Cap 11

BAJO LA LUZ DE LA LUNA EN UN PUERTO GRIEGO.

Baco Termopolis no hizo preguntas, una vez más acepto el silencio de Harry Potter sin cuestionarlo.

Harry Potter le pidió a su amigo griego, quedarse en su casa, luego del impacto que las revelaciones del Oráculo, había producido en la atormentada alma del joven mago.

Durante varios días Harry Potter recorrió aquella ciudad, perdiéndose entre su gente, por sus calles empedradas, tratando de encontrar alivio a todos los sentimientos que se adueñaban de su corazón y le nublaban la razón.

Baco le había entregado la pirámide que contenía el Oráculo. Pero aunque Harry Potter la llevaba consigo, no lograba reunir el valor para volverlo a oír.

Una tarde se dejo llevar por la cálida brisa del verano, sin percatarse que había caminado quizás más de ocho kilómetros hasta que llego al puerto de El Pireo, el principal puerto de Atenas, donde los pescadores muggles, comenzaban a preparar sus embarcaciones para adentrarse al mar.

La brisa acariciaba su rostro, ya el sol se había escondido detrás de las grandes montañas atenienses, y el cielo oscurecía dejando que una hermosa luna se coronara en el horizonte.

Había una pequeña plaza frente al malecón, donde varios muggles de diferentes edades caminaban, corrían, charlaban, reían.

Harry Potter se sentó en un banco desde donde podía ver la hermosa vista marina, escuchando el rumor de las olas al bañar las rocas, con fuerza quedando el agua convertida en suave espuma.

Suspiro profundamente.

El destino había cambiado drásticamente en dos oportunidades su vida: cuando tenia un año y a los diez y seis años.

Y ahora pronto cumpliría veintisiete años y otra vez ese mismo destino le advertía un nuevo rumbo, para el cual Harry Potter no se sentía preparado. Y no lograba encontrar el porque.

Algunos pájaros con su canto, le hicieron mirar hacia la copa de los árboles plantados alrededor de la plaza.

-Hola Harry...dijo una voz femenina que lo hizo salirse de sus pensamientos.

Harry Potter se sobresalto y bajo la mirada, para buscar a la dueña de aquella voz que parecía conocida.

Allí a su lado, estaba una mujer de cabellos rubios, de unos veinticinco años, con unos enormes ojos azules y con una encantadora sonrisa, que hizo a Harry Potter retroceder hasta los años de su adolescencia.

Harry Potter se paro y la contemplo. Y sin previo aviso aquella mujer lo rodeo con sus brazos, colocando su cabeza sobre el pecho de él.

Harry Potter no pudo evitar acariciar sus cabellos.

Porque Luna Lovegood, había sido un gran bastión en momentos difíciles y tal parecía que otra vez, la providencia volvía a reunirlos.

-¡Estas vivo...oh Harry estas vivo... que alegría... estas vivo!... dijo Luna derramando lagrimas de felicidad.

Ella tímidamente lo beso en la mejilla. Harry Potter cerro sus ojos y se dejo besar.

Se separaron y por varios minutos se miraron en silencio.

Harry Potter no sabia que decir.

¿Qué se podía decir después de diez años?.

Demasiadas cosas que quizás expresarlas en simples palabras no bastaría.

-He recorrido el mundo, con la certeza de que este momento llegaría...dijo Luna volviendo a abrazar a Harry Potter.

Harry Potter guardo silencio.

-¿Cuánto daño te hizo Voldemort? ¿qué te ha pasado durante estos diez años?...dijo Luna con tristeza... que hicieron a tus ojos perder su brillo y a tu alma su luz.

Harry Potter bajo sus ojos. Luna seguía siendo aquella jovencita de quince años, que el conoció y aprendió a querer, y lo que más le agobiaba, era darse cuenta de la facilidad, que aun conservaba de despertar en él, sentimientos dormidos.

-Harry... yo... comenzó a decir Luna con voz entrecortada

Harry Potter coloco sobre los labios de Luna, el dedo índice de su mano derecha y le dijo sin matices en su voz.

-No te preocupes Luna, lo se desde hace mucho tiempo... lo leí en la primera plana de El Profeta... y aunque me dolió mucho, ya no me importa...dijo Harry Potter sentándose nuevamente y mirando al cielo estrellado, pensó: "Realmente ya nada me importa".

Luna lo miro con profunda tristeza y se sentó a su lado, hundió sus dedos en la cabellera azabache de él y comenzó a acariciarlo.

-Harry perdóname si por mi culpa, tu pena se afianzo más... pero lo conocí luego de terminar mis estudios en Runas Antiguas y me enamore...dijo Luna algo apenada.

-Como ya te dije Luna, no me importa lo que hayas hecho con tu vida...dijo Harry Potter con dureza... al fin y al cabo, quedaste libre.

-Harry, al igual que el resto de tus amigos, yo te espere, te llore...dijo Luna con seriedad... y cuando comencé mis viajes arqueológicos, en cada ciudad, en cada pueblo, siempre guarde la esperanza de encontrarte, y por fin hoy ha sucedido... te he encontrado.

Harry Potter se paro y comenzó a caminar, quería terminar aquella conversación, porque sabia que Luna con su maravillosa fuerza, le estaba haciendo perder su invulnerabilidad.

-No te vallas Harry, no le sigas huyendo a tu verdad...dijo Luna mientras también se levantaba... no sigas empeñado en fingir ser lo que no eres.

Harry Potter se detuvo. Volvió sus ojos verdes hacia los azules de Luna. Ella le sonrió y otra vez él se sintió vencido por su ternura.

-Si quieres podemos tomar algo...le dijo Luna mientras tomaba su mano... y me puedes enseñar el Oráculo.

Caminaron juntos hasta una pequeña taberna, con una terraza con vista al mar. Estaba vacía. Solo un viejo aparato muggle dejaba oír una suave música.

Se sentaron en una pequeña mesa cuadrada, con un mantel a cuadros rojos y azules. Estaban uno frente al otro. Guardaron silencio por un rato, mientras sorbían sus bebidas con sabor a uva, que un mesonero había servido para luego desaparecer.

-¿Como es él?...¿qué hace?... pregunto Harry Potter interesado en saber más de aquel hombre que aparecía en aquel periódico que guardaba en el armario, de su lujosa mansión en Suiza.

-Es arqueólogo. Es un muggle y se dedica a explorar viejas ciudades, lo conocí en un viaje que hice a Centro América a las ruinas de una civilización muggle muy antigua conocida con el nombre de Mayas... dijo Luna con su habitual sonrisa... Me pidió que lo acompañara a Sudamérica a explorar una hermosa cuidad muggle llamada El Cuzco... y allí en la cuna del Imperio Inca me case con el...es un hombre maravilloso...

Harry Potter no pudo dejar de sentir un profundo dolor, al darse cuenta de que aquellos dos años, le habían hecho perder también, la posibilidad de un amor, como el que se manifestaba en los ojos de Luna Lovegood al hablar de su esposo.

-A mi padre no le agrado mucho al principio, pero una vez que lo conoció, lo acepto. Hemos viajado por el mundo, y él nos ha acompañado en varias oportunidades...dijo Luna sin perder su sonrisa.

-Y el sabe que eres una bruja?...pregunto Harry Potter en un susurro.

-Si claro, y no tiene ningún problema con eso. Dice que el tener una bruja entre el equipo, ha sido de mucha ayuda, ayudando a descifrar mensajes ocultos por los antiguos magos...dijo Luna entre suaves rizas.

Harry Potter tomo suavemente entre sus manos, las manos de Luna Lovegood.

-Gracias por estar aquí...dijo Harry Potter tratando de que sus palabras supieran a sinceridad, porque tenia tanto tiempo sin agradecer algo a alguien, que ya la había desechado de su diccionario.

Saco de entre sus ropas la pirámide de cristal y la coloco sobre la palma de la mano de Luna.

Ella la miro extasiada, y mirando alrededor, la cubrió con su otra mano y otra vez una voz dijo las palabras que conformaban el Oráculo, que ya Harry Potter había oído en el antiguo templo del Dios Apolo.

Luego de que la voz calló, Luna miro a Harry Potter con asombro.

-Harry...aquí esta tu verdad... aquí esta la formula para que puedas vencer... dijo Luna en un susurro mientras ponía el objeto de cristal ante aquellos ojos verdes, que reflejaron su forma piramidal al posarse en ella... deja que el amor vuelva a ti...ábrele tu corazón... déjate amar nuevamente...

-No es tan fácil Luna...dijo Harry Potter con ironía... no te das cuenta que ya Harry Potter no tiene quien lo ame.

-¿Como puedes decir eso?... dijo Luna ofendida... son muchas las personas que te aman... son muchos los que han sufrido por tu ausencia y durante todos estos años te han buscado y tu lo sabes... pero por tu inmadures, los has apartado.

-Ahora resulta que la culpa es mía...dijo Harry Potter molesto, levantando un poco la voz...durante dos años estuve encerrado en un mísero cuarto, durante dos años me torturaron, durante dos años espere en vano, que mis supuestos amigos vinieran a rescatarme del horror que significaba despertarme y descubrir que aun seguía con vida...durante dos años mis sueños se esfumaron y mi alma se ensombreció...así que no vengas a hablarme de inmadurez, porque puedo asegurarte Luna Lovegood que con solo diez y siete años tuve que aprender a salvarme a mi mismo.

De aquellos ojos azules brotaron lagrimas de dolor por presenciar la derrota de un hombre, ante su soledad.

Harry Potter se paro, coloco dinero muggle sobre la mesa y con una inclinación de cabeza, comenzó a abandonar el lugar.

-Harry...dijo Luna al tiempo que se levantaba, mientras Harry Potter se detenía sin voltear la mirada... debes comenzar por encontrarte... para que puedas volver a amar al Harry Potter que se quedo en la estación 9 y ¾ aquella tarde, hace diez años.