Cap 16
HARRY POTTER ENCUENTRA SU RAZÓN
Harry Potter soltó al elfo domestico que
se mantenía aferrado a sus piernas. El elfo se aparto, aun
sollozando, un poco temeroso.
Pero Harry Potter se arrodillo
frente a Dobby y sin saber porque, lo abrazo.
Abrazar a aquella
fea criatura, era para Harry Potter el primer paso para volver a
encontrarse con su otro yo... el que se había quedado en la
estación 9 y ¾ aquella tarde hacia diez años.
Varios
minutos en silencio se apoderaron del lugar. Se puso en pie y al
levantar la mirada vio a otro elfo domestico parado cerca de la
puerta de la habitación.
Miqueas se retorcía las
manos y el temor se reflejaba en sus ojos marrones, temor por no
saber si lo que había hecho, su señor lo
aprobaría.
Harry Potter ya sabia como y porque Dobby
estaba allí y el porque de la actitud de Miqueas.
Se sentó
lentamente en una silla al lado de la chimenea.
-Ven Miqueas acércate, tu también Dobby... dijo Harry Potter tratando de que su tono no fuera tan frió como otras veces.
-Perdone a Miqueas, señor... dijo el elfo de ojos marrones mientras se acercaba tímidamente a Harry Potter... pero Miqueas pensó que un amigo, era lo que Harry Potter necesitaba, señor.
-Dobby también es culpable, Harry Potter, señor... dijo el elfo de ojos verdes... Dobby no debió aparecerse así, señor...Dobby sabe que ha Harry Potter no le gusta, señor.
-Pero se te olvida con facilidad... dijo Harry Potter con una pequeña sonrisa en sus labios al ver que Dobby seguía siendo igual.
-Dobby pide disculpas a Harry Potter, señor... dijo el elfo de ojos verdes con los ojos llenos de lagrimas nuevamente.
-No llores Dobby, eres bienvenido a mi casa... dijo Harry Potter sintiéndose tranquilo, el dolor había desaparecido... y tu Miqueas hiciste bien... pero sabes que te considero mi amigo... aunque no lo demuestre mucho.
-Para Miqueas es un gran honor señor... dijo el elfo de ojos marrones con una amplia sonrisa... que Harry Potter lo considere su amigo, señor.
-Harry Potter es un gran mago, un gran hombre... dijo el elfo de ojos verdes colocando su huesuda y pequeña mano sobre la de Harry Potter... Dobby no ha conocido nunca alguien con tan noble corazón...nunca señor.
-Ya basta... dijo Harry Potter algo molesto... dime Dobby sigues trabajando en Hogwarts.
-Si señor... dijo Dobby alegre... si, junto con Winky... se acuerda Harry Potter de Winky, señor?
-Si la recuerdo, sigue aun con su adicción a la cerveza de mantequilla... pregunto Harry Potter tratando de recuperar el buen humor.
-Me temo que si, Harry Potter, señor... dijo Dobby con tristeza.
Harry Potter se callo
al recordar Hogwarts.
Ambos elfos domésticos se miraron.
Harry Potter sabia lo que estaban tramando aquellos dos
elfos..
-Miqueas, di de una vez que se traen ustedes dos entre manos...dijo Harry Potter con impaciencia.
-Harry Potter no debe molestarse, señor... dijo Miqueas con timidez... pero Dobby y Miqueas quieren a Harry Potter... han aprendido a conocerlo, señor... Dobby en su juventud y Miqueas en su adultez... queremos ayudarlo a que su pasado y su presente se encuentren, señor.
Harry Potter miro alternativamente a ambos elfos, quienes lo miraban con sus ojos como pelotas de tenis. Aquello era lo que él necesitaba, para que el Oráculo se cumpliera. Para que la segunda profecía se hiciera realidad.
-Y como van a lograr eso?... pregunto Harry Potter, aunque ya creía saber la respuesta.
-Dobby sabe que mañana es el cumpleaños de Harry Potter, señor... dijo Dobby mirando a Miqueas... por eso Miqueas y Dobby harán que Harry Potter se encuentre con Harry Potter.
-Vas a usar un Portal Dimensional?... pregunto Harry Potter con duda.
-No, Harry Potter, señor, eso no es útil para que Harry Potter se encuentre a si mismo, señor... dijo el elfo de ojos verdes... Dobby y Miqueas invocaran un hechizo ancestral...usado por los Astrólogos Medievales... y que ha acompañado a nuestra raza por generaciones...Harry Potter, señor.
Aquella información le resulto a Harry Potter algo confusa y enigmática. Y comprendió que realmente los elfos domésticos podían ser una verdadera caja de Pandora.
Ginny Weasley estaba en la cocina de la Madriguera, tenia una hermosa lechuza de color gris sobre la mesa, estaba atando un rollo de pergamino a la pata del animal, cuando el señor Weasley, entro en la habitación.
-¿Qué haces Ginny?... dijo el señor Weasley mientras le daba un beso a su hija en la frente.
-Acabo de terminar una carta para Harry, hoy es su cumpleaños... dijo Ginny con alegría... espero que esta vez la lechuza lo encuentre.
-Sabes bien hija, que si Harry no quiere ser encontrado... dijo el señor Weasley con tono comprensivo... la lechuza regresara con la carta nuevamente.
-Lo se... dijo Ginny suspirando... pero tal vez, como Harry ya debe intuir que, sabemos que esta vivo, permita que esta carta llegue a él.
-Yo lo dudo... dijo el señor Weasley con tono triste... de todas formas te deseo suerte a ti y a tu lechuza.
Y realmente el señor Weasley tenia razón.
Aquella mañana de cumpleaños Harry
Potter una vez más había convocado un hechizo de
confucionismo y otro de ocultamiento sobre si mismo y sobre todas sus
propiedades, para que nadie pudiera encontrarlo, ni aparecer en su
casa.
Era como si Harry Potter no existiera.
Y eran dos
hechizos tan poderosos, que no podían ser rotos por ningún
otro mago o bruja, ni con magia blanca, ni con magia negra.
Solo
el propio Harry Potter podía romperlos, y no pensaba hacerlo
hasta que el ultimo día del séptimo mes junto con su
noche muriera.
Llego hasta el lujoso salón principal de
su mansión suiza. Allí lo esperaban Dobby y Miqueas,
quienes habían dejado vació aquel cómodo y
espacioso salón.
Era el día que Harry Potter se
reencontraría a si mismo.
El Joven mago no pudo menos que
impresionarse al ver en el centro de la habitación, una
especie de campana de cristal, sobre un pedestal de bronce.
En el
interior de la campana, miles de esferas danzaban y flotaban emanando
de ellas hermosos rayos multicolores.
Y en el techo había
un agujero, que Harry Potter se imagino que había sido hecho
con magia, porque era circularmente perfecto. Por allí
entraban directo sobre la campana y el resto de salón, los
cálidos y vitalizantes rayos del sol.
-Harry Potter debe colocarse dentro de la Cúpula Astral, señor... dijo Dobby señalando la campana de cristal.
-Me gustaría que antes me expliquen lo que piensan hacer... dijo Harry Potter mirando con respeto la Cúpula Astral.
-Miqueas pide disculpas Harry Potter, señor... dijo el elfo de ojos marrones... dentro de la Cúpula Astral, se concentrara la energía que la Luminaria Mayor nos aportara...para que su naturaleza interior señor... pueda ser desdoblada... así Harry Potter podrá encontrarse con su ser real.
Todo
aquello era tan confuso, que Harry Potter pensó, que tal vez
hubiese sido mejor no preguntar.
Sin embargo confiaba en Dobby y
en Miqueas, y como no tenia nada que perder y quizás si mucho
que ganar, camino con seguridad por la escalerilla de plata que
precedía al pedestal de bronce.
La campana de cristal se
fue elevando en el aire, mientras los elfos domésticos se
colocaban al norte y al sur de la habitación.
Harry Potter
se coloco en el centro del pedestal de bronce y la campana de cristal
fue bajando hasta cubrirlo por completo, quedando en el más
absoluto silencio.
Las esferas que se habían mantenido
suspendidas flotando alrededor de Harry Potter, comenzaron a
explotar, produciendo suaves sonidos, como si sonaran pequeñas
campanillas, y dejando tras si una especie de humo que fue
envolviendo el cuerpo del joven mago, hasta que se torno tan denso
que Harry Potter no pudo ver más la habitación ni a los
elfos domésticos.
La Cúpula Astral vibro suavemente y un pequeño orificio se abrió en su parte alta, por donde Harry Potter pudo ver como los rayos solares entraban y calentaban cada fibra y cada célula de su cuerpo. De repente una voz metálica de hombre dijo suavemente.
-"Harry James Potter Evans... engendrado en el décimo mes... nacido al morir el séptimo mes… hace hoy veintisiete años... bajo un signo de fuego... yo el astro rey... soy tu guía... porque eres un León... y el reto del León es encontrarse a si mismo... por eso hoy mi resplandor majestuoso ha sido invocado... para que desde tu pequeño mundo interior... puede resurgir tu ser real... tu propia naturaleza... hoy debes redescubrirte Harry Potter... debes redescubrir el amor, la nobleza y la vitalidad que en ti no han muerto... y que siempre han sido y serán el centro de tu vida... prepárate Harry Potter para reencontrar a Harry Potter".
El calor que Harry Potter
sentía en su cuerpo se intensifico, era como lava ardiendo por
sus venas, pero sin dolor, solo un cosquilleo que se extendió
por sus manos, por sus pies hasta su cerebro.
Vio como sus pies
se despegaban del suelo y allí suspendido en el aire comenzó
a dar vueltas.
Sentía como giraba cada vez más
rápido, cerro sus ojos para no marearse.
De repente sintió
como si fuera despedazado, como si cada parte de su cuerpo fuera
desmembrada, pero una vez más sin sentir el más mínimo
dolor.
Nuevamente volvió a sentir el suelo bajo sus pies y
el torbellino había terminado.
La Cúpula Astral
comenzó a levantarse poco a poco, el humo espeso se
disipo.
Harry Potter comenzó a tocarse y descubrió
con alivio que estaba completo. Aun conservaba todas las partes de su
cuerpo unidas.
Salió de debajo de la campana de cristal y
bajo del pedestal de bronce.
Vio que aun estaba en la sala de su
mansión, pero los elfos domésticos no estaban.
Camino
hasta una fina poltrona y se sentó.
Confundido por todo lo
que había vivido, miro hacia la campana de cristal y el
corazón le dio un vuelco, al ver como de aquella Cúpula
Astral salía un chico de unos diez y seis años, de
mediana estatura, con lentes, de cabellos azabache y ojos verdes. Y
una cicatriz en forma de rayo en su frente.
Harry Potter se
levanto de un salto. Era él mismo pero con diez años
menos.
Aquel chico lo miro. Y se le acerco.
Harry Potter se
quedo allí parado sin saber que hacer. Veía como su
otro yo de diez y seis años se le acercaba, parecía no
sentir el mismo miedo que agobiaba al joven de veintisiete
años.
-Hola... dijo el Harry Potter de diez y seis años... no sabes cuanto he esperado este momento.
El joven Harry Potter sentía que el corazón se le iba a salir por la boca, si la abría para responder, por lo que trago fuerte y pestañó, tratando de descubrir si estaba soñando.
-No temas Harry... dijo el chico... estoy aquí para ayudarte.
El chico Harry Potter coloco su mano sobre la
mano del joven Harry Potter, a quien le pareció que todo
aquello era demasiado extraño y que todas las cosas que hasta
el momento había vivido, no lo habían preparado para un
momento como ese.
Porque estar allí frente a si mismo, era
muy fuerte para cualquier mortal.
-Eres mi conciencia?... pregunto el joven Harry Potter cuando pudo recuperarse de la impresión.
-No, yo soy tu, tu eres yo... dijo el chico... pero en dos dimensiones diferentes... debes encontrar en esta dimensión, en esta época que represento, la razón que necesitas ahora, para romper las cadenas que aun te atan.
El
joven Harry Potter guardo silencio. Detallo a su otro yo. Hasta que
poso su mirada en aquellos ojos verdes que a diferencia de los suyos,
aun conservaban su brillo.
En esos ojos verdes puedo ver cada día
de su vida.
Se vio a si mismo salvando la piedra filosofal y
enfrentándose a Quirrel.
Rescatando a Ginny Weasley de la
Cámara de los Secretos y enfrentándose a Tom Riddel.
Rescatando a Sirius Black y enfrentándose a los
dementores
Corriendo entre tumbas mientras se enfrentaba a
Voldemort por su vida.
Corriendo por los pasillos del ministerio
para proteger la profecía.
Se vio en un solitario lugar
enfrentándose a Voldemort nuevamente, por su mundo
mágico.
Harry Potter había hecho todo eso, por
una simple razón. Porque había descubierto que era un
mago. Y porque amaba ser un mago.
Y fue como si una nueva llama
se encendiera y comenzara a arder en su corazón al descubrir
que... Amaba la vida que había vivido en Hogwarts... Amaba los
recuerdos que tanto había querido borrar de su vida...Amaba
ser Harry Potter
De repente, tuvo la sensación de que
a través de los ojos de su otro yo, alguien más lo
miraba. Y la reconoció casi de inmediato. Su madre, su madre
lo estaba mirando.
Sintió un roció primaveral que
comenzó a perfumar cada rincón de su cuerpo.
Y
recordó. Recordó y sintió en cada una de sus
fibras, en cada una de células, lo mucho que había sido
amado desde antes de nacer, desde el día de su concepción,
y hasta ese día... lo mucho que sus padres lo habían
amado... tanto que habían dado la vida por él.
En aquellos ojos verdes, sus ojos verdes pero con el brillo de la adolescencia y de la inocencia... Harry Potter pudo volver a descubrir la razón de su vida... la razón de porque había sobrevivido... la razón por la cual aún seguía con vida... porque en su vida siempre hubo alguien que lo amara.
No solo sus padres lo habían amado.
Albus
Dumbledore, lo protegió y lo amo sin condiciones
Los
Weasley lo habían amado desde el mismo día que lo
habían conocido.
Ronald Weasley se había convertido
en su amigo y compañero.
Hermione Granger lo había
amado como un amigo en los buenos y malos momentos
Y en ambos
Harry Potter había conocido el amor de los hermanos que nunca
llego a tener.
Sirius Black lo amo durante doce años, sin
conocerlo siquiera y se arriesgo para salvarlo y por amor soporto el
encierro y el descrédito.
Ginny Weasley lo había
amado en silencio con toda la pasión que se puede amar a un
hombre y Luna Lovegood lo había amado con infinita
ternura.
Gilderoy Lockhart había aprendido a amarlo y por
eso lo había salvado.
Baco Termopolis y su esposa lo habían
amado sin preguntas, ni prejuicios.
Ribeus Hagrid lo había
amado desde que era un bebe.
Y Hera lo amaba sabiendo que él
jamás le correspondería.
De repente Harry Potter
comenzó a escuchar una melodía.
Un dulce canto
lleno la habitación. Cerro sus ojos para concentrarse en aquel
sonido.
Luego de diez años, el canto del fénix
volvía a embriagar sus sentidos, para recordarle que aún
seguía siendo amado, por todas aquellas personas.
Abrió
los ojos y contemplo la habitación donde estaba. Volvía
a ser tan lujosa, amplia y cómoda como siempre.
El canto
del fénix aún reinaba en el ambiente, pero la Cúpula
Astral y su otro yo habían desaparecido.
Dobby y Miqueas
estaban parados cerca de la chimenea y miraban absortos el
resurgimiento de Harry Potter.
El león había
decidido abandonar su soledad, para enfrentar su realidad.
-Dobby, necesito que hagas otra cosa por mi... dijo Harry Potter con tono suave... necesito que me ayudes a entrar a Hogwarts... necesito ver a Dumbledore.
