Cap 14

TRATANDO DE ENCONTRAR EL CAMINO HACIA SI MISMO.

Harry Potter estaba de pie en una calle solitaria. Solo unos faroles alumbraban la oscuridad que la noche había traído sobre la pequeña vecindad.

Los pórticos de las casa que había a ambos lados de la calle estaban apagados. Algunos perros con sus ladridos rompían el silencio.

Un poco más allá Harry Potter podía leer en un letrero: Privet Drive.

Camino hasta la casa numero cuatro.

El jardín que alguna vez fue el más cuidado de la zona, ahora era un matorral. No existían flores, todo estaba consumido por la maleza.

Las paredes de la casa estaban desconchadas y sucias. Las ventanas estaban rotas y algunas rejas estaban despejadas de sus sajones.

Tal parecía que estaba deshabitada desde hacia mucho tiempo.

"Quizás los Dursley se mudaron", pensó Harry Potter. Pero era extraño, el nunca supo que sus tíos se hubiesen querido mudar a otro lugar, a ellos les gustaba mucho su casa...

"En diez años pasan muchas cosas", continuo pensando con tristeza. Tal vez Dudley se había casado o tal vez se hubiesen ido a vivir con la tía Marge.

Se asomo por los cristales rotos, de la ventana de la cocina, desde donde él había visto montones de veces a su Tía Petunia espiar a los vecinos.

Con un movimiento de su varita abrió la puerta trasera de la casa.

Con paso decidido entro por aquella puerta.

-Lumus totalus... dijo mientras las luces de la casa se encendían.

Fue recorriendo cada rincón de aquella casa sola y vacía, a la mente de Harry Potter fueron llegando amargos recuerdos, de todos los tristes días que había vivido al lado de sus tíos.

Luna tenía razón.

Harry Potter debía encontrarse consigo mismo. Debía conocerse otra vez, para perdonarse. Y tratar de que Harry Potter volviera a amar a aquel chico que había muerto en él.

Y después de meditarlo mucho, había resuelto que debía comenzar por volver a Privet Drive, por ser el lugar donde todo había comenzado.

Y en el fondo le alegraba que los Durleys no estuvieran para poder recordar con tranquilidad.

Se sentó al borde la escalera. Otro recuerdo llego a su mente. Por aquellas escaleras él había visto descender a su madre el día de su boda, cuando había usado el portal dimensional.

Fue esta la alacena, debajo de esa escalera, donde había vivido durante los primeros diez años de su vida. Tuvo que agacharse para poder entrar en ella.

Recuerdos, miles de recuerdos se adueñaban de su corazón y de su mente. Pero ninguno era alegre, sin embargo una idea surgió desde las entrañas de esos malos recuerdos.

¿Como hizo él para soportar todos esos maltratos y esa vida tan miserable?.

Entonces lo recordó.

Siempre tuvo la esperanza de que algún día alguien vendría y le diría que no pertenecía a ese lugar.

Esperanza... no había perdido la esperanza... Harry Potter no había perdido nunca la esperanza de ser rescatado... y en su cumpleaños numero once había sucedido.

Ese día había recibido su carta de aceptación en el colegio Hogwarts de magia y hechicería, porque Harry Potter no pertenecía a ese lugar ni a ese mundo... porque ese día él descubrió que era un mago.

Llego nuevamente a la cocina, vio varias arañas correr por la pared, las siguió con la mirada y entonces contemplo algo en el techo que lo hizo trastabillar mientras su corazón dio un vuelco.

La marca tenebrosa estaba dibujada, en el techo de la cocina de Privet Drive... la marca de la muerte... lo que solo podía significar una cosa...

Un grupo de magos y brujas estaban reunidos alrededor de una mesa circular, en una lúgubre y fría habitación

Mantenían pequeñas conversaciones entre ellos. De pie en un rincón estaba Voldemort junto a dos mortifagos, cuando una brisa helada entro por la puerta que se había abierto de pronto.

Parado bajo el umbral, estaba Harry Potter, respirada con dificultad, con tono frió dijo casi en un susurro.

-Voldemort, tenemos que hablar

Y dicho esto Harry Potter se dio la media vuelta y desapareció.

Todos los presentes se miraron y el rostro de Voldemort adquirió un tono violáceo. Aquella actitud de Harry Potter estaba colmando su paciencia.

En la habitación contigua Harry Potter caminaba de un lado a otro. Pero al sentir la presencia de Voldemort lo encaro.

Sus movimientos fueron tan rápidos como los de un felino, que Voldemort solo se dio cuenta de lo que pasaba, cuando sintió que le faltaba la respiración.

Harry Potter tenia su mano alrededor del cuello de Voldemort y al ir apretando cada vez más, la respiración de Voldemort se iba debilitando.

-¿Por qué mataste a los Dursley?... dijo Harry Potter con furia.

Voldemort trataba de articular palabra. Harry Potter sintió que la piel de sus dedos comenzaban a dolerle, era un dolor como cuando hay contacto directo con el fuego, aquella sensación tan dolorosa comenzó a subir por su mano e iba apoderándose de su brazo.

Harry Potter sabia que Voldemort se estaba defendiendo, pero él ya estaba tan acostumbrado al dolor, que aquello solo sirvió para que aumentar su odio y la presión sobre aquel delgado y escamoso cuello.

-Harry suéltalo, Harry escúchame, no vale la pena, suéltalo... dijo Lockhart al entrar en la habitación, con angustia en su voz... por favor Harry suéltalo.

Harry Potter soltó a Voldemort con desprecio.

Voldemort retrocedió jadeando, tratando de recuperar todo el aire que se le había negado.

Su rostro volvía a adquirir su color cetrino, pero las ranuras que tenia por narinas, se dilataban al compás de su respiración.

-Harry Potter has colmado mi paciencia... dijo Voldemort furibundo, pero como aún no había recuperado el aliento, su voz era un susurro... has llegado al límite.

-Me tiene sin cuidado tus amenazas... dijo Harry Potter también furioso... solo he venido a que me digas porque mataste a los Dursley...

-Eran muggles, por lo tanto basura... dijo Voldemort con tono despectivo... tu los odiabas, recuerdas, también querías verlos muertos...

Voldemort miraba a Harry Potter con sus ojos rojos, tratando de dominar la mente del joven mago.

Harry Potter lo encaro con sus ojos verdes y sin pestañar dijo

-No uses en mi tus trucos baratos... ellos eran inocentes de todo esto...

Voldemort comprendió nuevamente con impotencia que no podía dominar a Harry Potter.

Pero aún podía causar daño en él y eso le causaba placer.

-Pues pregúntale a Gilderoy porque los mato, fue su idea... dijo Voldemort con una sonrisa macabra mientras señalaba con un movimiento elegante de su mano hacia donde estaba Gilderoy Lockhart, en un rincón de la habitación.

Harry Potter sintió un vació en el estomago. Miro a Lockhart con incredulidad. No podía creerlo. Pero al ver como el miedo y la vergüenza se apoderaban del rostro de Lockhart, Harry Potter comprendió que Voldemort no mentía.

-Harry puedo explicarte... comenzó a decir Lockhart.

Pero Harry Potter no lo dejo terminar, con un movimiento de su varita lo lanzo contra una de las paredes de la habitación.

Lockhart cayo inconsciente sobre el piso.

-Ves Harry, no se puede confiar en nadie... dijo Voldemort con voz melosa... tu no tienes amigos... no tienes familia... no tienes a nadie... solo me tienes a mi.

-Te equivocas Voldemort... dijo Harry Potter mientras le daba la espalda a Voldemort para salir de la habitación... guarda esa varita Voldemort... que no te conviene... y aun no ha llegado el momento de que te deje usarla sobre mi...

Y antes de cruzar la puerta, apunto nuevamente su varita sobre el cuerpo inerte de Lockhart y lo hizo desaparecer.

Voldemort se quedo de piedra, con la mano aferrando su varita, su brazo levantado y un Aveda Kedabra entre su pensamiento y su boca.

-¡Entonces Harry esta vivo!...¡¡vivo!...¡¡lo sabia!...¡¡lo sabia!...decía Ron mientras abrazaba por cuarta vez a Hermione, cuyas lagrimas no dejaban de mojar su rostro.

Estaban de regreso en la sala de la casa de Ron. Ya Luna había informado al Ministerio de su encuentro con Harry Potter en aquel puerto Ateniense.

-Y... ¿como... esta él... Luna?... pregunto Ginny tímidamente.

-Es todo un hombre. Muy elegante y varonil... dijo Luna sonriente y guiñándole un ojo a Ginny... capas de cortar la respiración a cualquier mujer.

Ginny sintió que sus mejillas se ruborizaban, Luna le había leído la mente.

-Pero esta muy cambiado... dijo Luna con tono triste... su alma esta muy sola y atormentada... estuvo encerrado por dos años... Voldemort lo torturo... sus hermosos ojos verdes han perdido su brillo... realmente creo que en estos diez años ha perdido la razón de vivir.

Luna Lovegood continuo hablando sobre la experiencia vivida al lado de Harry Potter y les contó sobre el Oráculo que él le había enseñado.

-Entonces hay que emprender cuanto antes una verdadera y efectiva búsqueda... dijo Ron mirando alternativamente a los demás... no podemos permitir que Harry siga creyendo que esta solo, que sus amigos lo hemos olvidado o abandonado.

-Estoy dispuesta a ayudarlos en cuento este a mi alcance... dijo Luna sonriendo... pero creo que debo irme, José debe estar preocupado por mi.

-José, y ¿quién es José?...pregunto Hermione con delicadeza, no quería parecer curiosa.

-Oh no les he dicho... dijo Luna con un brillo en sus ojos azules... Me case...José es mi esposo...mi esposo muggle.

Todos se miraron sorprendidos, pero luego sonrieron. Solo alguien como Luna Lovegood podía cazarse con un muggle.

-Espero que podamos conocerlo pronto... dijo Ron mientras le daba un beso en la mejilla a manera de despedida... claro si es que él quiere conocernos.

-Claro que si... dijo Luna sin dejar de sonreír... pronto lo conocerán.

-Adiós Luna y gracias por todo... dijo Ginny mientras la abrazaba.

-No te preocupes Ginny, Harry jamás a dejado de pensar en ti... dijo Luna con tono dulce... lo vi en su corazón...

-Esta es tu casa Luna... dijo Hermione mientras se despedía... ven cuando quieras y tu esposo será bienvenido.

-Gracias Hermione... dijo Luna abrazándola y en un susurro le dijo... creo que vas a necesitar más ropa de bebe, de la que has pensado comprar.

Harry Potter estaba de pie al lado de una cama adocelada, en su lujosa mansión suiza. Contemplaba a Gilderoy Lockhart que yacía allí, respirando tranquilamente, pero bajo los efectos del hechizo que Harry Potter había aplicado sobre él, hacia varias horas.

-Enervate... dijo Harry Potter con tono frío, mientras se sentaba en una fina silla, frente a la cama.

Lockhart se despertó y se llevo las manos a la cabeza, se veía mareado, como pudo se sentó en la orilla de la cama. Levanto la mirada y recorrió la habitación. Se sobresalto cuando se encontró con los aquellos fríos ojos verdes.

-Harry... Harry... déjame que te explique... dijo Lockhart con voz entrecortada por el miedo... por favor... déjame...

-Te estoy escuchando... dijo Harry Potter en un susurro casi imperceptible.

Lockhart tembló de pies a cabeza, sabia que aquello era peor que si le hubiese gritado.

-No voy a negarte que si lo hice... dijo Lockhart con vergüenza, mientras bajaba la mirada... yo... yo trate de convencerlos... pensé que colaborarían... pensé que estarían felices de que desaparecieras... pero no... no fue así... tuve que dominarlos... porque no quisieron ayudarme... tu tía me amenazo con llamar a Dumbledore... y... bueno me desespere...

Harry Potter se paro y miro por la amplia ventana de la habitación. No podía creer lo que estaba oyendo.

Los Durleys se habían negado, a la posibilidad de deshacerse de la molestia que Harry Potter siempre había significado en sus vidas. Eso no tenía sentido. Si ellos siempre lo habían odiado, o tal vez le habían hecho creer que lo odiaban.

-Fue difícil... continuo Lockhart... por eso tuve que hacerlo... a pesar de que les explique, que ellos no tenían nada que ver en el asunto... solo que necesitaba de ellos para consumar el plan de Voldemort.

-Y que hiciste con Dudley?... pregunto Harry Potter, pero al mirar los ojos de Lockhart ya sabia la respuesta... ¿como pudiste si solo era un chico?... tu mismo lo has dicho... no tenían nada que ver en todo esto... eran inocentes... inocentes.

Harry Potter no pudo evitarlo y con furia tomo a Lockhart por la túnica y apretó su mano en un puño.

Quería hacerle daño, pero no con magia, sino con sus propias manos.

Sin embargo no pudo.

Solto a Lockhart, quien sollozaba, y con el rostro cubierto por sus manos continuo

-Perdóname Harry, perdóname... dijo Lockhart con voz entrecortada... en aquellos días estaba confundido... el Señor Oscuro había cambiado mi alma... pero tu me la devolviste... tú... que con solo diecisiete años me enseñaste de que estaba hecho un verdadero mago... un verdadero hombre... gracias a ti Harry recupere... recupere mi vida... y por eso hice lo que hice... por eso te lleve ante Baco Termopolis... quien te recibió como un hijo.

-Lo se Lockhart... dijo Harry Potter colocando una mano sobre el hombro de aquel abatido y derrotado mago... y se a lo que te enfrentaste... se que aún sigues aquí por mi... por no abandonarme... por eso me cuesta creer que hallas manchado tu alma de sangre...

Harry Potter volvió a la ventana y mientras contemplaba las titilantes luces de los luceros, sintió que se había quitado parte del peso que agobiaba su corazón, porque una vez más había experimentado el sentimiento del perdón.

No podía odiar a Gilderoy Lockhart, el solo había sido un instrumento de la maldad de Voldemort, y solo a él le pertenecían el odio, la muerte y la soledad.