Disclaimmer: Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer. La historia es mía yo solo jugué con los personajes!

CAPITULO 8

Bella POV

Cuando me desperté estaba sola en la habitación de Edward. Mi estomago rogaba por algo de comida así que me puse una de sus camisas y salí rumbo a la cocina. Cuando entre en la sala Edward estaba de espaldas a mí, frente a una señora con su mismo color de cabello, ojos cafés y facciones finas. Ella levanto la mirada y me miro con curiosidad e inmediatamente Edward hizo lo mismo.

-Lo siento – Dije y volví a la habitación.

¡Mierda! Edward se iba a poner furioso, se suponía que nadie debía saber sobre mí y justamente salgo, con su camisa como vestimenta, ante la que podría ser su tía, su abuela o la madre de alguna de sus ex novias.

Tome una ducha rápida con agua fría para despejarme; me puse un Blue Jean entubado roto y una camisa azul marino sin mangas. Deje mi cabello suelto que caía naturalmente en ondas sobre mi espalda.

Me tire en la cama y encendí el televisor. Estaban pasando "Titanic"; amo la película pero no quería ponerme a llorar así que la cambie hasta llegar a un canal de cocina.

Al rato Edward entro en la habitación y se recostó a mi lado.

-Necesito un favor tuyo – Dijo enterrando su cara en mi cuello.

-¿Qué cosa?

-Sígueme

Me tomo de la mano y me arrastro hasta la sala. La señora que de hace un rato estaba de pie frente a mi mirándonos curiosamente.

-Bella, te presento a Elizabeth Masen, Mi madre – Dijo, recalcando la última palabra – Madre, ella es Bella Swan, mi novia.

Me quede en blanco. Quien lo entiende, antes quería mantenerme en secreto y ahora me presentaba ante su madre y, peor aún, como su novia. La madre de Edward me hizo reaccionar tomándome la mano.

-Hola querida, es todo un gusto conocerte- Me dijo amablemente.

-Igualmente señora Masen

-Bueno Elizabeth, nosotros tenemos que irnos- Intervino Edward rápidamente. Hasta ahora no me había dado cuenta de que ya estaba perfectamente vestido.

Me disculpe con la señora y regrese a la habitación. Desesperada me tire boca abajo en la cama, nunca iba a entender a este hombre. Cuando Edward entro en la habitación se acostó junto a mí y me abrazo cariñosamente, acercándome más a él.

-Tengo planes para hoy- Susurro en mi oído.

-¿A qué hora vuelves?

-¿Qué?- Dijo levantando la cara mirándome a los ojos - ¡No! Vamos a ir al acuario juntos.

-¿Enserio? – Sonreí como una niña pequeña

-Claro. Vamos.

Salimos del apartamento y nos fuimos en su volvo plateado. El Acuario no se encontraba muy lejos así que no nos demoramos en llegar. Apenas estuvimos adentro, fuimos hacia las ballenas.

-¡Mira Edward! Que lindas – dije emocionada viéndolas danzar en el agua. Edward me miraba unos pasos atrás sonriendo con tranquilidad, como nunca lo había visto antes. Me tomo de la mano, sorprendiéndome y me halo hacia los delfines.

Continuamos el recorrido hasta llegar a los cangrejos. La vitrina estaba llena de familias que impedían ver a los animales; solté la mano de Edward y me escabullí hasta llegar al vidrio. Me puse en puntas para sonreírle victoriosa a Edward pero cuál fue mi sorpresa al verlo besarse con una Barbie de cabello rubio-rojizo.

No lo llame, ni le hice una escena de celos, sabía que no estaba en las condiciones de hacerlo ni tenía por qué. Simplemente Salí de allí con un nudo en la garganta.

Llegue a una banca que estaba cerca al parqueadero y enterré el rostro en mis manos; ¿porque tengo ganas de llorar? No debería importarme lo que Edward haga o deje de hacer, yo solo seré su prostituta personal por algunas semanas y desapareceré de su vida.

Antes de que Edward regresara camine hacia el carro que estaba en lo más profundo del parqueadero.

-¿Por qué te fuiste? – dijo Edward tomando mi mano para detenerme.

- y que querías que hiciera ¿Qué me quedara mirando el intercambio de saliva entre tú y la oxigenada esa? ¿O tal vez me ibas a decir que esperara y tomara nota sobre algo? No Edward, estamos fuera del apartamento y aquí, si tengo orgullo.

-Isab- Me aleje de él lo más rápido posible hasta llegar al auto. Por desgracia las puertas estaban cerradas; Edward llego inmediatamente y me giro para quedar cara a cara.

-No me dejes con la palabra en la boca- Susurro con rabia.

Me empujo contra el carro bruscamente y me beso con fuerza.

-Ya terminaste?- dije sin ningún atisbo de emoción. El se alejo de mi y camino hasta subirse al asiento del conductor – todo esto es por mamá Bella no lo olvides- susurre antes de subir al auto.

El camino estuvo silencioso, el ambiente está cargado de incomodidad; ninguno tenía la intención de romper el silencio.

Apenas entramos al apartamento Edward se abalanzo sobre mí quitándome la ropa. Sentí como sus manos rozaban mi cuerpo causándome escalofríos y haciéndome avanzar lentamente.

Para cuando llegamos a la mesa los dos estábamos completamente desnudos, Edward me tumbo sobre la mesa y me penetro sin previo aviso; sus movimientos eran frenéticos haciéndome gritar de placer. Tome mis pechos y comenzó masajearlos mientras sus manos sostenían mis caderas. Sentí como el orgasmo se acercaba mientras Edward aumentaba el ritmo, cuando estaba a punto de llegar sentí como Edward salía de mi.

-Que demo…?-

-Date media vuelta y recuéstate sobre la mesa- hice lo que él me dijo. Con la punta de su miembro empezó a masajear mi sexo.

-Edward, por favor…- gimoteé ahogadamente.

Soltó un gruñido antes de entrar en mí y retomar el ritmo que llevaba antes. Edward apretó su agarre en mis caderas hasta llegar al orgasmo juntos.

-Gracias- dijo saliendo de mí. Recogió su ropa y se fue directamente a su habitación dejándome allí como una idiota.

-Agh, idiota!- masculle.

Recogí mi ropa y me encerré en mi habitación. Le daría un poco de su propia medicina, al diablo las cenas y las atenciones que he tratado de darle; de ahora en adelante seria sexo, puro y placentero sexo.

El sonido del teléfono me saco de mi dulce sueño. Me levante para ir en busca de Edward o, de ser necesario, contestar el teléfono. Justo cuando iba llegando a su habitación el teléfono dejo de sonar así que, resignada, di media vuelta para volver a mi sueño.

-¡maldición!- Masculle cuando mi pie se encontró con una de las patas de una mesita que estaba junto a la sala – Debe – Me calle cuando vi a Edward sentado en un sillón hablando por teléfono.

-No, Elizabeth – hizo silencio, imagino que escuchando a la persona que estaba al otro lado del auricular.

-¡Gánatelo! – Grito de repente – No puedes pretender aparecer como si nada después de todos estos años y – Silencio- ¿Qué? Maldición, eso no afecta en nada ¡entiéndelo!, no lo has ejercido – Silencio- No me hagas reír, Elizabeth. Y no, Bella y yo no estaremos así que ni se te ocurra venir. Adiós.

- No debería hablarle así a tu madre – Dije entrando en la habitación con Edward taladrándome con la mirada.

-Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas – Dijo bajando la mirada – ¿No te enseñaron eso? – Susurro – Además, esa mujer no es mi madre.

-Pero ayer dijiste que – Me quede callada cuando Edward me abrazo fuertemente.

-Por favor solo quédate quieta – Dijo respirando profundamente. Solo asentí y puse mis manos a su alrededor, como si fuera un niño pequeño. Pequeños espasmos empezaron a inundar su cuerpo mientras sus lágrimas mojaban mi camisa.

-Tú no sabes nada de mí – dijo alejándose rápidamente de mi.

-Pero… - Trate de detenerlo cuando se levanto del sillón pero me esquivo ágilmente y salió del apartamento. – Rayos.

Volví a mi habitación, tome lo necesario para tomar una relajante ducha y me encerré en el baño en caso de que Edward regresara.

El agua caliente sobre mi cuerpo relajaba mis músculos. Cerré los ojos pensando en cómo sería mi vida si mi madre no hubiese estado acompañándome a lo largo de los años y, en cierto modo, comprendí el rencor que El tenia hacia su madre.

Me quede de piedra cuando sentí unas manos rodeando mi cintura. Antes de poder protestar Edward me hizo saber que era él.

-¿Como entraste?- Dije tratando de alejarme.

-Cariño, me subestimas – Susurro- Soy el dueño del apartamento, tengo la llave de todas y cada una de las puertas del lugar.

Me empujo hasta quedar recostada sobre la pared. Empezó a besar y acariciar mi cuerpo de manera rápida y ágil haciéndome estremecer. No se tomo mucho tiempo en juegos preliminares, me alzo dejándome mis piernas alrededor en su cintura y me penetro con fuerza. Sus movimientos eran bruscos, como si tratara de escapar de algo, pero no por eso menos placenteros. Podía escullar leves gemidos combinados con sollozos salir de su boca; yo solo atine a acariciar su cabello y dejarme llevar por el placer que me embargaba.

ALICE POV

-With a tasted of your Poisson Paradise, I'm addicted to you don't you know that you're toxic- Cantaba a todo pulmón.

Me detuve en el semáforo y sentí una mirada sobre mi; efectivamente, en el auto de al lado había un Chico de unos 21 años con unos hermosos rizos rubios mirándome fijamente. Sin dudarlo puse mi mejor sonrisa coqueta y le hice un guiño antes de acelerar. Cruce para tomar la autopista que llevaba a mi casa y justo en ese momento comenzó a sonar una de mis canciones favoritas de Pink.

-Uh Thats hot- Cante. El auto del semáforo iba detrás mío tratando de adelantarme. Pise el acelerador a fondo tratando de alejarme lo suficiente pero no pude alcanzar una gran distancia.

Por el retrovisor logre distinguir al conductor y valla sorpresa que me lleve al reconocer al chico de los ojos claros del burdel.

Baje un poco la velocidad haciendo que el esquivara mi auto y quedara a la par mía, justo como en el semáforo.

-Lick you´re lips while you shake me up- Cante lamiéndome los labios justo cuando el volteaba a mirarme. Rápidamente su expresión cambio a una de sorpresa- Fast car ¡Boring! – Le grite con cara de suficiencia.

El comenzó a bajar la velocidad hasta estacionarse a un lado de la autopista. Yo hice lo mismo y por el retrovisor vi que el chico se bajaba del auto y comenzaba a revisarlo. No lo pude resistir y retrocedí hasta donde él estaba estacionado.

-¿Problemas?- Le pregunte con una sonrisa juguetona. El me miro con rabia y siguió en lo suyo ignorándome olímpicamente. Me baje del auto y llegue a su lado, imitando su posición inclinada sobre el motor –No se ve muy bien- susurre.

-Tú que sabes – Dijo sin mirarme. Su voz se escuchaba jodidamente sexy con ese tono de voz.

-Aunque no lo creas se algo sobre automóviles

-¿Cómo qué?- Pregunto - ¿Mover los espejos para retocar tu perfecto maquillaje? –Dijo con burla.

-Pendejo- susurre- No, pero se lo suficiente como para notar que es la bujía la que causa el daño.

El me miro con incredulidad. Yo solo le sonreí con suficiencia y me subí a mi auto.

-Cierra las puertas y ven conmigo.

-¿Qué pasa si no quiero? – dijo retándome.

-Estarías hay parado hasta que alguien conocido pase por aquí y pueda echarte un aventón, lo cual es bastante improbable o – sonreí – llegara alguien que te parta el culo y te robe todo lo que tienes, lo que suceda primero.

Como cualquier persona con tres dedos de frente cerro el carro y se subió al mío sin rechistar. Un incomodo silencio se produjo entre nosotros; iba a encender la radio cuando el hablo.

-¿A dónde vamos? – Pregunto – El retorno a la ciudad era por la curva que acabamos de pasar.

-Querido, déjame decirte que vamos a mi casa.

-Detén el auto

-¿y qué? ¿Te vas a quedar parado en medio de una autopista faltando pocas horas para que anochezca? Por favor niño bonito, no juegues.

-Jasper – Dijo

-¿Qué?

-Jasper, mi nombre es Jasper – soltó como quien no quiere la cosa.

-Un gusto, mi nombre es Alice – Dije dando saltitos en mi silla; no lo podía evitar.

Jasper le puso play al CD del equipo y "Sacrifice" de Elton John empezó a sonar a todo volumen.

-It´s a human sign – Comencé a cantar – When things go wrong, when the scent of her lingers, and temptations come.

-Into the bunderies – Canto él con los ojos cerrados y sonriendo – of each married men, sweet decierts come calling, a negativy lands.

-Cold cold heart – cantamos a la par- Hard done by you, somethings making better baby, just passing trough.

Seguimos cantando hasta que llegamos a mi casa y al parecer no había nadie. Entre corriendo y Jasper se quedo observando la decoración de la sala.

Llegue a la cocina y casi me desmayo cuando vi a Bella sentada tomando algo de café.

-¡¿Bella? – Casi grite - ¿Qué demonios haces aquí?

-Tú me dijiste que viniera enana

-Mierda

La arrastre hasta un baño que está en la parte más escondida de la casa y la encerré hay. Sali corriendo hasta llegar a la sala donde no se alcanzaban a escuchar los gritos de Bella.

-¿Necesitas algo?

-Un teléfono estaría bien

-Claro. Saque el celular del bolsillo trasero de la falda y se lo extendí – Toma

-Gracias

Acto seguido salió de la casa a llamar. Fui a la cocina y llene dos vasos con jugo de naranja que había en la nevera. Volví a la sala y al ver que Jasper no había entrado me asome a la puerta y lo que escuche me dejo helada.

-No voy a hacer nada con ella Peter – Hizo silencio, escuchando lo que decían – No quiero nada con una puta – silencio – De acuerdo, te espero.

El se dio la vuelta y se quedo de piedra cuando me vio parada en la puerta. Hice como si no hubiese escuchado nada y le hice señas para que se acercara.

-Gracias- dijo devolviéndome el teléfono y sonriéndome.

No pude resistirme y me lance a besarlo con ansias. El no me respondió, así que comencé a pasar mis manos por su torso. Instantáneamente el reacciono y empezó a besarme salvajemente.

Caímos en el sillón de la sala y empezamos a despojarnos de nuestra ropa. Una vez estuvimos los dos en las mismas condiciones, el bajo una mano hasta mi centro y masajeo mi clítoris haciéndome gemir audiblemente. Cuando estaba a punto de llegar al clímax él se detuvo abruptamente.

Abrí los ojos y él me miraba con una sonrisa burlona. Tome su miembro y lo posicione en mi entrada y comencé a mover mis caderas en circulo mientras el gruñía. Con un movimiento brusco me penetro haciéndome gritar.

Sentí como la presión en mi vientre aumentaba, estaba a punto de llegar, así que presione mis paredes alrededor de su miembro, haciéndonos llega al mismo tiempo.

Recupere el aliento y me separe de él. Me puse mi camisa y mis bragas y me gire a verlo.

-¿No era que no ibas a hacer nada con esta puta?- El me miro con sorpresa –La próxima vez, vigila que nadie escuche tus conversaciones. Ahora vístete y lárgate –Subí las escaleras hacia mi habitación. Debía arreglarme para ir al club.

Bueno Ahora sí, de verdad, tengo que pedirles mil disculpas por demorarme tanto después de haberles dicho que iba adelantar.

La verdad es que tenía el capitulo casi hecho, pero no estaba contenta con el final que tenía antes, así que me puse en la tarea de arreglarlo y entre eso el colegio se puso pesado y no pude hacerlo rápido.

Mil disculpas, enserio.

CrazzyTalia