Cap 24

EL LEON Y LA SERPIENTE SE ENFRENTAN UNA VEZ MÁS.

Draco Malfoy atravesó un frió túnel, volvió su mirada tras él y vio con aprensión que el arco de fuego había desaparecido.
Camino con recelo por aquel túnel, mirando a su alrededor, manteniendo la varita empuñada en su mano derecha.
Un ruido lo hizo sobresaltarse, y lanzo un hechizo al vació, que choco en el suelo pedregoso produciendo un estruendo.
Malfoy maldijo por lo bajo, al darse cuenta de que sus nervios le estaban haciendo perder la objetividad y la concentración.

-Que pasa Malfoy?...dijo Harry Potter apareciendo tras Malfoy... parece que estas nervioso?...pero tranquilo te aseguro que tu estancia aquí será corta...muy corta.

-No te tengo miedo Potter...dijo Malfoy apuntando su varita hacia Harry Potter... yo soy un auror...en cambio tu no eres nada.

Harry Potter le dedico una mirada penetrante. Draco Mafoy sostuvo aquella mirada con todas sus energías, pero le estaba costando trabajo.
Y para su sorpresa vio con asombro como su varita mágica comenzaba a adquirir un color rojizo y comenzó a sentir un calor intenso en su mano derecha, que fue aumentando en intensidad mientras se extendía hasta su hombro. Soltó la varita al no poder sostenerla más.
Al caer al piso la varita ardía en llamas, pero pronto el fuego se extinguió, sin haberla consumido.
Malfoy miro a Harry Potter con odio, mientras sostenía su mano adolorida. Coloco su mano izquierda sobre la varita y esta volvió rápidamente a él.

-Eso es una pequeña demostración...dijo Harry Potter con tono frío... de lo que te espera.

El silencio reino por unos instantes.

-Crees que puedes intimidarme... dijo Malfoy con rabia, mientras lanzaba un hechizo, el cual no llego a su destino porque Harry Potter lo detuvo casi instantáneamente.

-No lo creo... es un hecho...dijo Harry Potter con tono burlón... aunque tu carrera como auror este llena de muchos honores... para mi eres solo eres un huroncito cobarde.

Draco Malfoy volvió a lanzar otro hechizo, pero una vez más Harry Potter no tuvo dificultad en detenerlo.
Malfoy respiraba rápidamente al sentirse superado. Sin embargo sus ojos grises brillaron con malicia y tras un movimiento de su capa desapareció.

Harry Potter no se sorprendió. Pero si agudizo sus sentidos y comenzó a recorrer con la mirada la habitación.

Harry Potter sonrió al fijar su mirada en un punto y apunto su varita hacia allí y tras un hechizo que rompió en varios pesados la fría loza del suelo enmohecido, se dejo oír un gemido ahogado.
Malfoy yacía en el suelo, impactado por el hechizo de Harry Potter.

-Pensé que en la escuela de Aurores te habían enseñado a esconder tu rastro al desvanecerte...dijo Harry Potter sin poder dejar de sonreír burlonamente...pero veo que contigo como que perdieron el tiempo.

Draco Malfoy se levanto con dificultad, con la mano sobre su costado derecho, por el dolor que aun sentía luego del impacto del hechizo.

-Te odio Potter... dijo Malfoy con la respiración entrecortada... no sabes cuanto te odio Potter.

-Puedo asegurarte Malfoy... que el sentimiento es compartido... dijo Harry Potter haciendo una leve reverencia ante Malfoy.

Malfoy se enderezo y su rostro se palideció aún más. Y con un movimiento de su varita apago las antorchas que ardían en los muros helados.
Harry Potter se desconcertó por un momento, ante aquella actitud y opto por desaparecer.
El silencio y la oscuridad se apoderaron del recinto.
Y luego de varios minutos se comenzó a escuchar un leve siseo.

Luego una carcajada retumbo sobre las paredes de hielo, que de repente comenzaron a ser consumidas por un abrumador fuego.
Harry Potter apareció en medio de la habitación, donde una enorme serpiente, enroscada sobre si misma, enseñaba amenazadoramente sus colmillos venenosos.

-Que estúpido eres Malfoy... dijo Harry Potter acercándose sin vacilaciones a la serpiente y colocándose a muy escasos centímetros frente a ella... acaso se te olvida que yo hablo Parcel.

Harry Potter adquirió el tamaño de la serpiente y clavo sus ojos verdes que irradiaban un halo de luz rojiza al tiempo que sus pupilas perdían su forma circular para dar paso a una forma oblonga, en los ojos ambarinos de la serpiente.

-Esto solo me hace más fácil las cosas... dijo Harry Potter en agudos silbidos... porque así estas bajo mi merced... así puedo...hacerte todo el daño que yo quiera...Draco Malfoy.

Los silbidos continuaron llenando cada espacio de aquella habitación, en donde el calor hacia sofocante la permanencia allí.
Y lentamente la serpiente hizo un extraño movimiento y clavo sus afilados colmillos sobre su propia piel verdosa y escamosa.
La serpiente quedo inmóvil por varios minutos. Y luego su cabeza comenzó a hacer movimientos circulares. Sus ojos rasgados se veían sobresaltados. Y su cuerpo largo y escamoso comenzó a moverse con pequeños espasmos. Daba la impresión que el enorme animal estaba bajo la agonía de la muerte.

Por unos pocos minutos Harry Potter había sentido un mórbido placer al ver como había dominado y vencido a su enemigo. Pero de repente un extraño sentimiento de culpa le hizo recobrar su verdadera esencia.
Como si saliera de un trance Harry Potter recupero su tamaño original. Y con un movimiento de sus manos, las llamas se extinguieron y de nuevo las paredes de hielo volvieron a recuperar su lúgubre aspecto.
La serpiente cayo al suelo, produciendo un gran ruido y haciendo vibrar la habitación, y poco a poco de entre aquella piel escamosa fue apareciendo un piel humana muy pálida y sudorosa.
Harry Potter se acerco a Malfoy y lo toco con su varita mágica, al tiempo que un halo de luz amarilla lo envolvió, neutralizando de esa manera el veneno que corría por sus venas.

Draco Malfoy yacía boca arriba, gimiendo y respirando con bastante dificultad. Mantenía los ojos cerrados, y su cabellera platinada se había desprendido de la coleta que la sujetaba y cubría parte de su pálido y afilado rostro.

Harry Potter también respiraba con cierta dificultad, por lo que se recostó de una de las paredes. El esfuerzo lo había agotado.
Y sumado al vació que sentía en su corazón, luego de percatarse de lo que había hecho y de lo que había estado apunto de pasar, no conseguía las fuerzas necesarias para seguir con aquel enfrentamiento inútil, entre él y Draco Malfoy.

Le dirigió una mirada a Malfoy y al verlo tendido en aquel frío suelo, derrotado y totalmente abatido, decidió abandonar la habitación y regresar con Ron y con Hermione.
Y buscar a Hera.

Dio varios pasos, cuando una voz llego a su mente.

-Esta bien...dijo la voz de Malfoy que retumbo en su cerebro...reconozco que me has vencido físicamente...pero yo tengo algo que tu anhelas...pero que ahora es mío.

Harry Potter comenzó a experimentar un nuevo sentimiento sobre Malfoy, quizás más fuerte que el odio: los celos.
Harry Potter se volvió bruscamente sobre sus pasos. Y con las energías renovadas por ese nuevo sentimiento que aquellas palabras habían hecho renacer en su corazón, tomo a Malfoy por el cuello de la túnica y lo alzo del suelo hasta colocar aquel rostro pálido y esos ojos grises al mismo nivel de sus ojos verdes.

-Si Potter... continuo la voz de Malfoy martillando su cerebro... yo soy el dueño de alguien... con la que tu tanto has soñado...todos esos años de soledad te hicieron anhelarla y desearla con pasión... y ni siquiera otro cuerpo ni otros besos te hicieron olvidarla...si Potter... ella es mía...Ginny Weasley es mía.

-No necesito de varita, ni de magia...grito Harry Potter mientras apretaba con fuerza el cuello de Malfoy... voy a matarte con mis propias manos Malfoy.

Harry Potter continuo apretando con fuerza, mientras el rostro de Malfoy adquiría un tono ceniza y gruesas gotas de sudor rodaban por su frente. Tosía débilmente tratando de recuperar aire, pero el esfuerzo era en vano.
Harry Potter continuo, mientras el cuerpo de Malfoy se debilitaba.
De repente un grito hizo a Harry Potter volver en si y soltar bruscamente a Malfoy, quien cayo al piso.

-Harry, Harry...no...no...dijo Ginny Weasley detrás de Harry Potter.

Harry Potter se volvió sobre sí mismo.
Y contemplo allí, frente a él a una joven mujer, de largos cabellos rojos y hermosos ojos castaños.

Harry Potter sintió perder el habla y la respiración.
Durante diez años él había soñado con esa mujer, la había imaginado, la había anhelado, la había esperado.
Pero su imaginación no lo había preparado para lo que sus ojos contemplaban.

Ginny Weasley no podia moverse. Su corazón latía muy rápido. Sintió como su cuerpo temblaba por la emoción. Aquel hombre representaba la materialización de sus sueños. Por diez años había llenado cada pensamiento con un rostro imaginado...con el rostro imaginado de un niño que se había transformado en hombre.
Pero ahora, por fin podía conocerlo.

Ginny y Harry siguieron contemplándose, sin atreverse ninguno de los dos, a dar el primer paso, para acercarse el uno al otro.

De repente Harry Potter sintió un dolor súbito en su espalda, y luego un calor quemante recorrió su cuerpo. Perdió levemente el equilibrio. Pero con movimientos felinos tomo su varita y lanzo un hechizo contra Malfoy, que le hizo perder su varita.

-Draco, no...grito Ginny desconcertada ante la actitud de Malfoy... como puedes...atacar por la espalda?

Harry Potter le apunto a Malfoy, mientras permitía que este recuperara su varita.
Harry Potter aun sentía sobre su cuerpo el rigor del hechizo lanzado por Malfoy, pero él ya sabia como controlar el dolor, así que no le impidió enfrentar de nuevo a su enemigo.

-Veo que no aprendes...dijo Harry Potter con furia... no te fue suficiente...

Un fuerte viento comenzó a arremolinarse en el medio de la habitación, entre los dos magos.
Ginny Weasley no pudo menos que asombrarse al contemplar aquella escena y se aparto hacia un lado.
Malfoy miro con temor el remolino, que iba adquiriendo tamaño y potencia a medida que giraba cada vez con mayor rapidez.

-Harry Potter es un caballero...pero tu Malfoy no entiendes que es eso...así que vamos a hacerlo bajo los términos que tu puedas entender.

Malfoy trato de correr, pero la fuerza del remolino que ya había adquirido dimensiones de un pequeño huracán, lo succiono.
Y dentro de aquella masa de aire frió y comprimido Malfoy comenzó a dar vueltas, sintiendo sobre su piel la sensación de ser desprendida de forma brusca y produciéndole un agudo dolor.
Sus gritos llenaron el recinto.

Ginny Weasley contemplo como Harry Potter mantenía su mano derecha sobre el remolino, que cada vez se hacia más poderoso...y vio con temor y desconcierto como al escuchar los gritos de horror de Malfoy, los ojos verdes de Harry Potter...aquellos ojos verdes con los que ella tanto había soñado... irradiaban destellos rojizos y su mirada se hacia cada vez más fría.
Y sin poder soportarlo le lanzo un hechizo de desarme.
Pero su hechizo reboto. Era como si hubiese impactado contra una barrera invisible, que protegía a Harry Potter.
Y corrió hacia él. Pero tampoco consiguió nada. No había forma de traspasar aquella extraña barrera.
Y llena de impotencia grito:

-Ya basta Harry...ya basta...vas a matarlo...vas a matar a Draco.

Harry Potter volvió su mirada a Ginny.
Y al verla allí, con aquella mirada furiosa y con las manos apretadas, sintió un frió que recorrió su cuerpo, al tiempo que el remolino desaparecía y Malfoy una vez más caía al suelo.
Varios minutos en silencio fueron rotos por la voz arrogante de Malfoy, que ya había conseguido nuevamente la forma de hacer daño a Harry Potter.

-Gracias mi amor, por ayudarme... dijo Malfoy con voz melosa al tiempo que se levantaba, aunque de forma atropellada, y apuntando su varita le lanzo un hechizo a un Harry Potter desprevenido.

El efecto del hechizo hizo a Harry Potter perder el equilibrio y caer al piso. Y debió moverse rápidamente, porque Malfoy repitió dos hechizos más sobre él.
Ginny gritaba, al tiempo que trataba de sujetar a Malfoy por la túnica.

-Quítate Ginny...dijo Malfoy sin apartar sus ojos de Harry Potter...esto en un asunto entre Potter y yo... y tranquila no me va a pasar nada...

Harry Potter se levanto y otra vez los celos, como lava ardiente volvieron a apoderarse de sus sentidos y con un movimiento de sus manos, hizo a Malfoy detenerse en su caminar.
Malfoy miro con temor a Ginny, quien miro a Harry Potter con duda.
Ginny se sentía fascinada y a la vez atemorizada ante los poderes de Harry Potter.

Ginny descubrió en los ojos de Harry Potter sus intenciones para con Draco Malfoy, y sin dudarlo se interpuso en el medio de los dos.
Ambos magos miraron desconcertados a la joven bruja.

-Pero que haces...dijo Malfoy algo molesto...te dije que esto es entre Potter y yo... yo puedo defenderme solo...no necesito que me ayudes amor.

-No, no voy a permitir que mates a Draco...dijo Ginny decidida, sin apartar sus ojos de los ojos de Harry Potter... porque tu no eres un asesino Harry.

Harry Potter contemplo por unos minutos a Ginny Weasley, y con el peso de una gran tristeza en su alma, tras un chasquido de sus dedos desapareció.