Cap 2

UNA REUNION INFRUCTUOSA.

-Miqueas entiende que es un simple siervo, Señor...que no debe entrometerse en los asuntos de su amo...pero Miqueas se atreve a preguntar, Señor...¿por qué hizo eso?...pregunto el elfo domestico con temor, mientras ayudaba a Harry Potter a cambiarse de ropa, en una amplia y lujosa habitación, de pisos de mármol y paredes de madera con ribetes de oro.

-Recuerda Miqueas, que ni tu, ni los demás elfos de esta casa, son esclavos, son libres de irse cuando quieran, así que no me llames amo...sabes que me molesta...dijo Harry Potter arrancándole al elfo, de las manos, una fina túnica de color azul índigo.

-Miqueas lo recuerda señor, y pide disculpas por su torpeza...todos los elfos de esta casa estamos orgullosos de servirle, señor...de guardar sus secretos, señor...jamás nos iríamos...usted ha sido muy bueno...muy bueno señor...-dijo el elfo con profunda admiración..- por eso no entendemos...señor...no comprendemos...porque un mago como usted...se reúne con magos...como...

-Eso, no es de tu incumbencia...dijo Harry Potter mirando de reojo al elfo.

-Miqueas, conoce su corazón señor...durante ocho años Miqueas a descubierto que el señor guarda hermosos sentimientos...pero ha sufrido...el señor ha sufrido tanto que se ha olvidado de ellos...dijo el elfo con inmensa compasión.

Harry Potter suspiro profundamente, mientras se abotonaba la túnica.
Desde hacia mucho tiempo, él tenia muy claro, que otras eran sus prioridades.

-Prepara mi partida, Miqueas, debo salir esta noche...dijo Harry Potter, tomando una capa de viaje con botones de plata que el elfo había colocado sobre la cama.

-Pero... ¿el señor saldrá nuevamente?... ¿a dónde?... ¿el señor va a verse con...el-que-no-debe-ser-nombrado?...dijo el elfo con angustia en su voz...no señor, Harry Potter no puede seguir...usted no es como él...usted es grande...es un buen mago...

-Me estoy cansando de tu actitud Miqueas, realmente estas colmando mi paciencia...dijo Harry Potter con rabia contenida.

-Disculpe a Miqueas, señor, discúlpelo...todo estará preparado, como el señor lo desea...dijo el elfo haciendo varias reverencias, mientras se marchaba.

-Y recuerda Miqueas...que Nevi...que ese hombre, llegue sano y salvo a Londres...de donde nunca debió salir...dijo Harry Potter con tono determinante.

Una lechuza entro por la ventana ululando fuertemente.
Hermione abrió los ojos y despertó a Ron, quien dormía profundamente abrazado a ella.
Miro el reloj. Ya era muy entrada la madrugada.
La lechuza dejo caer un sobre.
Ron pestañeo y bostezo, mientras abría el sobre.

-Por las barbas de Merlín, Neville ha regresado...dijo Ron levantándose de un salto de la cama, luego de pasarle la carta a Hermione.

Varios magos y brujas con capas de viaje sobre ropas de dormir, estaban reunidos en una amplia habitación, en el mismísimo Ministerio de Magia del Reino Unido. El Ministro de Magia, el Señor Arthur Weasley, entraba apresurado en la habitación.

-Ya he avisado a Dumbledore, esta en camino...dijo mientras tomaba asiento, al lado de Madame Bones.

-Y entonces, que ha pasado?...pregunto Ron impaciente.

-Calma Ron, calma, hay que esperar que la Orden este reunida en pleno...dijo Remus Lupin, quien a pesar de rayar cerca de los cincuenta años, parecía tener muchos más años, con tono tranquilizador.

-Ya me estoy cansando de tener calma, llevo diez años, teniendo calma...grito Ron, haciendo sobresaltar a los presentes.

-Ron, por favor...dijo Hermione tomándolo del brazo, para hacer que se calmara.

De repente, en medio de la habitación, apareció, un mago. Alto, con cabellos y barbas blancas, de profundos ojos azules detrás de una gafas de media luna que no lograban ocultar unas profundas arrugas que delineaban el contorno de sus ojos. Sin embargo su mirada era diferente. Desde hacia diez años había perdido su brillo. Vestía una túnica verde olivo con adornos amarillos.

-¿Qué ha pasado Kinsgley?...pregunto Dumbledore luego de saludar a los presentes, con un movimiento de cabeza.

-El joven Longboton ha regresado de la misión...comenzó a decir el auror con tono serio, quizás demasiado serio.

-Y?...pregunto Ron.

-Bueno...no recuerda nada...ni ha donde fue...ni que hizo...ni siquiera recuerda la misión que le fue encomendada...todo indica que... que le borraron la memoria...dijo Kinsgley con actitud derrotada.

Todos los presentes se miraron. Y un sentimiento de desasosiego y desaliento volvió a reinar en el recinto. Sentimientos que no se habían apartado desde hacia diez años y que ellos habían pensado, en vano, que esa noche desaparecerían, del corazón de aquellos magos y brujas que aun lloraban la ausencia de Harry Potter.

-Y ahora... ¿qué vamos a hacer?...dijo Ninphadora Tonks sollozando.

El silencio reino por unos minutos.

-¡¡Nada, absolutamente nada!... ¡Diez años han pasado, desde que Harry desapareció de la estación 9 y ¾ y nada...no hemos hecho nada...todas estas estúpidas reuniones e inútiles misiones...basadas en especulaciones...en falsos testimonios...en mentiras...y nada...ni siquiera hemos podido detener a Voldemort...somos una partida de inútiles!...dijo Ron gritando a voz en cuello, el dolor le desgarraba el alma.

El dolor por no saber donde estaría su amigo, su único y verdadero amigo. Ni si aun estaría con vida.

-Tienes razón, Ron, mucha razón...hemos fracasado...dijo Dumbledore dejándose caer en un sillón, mientras cubría su rostro con sus manos.

-Por Dios, no perdamos la esperanza y la fe en nosotros mismos...dijo Minerva McGonagall, desde un rincón...sabemos que Harry esta vivo. Las posesiones de los Black fueron reclamadas, hace ocho años, eso quiere decir, que tal vez Quien-ustedes-saben esta usando ese dinero para su propio beneficio, y para eso necesita a Harry vivo...además el hecho de que Neville halla sufrido ese percance, solo quiere decir una cosa...que encontró a Harry y por eso le borraron la memoria.

Todos se sobresaltaron al escuchar las palabras de McGonagall. Esa deducción tan brillante los lleno de nuevos bríos e ímpetu para seguir en la búsqueda de Harry Potter.

Harry Potter, aparecía en el medio de una habitación de paredes rocosas. Desde una ventana se podía ver como afuera, la nieve caía copiosamente. Un fuego calentaba el lugar frío y tenebroso, desde una rustica chimenea.

-Has llegado tarde Potter...dijo un hombre cuyo rostro estaba cubierto con una capucha...el Señor Tenebroso te espera.

-Tenia cosas más importantes que hacer...dijo Harry Potter con indiferencia.

-No me gusta tu actitud, siempre se lo he dicho al amo...no eres de confiar...dijo el hombre con tono duro.

-Cállate y apártate. Tengo prisa...no puedo quedarme mucho tiempo...dijo Harry Potter con tono desafiante.

Harry Potter llego a otra habitación, un poco más amplia, donde se habían reunidos, varios hombres alrededor de una mesa semicircular, que cerraba en una imponente poltrona, donde había un hombre o quizás algo parecido a un hombre.

-Adelante Harry, pasa y siéntate...dijo ese "hombre" con tono frió, parecido a el que Harry Potter había adoptado desde hacia ocho años, o el que las circunstancias le había hecho tener.

Ese "hombre" de piel pálida, áspera y escamosa, con ojos rojos y ranuras en vez de narinas, se había hecho llamar, desde hacia más de un par de décadas, Lord Voldemort. Se había convertido en el mago más tenebroso que en el último siglo se hubiese conocido y muchos eran los magos que temían hasta pronunciar su nombre. Pero ese no era, ni nunca fue, ni seria el caso de Harry Potter.

-Estoy bien así Voldemort. Espero que realmente me hallas hecho venir, para algo importante...dijo Harry Potter con tono molesto.

La falsa sonrisa del rostro de Voldemort, se borro.
Harry Potter sabia que Voldemort le tenia tanto desprecio, como el que él le tenia.
Y realmente disfrutaba verlo fingir y luego ver como afloraban sus verdaderos sentimientos cuando Harry Potter lo provocaba con su actitud insolente y arrogante.

-Muchacho, muchacho, un día de estos...un día de estos no podré ser tan condescendiente...dijo Voldemort tratando de contenerse.

-No te quejes...tu eres el creador de esto... en lo que ahora soy...así que hazme el favor y vamos al grano...dijo Harry Potter subiendo el tono de su voz.

Dos mortifagos se pararon y trataron de apuntar con sus varitas a Harry Potter, quien ya había lanzado un hechizo de desarme contra ambos, y les había enviado lejos su varita.

Lord Voldemort no pudo dejar de sentirse orgulloso y fascinado, ente lo que sus ojos rojos acababan de contemplar. Tenia que soportar a Harry Potter. Porque era un mago de un valor incalculable.

-Señores, señores, compostura...no perdamos la compostura...dijo un mago de cabellos rubios y una sonrisa inmaculada...ven Harry, ven y siéntate a mi lado.

-No Gilderoy, tengo prisa...dijo Harry Potter con mirada indiferente, hacia aquel mago de espléndida presencia, que un remoto pasado había sido su profesor y ahora era su protector.

Gilderoy Lockhart se sintió incomodo ante la actitud de Harry Potter, y opto por volver a sentarse. Muchas veces, desde hacia diez años, un remordimiento lo acompañaba, al recordar que por él, la vida de ese hombre había cambiado para siempre.

La reunión comenzó. Varios mortifagos fueron tomando la palabra, de forma alternada. Exponían a los presentes, los resultados de sus actuaciones, en diferentes lugares del planeta.
Para Harry Potter todo aquello era una total estupidez. "Pero si son estúpidos, por eso es que siempre fracasan...es increíble tanta mediocridad junta", pensaba y de vez en cuando bostezaba descaradamente, con actitud desafiante.
Un mortifago tomaba notas en un pergamino, miraba a Harry Potter, mientras hacia un espacio en su labor. Era una mujer de finas y hermosas facciones, de tez bronceada, su cabellera caoba estaba entrelazada en delicados crines, y no podía evitar que su corazón latiera tan rapido.

Antes de que Voldemort diera por concluida la reunión, Harry Potter ya había abandonado la habitación. Pronto fue seguido por Lockhart.

-Harry, Harry, espera, adonde vas?...dijo Lockhart tomándolo del brazo

Harry Potter clavo su mirada en él y sus ojos verdes le dedicaron una mirada helada. Lockhart sintió un estremecimiento, por lo que lo soltó rápidamente.

-Lo siento Harry, no fue mi intención... dijo Lockhart con una actitud nerviosa...pero...no debes comportarte así...tu sabes que al Señor Oscuro, no le esta gustando mucho tu actitud...

-Me tiene sin cuidado lo que Voldemort, piense o deje de pensar...dijo Harry Potter con tono molesto...esta reunión a sido una perdida de tiempo.

-Harry, por favor mide tus palabras...dijo Lockhart mirando hacia todos los lados...desde hace muchos años el Señor Oscuro te ha tenido paciencia, pero...eso puede cambiar.

-No. Eso no cambiara. Voldemort me necesita...y él lo sabe. Y déjame recordarte algo...dijo Harry Potter con tono arrogante... no le tengo miedo.

-Harry no tientes al destino...el destino puede ser cambiado...dijo Lockhart con paciencia.

-Eso lo se Gilderoy, lo he vivido en carne propia...dijo Harry Potter con tono frió.

Lockhart volvió a estremecerse. Bajo su mirada, porque no pudo sostener más, la mirada de aquellos tristes ojos verdes.

Harry Potter sonrió triunfante. Le gustaba sentirse superior.
Desde hacia ocho años había dejado de ver a todos esos magos y brujas que lo rodeaban, como iguales.
Porque el sabia que nadie lo estimaba realmente, y muchos hubiesen dado lo que fuera por deshacerse de él...incluyendo por supuesto a Lord Voldemort...aunque Gilderoy Lockhart era diferente...él se había convertido en su protector...y aunque él, era quien le había cambiado su destino...a él le debía la vida...así que desde hacia muchísimo tiempo...lo había perdonado...porque Harry Potter había decidido desde hacia ocho años, borrar de su alma y de su corazón todo sentimiento...cualquier sentimiento...para poder de esa manera...conservar su lucidez mental.