siempre supe que no eran mi familia biológica pero nunca me atreví a preguntares, era suficiente con todo lo que me estaban dando- Termine volviendo a mirarla a los ojos.
-Lo siento – Dijo Bella y note que me miraba con lastima –No se como una madre puede hacer eso. Pero piénsalo, debió de haber tenido un buen motivo para hacerlo.
-No trates de defenderla – Le regañe – Ahora te toca a ti responder mi pregunta.
-Bueno, no es nada muy interesante. Desde pequeña me llamo la atención la reacción que tiene el cuerpo al tener sexo con otra persona; no importa si son casados, novios e inclusive desconocidos siempre demuestran la misma reacción de placer. Y pues, esa curiosidad aumento cuando perdí la virginidad y lo viví en carne propia –Dijo algo ida, como si estuviera recordándolo.
-Oh! Nunca pensé que fueras del tipo pervertida –Dije sonriendo.
-Nunca juzgues a un libro por su portada- Respondió al mismo tiempo que subía su pie descalzo por mi pierna hasta llegar a mi miembro.
-Y yo que pensé que querías esperar.
Me levante de la silla y la levante haciendo que quedara de pie frente a mí.
-Me canse de ello- Dijo y se lanzo a besarme apasionadamente.
Llegamos al cuarto y me recosté sobre ella besando su cuello. Le quite la ropa rápidamente pero cuando vi sus ojos me detuve, había tristeza en ellos y sabia que algo la perturbaba, a pesar de no conocerla mucho Bella era muy fácil de leer. Suspire y me deje caer a un lado de ella abrazándola.
-Dejémoslo para mañana ¿De acuerdo?
Perdón por la demora! Ya se que prometí subirlo mas rápido y ke las he hecho esperar mucho pero de verdad… estoy bastante atareada.
Aquí les dejo el séptimo cap!
Por cierto, pasen por la adaptacion de "seduccion"
CrazzyTalia
