Bulma disfrutó cada instante de lo que estaba pasando, no sabía que poseía tanto deseo por Vegeta. Por un tiempo comenzó a ser consiente de sus sentimientos pero esto era ridículo. Sentía todo más que nunca, una vez había llegado a pensar que nadie podría remplazar a Yamcha en su corazón, eso era imposible en su mente sin embargo poco a poco fue cayendo con mucha ceguedad en Vegeta. Su corazón, de una manera inexplicable, lo había elegido para ocuparlo y llenarlo.

"…Soy todo suya…." Se pensó cuando se dio cuenta de la situación sin salida en la que se encontraba, otra vez todos sus antiguos miedos sobre el rechazo del sayajin llegaron a sus pensamientos.

Se apartaron unos milímetros y ella lo miró con mucho detenimiento. Quería saber que podía estar pasando por su mente, "¿se arrepentirá?" se cuestionó silenciosa y temerosa de la respuesta. A simple vista él parecía que se encontraba en un estado de negación, también pudo percibir fácilmente que ese beso le debía de significar debilidad para él, un guerrero entrenado desde su infancia para gobernar y nada más, eso era absurdo. No era algo digno para los de su raza….

Quería hacerle cambiar, ayudarlo a superar esa crueldad de no poder sentir una de las mejores cosas en la vida. Como lo era el amor.

Una sonrisita medio sarcástica se formó con sus labios. ¿Amor? Esas palabras habían sonado tan cursis en su mente que tenía que reírse de sí misma. ¿Qué sabía ella de ese sentimiento tan confuso? La última vez que pensó amar a alguien fue engañada cualquier cantidad de veces por el mismo sujeto. Yamcha no fue una experiencia muy placentera en cuanto a lo que una relación tan importante se trataba. ¿Por qué considerar que Vegeta podía ser mejor? ¿Por qué creer que él quería tener una relación? Aunque el querer a alguien aparece espontáneamente y sin aviso previo por lo que en realidad no se tiene opción a elegir si se quiere amar o no. Básicamente se esta obligado.

En esos momentos le estaba llegando un recuerdo sobre la típica pregunta que se le suele hacer a las niñas. "¿Cómo es tu príncipe azul?" era increíble como a las mujeres se les comenzaba a imponer cosas de ese tipo, igual con el matrimonio. No se podía disfrutar de una infancia sin que ese tema saliera a flote y ser libres del sexo masculino por lo menos en esos tiempos de inocencia.

Su madre, en particular, fue la que le planteó la pregunta de primera. Luego sus compañeras del kínder también hablaban mucho de eso, ya que veían todas esas películas en donde siempre hay una damisela en apuros y luego llega el príncipe derrota al villano y la salva. Movió la cabeza en desacuerdo "Increíble, así que desde ahí comienza la dependencia de la mujer por un hombre, nunca lo analicé antes"

Muchas veces intentó ser creativa con sus respuestas pero no lograba convencer a sus amigas que eran más cursis que nadie más en el planeta y le decían que estaba totalmente desubicada en cuanto a lo que amor se trataba. "Por su puesto unas niñas de seis años lo sabían todo" se pensó con sarcasmo. Inclusive, se compadecieron tanto de ella que propusieron una pijamada para inculcar todo el conocimiento en Bulma como pudieran.

Claramente podía recordar que vieron una cantidad enorme de películas de ese género y quedó vomitándolas y odiándolas por mucho tiempo, sus amigas nunca pudieron entender la razón por la cual le disgustaba todo lo que tenía que ver con mujeres necesitando ser rescatadas cuando ellas tenían brazos y pies para salvarse solas.

Era muy posible que no le gustaran por que ella siempre se había visto como una mujer fuerte e independiente, inclusive desde niña empezó a formarse de esa manera, por lo cual no quería aceptar ese tipo de "estupideces" que la hacían débil. En eso hasta se parecía a Vegeta, le sorprendía que tuvieran algo en común.

Volvió a ser consciente de su alrededor y alzó su mano para posarla en una de las mejillas de él, todavía no reaccionaba ni decía nada, se estaba poniendo ansiosa al no saber que hacer en esos instantes así que respiró y comenzó a murmurar con un tono muy suave pero temeroso -¿Te vas a retractar?– él notablemente recuperó la "conciencia" con esa pregunta y se estaba comenzando a poner la mascara de "frialdad" para destrozar ese hermoso momento.

En un movimiento rápido y brusco tomó la mano que le había puesto en su mejilla y se acercó más a ella con una mirada dura y seria, y le contestó – ¿Alguna vez te han dicho que eres muy fácil?- ella mantuvo su postura, estaba todavía en shock por todo como para experimentar tristeza o enojo ante la pregunta con la que él le contesto.

Oh no. Otra pelea.

-Detén esto Vegeta. ¿Por qué quieres convertir esto en una pelea? Un simple beso, una muestra de cariño, no te hace nada de daño. Aparta tu orgullo por una maldita vez para que puedas conocer los mejores placeres de la vida, que es ser amado- él soltó su mano como si se estuviera quemando. Y la miró desafiante.

-Nunca he pedido eso humana y sinceramente no creo que lo necesite, es inservible para mis propósitos. Nada de valor puedo sacar con eso- y así puso fin a la conversación por unos minutos. Ninguno de los dos se movió. Las palabras de Vegeta eran el rechazo que ella tanto temía pero no le podía creer así de fácil. Si él se sintiera realmente así no la habría dejado acercársele y menos besarlo. Por otro lado también la había rescatado como la damisela que odió con todo su corazón ser, pero también le encantó sentirse entre esos brazos que le otorgaban la dicha de la seguridad.

Bulma bajó un poco su cabeza, lo único que le pedía era que apartara su orgullo solo por unos minutos para aclarar lo que estaba pasando entre ellos pero no la complacía. Tenía que intentarlo de nuevo. Exhaló suavemente para calmarse y poder expresarse bien.

-No te creo, lo único que escucho es a tu orgullo…-hizo una pausa y se le acercó lo bastante como para sentir el aliento fresco de él en su cara y prosiguió- …no hay porque avergonzarse, nadie te va a juzgar, solo estamos tu y yo. Nadie te va a ver, inténtalo…- terminó susurrando mientras se perdía cada vez más en los oscuros ojos de ese a quien estaba amando con todo su corazón.

En la mente de Vegeta nada de lo que estaba pasando era asimilado, al menos no para su ego y orgullo. Ese comportamiento era una verdadera desgracia y deshonra en potencia en cuanto a lo que su linaje se trataba. ¿Qué clase de guerrero, aun peor en su caso, príncipe, se interesaba en una terrícola? Pero no era solo interés, era algo más fuerte que eso. Lo que experimentaba hacia ella eran legítimas debilidades emocionales, como lo definiría su padre y ella lo estaba controlando e incluso forzando a admitirlas.

Su familia por años seleccionaba a las mujeres con las que los herederos iban a compartir actos de ese tipo, y aun así muchos de estos compromisos, como el de sus padres, nunca llegaban al punto de sentir ni una pizca de emoción uno por el otro. Todo lo contrario el odio era muy fácil de engendrar entre las parejas saijayines. Ni siquiera era posible impresionarse, era muy difícil que surgiera afecto entre los conyugues de su raza por lo mismo.

Tanto hombres como mujeres parecían creados bajo los límites de sus metas, y casi todos coincidían en que ser el más fuertes entre los suyos y destacar en diferentes habilidades y liderazgo, era más importante que otra cosa.

Su orgullo lo había controlado y dirigido hacia la victoria en esa conversación, iba ganando la batalla pero la mujer era más astuta y sacó su artillería pesada. Se le estaba acercando demasiado de nuevo. "…Esos labios y esos ojos..." se pensó sin querer. Si continuaba lo que pasó hace unos momentos volvería a ocurrir y sería doble derrota en un día por la débil humana.

-Detente- le dijo él, sonó tan sorprendente para Bulma que la sacó de su trance de adoración por él ya que sus ojos se mantuvieron fijos por unos instantes, como cuando se observa una obra de arte lo bastante interesante como para no quitarle los ojos de encima, Vegeta pronunció esa palabra con un tono que parecía expresar un poco de inseguridad y contradicción a la misma vez.

-¿Eso quieres?- una mini risa salió de su boca y le dijo un tanto dulce -No es como que no puedas detenerme si quisieras ¿Por qué pides lo que puedes hacer por ti mismo? –no esperaba que le respondiera, solo quería comenzar una conversación menos fría como las que siempre entablaban. Los dos ahora se estaban mirando intensamente, Vegeta a su propia manera pero era fácil saber que ahora estaba mostrando más sentimiento que nunca antes en su vida, ya que nunca miró a nadie con unos ojos llenos más allá que la frialdad y la indiferencia.

Bulma estaba muy intrigada por lo que le dijo. No quería besarlo de nuevo, bueno obviamente quería volver a probar esos labios que eran casi como un fruto prohibido hasta el momento, pero quería que fuera él quien tomara la iniciativa de hacerlo. Le estaba costando asimilar la idea de tener que dar un paso atrás y alegarse de él, pero tenía bien claro que ella no podía dar todos los pasos importantes en esa relación, en donde le tocaba a los dos tomar riesgos a su propia suerte.

Movió despacio una pierna para retroceder un poco pero Vegeta avanzó rápidamente hacia ella, ahora estaban más cerca que antes. Sus labios se rozaban, cada unos sentía el calor corporal del otro.

La expresión de Vegeta cambio drásticamente volviendo a ser la misma e siempre y la empujó lo suficiente para que cayera en el sillón. ¿A que venía eso ahora? Se paró pero se había ido de nuevo. Ella se dejó caer en señal de desilusión. Faltó tan poco para que él la besara y superara su orgullo…

-¡BULMA!- escuchó un grito varonil proveniente de la cocina – ¿Donde estas?- se sorprendió al oír a alguien dentro de la casa. Se levantó, acomodó su cabello y su falda, y se dirigió a donde su inesperado invitado. Ella entró y alzando una mano en señal de saludo se le acercó más. Estaba tan alterada que estaba segura de que le costaría hablar como normalmente lo haría, segura y directa. Si abriera la boca todo lo que pronunciara sonaría más bien tembloroso e incoherente, pero lo iba a intentar. Respiró para relajarse y le dijo.

-Hola Yamcha ¿Qué te trae por aquí?- le dijo y con una sonrisa un poco fingida debido a que ya estaba comenzando a unir las piezas del rompecabezas. Yamcha fue la razón por la cual Vegeta se fue. Increíble, ¿Cuándo volvería a tener una oportunidad como esa de nuevo?


N/A: Perdón por no haber escrito antes y por dejar este capitulo hasta ahí y por ser tan corto, intentaré escribir mas rápido la próxima vez. Espero que les guste y que no los decepcione. Gracias por todo el apoyo que me dan. De hecho estoy sorprendida de que tenga más de treinta comentarios, eso es INCREIBLE y no puedo evitar sonreír cuando miro ese número. :D

No quiero escribir muy rápido sobre como se iban confesando sus sentimientos uno por el otro por que los dos tienen un carácter muy difícil de manejar en una historia.

COMENTEN, OPINEN POR FAVOR, todo es bienvenido.

Gracias y vivan felices. Sami :P