Ninguno de los personajes me pertenece bla bla bla xD
Made In Daneshka
nυeve мeѕeѕ
ѕegυndo мeѕ
мal нυмor
― Naruto, levántate.
― Cinco minutos más…
Cinco minutos más tarde…
― Levántate ya.
― Ya voy…
Diez minutos más tarde…
― Naruto, levántate. Llegaremos tarde.
― Diez minutos más…
Quince minutos más tarde…
Y cuando Sasuke perdió la paciencia y estuvo dispuesto a sacar a su esposo de la cama con una súper patada que lo haría ir al baño directamente…
― ¡Naruto…!
― ¡Déjame en paz maldita sea, ya voy!
…Una almohada terminó en su cara al igual que la puerta de la habitación.
Veinte minutos más tarde…
Fastidiado, amargado y molesto, Sasuke terminó de preparar el desayuno y se sentó en la mesa en espera de su esposo.
La comida se enfrió, él se enojo y como una bestia enfurruñada se levantó y abrió de un golpe la puerta de la habitación para encontrase con un Naruto durmiente envuelto entre las sabanas.
― ¡Naruto!
Diez minutos más tarde…
Intentando calmar sus impulsos asesinos y su instinto golpeador, Sasuke conducía directo al hospital al lado de un Naruto en calzoncillos, con una camiseta medio puesta y una sola pantufla, con dos bocados de desayuno y aún dormido.
Veinte minutos más tarde…
Cansado, amargado y molesto, Naruto intentaba orinar dentro del recolector de muestras mientras evitaba no quedarse dormido en el vestidor del consultorio de Tsunade.
Treinta minutos más tarde…
Naruto estaba completamente despierto, con una bandita en el brazo y con un mal humor terrible.
Tsunade no dejaba de hablar y Sasuke le miraba como si ella estuviese diciendo la cosa más importante del mundo.
¡Bah! Y una mierda.
Ese maldito bastardo de Sasuke, ¿cómo se le ocurría sacarlo de casa en ese estado? Más de una persona se le había quedado mirando fijamente por su estado desarreglado, parecía un paciente que recién se había escapado del psiquiátrico. Y ni hablar de esa vieja, ¡lo había pinchado un millón de veces y ni hablar de que tenía que orinar en pequeños envases!
Lo peor es que no había comido y todo se debía al imbécil que tenía como esposo. Sasuke, de la manera menos delicada del universo, le había hecho tragar dos bocados a la fuerza de aquella porquería que intentaba imitar a la comida.
¡Y como extrañaba la verdadera comida!
Extrañaba el Ramen, el cerdo con Ramen, los fideos con Ramen, el caldo con Ramen, ¡extrañaba cada uno de sus preciados ingredientes! Y pensar que hacia ya tiempo, no uno muy largo, había disfrutado de lo delicioso de su comida favorita.
Ahora tenía que escoger entre fideos y arroz integrales, caldos de bacalao, frutas y verduras y únicamente carnes blancas.
¡Como los odiaba!
Al igual que el montón de suplementos que debía tomar. El ácido fólico, el hierro, el calcio y otro montón de cosas de las cuales había olvidado el nombre, ¡joder! Eso no era vida.
― Todo esta en orden, me sorprende que hayas seguido las indicaciones debidamente, Naruto. – Tsunade sonrió en una especie de burla hacia su nieto, ella sabía perfectamente que si lo hacia no era porque lo deseaba sino porque Sasuke lo obligaba y eso, sinceramente le causaba mucha gracia, en especial los pucheros y las malcriadeces del rubio.
― Todo gracias a tu fiel sirviente – Naruto respondió con sarcasmo y señaló disimuladamente a Sasuke sin siquiera mirarlo.
― De nada, es todo un placer cuidar a mi hijo. – Pero Sasuke no era ningún tonto y si se trataba de sarcasmos, el no tenía problemas en manejarlos.
― Vete al infierno.
― Después de ti.
Era increíble cómo ese par no podía estar en la misma habitación sin intentar matarse entre ellos, porque no era para nadie un secreto el mal humor que ambos llevaban tatuado en la frente.
Naruto estaba de mal humor a causa del embarazo y las hormonas y Sasuke también, ambos estaban completamente insoportables y rara vez se miraban entre ellos.
Pero, ¿Quién lo haría después de dos meses de embarazo con un rubio súper malcriado y un moreno extra amargado?
Las cosas entre ellos no iban del todo bien y eso era algo que también podría verse dibujado en las líneas de insatisfacción de sus rostros.
Tsunade sonrió divertida, ella aceptaba la negación de Naruto ante los hijos y le había advertido a Sasuke que no sería nada fácil, pero ambos quisieron correr con la responsabilidad y eso era lo que resultaba de todo aquello.
Lo realmente gracioso es que apenas habían pasado dos meses...
Y ella evitaba el preguntar el por qué del mal estado de Naruto quién ni siquiera había tenido tiempo de cepillarse los dientes, ya que conocía perfectamente la insana y enfermiza costumbre de Sasuke por llegar a tiempo a todos lados.
El embarazo no era algo fácil como todos pensaban y ella ya había cumplido ante el mundo ya habiéndoles advertido y antes de que las miradas matasen, los echó a ambos fuera de su consultorio.
De camino a casa ninguno se dirigió la palabra. Aburrido, Naruto miró a Sasuke disimuladamente encontrandolo tan sumergido en sus propios pensamientos que ni siquiera se habia tomado la molestia de voltear a verle.
Maldito bastardo...
Una vez que el auto se detuvo en el estacionamiento del edificio, Naruto rápidamente le quitó las llaves a Sasuke bajó del auto y se subió de la misma manera al elevador a la par que veía como las puertas del mismo se cerraban en la cara de un molesto Sasuke.
¡Ja! Ese seria su castigo por haberlo hecho salir de casa en pijama, no le dejaría entrar y Sasuke tendria que pasar la noche debajo de algun puente o algo por el estilo. Naruto sonrió con malicia, dejando ver una mueca vengativa en su rostro.
Despreocupadamente, marcó el último piso y espero con impaciencia acompañado por la ridicula musica de espera. Y una vez que el estridente timbre sonó avisandole que habia llegado a su destino, Naruto practicamente corrió por el corto pasillo hasta su puerta y sin reparos y con rapidez la abrió, encontrandose con una oscuridad inusual.
Con flojera, tanteo la pared en busca del interruptor de la luz encontrandose con una inesperada visita una vez que las luces se encendieron.
― ¡Sorpresa!
Toda su familia, la poca que poseia, estaba reunida en la mitad de su sala en conjunto con la familia de Sasuke y varios amigos y compañeros de trabajo de ambos en lo que parecia ser una fiesta terriblemente mal decorada.
― ¡Muchas felicidades!
― ¡Estamos muy felices por ti!
― ¡Ya era hora, Naruto!
Entre los presentes, destacaba la cabellera rosa de Sakura al igual que la de Ino. Shikamaru y Temari habían ido también con sus dos pequeños hijos. Chouji, Kiba y Shino también estaban presentes. Y no pudo evitar el sentirse feliz de ver a Jiraiya, a Iruka, a Kakashi, además de Tsunade, Shizune y también a Pon Pon. Gaara, su mejor amigo, estaba acompañado de Sai.
Además de sus amigos y familia, también reconoció a Suigetsu y a Karin, realmente no sabía cómo ese par de locos había terminado casándose pero suponía que era algo parecido a su relación con Sasuke. También estaba Juugo e Itachi, acompañado de Deidara y sus cinco pequeños monstruos.
Y no sólo estaban ellos, sino un montón de conocidos y amigos más que uno por uno se acercaron para abrazarle, besarlo y felicitarlo eufóricamente mientras lo estrechaban y agitaban sin consideración.
Y Naruto, molesto, buscó con la mirada al responsable de todo aquel despliegue de afectividad a tan tempranas horas de la mañana.
Ese bastardo...
Sasuke, indiferente a aquel asunto, tomó aire en exceso antes de entrar al departamento y esquivando a media humanidad, fue a la cocina por un vaso de agua.
Y las siguientes tres horas, para ambos, fueron terriblemente extenuantes.
Naruto tuvo que forzarse a sí mismo a sonreir cansinamente mientras comia la deliciosa, aunque asquerosa, combinacion de pollo con vegetales que Chouji, uno de sus amigos ademas de chef, habia preparado para todos.
Cansado y al mismo tiempo satisfecho, Naruto se dejó caer en el mullido sofá acompañado por sus cinco traviesos e incansables sobrinos.
― ¡Naruto Oji-chan! ¿Será niña o niño?
― ¡Queremos jugar con el bebé!
― ¿Puedes ponerle mi nombre? ¡Seria genial si se llamara igual a mí!
― ¡No! ¡Se llamara igual a mí!
― ¡Oji-chan!
Y allí era cuando los abrazos y las caritas infantiles se acababan para dar paso a las discusiones, peleas y jalones de cabello entre los pequeños cinco diablillos.
― ¡Mocosos! – Gracias al cielo, el progenitor de los pequeños apareció en el momento más indicado. ― ¡Vayan a molestar a su padre!
Suspirando aliviado, Naruto agradeció eternamente el poder que Deidara tenía sobre sus hijos porque estos, ante los gritos de su padre, no dudaron en obedecerlo inmediatamente.
Uno, dos, tres, cuatro y cinco, como solía llamarlos su padre, bajaron del sofá en un abrir y cerrar de ojos y se perdieron entre los demás invitados en búsqueda de su otro progenitor.
Deidara, irónicamente, se había casado con su mejor rival al igual que él. El rubio llevaba casado con Itachi por lo menos diez años y de ese feliz y explosivo matrimonio habían resultado cinco traviesos y malgeniados niños. Tres revoltosos rubios y dos lindas y delicadas morenas gemelas.
― ¿Cómo te sientes? ― Deidara se sentó a su lado al mismo tiempo que le entregaba un vaso con jugo de naranja especialmente preparado para él.
― Cansado, muy cansado. Todo esto del embarazo es realmente complicado.
Y entonces, Deidara rió malicioso y se acomodó mejor en el tan cómodo sofá. ― Valdrá la pena, te lo aseguro.
― ¿Cómo estás tan seguro de ello? – Naruto le miró desconfiado y con el ceño fruncido bebió su jugo.
― Lo sabrás cuando lo veas, ahora sólo puedo decirte que no acabara pronto.
― ¿Por qué lo dices?
― Porque tus suegros acaban de llegar.
― Mierda…― Naruto por su parte, estuvo a punto de cometer un asesinato marital. ¿A quién demonios se le había ocurrido invitar al suegro mitad ogro mitad orco?
― Tranquilo, no es tan malo como parece – Y con otra risa maliciosa, Deidara se levantó para saludar a Fugaku y Mikoto, sus igualmente suegros.
¿Qué no era tan malo como parecía? Por supuesto que no, ¡lo era el doble! Porque para nadie había sido un secreto la poca simpatía que sentía Fugaku por Naruto cuando Sasuke lo presento como su pareja y futuro esposo. La misma odiosidad que le demostró a Deidara al principio de su relación con Itachi.
Ese hombre era realmente insoportable…
Para su mala suerte, cuando Naruto se levanto del sofá para intentar escapar, su querido suegro se atravesó en su camino y le abrazó fuertemente mientras le miraba agradecido haciendo que se sintiera en la dimensión desconocida o alguno de esos programas tontos de cámara oculta.
― Me has hecho un abuelo completo.
Después de ello, Fugaku fue a saludar a sus hijos que estaban estratégicamente parados cerca del balcón principal del departamento.
¿Qué demonios significaba eso? ¿Acaso necesitaba seis nietos para ser un abuelo completo? Porque eso significaría que cinco no eran suficientes y… ¡basta! De inmediato detuvo su mente, no deseaba demasiados pensamientos tediosos en su cabeza.
Y aún con la sorpresa inundándole, Naruto volvió a la realidad cuando su adorable suegra le abrazo cariñosamente. Con Mikoto, nunca había tenido problemas, ella realmente le había ayudado a soportar el carácter odioso e insoportable de Fugaku además del de su propio esposo.
― Naruto-kun, estamos realmente agradecidos. ― Seguido de un pequeño beso en su mejilla. ― Has hecho muy feliz a Sasuke. – Y tras ello, Mikoto siguió los pasos de su esposo para saludar con efusivos abrazos a sus cinco revoltosos nietos que se encontraban encima de su abuelo.
En resumidas cuentas, aquello significaba que ya no tendría una mala relación con su suegro, ¿cierto? Y sin prestarle mayor atención al asunto, Naruto volvió al cómodo sofá.
Realmente estaba cansado…
Lo único que deseaba en ese preciso momento era poder escapar hasta su habitación y tomar la siesta más larga de toda su vida, aunque sabía que con todo el ruido que hacían sus invitados no tan invitados le seria incapaz conciliar el sueño adecuadamente.
Naruto suspiró cansadamente y así transcurrió una hora…
El reír de los niños corriendo por su casa lo estresaban, las conversaciones interminables y sin sentido no dejaban de resonar en sus oídos en un continuo blah blah blah. El sueño le dominaba y nadie parecía querer terminar con la improvisada reunión y todos se habían colocado en puntos estratégicos en el camino que daba directo a su habitación para seguramente, impedirle que se escapara y se escondiera debajo de las sabanas.
Oh sí, su mal humor estaba empeorando.
El hecho de que estuviese embarazado, de por si le traía estrés y cansancio extremo sin siquiera mover un dedo. No podía comer lo que le gustaba y lo que comía era terriblemente asqueroso y terminaba casi en su totalidad vertido en el baño a causa de las náuseas y vómitos.
Tenía sueño, esa mañana quería simplemente quedarse durmiendo hasta que se aburriera pero eso simplemente no pasó. Sasuke le despertó a mitad de su sueño en el país del Ramen y eso le molestó en demasía, además de haber tenido que salir de casa en malas condiciones con respecto a su vestimenta y a su aseo personal.
Maldito Sasuke…
No siendo suficiente, había sido victima de una sangrienta Tsunade que posiblemente extrajo casi toda su sangre para esas estúpidas pruebas, además de haberlo obligado a orinar en pequeños envases de muestra.
¡Aún cuando ni siquiera tenía ganas de orinar!
Malditas jeringas, envases de muestra y banditas…
Y para colmo, un montón de gente había invadido su hogar para felicitarlo y hacer una fiesta en su honor cuando él lo único que deseaba era arrojarse a los brazos eternos de su cómoda cama y dormir hasta el fin de los tiempos.
¡Hasta el jodido fin de los tiempos!
Y no supo cuánto tiempo había pasado, de lo único de lo que estaba seguro era de que su paciencia se había acabado. Y como un demente, apagó la música que Kiba se había tomado el atrevimiento de poner para mejorar el ambiente. Una vez que todos habían volteado la mirada para verle, Naruto hizo lo mismo y actuó como si de un padre que acaba de regresar a casa y se encontraba con la nada agradable sorpresa de que su primogénito había hecho una fiesta sin su consentimiento.
― ¡Todo el mundo fuera de mi casa!
Anonadados, todos los presentes le miraron sorprendidos. Y como si ni fuese suficiente, además de los gritos, Naruto no dudo en encerrarse en su habitación, no sin antes dar un fuerte y estruendoso portazo.
¿Qué demonios le sucedía a Naruto?
Sasuke, por su parte, lo más amable que pudo, se disculpó con todos los presentes en nombre de su esposo y en menos de veinte minutos, después de una rápida ronda de besos y abrazos, el departamento había quedado completamente vacío.
― Te dije que el embarazo no seria fácil – Y le era inevitable recordar el comentario ácido de Tsunade, porque aunque le molestara admitirlo, la vieja tenía razón.
Al igual que la rubia, su madre también le había dado un consejo. ― Sólo tenle paciencia, es cosa del embarazo.
Seguido por Itachi. ― Se fuerte.
Y Deidara. ― Se le pasará dentro de un par de semanas.
Además de Karin, Suigetsu, Juugo, su padre, Sakura, Neji, Gaara y el resto de todos los invitados que, irónicamente, todos terminaban en la misma conclusión directa o indirectamente.
El embarazo no era nada fácil y todo su peso caería sobre sus espaldas y él tendría que soportarlo con mucha paciencia y un temple de acero.
Porque después de todo, el que había insistido y presionado en tener un hijo había sido él.
Así que, respirando y limpiando un poco el desorden y la mala decoración, Sasuke se tomó su tiempo para pensar las cosas con detenimiento.
Sí, Naruto estaba sufriendo un terrible ataque de hormonas y eso, indudablemente le afectaba a él ¿Pero debía dejarse llevar? No, no debía.
Y una vez terminado de limpiar y ordenar sus pensamientos, Sasuke entró a la habitación dispuesto a descansar aun cuando apenas eran pasado el medio día. Silenciosamente, se despojó de su ropa y quedando en ropa interior, se metió entre las sábanas un poco alejado del cuerpo de su esposo.
Si bien sabía que el embarazo no era fácil, haría todo lo posible por hacerlo lo más llevadero y cómodo para ambos aún cuando Naruto no pareciera querer colaborar demasiado.
― Juré que te patearía si venías a reclamarme o algo así – A su lado, Naruto se acercó a él para abrazarle. Se sentía tan extraño y a la vez cálido.
Sasuke simplemente correspondió a su abrazo y decidió no decir palabra alguna, porque posiblemente cualquier cosa que dijera seria motivo de una discusión. Así que simplemente dejo que Naruto le abrazara cual oso hasta quedarse dormido.
Porque después de todo, su mal humor parecía haber desaparecido.
Yoshhhh! he vuelto!
Mil perdones y mil disculpas por haberme tardado tanto xD pero como muchs sabran, la falta de internet no me ayuda en nada xD
espero q lo medianamente largo de este capitulo les guste! lo hice con mucho AMOR XD
para todos ustedes! espero les haya gustado y q se preparen psicologicamente porque este fic apenas comienza xD
tendra tantas sorpresas que ni siquiera se imaginaran las locuras q he inventado para este fic xD
prometo subir el resto de los fics que estoy escribiendo pronto :3
espero me perdonen xD pero espero mas q lo hayan disfrutado :3
las hormonas ponen de mal humor a Naruto y vuelven loco a Sasuke!
hahahahahaha
les quieroadoro 3
Reviews~! XD
l
l
l
V
