Cap 8
EL INFORME LUXEMBURGO.
La señora Graff entraba en la lujosa oficina, sabia que la noticia que le daría a su jefe no seria de su agrado, pero no podía seguir mintiéndole a la hermosa pero extraña mujer, que esperaba en la espaciosa sala de espera.
-Señor Potter, lamento interrumpirlo, pero...comenzó a decir la Sra. Graff.
-Dígale que pase...dijo Harry Potter, dejando sin habla a la Sra. Graff...y no se preocupe, se lo perseverante que Hera, puede llegar a ser.
La Sra. Graff cerro la puerta tras de si, sin poder aún creer como su jefe siempre sabia las cosas, incluso antes de que pasaran.
Hera entro a la oficina con su elegante caminar, vestía un fino y delicado vestido muggle, y Harry Potter no pudo dejar de reconocer lo bien que le quedaba, marcando su silueta femenina de una forma muy provocativa.
-Hola Harry...dijo Hera sensualmente mientras intento infructuosamente besar a Harry Potter en los labios.
-Me gustaría saber, cuando vas a dignarte a entender que no me gusta que me beses...pregunto Harry Potter molesto.
Hera actuó como si no hubiera escuchado. Comenzó a desanudar la corbata muggle y metió su mano por entre la camisa mientras besaba el cuello masculino. Aunque a Harry Potter aquellos besos y caricias le causaban un gran placer, no estaba de humor para ellos y menos en su oficina. Por lo que bruscamente la tomo por los hombros y la separo de él, lanzándola contra un sofá ubicado en una pequeñísima pero impresionante salita.
-Tienes que aprender a respetar mi trabajo...mi vida...dijo Harry Potter aun más molesto.
-Pero Harry, porque me tratas así... necesito hablar contigo...dijo Hera entre sollozos...traigo un mensaje de la Hermandad para ti.
-Entonces habla y te vas...dijo Harry Potter sin mirarla mientras se anudaba nuevamente la corbata muggle, luego de haber abotonado su fina camisa.
La mujer se seco las lagrimas. Se levanto del sofá, acomodándose el vestido. Abrió un maletín y saco un sobre de el. Lo dejo sobre el escritorio.
Harry Potter ya había tomado asiento en la butaca ejecutiva. Tomo el sobre y lo abrió, extrayendo algunos pergaminos.
-El Señor Oscuro quiere que vallas a verlo esta noche. Nuestros informantes creen que uno de los mejores aurores del Ministerio de Magia Ingles, ya sabe de tu paradero, y esta noche se reunirán para iniciar tu búsqueda...dijo Hera sin lograr disimular su preocupación...para tratar de atraparte.
-Cree él, que sabe donde esta Harry Potter, cree él que podrá atraparme...dijo Harry Potter con superioridad y arrogancia...dile a Voldemort que iré.
-Te estará esperando en el lugar de siempre a las 19 horas...dijo Hera mientras tomaba su maletín, sabia que ya debía marcharse.
-Y tu me estarás esperando en el lugar de siempre a las 21 horas...dijo Harry Potter con autoridad, mirándola con sus fríos ojos verdes.
Hera se estremeció y dedicándole una sensual sonrisa, desapareció.
Harry Potter poso nuevamente sus ojos en los pergaminos que había sacado del sobre que Hera le había traído.
Eran los datos exactos y precisos, sobre los pasos de aquel auror, que Hera había mencionado.
Harry Potter experimento un sentimiento de rabia y escepticismo al leer el nombre del auror: Draco Malfoy.
Arrugo con fuerza, el pergamino donde una foto del joven auror sonreía con descaro.
No solo le había quitado el amor de Ginny, no solo iba a convertirla en su esposa, sino que ahora era el más famoso Auror de todo el Reino Unido. El, ese idiota, le había robado su vida. Porque esa era la vida con la que Harry Potter alguna vez había soñado, con la que había alimentado su alma durante aquellos dos años de encierro y de torturas.
-No Malfoy...Harry Potter es mucho para ti...dijo Harry Potter mientras el pergamino ardía dentro de su puño...voy a borrarte esa estúpida sonrisa.
Y aunque Harry Potter había decidido no matar a nadie bajo ninguna circunstancia, porque esa vil acción solo estaba reservada para Voldemort, por unos leves instantes la tentación de incluir en su lista a otro hombre más, surco por su mente. Pero recupero su cordura rápidamente.
Ya que solo por Voldemort era que Harry Potter mancharía de sangre su conciencia.
Draco Malfoy estaba parado delante de todos aquellos magos y brujas. Junto a otros cuatro aurores, les explicaba el contenido del Informe Luxemburgo, cuyo texto original reposaba sobre las manos del Ministro de Magia, el señor Arthur Weasley, con copia original a Albus Dumbledore y a Madame Bones.
Sin embargo todos los presentes, poseían una copia. En ese folleto de moderado grosor, se explicaba con lujo de destalles los alcances de la ardua investigación que liderizados por Draco Malfoy, aquel grupo de los cinco mejores aurores del Ministerio de Magia Ingles, Francés, Alemán, Japonés y Norteamericano, habían conseguido, luego de seguir cada paso y cada movimiento de la llamada Hermandad Tenebrosa.
Dicha Hermandad no era más que la asociación de numerosos magos y brujas procedentes de cada rincón del planeta, que habían decidido crear una nueva ideología, que regiría el destino de la comunidad mágica mundial. Y donde Lord Voldemort era el principal.
Ron estaba sentado entre Seamus y su hermano Bill, y releía distraídamente aquel folleto, sin prestarle mucha atención a lo que Draco hablaba.
-Busca la página 19...dijo Bill en un susurro.
Ron se espabilo. Y busco la página. Sus orejas comenzaron a colorearse de un rojo intenso al leer un titulo en rojo con el que se abría un largo párrafo.
"Harry Potter y su alianza con la Hermandad Tenebrosa"
Cada palabra de aquel párrafo iba describiendo situaciones y acontecimientos que hacían ver a su gran amigo como un gran mago Tenebroso.
-Pero que idioteces son estas...dijo Ron saltando de su asiento, sin importarle interrumpir a Draco Malfoy...como se te ocurre desprestigiar a Harry de esta manera, pedazo de imbesil.
Una sonrisa burlona surco el pálido rostro, de Draco
-Bueno ya que el señor Weasley, ha decido adelantarse un poco...voy a complacerlo... veamos con más detenimiento, los que esta investigación ha arrogado sobre el señor Harry Potter...busquen la pagina número 19 de su folleto por favor...gracias...dijo Draco con superioridad...como sabrán, la comunidad mágica del Reino Unido a gastado mucho esfuerzo y tiempo en conseguir a Harry Potter, creyendo que este se encontraba secuestrado por el Señor Tenebroso. Pero nuestras investigaciones nos han hecho descubrir la verdad...Harry Potter no esta perdido, ni muerto, ni mucho menos secuestrado...esta al servicio del Señor Tenebroso o peor aún, puede decirse que es tratado dentro de esa Hermandad Tenebrosa como un mago tan igual o quizás más poderoso que el Señor Tenebroso.
Las palabras de Draco Malfoy, retumbaron en todo el salón, causando entre los presentes un aturdimiento y un impacto tan grande, que tardaron varios minutos, tal vez muchos antes de lograr entenderlas. Pero pronto un sonido como el sumido de un enjambre de abejas se adueño del lugar.
Nadie se había percatado de que Ron Weasley había abandonado su asiento y se había dirigido hasta Draco Malfoy, estaban demasiado absortos en las revelaciones del joven auror. Pero su atención fue rápidamente desviada.
-Vas a hacernos creer, auror de pacotilla, que Harry Potter es ahora un mago tenebroso...dijo Ron azotando sobre la cara de Draco el folleto del Informe Luxemburgo...Un hombre cuyos padres murieron a manos de Voldemort y cuya vida cambio por su culpa...nos vas a hacer creer que Harry Potter es un traidor de su sangre mágica...todo esto es...continuaba diciendo Ron con el rostro colorado y la respiración entrecortada... son puras mentiras...todo esto es basura...todo esto es invento tuyo...porque siempre has odiado a Harry...porque siempre le has tenido envidia...porque siempre has sabido un disfraz de mago, un mago de baja ralea, un mago muy inferior a Harry.
-Con que invento mío, no Weasley, pues puedes preguntarle a mis colegas, si lo que aquí esta escrito es mentira...dijo Draco con furia contenida señalando hacia los otro cuatro aurores extranjeros.
Estos se miraron entre si y asintieron con la cabeza. Ron sintió un mareo.
-Ves Weasley. Ahora dime quien es el disfraz de mago, quien es el mago de baja ralea...dijo Draco con tono triunfante...ahora dime quien es el inferior.
Ron cerro su mano derecha en un puño y con furia lo hundió en el pómulo izquierdo de Draco, quien trastabillo, saco su varita mágica, pero Ron agarro la mano donde Draco empuñaba la varita y con su mano izquierda cerrada en un puño, Ron golpeo sin piedad el abdomen de Draco, cortándole la respiración de una forma muy brusca, por lo que este cayo al piso, con el rostro muy pálido.
Ron fue dominado por dos magos: Lupin y Bill, mientras Kinsgley y Snape ayudaban a Draco.
El ambiente era un total caos. Algunos magos se habían parado sobre sus asientos, para tratar de ver mejor la pelea. Otros corrían de un lado para el otro logrando buscar más información sobre lo ocurrido.
El señor Weasley trataba de llamar a la calma. Mientras Dumbledore se mantenía en su asiento, leyendo el folleto, como si todo lo que ocurría a su alrededor no estuviera pasando.
Sus ojos azules volvían a brillar, bajo aquellos lentes de media luna, ya que para él, todo aquello, significaba que en efecto Harry Potter estaba vivo.
Voldemort caminaba de un lado para el otro. Harry Potter estaba sentado tranquilamente en una cómoda butaca, tomándose un trago de Vodka de limón. Realmente no estaba prestando mucha atención a lo que Voldemort decía.
-...nunca pensé que ese muchacho fuera a deshonrar así el nombre de su familia...convertirse en auror...como estará Narcisa...decía Voldemort más para si mismo.
-Si me has hecho venir, solo para lamentarte por la perdida de Draco Malfoy, me voy...dijo Harry Potter dejando a un lado su trago, con su habitual tono frío.
-Es que no entiendes, ese muchacho ha conseguido información importantísima. Y en este instante debe estarla haciendo del conocimiento de toda todo el ministerio...dijo Voldemort furibundo, ante la actitud insolente de Harry Potter.
-Esa información la ha conseguido, no porque Malfoy sea muy brillante y un magnifico auror...dijo Harry Potter en forma despectiva...la ha conseguido porque estas rodeado de mediocridad.
Voldemort se paro en seco y miro con inmenso odio a Harry Potter quien no se inmuto ante su reacción.
-Y quizás, porque hay quienes dicen estar conmigo, y luego osan traicionarme...dijo Voldemort con un tono de voz capaz de helar la sangre.
-Si, eso también es cierto...dijo Harry Potter con sarcasmo...pero no debes extrañarte por eso Voldemort, las ratas solo se reúnen con ratas.
-Con eso debo entender que Harry Potter también se considera una rata...dijo Voldemort tratando de herir a Harry Potter más de lo que él acaba de hacerlo.
-No Voldemort, no te confundas. Harry Potter es un león que ha aprendido a vivir entre ratas, eso es otra cosa...dijo Harry Potter con arrogancia.
Harry Potter miro su reloj de pulsera.
-Bien Volemort creo que si seguimos desviando el tema, el tiempo que he destinado para ti se agotara, y deberé marcharme...dijo Harry Potter despreocupadamente...así que dime lo que tengas que decir y que sea rápido.
Volemort se trago su orgullo y su profundas ganas de acabar en ese instante con Harry Potter, respiro profundamente para lograr mantener la calma.
Media hora más tarde Harry Potter aparecía en una habitación muy lujosa, donde en el ambiente reinaba un exquisito perfume de ámbar. Varias decenas de velas de diferentes colores y tamaños, ubicadas en pequeños grupos alrededor de la habitación, alumbraban con su cálida y titilante luz. Una suave melodía llenaba el recinto.
En el centro de la habitación, había una cama circular, montada sobre un pedestal de mármol. Alrededor habían cojines de diferentes tamaño,s de colores suaves colocados en formas caprichosas sobre una mullida alfombra carmesí.
Una mujer lo esperaba, colocada en una sensual posición sobre aquella cama. Su desnudez contrastaba con la blancura de las sabanas, ya que su piel era de un suave tono cobrizo. Y su larga melena caoba descansaba sobre sus hombros y algunos delgados mechones cubrían sus firmes y bien formados senos.
-Eres puntual...mi cuerpo te ha esperado con ansias...dijo Hera con voz entrecortada por el deseo.
Harry Potter se sentó a su lado, la miro con sus fríos ojos verdes. Ella lo rodeo son sus brazos y busco sus labios, pero el retiro su rostro bruscamente.
Hera se sintió triste. Pero no le importo aquel nuevo desprecio, bajo sus labios y los poso sobre el cuello de Harry Potter y poco a poco le fue quitando la túnica y el resto de la ropa. Una vez más Harry Potter cerro sus ojos y mientras dejaba libre a sus instintos, el recuerdo de Ginny Weasley como siempre, venia y se adueñaba de todo su ser.
