Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer.
Capítulo Tres
El barco "Centinela" llamado así por su primer dueño, antes que el capitán Aro Vulturi lo asesinara y lo lanzara al mar como si de basura se tratase, rompía las olas sin mucho trabajo, acercándose minuto a minuto a su destino, la magnífica mansión en la orilla del mar.
-¡Iojo Iojo! Piratas siempre ser.—Cantaba sin sentido, caminando de un la dado a otra por el barco, parándome con interés de vez en cuando observando como algunos de mis compañeros ataban y desataban nudos, y Aro maniobraba con experiencia el timón, mientras yo… contemplaba con interés una nube gris que juraría que tenía forma de nube, nuca había tenido mucho aguante con el alcohol el ron barato que abundaba en el barco, había tenido mucho efecto en mi organismo, yo que solía ser una persona que se podría considerar "sería", bufe con sorna ante mí pensamiento , ahora era el alama de la fiesta.
El barco paro a unos metros de la costa, Seth un niño de unos catorce años anunció que desbordáramos, sin siquiera saber como, acabé en un pequeño barquito, con la compañía de algunos "amigos", y ¿Cómo olvidarlo? Con Jacob Black a mi lados.
-Amigo, amigos, ¿Si las palmeras dan cocos ¿Los árboles dan zapes?—Me reí tontamente de mi broma, todos permanecieron serios ¡Puf! Bola de amargados.
En poco tiempo arribamos a costa, todos a pasos apresurados nos apresuramos a llegar a la enorme casa, quedándonos un momento estáticos frente a la presencia de una gran puerta de roble, ¿Qué esperaban? ¿Qué la puerta esta abierta? Desesperado de una patada hice un gran acceso en la puerta, por el cual metí la mano, buscando a tientas la manija al otro lado, y ¡Bualá! La puerta estaba abierta.
-Estúpido Masen, teníamos que esperar a que el capitán Aro llegara y diera las indicaciones.—La molesta voz de Black habló ¿Qué nunca se callaba?, entre en el vestíbulo, sacando la pequeña navaja que tenía guardada en mi pantalón.
-¿Y que el se quede con lo mejor?—Exclame, analizando todos los objetos de la ostentosa casa, para este momento, al menos los habitantes de la casa, de habrían percatado de nuestra presencia, todos pensamos los mismo, ya que de un momento a otro, las armas de cada uno, relucía en la pesada obscuridad.
-Empiecen a tomar lo que quieran, pero que sea rápido, no tengo ganas de matar a alguien hoy.—Jacob, Jacob, siempre tan molesto, intentando parecer el que estaba a cargo, ¿Qué los demás no se hartaban? Pues la verdad es que yo si, ignorándolo, me detuve más de lo debido en un escultura de vidrio, mmm bonita, la metí en mi costal que tenía en mi espalda.
La demás tripulación empezó a llegar, corriendo casi algunos, invadiendo cada rincón del lugar, en la planta alta se empezó a escuchar gritos de una mujer, agudos y molestos, resople, se estaban apañando todo, lo que me dejaba sin nada.
No es que me importase mucho tener muchas riquezas, ni en mis mejores tiempos, cuando era un "conde" me importo, pero teníamos que darle alguna parte de la ganancia al capitán, si no querías que te lanzaran por la borda, me estremecí un poco, no me hacía nada de gracias imaginándome siendo la comida de tiburón.
Subí las escaleras de dos en dos, algunos me empujaban, mientras bajaban a toda velocidad, la planta alta era todo un desastre, un enorme candelabro de cristal ahora reposaba en el suelo, no atrajo eso demasiado mi atención, vagabundee un rato, entrando a las habitaciones, de vez en cuando, si algo me llamaba la atención lo metía en mi costal, si no simplemente lo pasaba de largo.
Llegue a la última puerta del pasillo, con calma abrí la puerta, todo se veía tirado, tal y como se debía de ver después de que una jauría de piratas hubieran entrado, con calma inspeccione cada centímetro del cuarto, de vez en cuando tabaleándome debido a mi grave estado de embriaguez, malditos canallas, se habían llevado todo lo de valor.
Decepcionado, decidí también inspeccionar el armario, ¿Quién sabe? Quizás algo bueno abría ahí, lo abrí y solo encontré ropa femenina, cara ropa femenina, bufe, mas tome algunas prendas, nunca se sabe cuando Aro decida subir a una su "Invitadas" y necesite prendas para vestirla.
Sacando vestidos, mi mano se topó con algo duro, metí la mano intrigado, encontrándome con una mujer de pelos castaños y ojos del mismo color que me veían centellantes, como si en cualquier momento estuviera preparada para atacarme y servir mi cabeza con una manzana en la boca como un cochino, y que acertada estaba en sus predicciones, ya que el alcohol en estos momento no me dejaba nada más que pensar, que la chica poseía unos bonitos senos, hace mucho que no tenía relaciones, y mi cuerpo en estos momento me lo estaban exigiendo a gritos.
Con ambas manos, la agarre de los hombros, empujadora al exterior del cuarto, esta empezó a gritar y chillar, como una desquiciada, no le serviría de nada en estos momentos, lo que a los sujetos de abajo les importaba, los gritos de una chica estaban muy alejados a lo que era.
De la cintura la agarre, levantándola del suelo, sintiendo su pequeña cintura entre mis manos, al momento que la aventaba a la cama inundada de miles de colchones que amortiguaron su caída, sentía la excitación recorrer cada poro de mi piel, así que en el momento que la vi con las intensiones de huir, la agarre de el camisón que en un breve momento lo quitaría, sosteniendo con un mano sus muñecas, empecé por encima de el camisón a tentar sus abultados senos, esta chillaba incoherencias, y soltaba palabras que no eran bien vistas en una mujer.
Con una mano, rasgue sus camisón, casi sin ningún esfuerzo, dándome una mirada amplia de sus senos, me detuve un tiempo observándolos, ya cansado de esperar los estruje entre mi manos, esta no para de chillar, estaba empezando a colmar mi paciencia, tanto que un certera cachetada le atine e una de sus mejillas dejándola completamente estática por unos momentos.
Mis manos se dirigieron a la parte baja de su anatomía, explorándola por un instante, esta sobresaltada, ya no hablaba, solo alcancé a divisar como su llanto iba en incremento, agitaba sus piernas con desesperación, esperando como si de un momento a otro decidiera de hacer esto, ¡Ja! Estaba ya lo suficientemente caliente, ni un terremoto impediría lo que sucedería.
Bese uno de sus senos en lo que masajeaba el otro, levantándome a ver la expresión de la chica, que me miraba con unos bonitos y dulces ojos cafes, ¿Dulces? ¡Ja! Eso solo era una treta más de las mujeres, Tanya también fingía tenerlos, y era más dulce el café cargado que ella.
Me pare un momento, sin dejar de clavarle los ojos a la chica en la cama, que no se intento mover, más sin embargo se hiso bolita, evitando que la viera, saque mi pantalón de un solo movimiento, dejando mi erección libre, caminando de regreso a la cama y gateando hacia ella.
La tome por la cintura, levantándola sin ningún problema, dejándola boca arriba, ella automáticamente se llevo las manos a sus senos, más sin embargo, tome ambas manos y la tome con una mía, en lo que con la otra intentaba abrirle las piernas.
-¡No por favor! Soy virgen.—Rogaba con la voz entre cortada ¿Virgen? Buena broma, en esta sociedad no existía nadie virgen con mayor de trece años, y definitivamente, por sus curvas y cuerpo, tenía mucho más que esa edad, eso pareció encender un interruptor en mi interior, yo si llegue a creerle a una mujer que era virgen ¡Yo si lo hice! Y solo había sido las más ruines de las mentiras, con rabia contenida le voltee la cara a la muchacha de un cachetada, esta solo aumentó el calibre de sus sollozos, no me importo, dándole otra cachetada, del calibre de un puñetazo en su cara.
-¡No digas mentiras pequeña puta!—Sisee, con ambas manos sujetas, le abrí las piernas, ubicando mi miembro en su entrada, y de un solo movimiento entre en ella. Un grito ensordecedor salió de su boca cuando hice esto, ¡Mierda! Era virgen, me quede mirándola a los ojos un momento, más después de un momento, esto dejo de importarme, cuando una oleada de placer me invadió.
Empecé a entrar en ella con violencia, saciando todos mis deseos, chupando alguno de sus pezones, o pellizcándolos de vez en cuando, decidí voltearla a ver, esta cerraba los ojos con mucha fuerza, como si se intentara desconectar de lo que en estos momentos estaba pasando, solo gotas de lágrimas se escapaban por su rostro.
-¡Abre los ojos puta!—Grité embistiéndola con más fuerza.—Quiero que veas como te follo.—Esta, no se si guiada por el miedo, o por el puro afán de no tener más golpes los abrió, y así, viéndola fijamente a los ojos, continué entrando y saliendo de ella, en un vaivén ya determinado, hasta después de un tiempo, sentí que el final se aproximaba, así que empecé a incrementar mis embestidas hasta que llegue a la cima de la cumbre, llenándola de mi semen todos su interior, me mantuve un momento mirándola a los ojos, sin aún salir de ella, observando su cara que se empezaba a hinchar por los golpes que había recibido. Me levante de la cama y comencé a vestirme, no me interesaba verla, así que me puse analizar el cuarto en busca de algo que me podría llevar.
-Que sorprende, eras virgen, yo que pensaba que las damas no existían.—Hable con sorna poniéndome los zapatos, preparándome para dejar esta habitación.
Sin siquiera voltear a mirarla, deje el cuarto, escuchando fuertes sollozos cuando deje el lugar, me encogí de hombros, no era como si me importara mucho lo que sentía esa muchacha en la obnubilación del alcohol.
Baje las escaleras con mi botín en la espalda, donde ya toda la tripulación se preparaba para salir rumbo al barco, topándome con James, uno de mis "Amigos" si así lo podía llamar.
-¿Cómo te fue?—Me pregunto, yo le di una sonrisa guiñándole un ojo. –Nada mal, nada mal…
Lastima que eso no era lo que pensaba, al día siguiente al despertar, siendo el dolor de cabeza lo último que me importaba en ese momento, recordando, como balde de agua helado , lo que le había hecho a esa pequeña niña de no más de dieciséis años, me jale el pelo desesperado, no entendía como había hecho algo tan cruel, recordé su cara hinchada, queriéndome dar un puñetazo en la cara ¿Qué ocurría conmigo?
El sol se colaba al camarote por entre las maderas, sintiéndome una verdadera lacra al altura de Tanya por primera vez en mi vida…
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que les haya gustado el capítulo! ¿Ya ven? Esta vez no tarde tanto!
¿No les gustaría picar el sexy botón de aquí abajo y dejarme un lindo comentario?
¡Hasta luego!
Atte:: valeriana25
