Cap 7
ENCUENTRO EN UNA BIBLIOTECA.
Varias lechuzas entraban y dejaban sendos sobres, sobre una mesa algo desordenada. Una cabellera roja sobresalía de entre dos pilas de carpetas y papeles.
Ron Weasley, escribía afanosamente sobre un gran libro de gruesas hojas de pergamino, con una pluma, mojando de tanto en tanto su punta en un tintero, que debió agarrar, para no ser derramado, cuando la ultima carta del día había llegado por el correo.
-¡Jesús, pero que desorden...dijo una voz que Ron reconoció como la de su hermana.
-En un momento lo arreglo...dijo Ron levantándose de su asiento y con un movimiento de su varita, todo se coloco en su justo lugar.
-Bienvenida a mi humilde oficina...dijo Ron mientras arrimaba una silla, para que su hermana se sentara.
Ginny se sentó, mientras Ron hacia lo propio sobre el borde de su escritorio.
-Y a que debo tan agradable visita?...pregunto Ron al tiempo que tomaba la mano de Ginny con un gesto cariñoso.
-He venido a preguntarle algo a papá, pero no lo he visto, su secretaria me dijo que ha salido. Así que he decidido intentar contigo...dijo Ginny sonriendo.
-Si puedo ayudarte, lo haré con gusto...dijo Ron con amabilidad.
-Será que puedo tener acceso a la biblioteca privada del ministerio...pregunto Ginny con timidez.
-Y eso, que vas a buscar allí?...pregunto Ron con asombro.
-Las nuevas teorías sobre levitaciones y desmaterializaciones, para mi tesis doctoral...dijo Ginny tratando de sonar convincente.
-Bueno, realmente no se, tu sabes que allí solo tienen acceso los aurores...dijo Ron rascándose la cabeza con preocupación...pero si quieres déjame preguntarle a Kinsgley, a ver que consigo.
-Realmente te lo agradecería...dijo Ginny con una sonrisa agradecida.
Ron desapareció durante unos cuantos minutos.
Ginny sabia que ese era el único lugar donde podía encontrar lo que buscaba. Allí habían libros sobre artes oscuras. Se había propuesto a encontrar a Harry Potter. Algo que debió haber hecho hacia mucho tiempo.
-Buenas noticias hermanita. Kinsgley, me dio la llave...dijo Ron alegremente, mientras entraba de nuevo a su oficina...dice que lo hace por tratarse de ti.
En ese momento entraba Hermione a la oficina, Ginny pudo notar que tenia ojeras y estaba algo pálida.
-Hermi, que pasa, te sigues sintiendo mal?...pregunto Ron mientras la abrazaba.
-Si. Hable con madame Bones, me dio el día libre. Me voy a casa...dijo Hermione dándole un beso a Ron.
-Pero deja que te acompañe...dijo Ron mientras tomaba la capa que descansaba sobre un diván.
-No Ron, no te preocupes. Tu tienes mucho trabajo...dijo Hermione dulcemente...además hoy hay reunión de la Orden.
-No de ninguna manera. No voy a dejarte sola. Una vez que te acomodes me regreso...dijo Ron con tono decidido, por lo que su esposa no insistió más.
-Pero porque no vas a un curandero?...pregunto Ginny al ver que su cuñada tenia mal semblante.
-No, no hace falta. Es alguna gripe. Se me pasara pronto. En pocos días estaré bien...dijo Hermione restándole importancia al asunto.
A Ginny le pareció que quizás aquellos malestares tardarían un poco más en desaparecer.
Se dirigió con paso seguro hasta el tercer piso. Camino por un pasillo amplio, alfombrado, y en las paredes colgaban fotos de magos y brujas, en su mayoría aurores. No pudo resistirse a mirar la foto de Lily Potter. Y al contemplar por un momento aquellos ojos verdes, el recuerdo de Harry Potter, volvía a llenar sus sentidos y se fortaleció aún más la idea que la había llevado hasta allí.
Llego hasta una puerta de madera laqueada, con picaportes dorados. Introdujo la llave de bronce en la cerradura y una voz se dejo oír.
-Bienvenido a la Biblioteca del Ministerio de Magia. Debe entregar su varita mágica en el arqueador ubicado a su izquierda para el reconocimiento de rutina. Gracias. Pase usted un buen día.
Ginny hizo lo que la voz había indicado. Y en un minuto, la varita le fue devuelta.
Nunca había entrado en aquella habitación y jamás se imagino lo grande que podía llegar a ser. Era tres veces más grande que la de Hogwarts. Y tal vez del mismo tamaño que la que ella había visitado en Egipto.
Comenzó a recorrer los primeros pasillos. Pero solo eran libros sobre Defensa contra las Artes Oscuras.
Al llegar al quinto pasillo, y recorrerlo en vano, se percato de la existencia de otra área, separada del resto de la biblioteca. Camino hasta allí.
Era un área circular, con estantes sellados por laminas de vidrio. Y en el medio habían dos mesas redondas con quince sillas cada una.
Unas cortinas aterciopeladas de un color turquesa claro, cubrían parcialmente un enorme ventanal, por donde la luz del sol iluminaba la habitación. Sin embargo Ginny sabia que aquel paisaje era producto de un encantamiento por el Ministerio de Magia estaba bajo tierra.
Se acerco a uno de los estantes, y con su varita intento abrir la cerradura, pero no lo consiguió.
Podía ver diferentes títulos. "El arte de la magia negra", "Magia Negra en la era Victoriana", "El Camino del Conocimiento. Magia Negra para principiantes", "Los secretos prohibidos de las Artes Oscuras"...al leer ese último titulo, su sexto sentido le dijo que ahi estaba lo que ella estaba buscando.
-Alhojomora...dijo Ginny en un susurro, pero la cerradura no se abrió.
Se sintió impotente. Intento nuevamente, pero no resulto. No se podía imaginar como lograr abrir aquella puerta.
Pero el corazón le dio un vuelco, al sentir la presencia de alguien tras ella, y al levantar la vista, vio que en los vidrios de los estantes, se reflejaba el rostro de un hombre de finas facciones.
-Esta biblioteca es privada...dijo el hombre arrastrando las palabras...además lo que haces no esta permitido, esos estantes solo pueden ser abiertos, por los Aurores del Ministerio...acaso no lo sabes Ginny Weasley.
El hombre levanto su varita y con un elegante movimiento de esta, la puerta de vidrio del estante se abrió. El hombre guardo un libro de tapas verdes, con letras plateadas. Luego con otro movimiento de su varita la puerta se cerro.
Ginny se dio la vuelta y miro los ojos de aquel hombre. Pudo verse reflejada en aquellos profundos ojos grises. Luego se fijo en su cabellera platinada, pulcramente peinada y recogida en una coleta. Hacia ocho años que no había vuelto a verlo, luego de aquella amarga despedida. Y el tiempo lo había convertido en un hombre muy atractivo y en un gran Auror.
-Hola Draco...dijo Ginny con tono cortes.
-Hola Ginny. De vuelta en Londres ya veo. La última vez que supe de ti, ibas rumbo a Egipto a iniciar tu Doctorado...y dime aún sigues llorando a Potter por los rincones...dijo Draco con amargura en su voz...aun no han conseguido ni siquiera un mísero pedazo de él al cual rendir tributo.
-Tu comentario es de muy mal gusto Draco...dijo molesta...además esta fuera de lugar.
-Ah claro... disculpa... no fue mi intención profanar la santa memoria de Potter...pido mil disculpas...dijo Draco con sarcasmo.
-No has cambiado...dijo Ginny con tono triste.
-Muy lejos de mi, de dejar de ser quien soy...dijo Draco con tono prepotente...soy un hombre de mucha influencia en el mundo mágico.
-Si igual que lo era tu padre...dijo Ginny seriamente.
-Por si no lo sabias soy el Auror de mayor jerarquía del Ministerio...y te sabré agradecer que no hagas comparaciones...dijo Draco con tono despectivo.
Ginny sabia que con su comentario le había causado daño a Draco. Así que decidió irse de allí y no continuar con aquella conversación, no quería igualarse a él.
Sin embargo solo había dado dos pasos, cuando Draco la tomo por el brazo y la atrajo hacia el.
-Ginny, no he podido olvidarte, no he podido...dijo Draco mientras besaba su cuello...regresa conmigo por favor, mi vida esta vacía sin ti.
-No Draco, no. Tu sabes que mi corazón nunca podrá ser tuyo...dijo Ginny separándose de él...pensé que había quedado claro.
-Pero...acaso vas a seguir viviendo de recuerdos...dijo Draco molesto...Potter no volverá...entiendes no volverá... el prefiere quedarse con el Señor Oscuro
Ginny se estremeció al escuchar esas palabras.
-Mentira, eso es falso...dijo Ginny tratando de contener las lagrimas...Harry nunca se uniría a Voldemort...lo dices para herirme.
-Pues déjame aclararte la mente Ginny Weasley...dijo Draco con tono arrogante y cruel...el informe final del caso Luxemburgo será leído esta noche... Todas nuestras investigaciones han concluido que ahora...tu amado y venerado Harry Potter...es un Señor Tenebroso tanto o más peligroso que el mismísimo Lord Voldemort.
Ginny sintió un vació en el estomago. Sintió como si el suelo que pisaba se hundía bajo sus pies. Su razón no le daba crédito a lo que sus oídos habían percibido de las palabras de Draco Malfoy.
