Cap 4

PAPELES MÁGICOS EN UN SOBRE MUGGLE.

A media tarde, Harry Potter caminaba por un amplio pasillo, sin prestar atención a las miradas que le seguían. Porque para quien lo veía pasar, aquel hombre joven de buen atractivo y porte aristocrático, era un enigma.

Todos los muggles que trabajaban bajo el mando del joven empresario, sentían mucho respeto y admiración, pero también un inexplicable temor hacia el Señor Harry Potter. Y es que, aunque él era un educado caballero ingles y su trato era gentil, considerado y recto, nadie en su sano juicio quería conocer su lado oscuro. Porque a los pocos que habían osado conocerlo, les había ido muy mal.
Y por supuesto estaba el hecho de no saber nada de él. Ni su origen, ni su pasado, y mucho menos su presente. Nadie sabia de donde venia, ni donde vivía, ni si era casado, ni siquiera su mano derecha, el joven Mark Evans, se atrevía a conocer más allá de los asuntos laborales de su jefe.

-Señor Potter, han llegado los papeles del Consorcio Japonés, debe usted firmarlos, para que el departamento de auditorias, de el visto bueno a la nueva inversión...decía Mark mientras le extendía una gruesa carpeta, que Harry Potter tomo entre sus manos y comenzó a hojear.

-Además Señor Potter, recuerde que este fin de semana, es la reunión en Atenas, con los empresarios griegos para lo de la compra del atunero...dijo la Señora Graff, mientras revisaba sus apuntes en un libreta de cuero negro.

Harry Potter levanto la mirada y clavo sus fríos ojos verdes en la mujer, quien junto al joven Mark se estremeció, pensando que tal vez había cometido algún error.

-Este fin de semana...el sábado... no es acaso... primero de Julio...pregunto Harry Potter fríamente.

-Si , señor así es...dijo la señora Graff con un hilo de voz.

Harry Potter bajo la mirada y continuo leyendo los papeles que tenia en su mano.
La señora Graff suspiro por lo bajo, mirando de reojo al joven Mark quien también estaba tenso.

-Si mal no recuerdo, Sra. Graff, le dije que se tomara hoy la tarde libre...dijo Harry Potter sin levantar la mirada.

-Si señor, lo se, pero con lo de su viaje, hay tantas cosas que terminar de arreglar, que no me pareció prudente...dijo la señora Graff

-Hoy no es acaso el cumpleaños de su hijo?...pregunto Harry Potter con desdén.

-Si...dijo la mujer con timidez.

-Y por lo visto ese acontecimiento le ha hecho olvidar, que no me gusta que se desobedezcan mis ordenes...dijo Harry Potter con tono frío...como usted debe bien saberlo.

-Señor Potter, disculpe usted, es que...bueno...yo pensé...dijo la señora Graff entre una media sonrisa.

-Tiene dos minutos para retirarse...dijo Harry Potter dando por terminada la discusión.

Betty Graff abandono la oficina, al lado de Mark. Ella era una amable y educada mujer, y conocía a Harry Potter desde hacia más de seis años y él la había empleado, cuando nadie lo había hecho. Ella había aprendido a conocer a su jefe y sabia que para él, los aspectos familiares estaba primero, pero no podía dejar de sentir pena, porque ella sabia que Harry Potter era un hombre con una profunda soledad.

Ya los empleados se habían marchado y las luces del lujoso edificio estaban apagadas, a excepción de la que permanecía alumbrando débilmente la oficina principal.
Con un movimiento de su varita mágica, Harry Potter hizo aparecer un objeto redondeado, de tonalidades rojizas, luego le dio un pequeño toque y el objeto comenzó a vibrar. Varios minutos más tardes, una figura humana, se materializaba frente al escritorio de estilo renacentista.

Un hombre de más de cincuenta años, de piel cetrina, profundos y fríos ojos negros, con una cortina de pelo grasiento entrecano, que ocultaba parcialmente su rostro, se acomodo la capa y dijo con un tono de voz frío.

-Tu dirás Potter, que noticias me tienes.

Sin dignarse a mirarlo Harry Potter, le extendió un sobre muggle de color marrón claro.
El hombre de pelo grasiento, tomo el sobre en sus manos, saco su contenido. Con un repentino movimiento de su varita, que saco de entre su túnica, ilumino mas la habitación.

-Lo siento Potter, pero con tan poca luz...dijo el hombre al ver la cara de Harry Potter, que expresaba su indignación ante aquel atrevimiento...ya mi vista no es como antes.

Harry Potter guardo silencio. Se voltio a mirar por el ventanal, hacia la ciudad hermosamente iluminada, bajo una noche adornada de luceros fulgurosos

-No puedo creerlo Potter, esto vale galeones...¿de donde lo sacaste?...pregunto el hombre asombrado por lo que leía.

-Eso no te incumbe Severus...solo espero que le des buen uso...dijo Harry Potter con tono frió sin apartarse del ventanal.

-La Orden dará un certero golpe...Dumbledore estará orgulloso de mi...uhmmm...quiero decir...estoo...bueno...titubeó Severus Snape entrecortadamente, tratando de disimular la equivocación que había cometido.

-Acaso me crees estúpido Severus?...acaso crees que no lo se... tu siempre te has llevado la gloria por un trabajo que nunca has hecho...dijo Harry Potter con un tono de voz que hizo a Snape retroceder unos pasos.

-Si mal no recuerdo Potter, tu fuiste el que puso las reglas de este juego...dijo Snape tratando de sonar valiente.

"Si lo se", pensó Harry Potter con una profunda tristeza, el único sentimiento que no había logrado borrar de su corazón. O quizás no quería borrarlo, porque así recordaba que aún estaba vivo.

-Deja sobre el escritorio, lo que debías traerme y márchate...dijo Harry Potter con indiferencia.

Harry Potter no podía dejar de sentir placer al humillar a Severus Snape. quien en un pasado había sido su profesor, durante sus estudios mágicos, que nunca pudo llegar a completar, y que en esos años le hizo la vida muy poco agradable, por un vieja rencilla hacia su padre James Potter.

-Por lo visto esta noche, no quieres hacer preguntas...sobre ellos...bueno no importa, yo te diré las buenas nuevas...la señorita Ginny Weasley a regresado de Norteamérica y trae planes de boda...adivina con...decía Snape con satisfacción al saber el daño que sus palabras causaban.

Pero Harry Potter no lo dejo terminar, porque con un movimiento de su varita hizo que su antiguo profesor cayera al suelo.

-He dicho que te marches...dijo furioso mientras seguía apuntando con su varita al hombre caído, quien temblando de pies a cabeza se esfumo.

Harry Potter se dejo caer sobre la butaca, respirando con dificultad. Las manos le temblaban. Escuchar nuevamente ese nombre lo estaba perturbando más de lo debido. Cerro los ojos para blanquear su mente.

La reunión en el ministerio de magia del Reino Unido, había terminado. Pero algunos de los asistentes permanecían en el salón hablando entre ellos.

-Ron, debes moderar tu temperamento...decía el señor Weasley con tono comprensivo.

-No puedo padre. Me siento impotente con todo esto...decepcionado conmigo mismo por no haber podido ayudar a Harry...dijo Ron quien aun tenia sus orejas rojas.

-Si, te entiendo, pero gritándole a Dumbledore no vas a conseguir nada, ¿donde están los modales que tu madre y yo te enseñamos?...dijo el señor Weasley con tono severo.

-No se preocupe señor Weasley, Ron va a disculparse con el profesor Dumbledore, ¿verdad amor?...dijo Hermione dedicándole a su esposo una mirada fulminante.

-Yo?...bueno...ehh...tal vez...ehh...si claro...dijo Ron titubeando durante unos segundos, pero ante la mirada poco agradable de Hermione, decidió que lo mejor era no llevarle la contraria.

Con paso lento se acerco a Dumbledore quien estaba al lado de Kinsgley, ambos sostenían una conversación apartados del resto. A Ron no le pareció prudente interrumpir, por lo que intento devolverse, pero Dumbledore lo llamo.

-Ven Ronald, acércate, no hay problema.

-Profesor, señor, yo solo quería disculparme. Hace rato fui muy grosero con usted. Realmente no quería ofenderlo...es que...dijo Ron mientras sus mejillas se le iban coloreando de un rojo cereza.

-No te preocupes Ron, yo te entiendo...dijo Dumbledore con tono amable, colocando su mano sobre el hombro del joven.

En ese instante entraba Severus Snape con paso decidido al salón. Mirando alrededor, sonrió al ver al director allí. Se acerco a el, con la mirada altiva.

-Buenas noches, señor director. Necesito hablar con usted...dijo Snape mirando con desprecio a los demás.

-Por supuesto Severus, por supuesto, sígueme...dijo Dumbledore al tiempo que miraba alternativamente a varios de los allí reunidos.

Llegaron a otro salón, un poco más pequeño, Snape no pudo disimular su desagrado al ver que algunos miembros de la orden entraban.

-Pedí hablar con usted director...que hacen ellos aquí...dijo Snape con tono ofendido.

-Si lo que traes ahí, es lo que creo que es, ellos deben estar presentes...dijo Dumbledore serenamente.

Snape suspiro resignado, tratando de parecer gustoso de estar allí rodeado de magos y brujas que lo miraban con desagrado.

-Aquí esta, señor. Después de mucho esfuerzo los conseguí...dijo Snape con una sonrisa triunfal.

-Gracias Snape, la orden y la comunidad mágica en general, nunca tendremos con que pagar todos tus esfuerzos...dijo Dumbledore tomando el sobre en sus manos.

-Yo solo quiero preguntar algo...¿por qué traes papeles mágicos tan importantes en un sobre muggle?...dijo el viejo auror Ojo Loco Moody quien miraba y olfateaba el sobre que Dumbledore sostenía en sus manos.

Dumbledore miro el sobre y luego a Snape, y al ver la reacción del profesor, de nuevo un pequeño brillo se dejo ver en sus profundos ojos azules, detrás de aquellos lentes de media luna.