LÁMPARA PARA OTRO SOL
La traición de Trixie
Epílogo
Caramel Apple patea un manzano y recoge con una sonrisa las frutas rojas que caen como estrellas jugosas al suelo. Aquella cosecha era la mejor que la pony ha visto en años.
"¡Con esto ganaré mucho dinero! ¡Podré comprar una carreta nueva y un arado de regalo para mi prima Applejack!"
Busca otro manzano, lo patea, y se da cuenta de que está seco.
"¿Qué? Estoy segura de que era un manzano sano..."
Siente algo así como un grito aplastado contra el viento, una vocecita titilante en las nubes que susurra "¡Ayuda!"
Se voltea, y no hay nada, excepto un vendaval de aves que escapan de los manzanos y se pierden en el azul inhabitado.
Por un momento, Caramel Apple maldice vivir sola. Su huerta de manzanas era la más alejada de todos los Apple, cultivada casi sobre la ladera de las Montañas Greatring, colindante con el Bosque Everfree por su parte septentrional. De aquel Bosque con frecuencia parten grupos de lobos negros y salvajes yanoponis; de las Montañas bajan Diamong Dogs, orcos y grupos de bandidos y contrabandistas. Verdaderamente no es una región para una pony campesina, pero los gobiernos limítrofes de Equestria y el Reino Grifo han puesto tan dura ley en esas regiones que por lo menos son habitables por colonias mineras y agricultoras.
Pero lo peor no son los lobos negros con sus flechas, los Diamond Dogs esclavistas o los contrabandistas y sus ballestas. En las cabañas de aquellos lugares, en voz baja y en solitario, se cuenta que las Montañas y el Bosque están habitadas por los temidos Magos Tenebrosos, crueles y sin piedad; que también hay magos-pudrición, unicornios podridos como una manzana descompuesta, que suelen corromper por dentro los tejidos de sus víctimas; y algunos también se atreven a asegurar que terribles chamanes-peste cuelgan del aire, lanzan tentáculos gelatinosos a los ponies y los infectan con enfermedades horribles.
Pero menos todavía son los ponies, que vagamente dicen que hay algo más en esas regiones.
Caramel Apple no solía ser supersticiosa, pero tanto tiempo viviendo entre montañas y bosque le han cambiado su forma de pensar. Sabe que hay algo raro, algo sobrenatural, sobre todo en el Bosque Everfree: ha sentido alucinantes juramentos disueltos en las ventiscas; ha escuchado balbuceos y rugidos antinaturales en la lejanía, en aquellas interminables noches de invierno; incluso una vez vio una criatura, grande como un pony, inidentificable, recortándose contra el amanecer.
Es por eso que al oír esa vocecita efímera siente ganas de no estar sola.
La pony se voltea y ahoga un grito cuando ve a una unicornio de pie frente a ella.
"No la oí llegar..."
—Ho-Hola, señorita —tartamudea Caramel Apple tratando de recuperar la compostura y los buenos modales—. Yo soy Caramel Apple ¿En qué puedo ayudarla?
—Yo soy Nightmare Tricks, esposa de Azrael, Señor de la Cripta —contesta con voz monótona.
—¿Qué? —pregunta la pony, extrañada. "Pero algo con criptas no bebe ser bueno..."
—¡No puede ser! —de la nada aparece otro unicornio, pero este es de color azul aciano— ¡Te hechicé para que perdieras la voluntad, no el cerebro! ¡Así no es como funciona! ¡Debías inventar algo para que pudieras acercarte, morderle el cuello y arrancarle el alma! ¡Ahora vas a hacerlo y espero que lo hagas bien!
Entonces, Azrael se da cuenta de que Caramel Apple ya está corriendo camino a su cabaña.
—¡Saeritis elavis-saus-ni-mystram, daevus interitis aceum ictam! —Azrael cierra los ojos, levanta las dos patas, hace brillar su cuerno y farfulla rápidamente el conjuro seis veces.
Entonces como gotas de brazos blancos, de la tierra subien patas fantasmagóricas que sujetan a Caramel Apple.
Ella grita mientras una nube giratoria de fantasmas blancos elevan a Trixie y a Azrael hasta la desdichada pony.
—Ahora, saca tus colmillos y muerde el cuello de esta pony. Cuando bebas toda su sangre, sigue chupando para extraer el espíritu.
Caramel Apple, aterrada, voltea hacia Trixie, pero se horroriza aún más al ver su expresión vacía y sus dos colmillos que sobresalen de su boca.
—¡NO, POR FAVOR! —grita intentando zafarse del bosque que patas que surgen del suelo.
Pero Trixie ya tiene sus colmillos clavados en su cuello.
Caramel sólo es capaz de gritar y de llorar, de pena y de dolor, mientras su sangre riega el piso. Trixie la suelta un momento, jadea en busca de aire y vuelve a morderla. El sabor de la sangre parece excitar a la unicornio, y cada gota de sangre parece restaurar su intelecto.
Y cuando ya no queda más sangre, extrae sus colmillos y de la punta de ellos está unida como por la piel una Caramel Apple pero en tonos blancos, que intenta aferrarse a su cuerpo, pero al final la fuerza de Trixie es mayor y el ánima es extraída.
El espíritu de Caramel Apple grita terroríficamente al ver su cuerpo muerto. Azrael la captura y la echa en una especie de bolso.
—Bien, bien, esposa mía, estás aprendiendo los rudimentos de la nigromancia.
—Gracias, Azrael —Trixie se limpia con el dorso de una pata su boca manchada de sangre. Resulta un tanto inútil, pues la sangre se extiende desde su nariz hasta casi su pecho.
—¿Recuerdas algo de tu infancia? —aventura Azrael. Está feliz de que Trixie ya no sea una autómata, pero que recupere del todo su intelecto no es muy bueno.
—¿Infancia? ¿Qué es eso? —la unicornio abre los ojos en señal de pregunta.
—Oh, nada. ¿Recuerdas algo de tu madre? ¿Sabes lo que es la amistad, el amor, la piedad?
—Yo... —una imagen difusa, como tiza difuminada, se proyecta en la mente de la joven unicornio—. Yo recuerdo... —se lleva las manos a la cabeza, pues un profundo dolor le perfora el cerebro. Azrael teme que el cerco que le ha puesto a su memoria y su voluntad pueda quebrarse y prepara a toda prisa un conjuro—. Yo no... No recuerdo —susurra Trixie, frotándose la cabeza para que se aliviara del reciente dolor— ¿Qué es una madre? ¿Qué es el amor, la amistad, la piedad?
—Nada, nada importante, amorcito —sonríe Azrael.
"El trabajo está hecho." —Piensa satisfactoriamente el siniestro unicornio—. "Ella no recuerda ni a quien amó, y hace todo lo que le digo. ¡Mejor suerte no puedo tener! ¡Mejor esposa no puedo pedir...!"
Azrael lanza una carcajada. Trixie lo imita, aunque no muy convencia. Sabe que las carcajadas de su marido terminan, casi siempre, en extraños arrebatos de locura que la asustan.
—¡Quema este lugar con el cuerpo adentro! ¡Quema los manzanos! ¡Que el humo del incendio se vea hasta Canterlot!
Desde una especie de bolso, parece gritar una voz: "¡No! ¡Mis manzanos! ¡Mi casa! ¡Por favor, no!"
Trixie sabe que debe acostumbrarse a los cambios de personalidad de su marido, desde su ser normal hasta su demencia sedienta de destrucción.
Pero obedece, y arroja el cuerpo seco y sin vida al interior de la casa.
Tiempo después, el fuego cubría toda la hacienda de Caramel Apple. Y el humo del incendio se eleva hacia el cielo, impactando contra las nubes como dos fantasmas en el bolso de un nigromante, como un alma corrompida y un alma que no se debía corromper.
