Cap 15

LA ASAMBLEA MAGICA

Albus Dumbledore caminaba bajo una suave lluvia. Su capa cubría su cabeza y parte de su rostro, pero dejaba ver unas botas de cuero de dragón que chapoteaban sobre el húmedo camino empedrado.

Las gotas de lluvia habían empañado sus lentes de media luna, por lo que al llegar ante una puerta de madera, se las quito y mientras las limpiaba, la puerta se abrió.

-Pasa Albus, pasa, te estábamos esperando... dijo un mago de mediana estatura, con cabellos y barba gris. Llevaba una capa vino tinto con adornos plateados y un sombrero que hacia juego.

-Disculpa la tardanza Haquellu, pero con este clima, temía que si usaba la forma habitual, podía aparecer en otro lado... dijo Dumbledore mientras entregaba su capa con cortesía a un elfo domestico.

-No importa Albus... dijo Haquellu dándole una palmada en el hombro... de todas formas recién ha llegado Vlandius. Pero contigo estamos completos.

Varios magos y brujas estaban reunidos en una extraña habitación de forma hexagonal, cuyas paredes eran de vidrio, pero en ellas estaba reflejado el mapa celeste, en donde se podían ver, con majestuoso detalle las miles de constelaciones y galaxias, conformadas por estrellas, planetas y sus soles.

Era como estar en contacto directo con todo el Universo.

Porque cada planeta giraba sobre su propio eje y alrededor de su sol.

Cada estrella fulguraba como si alumbrara la más negra noche.

Los cometas seguían el curso que por siglos se les había asignado, dejando tras de si hermosas estelas de polvo cósmico.

Los asteroides surcaban la inmensidad del infinito, produciendo pequeñas explosiones al chocar entre ellos o contra pequeñas estrellas formando así nuevos astros.

En esa habitación tenía lugar durante cada inicio del Plenilunio, La Asamblea Mágica donde los magos y brujas más ancianos y sabios del mundo, se reunían, para tratar de encontrar soluciones mediante su sabiduría ancestral, a todos los problemas que aquejaban a la comunidad mágica.

Y en esa noche en particular, debían establecer una explicación, a la paradoja en que se había convertido la vida de un mago en particular.

Albus Dumbledore dedico una sonrisa a todos los presentes, pero sus ojos se iluminaron al ver a una bruja bastante mayor sentada alrededor de una mesa cuadrangular de madera, donde sobre su superficie estaban labrados los doce signos zodiacales, con sus respectivas casas celestes.

-Madame Osiris, pero que placer volver a verla... dijo Dumbledore mientras tomaba su mano y con caballerosidad la besaba.

-Albus Dumbledore... dijo Madame Osiris sonriendo... tan galante como siempre.

Dumbledore no dudo en sentarse al lado de la vieja bruja, algo que a ella pareció agradarle.

-Te tengo noticias... dijo Madame Osiris colocando una mano de Dumbledore entre las suyas... sobre el joven Harry Potter.

Dumbledore sonrió. Aquello era una grata noticia.

-Lo he visto, he revelado el Oráculo para él... dijo Madame Osiris en un susurro... pero pobre chico... realmente Voldemort ha borrado todo vestigio de paz y alegría de su corazón.

Dumbledore volvió a sentir remordimientos. Los mismos que lo acompañaban desde hacia diez años. Pero la voz de otro mago desvió su atención.

-Damas y caballeros, nos hemos reunido, en esta noche... dijo Haquellu sentado a la cabecera de la mesa rectangular... porque uno de los cinco Oráculos ha sido revelado por Madame Osiris.

Todos los presentes miraron con orgullo y beneplácito a Madame Osiris.

-Dicho Oráculo contiene información importante sobre el niño que vivió... continuo Haquellu con tono ceremonioso... dicha información lo ayudara a recobrar su verdadero espíritu, para poder dar inicio a la batalla final.

-Es importante que todos estemos cerca del muchacho... dijo un mago negro con arrugas alrededor de sus ojos blancuzcos, era ciego... no podemos permitirnos perderlo nuevamente.

-Ramelus tiene razón... dijo Vlandius... hay que asegurase que el Oráculo se cumpla, al igual que la última profecía.

-Es por esto Albus que necesitamos una vez más de tu colaboración... dijo Haquellu con respeto... es menester que vigiles estrechamente los pasos del joven Potter... amen de que eres uno de los pocos o quizás el único a quien Voldemort realmente teme.

-Me halagan tus palabras Haquellu... dijo Dumbledore viéndolo con sus ojos azules, por encima de sus gafas de media luna... pero con el respeto que esta Asamblea Mágica merece, no creen que volver a confiar en alguien que ya fallo una vez... es como... muy riesgoso.

Todos los demás magos y brujas se acomodaron en sus asientos y algunos bufaron de indignación.

-Como osas decir eso Albus... dijo Ramelus dirigiendo sus ojos velados al rostro de Dumbledore... tu eres uno de los más grandes magos de este siglo... a ti te fue encomendado el cuidado del joven Potter, cuando aquella profecía lo designo como el elegido... y así lo hiciste... lo que paso luego... fue algo... que en realidad no se esperaba.

-Y han pasado diez años sin que pueda notificar a esta honorable Asamblea, el paradero de Harry Potter... dijo Dumbledore con un dejo de amargura en su voz... sino fuera por el Oráculo y por la ayuda de Madame Osiris...aun no sabríamos nada de él.

-Eres solo un mago... dijo Vlandius condescendiente... no eres un Dios... Voldemort ha sido muy astuto... no podemos negarlo... pero Harry Potter se ha convertido en un mago poderoso...

-Tal vez demasiado poderoso... dijo Haquellu con preocupación... por eso es imperioso que regrese a nuestro lado... Albus solo tu puedes hacer que Harry Potter recapacite... porque entre los dos hay un vinculo imborrable.

-No, se equivocan caballeros... dijo Madame Osiris poniéndose de pie, al tiempo que los otros magos hacían lo propio... ni Albus, ni nadie, puede hacer que Harry Potter regrese a nuestro lado... que recapacite como tu dices Haquellu... si él no quiere hacerlo... hasta que no encuentre una razón.

Todos los presentes se miraron. Haquellu se paso una mano por su barba con actitud preocupada, quizás para aquella Asamblea Mágica las cosas no iban a resultar tan fácil.

-¿Es necesario que encontremos los otros cuatro Oráculos... pregunto Vlandius con preocupación... para descubrir como vencer a Voldemort, en el supuesto caso de que Harry Potter no quiera volver?.

-Eso no es tan sencillo... dijo Madame Osiris con paciencia... los Oráculos se manifiestan solo cuando la providencia así lo considera... no sabemos a que se refieren los otro cuatro Oráculos... recuerden que la segunda profecía establece que solo aquel nacido en el séptimo mes tiene el poder para vencer a Voldemort... y que solo uno de los dos vivirá... Voldemort marco a Harry Potter como su igual... por lo tanto... o vive Harry Potter... o vive Voldemort... la batalla final es entre ellos dos... y aunque Harry Potter no quiera... sucederá.

El silencio reino en aquella extraña habitación hexagonal, ubicada en un lugar donde solo la sabiduría y el conocimiento del bien eran la llave para acceder a ella.

-Albus tu crees que ese joven esta preparado... dijo Ramelus con duda... crees que podrá afrontar su destino sin vacilaciones.

Albus Dumbledore camino hasta el centro de la habitación y con todo su porte y elegancia se dirigió a todos los presentes.

-Harry Potter ha cambiado mucho... es ahora un mago muy poderoso... en él habitan las dos fuerzas que rigen el universo... -y con un elegante movimiento señalo hacia las paredes de cristal donde el universo en pleno mostraba su inmensidad- ... el bien y el mal... ha conocido los poderes de ambas fuerzas... pero su alma esta confundida... ha perdido la brújula que guié su norte... y el Oráculo ya hablo... solo él tiene el poder en sus manos... solo él puede cambiar su vida... y el futuro de nuestro mundo esta en sus manos... y lamento decirle a esta honorable Asamblea... que no se... no se... si Harry Potter este dispuesto a asumirlo.

Harry Potter estaba acostado boca arriba sobre sabanas de satén, en la cama de su lujosa habitación.

No pudo evitar tocarse la cicatriz en forma de rayo que tenia en su frente. Le había comenzado a doler desde hacia menos de dos horas.

Sonrió, aunque el dolor penetraba por todo su cuerpo.

Porque aquello solo significaba una cosa: Voldemort estaba furioso.

Y Harry Potter sabia la causa.

Para ese momento, ya la Orden del Fénix debía haber neutralizado, una de las operaciones más importantes que la Hermandad Tenebrosa planeaba ejecutar en la ciudad de Berlín, para asumir el control de Europa Occidental.

Porque aquellos papeles mágicos que había entregado a Severus Snape, contenían hasta el más mínimo detalle de toda esa operación.

Harry Potter cerro sus ojos, para tratar de mitigar un poco el dolor.

Sin embargo, la satisfacción de haber ayudado un poco a la Orden del Fénix, le daba valor para soportar.

Él no podía permitir que Voldemort se apoderara de su mundo.

Por lo que se había convertido en un Agente Secreto para la Orden, tan secreto que ningún miembro de la Orden del Fénix sabia de su existencia.

Solo Severus Snape, al cual Harry Potter había contactado hacia más de tres años y al cual le entregaba toda la información que el podía sustraer de los archivos privados de la Hermandad Tenebrosa, con la ayuda de Hera, claro que ella tampoco sabia el fin que Harry Potter daba a aquellos valiosos documentos.

Para Snape había sido toda una sorpresa descubrir que Harry Potter aún estaba vivo.

No logro entender y quizás aun era un enigma para él, el porque Harry Potter quería mantenerse en el anonimato.

Por lo que para Snape no resulto ningún esfuerzo guardar silencio, mientras él se llevaba los honores que durante aquellos años recibió por los informes que daba a la Orden.

Aunque Harry Potter sabia que podía ser descubierto no le importo asumir el riesgo, ya que sentía que era lo único digno que podía hacer por conservar dentro de él el honor de llevar el apellido Potter y mantener en alto el sacrificio de sus padres.

Y no podía negar, aunque quisiera que aún amaba su mundo mágico.

Se sentía un poco mareado, fue hasta una mesita ubicada al lado de la chimenea y se sirvió una bebida. Levanto la copa y mirando a través del cristal, las llamas que ardían en la chimenea, dijo

-A tu salud Voldemort... por el principio de tu final.

Y de un solo trago, consumió todo el contenido de la copa.

Aun mantenía la copa entre sus manos. Cuando vio reflejado en aquel fino cristal unos ojos verdes que no eran los suyos.

-Dobby?... dijo Harry Potter en un susurro.

Voltio la mirada hacia sus espaldas. Y allí parado frente a él, estaba aquel elfo domestico que tanto lo había querido.

-Harry Potter, señor... dijo Dobby con su voz chillona y con lagrimas surcando su cetrina piel... Dobby nunca dudo que Harry Potter seguía vivo... Harry Potter, señor...

El elfo domestico corrió hasta Harry Potter y sin que éste pudiera evitarlo sintió como el elfo lo abrazaba fuertemente.