Cap 26

MOMENTOS VULNERABLES. MOMENTOS DIFÍCILES.

Los miembros de la Orden llegaron a Grimmauld Place a través del Portal Paralelo.
Hermione los esperaba ansiosa en la cocina. Y al ver a Ron corrió a abrazarlo y durante unos minutos este le explico lo que había pasado.
Luego de que todos aquellos magos y brujas estuvieron sentados en la sala no pudieron evitar iniciar comentarios con respecto a Harry Potter.

-Es increíble el parecido de Harry con James...dijo Lupin mientras sorbía una tasa de te.

-Más increíble es...los poderes de ese muchacho...dijo Moody con un gruñido.

-Es una suerte que este de nuestro lado...dijo Kingsley...es una suerte que Voldemort no lograra su cometido.

-Harry jamás se hubiera prestado para eso...dijo Lupin con tono serio...Harry nunca traicionaría a su gente.

-Harry esta en un momento muy vulnerable...dijo Dumbledore dirigiendo levemente su mirada hacia Ginny Weasley...no debemos abandonarlo.

-Eso no pasara...dijo Ron con seguridad...yo no permitiré que Harry se aleje de nosotros otra vez.

-Pero no veo porque va a pasar eso...dijo Kingsley tomando un bocadillo que le ofrecía Tonks... su actuación de hoy dejo bien en claro donde esta su verdadera lealtad.

-Si, pero hay cosas que hacen perder el rumbo...dijo Tonks mirando también a Ginny...y Harry ha sufrido mucho...tal vez no pueda afrontar un nuevo tropiezo en su vida.

Ginny bajo su mirada, al sentir las miradas de algunos de los presentes sobre ella. No entendía el porque de esos comentarios, si para nadie era un secreto que ella amaba a Harry Potter y lo había demostrado. Había dejado plantado a Draco Malfoy, sometiéndose ella y sometiendo a su familia a una situación muy vergonzosa.
Además había sido Harry con su comportamiento, el que parecía no querer nada con ella.

Ron tomo del brazo a Ginny y la llevo hasta un rincón. Ginny lo miro angustiada pensando en que tal vez su hermano le reclamaría algo.

-Bueno hermanita, ahora explícame que es eso de un Portal Paralelo?

Ginny sonrio al darse cuenta de que Ron como siempre estaba despistado, y sintiéndose más tranquila decidió explicarle a su hermano

-Era la única forma de salir de allí...el portal paralelo crea una ventana de acceso a otro lugar igual pero diferente a donde estábamos. Es decir esa Hermandad Tenebrosa y la Orden del Fénix son iguales, porque ambas fueron creadas con un propósito: defender una causa. Y son diferentes porque una defiende los intereses de Voldemort y la otra defiende los intereses del mundo mágico.

-Y desde cuando tu sabes convocar un portal paralelo y hacer un hechizo reestabilizador?...pregunto Ron maravillado ante los poderes de su hermana.

-Bueno Ron...en Egipto se aprenden muchas cosas...dijo Ginny picaramente.

-Y que otros secretos tienes escondidos hermanita...pregunto Ron mientras la abrazaba.

-No muchos te lo aseguro...pero hay uno...que no sabes cuanto me gustaría...poder tener la facultad de convocar...dijo Ginny con tono triste.

Ron miro a su hermana con ternura, y con el dorso de su mano le limpio suavemente unas pequeñas lagrimas que habían brotado de sus ojos castaños. Sabia muy bien a que se refería ella.

-Ginny...yo se lo que sientes, ante la actitud de Harry hoy...pero debes entenderlo...ha sufrido mucho, como dijo Tonks...pero yo estoy seguro que cuando se aclare y decida nuevamente abrir su alma al amor...tu serás la escogida...yo se que él te ama...lo pude ver en su mirada.

Harry Potter comenzó a bajar unas escaleras estrechas, que en espiral bordeaban una pared pedregosa. Iluminaba el camino con la tenue luz que salía de su varita mágica.
Llego a un pequeño descanso, desde allí se veía como se habrían varios túneles, sin embargo el ya sabia muy bien cual tomar.
Camino con paso seguro y rápido por uno ubicado a su derecha.

-Hera...Hera...soy yo Harry...Hera...gritaba Harry Potter mientras andaba aquel túnel.

Sus palabras provocaban un eco, que hizo que varios murciélagos y varias ratas salieran de sus escondites.

-Harry...Harry...por aquí...por aquí...se dejo oír la voz asustada de Hera.

Harry Potter corrió hasta donde había una pequeña reja, ubicada al final de una enorme roca de forma rectangular.
Harry Potter debió agacharse para poder mirar por la reja hacia el interior de la roca.
Allí estaba Hera encerrada.

-Tranquila...vine a sacarte...dijo Harry Potter apuntando con su varita los barrotes de la reja, y un rayo azul impacto contra ellos.

Pero no ocurrió nada. Los barrotes permanecieron inalterables.

Harry Potter frunció el entrecejo ante aquello. Lo intento nuevamente pero fue en vano. Comenzó a desesperarse, porque él sabia que pronto vendrían los mortifagos.

-No importa Harry...vete...vete...dijo Hera mientras apartaba los dedos de Harry Potter de los barrotes, cuando él había tratado tontamente de aflojarlos manualmente.

-No Hera...no voy a dejarte aquí...tu estas aquí por mi culpa...dijo Harry Potter pensando en una forma de liberarla.

-Vete Harry...no vale la pena que te arriesgues así...vete...dijo Hera con angustia en su voz.

Murmullo de voces se escuchaban en la distancia. Harry Potter se levanto de un salto. Miro a su alrededor. Los mortifagos se estaban acercando.
Miro la varita que tenia en su mano y luego miro la roca rectangular. Sabia que si invocaba un hechizo poderoso la roca se destruiría, pero eso podía ser peligroso para Hera.
Pero se le ocurrió una idea.

-Hera...Hera toma mi varita...dijo Harry Potter agachándose de nuevo y extendiendo su mano por entre los barrotes...tómala para que puedas salir de aquí...mientras yo los distraigo.

-Pero Harry...y tu?... como...comenzó a decir Hera.

-Has lo que dijo Hera...dijo Harry Potter caminando hasta el inicio del túnel...no hay tiempo.

Harry Potter volvió a recorrer el túnel de regreso. Las voces eran cada vez más nítidas, pero un ruido muy potente le hizo comprender que Hera posiblemente había conseguido salir de su prisión.
Regreso de nuevo al lugar donde minutos antes había estado. Había algo de polvo en el ambiente y miles de pequeñas rocas, esparcidas en el piso. Hera había hecho un boquete en la enorme roca rectangular.

-Hera...Hera...estas bien?...pregunto Harry Potter tratando de agudizar su visión a través del polvo.

-Si...aquí estoy Harry...aquí...dijo Hera con dificultad, mientras salía por entre los escombros.

-Muy bien...entonces vamos...dijo Harry Potter mientras la abrazaba y la cubría con su gabán muggle, para desaparecer los dos juntos.

De regreso en su mansión suiza, Harry Potter llamo a su elfo domestico de confianza, quien presuroso entro en el amplio salón.

-Diga Harry Potter señor...dijo Miqueas haciendo una pequeña referencia.

-Gracias...dijo Harry Potter con una pequeña sonrisa.

El rostro cetrino del elfo domestico adquirió un ligero color carmesí y comenzó a mover sus orejas de murciélago suavemente.

-Harry Potter sabe que Miqueas lo aprecia mucho señor...dijo el elfo con vos entrecortada y con lagrimas en los ojos...Miqueas no pudo menos que ayudar a Harry Potter señor...Harry Potter ha sido tan bueno con Miqueas.

-Miqueas...la señorita Hera se va a quedar con nosotros...dijo Harry Potter mientras se quitaba el gabán muggle...así que prepara todo lo necesario para su estancia.

-No Harry...no quiero causar molestias...dijo Hera tímidamente.

-Debes quedarte Hera...Voldemort lo sabe todo...y corres peligro...dijo Harry Potter con tono frió...luego de unos días podrás irte con tu tío.

Harry Potter y Hera se miraron por un momento.
Hera bajo la mirada al darse cuenta que todo aquello no había sido más que la ayuda de un amigo.

Harry Potter abandono la sala sintiendo de nuevo una gran tristeza en su alma. No podía entender porque no podía corresponder a los sentimientos de Hera, alguien que lo amaba y se lo había demostrado, arriesgando muchas cosas.
Y sin embargo Ginny Weasley solo con su mirada, con su sonrisa, solo siendo ella, se había adueñado de su alma y de su corazón,
A tal punto, que no le importo la idea de matar, con tal de tenerla solo para él.

Llego hasta su lujosa biblioteca, y con esas ideas saturando su mente, comenzó a dar vueltas por la habitación.
Los recuerdos llegaban rápidamente uno tras otro...las palabras de Malfoy retumbaban en su cerebro. Los celos fueron adueñándose nuevamente de su razón.

"Seguro que en este momento esta entre sus brazos...en Grummauld Place...si seguro...Severus dijo que pronto se casarían", pensó Harry Potter con rabia y amargura.

"Pero yo te amo Ginny...yo te amo...te he esperado...te he soñado...por que?...por que?", continuo pensando Harry Potter, mientras las lagrimas mojaban su rostro y empañaban sus lentes.

Se quito los lentes y froto sus ojos, con el dorso de sus manos. No quería sentirse tan débil y vulnerable, porque él era Harry Potter.
De repente una furia lo domino y cerro sus ojos, aun llenos de lagrimas. Y los objetos que habían sobre el fino escritorio comenzaron a levitar y una extraña fuerza los hizo estrellarse uno a uno, contra los estantes llenos de libros que estaban protegidos por finas vitrinas de cristal, que al contacto con aquellos objetos estallaron en múltiples fragmentos.
El estrépito fue impresionante y se hacia más fuerte a medida que la furia en el alma de Harry Potter crecía.
Alarmados por aquellos fuertes ruidos, Miqueas y Hera acudieron rápidamente hasta la biblioteca.
Hera y Miqueas se miraron impotentes, al ver a Harry Potter parado en el medio de la habitación, rodeado de aquellos objetos que daban círculos completos alrededor de él y luego iban directo a los estantes y las paredes.

-Harry...Harry...que pasa?...que te pasa?...grito Hera mientras trataba en vano de acercarse a Harry Potter.

-Mi señor Harry Potter ha enloquecido...dijo Miqueas estrujándose las manos...ha enloquecido.

Con un movimiento de sus manos Hera logro que los objetos dejaran su danza destructiva, quedando suspendidos en el aire por unos segundo para luego caer y estrellarse contra el suelo.

Harry Potter se dejo caer, y sus rodillas con un golpe seco chocaron contra el duro suelo de mármol.

Hera se acerco con precaución hasta Harry Potter, y se arrodillo frente a él.
Con timidez tomo aquel abatido rostro masculino entre sus suaves manos femeninas.

-Harry...amor mío... no sabes cuanto daría...por evitar en tu corazón este sufrimiento...dijo Hera con voz suave y tierna... aquí estoy Harry y siempre estaré...para ti.

Harry Potter abrió sus ojos y dejo descansar su frente sobre el hombro de aquella mujer que lo rodeo con sus brazos, y le recordó cuanto podía llegar a ser amado.

-Gracias Hera...por estar aquí...dijo Harry Potter en un susurro...por estar aquí.

Luego de varios minutos en silencio, Harry Potter trato de separarse de Hera, pero ella no se lo permitió.

-No Harry...necesitas de alguien que te ayude en estos momentos difíciles...dijo Hera sin dejar de acariciar sus cabellos azabache...y yo quiero ser ese alguien.

Harry Potter la miro sintiendo nuevamente tristeza e impotencia por no poder corresponder a ese amor.

-Necesitas un amiga...dijo Hera dándole un beso en la frente...no me niegues también eso.