Cap 17
SE INICIA EL CAMINO DE REGRESO.
Una
espaciosa habitación de características singulares,
estaba solitaria. Sus paredes recubiertas por estantes donde libros y
extraños objetos de plata y de cristal reposaban en su
interior. En un rincón una pequeña escalera en forma de
espiral terminaba en un puerta de madera labrada. En el centro, un
escritorio, sobre el cual habían pilas pequeñas de
papeles, hacia pensar que aquella habitación podía ser
utilizada como una oficina.
Pero varias mesitas pequeñas de
forma circular, ubicadas en los puntos cardinales y donde se podían
ver, en una de ellas, representaciones en miniatura de las
constelaciones, otra mostraba la alineación planetaria de
nuestro sistema solar, en otra una esfera cristal irradiaba destellos
blancuzcos y en otra un telescopio, con extraños instrumentos
de precisión ajustados a su mango; podían hacer volar a
la imaginación, especulando sobre quien era el dueño de
esa habitación.
Pero quizás lo que llamaba la
atención de aquella extraña habitación, era el
ave que descansaba placidamente sobre un perchero. Un animal de gran
tamaño, quizás más que un halcón o un
águila real; con un plumaje brillante resaltado por un color
rojizo y con un color amarillo que decoraba majestuosamente las
puntas de sus alas. Aquella hermosa ave era un Fénix y era la
mascota de Albus Dumbledore director de la escuela Hogwarts de magia
y hechicería.
El ave parecía dormir. Sin embargo un
ruido, la hizo abrir sus ojos, mostrando tras aquellos párpados
una mirada muy dulce. El ave volvió su cabeza hacia donde se
había producido el ruido y no pareció inquietarse por
el mago que había aparecido, de la nada.
El ave abrió
su pico, y de el salió una hermosa melodía, débil,
pero suavemente encantadora.
Albus Dumbledore, vestido con una
túnica verde oscura con dibujos plateados, bordados sobre la
fina tela, se acerco al ave y la acaricio con ternura.
-Lo se, lo se... dijo Dumbledore con tono alegre... después de diez años... yo también estoy contento... vamos a esperarlo.
Albus Dumbledore, quien era un mago, quizás
el más grande y sabio de su época, aquella tarde
después de diez años, volvería a ver a uno de
sus más queridos y añorados alumnos, tal vez el único
que hubiese despertado en él, sentimientos paternales: Harry
Potter.
Dumbledore se sentó en su silla detrás del
escritorio, junto las yemas de sus dedos y fijo sus ojos azules, en
la puerta de su despacho.
Luego de varios minutos, la puerta
se abrió. Y por ella entro un hombre joven.
Dumbledore se
levanto rápidamente de su asiento.
Ambos hombres se
miraron en silencio.
Uno de ellos viejo. El otro joven. Ambos
unidos por el destino, ambos unidos por el amor.
Harry Potter
camino hasta el centro de la habitación. Sentía como si
su corazón se hubiese paralizado, como si no pudiese respirar,
era como si estuviese montado en una escoba, subiendo a gran
velocidad, remontándose por encima de las nubes. No podía
apartar su mirada de aquellos ojos detrás de unos lentes de
media luna, tan azules como el cielo, cuyo brillo había
recordado por diez largos años y que en ese momento parecían
desbordar la misma ternura y compasión que muchas veces en
aquella misma habitación le habían regalado.
Dumbledore salió de detrás de su escritorio, se
acerco a su antiguo alumno.
Y con timidez coloco una mano sobre
el hombro de Harry Potter, se impresiono, al darse cuenta, cuanto
había crecido aquel joven, ya que su brazo quedo en línea
recta.
Harry Potter coloco su mano sobre aquella delgada y suave mano surcada por las arrugas que el tiempo había dibujado en la piel de aquel viejo mago, por él cual el joven mago sentía mucho respeto y admiración.
Una
extraña sensación, recorrió el cuerpo de ambos
magos, que los hizo estremecer sutilmente.
Y sin poder evitarlo,
aquellos diez años de separación, quedaron borrados en
un fuerte y emotivo abrazo.
Harry Potter hundió su
rostro en el pecho de aquel hombre, y las lagrimas inundaron sus
ojos, por un momento experimento la sensación de ser un hijo
que volvía a su casa, luego de haber sobrevivido quizás
a una feroz tormenta o a una sangrienta batalla.
Dumbledore
también sintió que su vista se nublaba, y sus mejillas
se humedecieron.
El ave alzo el vuelo y comenzó a dar vueltas en circulo alrededor de aquellos dos hombres, borrando con su hermoso canto, el profundo silencio que por unos minutos reino en la habitación.
Dumbledore tomo aquel rostro joven entre
sus manos y poso sus labios sobre la frente medio cubierta por un
flequillo de cabello azabache.
Era como el padre que recibe al
hijo, luego de pasada la tormenta, luego de haber sido rescatado de
una batalla, dándole así la bienvenida al hogar.
Harry
Potter sintió como el corazón, volvía a latir,
como volvía a enviar sangre a cada rincón de su
cuerpo.
Pero un dolor penetrante, que se inicio en su aquella
extraña cicatriz recorrió también, al mismo
tiempo, todo su cuerpo.
Sin embargo no le importo, no permitió
que ese incidente empañara aquel maravilloso momento. El
momento del recuentro.
-Perdón... dijo Harry Potter en un susurro... perdón.
-No Harry, eres tu el que tiene que perdonar a este viejo... dijo Dumbledore colocando sus manos sobre los hombros del joven mago... por dejarte solo durante todos estos años, cuando yo debí haberte cuidado y protegido.
-No puedo negar que durante muchos años... dijo Harry Potter secándose las lagrimas con el dorso de su mano... guarde mucho rencor hacia usted profesor... fueron años de soledad y sufrimiento... pero no estoy aquí para recordar eso... estoy aquí para recordar todo lo que usted hizo y sigue haciendo por mi.
-Muchacho, mi querido muchacho... dijo Dumbledore con ternura... no sabes cuanto daría, por poder cambiar las cosas... por poder evitar que esos recuerdos sigan atormentándote.. porque puedo ver en tus ojos que están grabados a fuego en tu alma.
-El pasado no puede ser cambiado... dijo Harry Potter con tristeza... y usted lo sabe... solo nos queda aceptarlo y tratar de no vivir aferrado a él... aunque ha sido un poco tarde cuando lo he comprendido... estoy dispuesto a recuperar el tiempo perdido.
-Harry, me alegro que hallas tomado por ti mismo esta decisión... dijo Dumbledore con alegría en su voz... pero, primero tienes que aclarar muchas más cosas en tu alma y en tu corazón de las que tu crees.
Harry Potter le había permitido a Dumbledore que conociera sus pensamientos y se adentrara en sus recuerdos, para tener que evitarse de esa forma, el tener que usar las palabras, a la hora de contar todo lo que haba vivido durante esos diez años de separación.
-Porque Voldemort no debe estar muy contento con esta visita que me has dispensado... dijo Dumbledore con una pequeña sonrisa mientras tocaba la cicatriz en forma de rayo que marcaba la frente de Harry Potter.
Harry Potter
volvió a abrazar a Dumbledore.
Y luego durante varias
horas, alumno y profesor, como grandes y viejos amigos compartieron
muchísima información de sus vidas y del mundo mágico
al que pertenecían.
-Así que eres también un muggle muy exitoso... dijo Dumbledore sonriente.
-Trate de refugiarme en la sangre muggle que corre por mis venas... dijo Harry Potter con timidez... y no puedo negar que me ha ido muy bien.
-Nunca dude que serias un triunfador, en cualquier cosa que decidieras hacer con tu vida... dijo Dumbledore con orgullo... pero ahora debes regresar a tu verdadero mundo.
-Eso es algo que aun no he decidido... dijo Harry Potter pensativo... ha sido muy difícil para mi el reconocer que debía enfrentarme con esta realidad... por eso le pido que no le diga a nadie sobre este encuentro... aun no me siento preparado... para volverlos a ver.
-Esta bien Harry, prometo que nadie sabrá que estuviste aquí... dijo Dumbledore con tono comprensivo... tu decidirás cuando darle a conocer a tus amigos, la buena noticia de que aún eres de los nuestros.
-Se que muchos piensan que me pase al lado de Voldemort... dijo Harry Potter con un dejo de rabia en su voz... pero le doy mi palabras profesor que solo lo hice para sobrevivir... y bueno... porque... tal vez era lo mejor, para ese momento.
-También lo hiciste para ayudar a la Orden del Fénix, de alguna manera... dijo Dumbledore sonriendo, mientras guiñaba un ojo... se que eres un espía clandestino de la Orden y que le haces creer a la Hermandad Tenebrosa que eres un miembro muy fiel.
-No se de que habla profesor... dijo Harry Potter tratando de parecer desconcertado.
-Aunque me hallas cerrado tu mente nuevamente... dijo Dumbledore manteniendo su sonrisa... se que, durante más de tres años, le has sustraído información a la Hermandad Tenebrosa y se la has dado al profesor Snape, para que él la presentara a la Orden... se también que le hiciste prometer que él no debía decir nada... aunque debo reconocer que he tenido mis diferencias con él por su actitud.
-No lo culpe por eso... dijo Harry Potter con tono indiferente... usted sabe lo que ambos sentimos el uno por el otro... así que no tiene porque extrañarse... más bien alégrese que no decidió terminar el trabajo que Voldemort no pudo completar.
-Ese comentario esta de más Harry... dijo Dumbledore con tono serio... el profesor Snape no seria capaz ... pero hay algo que aún no comprendo... como lograste escapar de Voldemort?
Harry Potter miro fijamente a Dumbledore y allí en sus recuerdos nuevamente abiertos como un libro, el director pudo encontrar la respuesta a su pregunta.
Era un día tormentoso, una
copiosa lluvia caía sobre un terreno pantanoso, y mojaba las
paredes y el techo de una vieja cabaña.
Un chico de diez y
ocho años, pálido, muy delgado, de cabellos azabache y
ojos verdes, yacía boca arriba, acostado sobre una mugrienta
cama. Sus manos y pies estaban atados con pesadas cadenas.
Miraba
al techo hecho de paja de la pequeña habitación, por
donde se colaban gruesas gotas de agua. Su mirada era triste y vacía.
Sin brillo, siendo el espejo de un alma, en donde la alegría
de vivir y la esperanza habían sido arrebatadas.
El joven
salió de su ensimismamiento, al escuchar unas voces detrás
de una puerta que había permanecido cerrada por un tiempo que
ya el chico no podía precisar en su memoria.
"Quizás, por fin, ya ha llegado el momento", pensó el joven con tristeza, "el momento de que todo acabe... el tiempo de volver contigo madre".
La puerta se abrió, y se volvió
a cerrar. Una pequeña luz fue encendida. Un mago joven de ojos
azules y cabellos rubios se sentó al borde de la cama.
Saco
su varita y con un movimiento de la misma, hizo que las cadenas
dejaran libres las manos y pies del chico.
El mago miro al chico
con ternura y compasión.
-Harry, debes irte... dijo el mago con apremio en su voz... tienes que irte... yo voy a ayudarte
Harry Potter lo miro con duda, si ese mago, cuyo nombre era Gilderoy Lockhart, era quien lo había secuestrado hacia dos años de la estación 9 y ¾, como era que ahora lo iba a ayudar a escapar.
-Vamos Harry, no es momento para explicaciones, ni para dudar... dijo Lockhart con temor... debemos aprovechar que estamos solos.
-Por qué... por qué quiere ayudarme... pregunto Harry Potter con voz débil.
-Porque el Señor Tenebroso se ha dado cuenta... dijo Lockhart... se ha dado cuenta que te has convertido en un mago tanto o más poderoso... y cree que es mejor volver al plan original.
-Entonces prefiero quedarme aquí... dijo Harry Potter volviendo a tumbarse entre aquellas sabanas harapientas... si va a matarme, cuanto antes mejor... ya no quiero vivir.
-No Harry, no digas eso... dijo Lockhart con desespero... has luchado y sobrevivido... serás un gran mago... no... no puedes quedarte... no voy a permitirlo.
Lockhart lo tomo por un brazo y lo levanto, lo obligo a caminar hasta la puerta de entrada. Harry Potter casi no podía caminar, estaba muy débil. Tenia varios días sin probar alimento.
-Vamos Harry, tienes que vivir... dijo Lockhart arrastrando a Harry bajo el torrencial aguacero y entre la tierra empantanada... tu tienes la fuerza para vencerlo... él lo sabe... sabe que se equivoco... porque tu eres de otra estirpe.
Llegaron hasta la orilla de un lago. Allí había un bote, atado con una cuerda a una gruesa estaca de madera clavada en la tierra.
-Toma... dijo Lockhart mientras le entregaba su varita mágica a Harry Potter... tus cosas están a salvo... este bote te llevara hasta donde alguien te esta esperando, para sacarte de aquí.
En ese momento se escucharon en la distancia, amortiguado por los relámpagos que iluminaban la oscuridad de la noche, voces de hombre que se acercaban a gran velocidad.
-Vamos Harry Potter, apresúrate... dijo Lockhart mientras desataba el bote y lo empujaba lejos de la orilla.
-Y usted?... no viene... pregunto Harry Potter cuya mente estaba captando con mejor precisión todo lo que estaba pasando.
-No... vete... dijo Lockhart nervioso.
Varios
hechizos invocados desde la distancia, impactaron cerca del bote.
Harry Potter levanto su varita e invoco un hechizo escudo. Y para
el asombro de Lockhart pudo repeler por breves minutos el
ataque.
-No, usted se viene conmigo... dijo Harry Potter mientras se aferraba al brazo de Lockhart... Voldemort lo matara si se queda.
-Quizás sea mejor así... dijo Lockhart con tristeza.
-No, usted se viene... dijo Harry Potter con un tono frió y decidido, al cual Lockhart obedeció sin miramientos.
Ambos magos se montaron en el bote, al tiempo que
el hechizo escudo desaparecía y varios magos con capuchas,
cubriendo su rostro, aparecían entre los arbustos.
Harry
Potter con su varita mágica toco el bote y este salió a
gran velocidad, perdiéndose entre la vegetación
subacuatica que poblaba el inmenso lago.
Llegaron pronto a la otra
orilla, donde un mago llamado Baco Termopolis los
esperaba.
Dumbledore se sentó en unas pequeñas
escaleras en forma de espiral, que desde aquella oficina, conducían
a otra habitación. Toda aquella información había
sido mucho más fuerte e impactante de lo que él hubiese
podido imaginar, ya que con su capacidad de Legetimancia, pudo ver
más allá de lo que Harry Potter le había
mostrado.
Porque él había visto todo el dolor y el
odio que aun quedaba en el corazón de Harry Potter y aunque ya
sabia que su joven amigo se había redescubierto, dudo que eso
fuera suficiente para borrar las profundas cicatrices, que como
aquella en forma de rayo, que Harry Potter aun mantenía en su
frente, le recordaban y le recordarían su extraña y
estrecha conexión con Lord Voldemort, algo que quizás
el joven mago, tal vez por su juventud, aun no había logrado
comprender.
Pero Harry Potter ya lo habia comprendido desde hacia mucho tiempo.
