Cap 3

POSIBLE REALIDAD.

Algunos rayos solares, se habrían paso tímidamente, entre la densa niebla que reinaba afuera de aquellas lúgubres y frías paredes.

-Te vas tan pronto Harry...dijo Voldemort con falsa cordialidad...quédate a tomar algo.

-Harry Potter no pierde su tiempo contigo Voldemort...debo marcharme, asuntos más importantes, requieren mi presencia...dijo fríamente mientras se colocaba la capa de viaje sobre sus hombros.

Lord Voldemort lo miro con furia, levanto su varita

-Yo que tu no haría eso...dijo Harry Potter con una sonrisa burlona, sin levantar la mirada.

Lord Voldemort pestaño incrédulo, mientras observaba su mano vacía. En fracciones de segundos, Harry Potter le había arrebatado la varita mágica; sin que él, el mago más grande y poderoso del mundo mágico, pudiera evitarlo.

-No juegues conmigo Voldemort, hace muchos años te demostré lo mal que te puede ir, si lo haces...dijo Harry Potter mientras le mostraba la varita mágica que tenia en sus manos.

Luego con un movimiento despectivo se la lanzo. Voldemort la atajo en el aire y sus manos temblaron de ira e impotencia.
Lord Voldemort había pensado que dominar a Harry Potter iba a ser fácil.
Pero nunca se imagino, que aquel sentimiento que alimento durante dos años en el corazón de aquel chico de diez y seis años, seria el arma que Harry Potter usaría para convertirse en un mago muy superior a Lord Voldemort.

De regreso a una lujosa casa veraniega, ubicada en una pequeña meseta, Harry Potter se despojaba de su capa de viaje y la colocaba sobre una cama de fina caoba, en aquella espaciosa habitación que ocupaba desde hacia ocho años, y que había pertenecido a alguien, que jamás se apartaba de su mente, aunque ya su recuerdo no producía ningún efecto en el.

-¿Qué haces aquí?...pregunto Harry Potter con tono frió y molesto.

-Quería verte. Te fuiste tan rápido...que pensé...dijo la hermosa mujer, que había tomado notas, en la reunión que hacia pocas horas se había llevado a cabo en un remoto y frió país.
Había seguido a Harry Potter, hasta allí, a través de la chimenea.

-Hera...creo que he sido bien claro...en que no eres bienvenida en esta casa...sino eres invitada...dijo Harry Potter con furia, sin dignarse a mirarla.

-Harry, no puedes tratarme así...yo solo quiero estar contigo...dijo Hera con tono suplicante.

Harry Potter se voltio violentamente y cerro su mano alrededor del cuello femenino. Comenzó a apretar más de lo debido.

-No rebases mi paciencia, Hera...que es muy poca y lo sabes...no tengo tiempo, así que vete...dijo Harry Potter despectivamente, soltándola con brusquedad, mientras se alejaba.

Hera recuperaba el aliento, mientras se frotaba el cuello, donde se podían ver las marcas dejadas, por la actitud violenta de Harry Potter. Pero a ella, aquello pareció no importarle, o quizás ya le era común, porque no se movió.

Harry Potter se acerco a ella, al ver que la mujer no parecía dispuesta a marcharse.
Hera no se inmuto ante la actitud furiosa de Harry Potter. Por el contrario, tuvo el valor de acercarse y abrazarlo. Y aunque él no le correspondió, ella comenzó a acariciarlo.
Harry Potter cerro sus ojos, al sentir como las caricias y los besos de aquella mujer recorrían su cuerpo. Ella le quito la túnica y la fina camisa de seda. Y él, en un arrebato de deseo, la alzo entre sus brazos y la coloco sobre las suaves sabanas de satén. La despojo de sus vestiduras y con movimientos fuertes y rítmicos sobre aquel tibio y bien formado cuerpo, dio rienda suelta a su pasión.
Y mientras sus ojos permanecían cerrados y a sus oídos llegaban los gemidos de placer de ella; en su mente se dibujaba el rostro de otra mujer, una mujer de hermosos cabellos rojos y cálidos ojos castaños.

-Ron...pero...no has comido nada...dijo Hermione con tono preocupado, al ver que su esposo, no había probado bocado.

Y reconoció al ver su plato también intacto, que ambos habían perdido el apetito.
No podo evitar sentir una opresión en el pecho, al recordar que una vez más, habían regresado a su hogar, con las manos vacías

-¿Qué vamos a hacer Hermione?...¿qué vamos a hacer?...dijo Ron tomando la mano de ella entre las suyas...seguimos igual que el primer día.

-No se Ron, no se...te juro que a veces me gustaría tener un giratiempo, para regresar a la estación...y... las lagrimas no la dejaron continuar.

De repente, unas llamas verdosas surgieron en la chimenea de la sala, apartando la atención de su conversación a la joven pareja.
Con alegría vieron aparecer por aquel fuego, a una joven mujer, con un cabello tan rojo como el de Ron.

-Ginny, Ginny que alegría...dijo Ron emocionado, mientras corría abrazar a su hermana.

-Que bien les ha sentado el matrimonio...dijo Ginny mientras contemplaba a su hermano y a Hermione.

-Pues a ti la soltería no te ha tratado mal...dijo Hermione mientras abrazaba a su cuñada.

-No puedo quejarme...dijo Ginny entre rizas.

-Por fin vas a dignarte a regresar a Londres, con tu familia...dijo Ron mientras se sentaban en el sofá de la pequeña sala.

-Aún no lo he decidido...vine para saber que paso con la misión de Neville...¿que han sabido de él?...pregunto Ginny anhelante por saber.

Ron y Hermione se miraron. Ginny pudo entender por sus rostros que las noticias no eran buenas. Se tapo la boca con una mano y sus ojos se humedecieron.

-No...no...no...otra vez no...no podemos haber fallado otra vez...

Hera abrió los ojos, mientras con su mano recorría, las sabanas aun tibias.
Harry Potter estaba frente a un espejo empotrado en la pared, donde se podía observar de pies a cabeza, mientras terminaba de vestirse.

-Te marchas tan rápido...dijo Hera tristemente.

Harry Potter guardo silencio. Terminaba de abotonar su túnica, cuando sintió que la joven mujer lo abrazaba.

-Harry porque... desde que nos conocemos, y durante todas las veces que hemos estado juntos...¿por qué nunca me has besado?...pregunto Hera mientras cubría su desnudez con una sabana.

El se desprendió de sus brazos con brusquedad.

-Ya recibiste lo que viniste a buscar...así que te puedes marchar...dijo Harry Potter con tono hiriente.

-Harry...yo te amo...dijo Hera con lagrimas en los ojos.

Harry Potter abandono la habitación dando un portazo que retumbó por todo el pasillo, donde un elfo domestico lo esperaba.

-Miqueas, no quiero ver a esa mujer en esta casa, cuando yo vuelva, entendido...dijo Harry Potter tomando la capa que el elfo le ofrecía.

-Si señor, así será señor...pero Miqueas ha notado que el señor tiene más de 72 horas sin dormir...eso no es bueno, señor...dijo el elfo con tono preocupado.

Harry Potter desapareció tras un movimiento de su capa, dejando solo, en aquel pasillo, al elfo domestico, quien no pudo evitar sentir una inmensa compasión por aquel hombre...sabia que su señor desde hacia muchos años tenia terribles pesadillas...y esa era la razón de sus periodos de desvelos tan prolongados.

Harry Potter apareció en el medio de una lujosa oficina, con un hermoso ventanal, por donde se podía ver una buena parte, del casco central de una hermosa ciudad muggle rodeada de un hermoso paisaje suizo.
En ese momento, una mujer muggle, regordeta, de pelo canoso, con gafas ovaladas, entraba en la oficina.

-Señor Potter, un día de estos, usted me va ha matar de un infarto. Por donde entro, que yo no lo vi.

-Buenos días, señora Graff...dijo Harry Potter despojándose de su capa y sentándose en una butaca de cuero que hacia juego con todo el impactante inmobiliario.

La señora Betty Graff, era la secretaria muggle de Harry Potter, era la encargada de llevar al día todos los asuntos de las empresas Financieras y de Bienes Raíces (aspectos muggles que tenían relación con el dinero y la adquisición de propiedades) que Harry Potter había logrado levantar con la herencia de su padrino y de sus padres.
Y es que Harry Potter, además de ser un mago de grandes poderes, era un exitoso empresario muggle.
Un día, hacia ocho años, había decidido refugiarse en la sangre muggle, que corría por sus venas, al sentirse abandonado y traicionado por la sangre mágica que tan feliz lo había hecho en un pasado muy remoto.
Pero por supuesto, aun no se había logrado separar por completo, de la comunidad mágica, no sin antes finiquitar algunos asuntos pendientes.

-A veces pienso que el no quiere ser encontrado...dijo un anciano mago, de gafas de media luna, mientras presidía una reunión.

-Pero Dumbledore, como vas a decir eso, Harry no nos haría eso...el conoció la felicidad, cuando descubrió que era un mago...dijo el señor Weasley sorprendido ante las palabras de aquel mago que inspiraba tanto respeto y admiración en la comunidad mágica.

-La felicidad, la tragedia, la soledad, la orfandad, el odio, la muerte...tantos nuevos sentimientos para un joven corazón...dijo Dumbledore serenamente.

Todos los presentes se miraron.

-No puedo negar, que yo también lo he pensado...dijo Lupin con tono desolado...hemos tenido tan buenos informantes, que me parece increíble que aun no lo hallamos encontrado, fuera como si ha Harry se lo trago la tierra.

-Y todos coinciden en lo mismo...Harry Potter sigue vivo...dijo Kinsgley con firmeza en su voz.

Ginny sintió que su corazón latía rápidamente, al escuchar aquellas palabras. Estaba sentada en una de las últimas filas, entre sus hermanos.
Ella jamás había dudado de que Harry seguía con vida, pero jamás se había planteado la posibilidad de una hipótesis como la que Dumbledore planteaba.

-Ahora resulta, que según usted, Harry desapareció por su propio gusto...dijo Ron ofendido ante la sola idea de que Harry no quisiera volver con ellos.

-No Ron, yo no he querido decir eso. Sabemos muy bien, que Voldemort secuestro a Harry aquel día en la estación 9 y ¾... algo que jamás me podré perdonar, por subestimar las palabras de Voldemort...dijo Dumbledore con profunda tristeza...pero tal vez...solo tal vez...su vida halla cambiado tanto...que ya no le interesa volver.

-¿Que esta insinuando?...que Harry Potter, se convirtió en un mago tenebroso, al servicio de Voldemort...grito Ron al momento que se paraba con furia de la silla que ocupaba.

-Ronald Weasley hazme el favor de guardar respeto hacia Albus Dumbledore, cálmate y siéntate...dijo el señor Weasley con autoridad hacia su hijo menor...compórtate como un adulto.

-Puedo asegurarte Ron, que Harry Potter, jamás...escúchalo bien...y que a ninguno de los presentes les quepa la menor duda...jamás se pondrá al servicio de Voldemort...primero preferiría morir...dijo Dumbledore sin prestarle atención a la actitud ofensiva de Ron...y te juro Ronald Weasley que nadie más que yo conoce y comprende, todo lo que tu, al igual que muchos otros han sufrido con todo esto...porque yo también lo he sentido...

Y de repente su mirada triste se transformo y miro a los presentes con una expresión dura en su rostro

-Hay que estar preparados, porque el final esta cerca...muy cerca.