Weeeee, 2º capi! :3 Espero que lo lean y que les guste! ^^
Inazuma Eleven no me pertenece, si no a Level5. En cambio, Ylea y demás personajes ajenos a la serie en la realidad sí lo hacen, tanto como el nombre de algunas técnicas
Eso es todo, ¡lean y diviértanse!
Estaban casi al final del entrenamiento, y los Raimon Eleven apenas podían sostenerse en pie. Kurama, Kirino y Kariya entrenaban junto a Sangoku, mientras que los demás practicaban los pases o regates. Aoi, Akane y Midori les animaban, preparando toallas y botellas de agua para cuando acabase la práctica.
Minamisawa (Para mí, él siempre seguirá en el equipo x3), en cambio, intentaba mejorar su Sonic Shoot, pero todos los esfuerzos parecían no acompañarle. El balón siempre acababa desviado, o, con suerte, entraba en la portería pero no acababa de conseguir el efecto deseado. En su undécimo intento, vio como el balón salía de nuevo despedido hasta detrás de las gradas. Con cierta desgana, se encaminó para recuperar el esférico.
-¿Buscas esto? -Dijo una voz, mientras él subía las escaleras.
Una chica, de pelo ondulado casi rizado y castaño, con unos agraciados ojos color almendra tenía en sus manos el balón extraviado, con una sonrisa.
-Hai... -Respondió Minamisawa, sonriendo a su vez y tomando el balón. Se pasó una mano por su cabello violeta. -Minamisawa Atsushi...
-Ylea Hiroshi. -Se presentó. -¿Eres del Raimon Eleven?
-Así es... -Empezó a bajar las escaleras, pero la joven le siguió despacio. Se giró a mirarla de nuevo y pudo apreciar que aquel rostro no le sonaba en absoluto. -¿Eres de la Escuela Raimon?
Ylea paró de repente y sonrió torpemente antes de contestar:
-No... Vengo de la Escuela Riverside... a unos cinco kilómetros de aquí.
-Ah, ya recuerdo. Aquella que está dentro del bosque ¿cierto?
Ella asintió.
-¿Para qué has venido? -Preguntó Minamisawa, pisando de nuevo el campo.
-Quería ver esto... bueno, quería conoceros. He visto todos vuestros partidos, y sois impresionantes.
Él sonrió levemente; le había gustado aquel cumplido.
-Gracias. No queda mucho de práctica, pero puedes quedarte si quieres... "No entiendo para qué ha recorrido tantos kilómetros... sólo para venir a conocernos" -Pensó.
Ylea se despidió de él y se acercó a las managers del equipo. Akane, al verla, bajó su cámara y avisó a Midori y a Aoi de que alguien se acercaba. Cuando Ylea quedó en frente de ellas, enmudeció de repente, antes de inclinarse hacia adelante y presentarse:
-Y...Ylea Hiroshi... ¡Encantada de conoceros!
Aoi la miró, sorprendida, pero pronto esbozó una sonrisa.
-Bienvenida, Ylea-san... ¿Eres conocida de Minamisawa?
-Etto... no. -La joven tenía una gotita anime en la cabeza. -Acabo de venir de mi escuela, la Riverside... siempre he visto los partidos del Raimon desde que empezó el Holy Road y quise venir a conocer... a todos. -Rió débilmente, un tanto ruborizada.
Midori cogió de los hombros a Aoi y Akane.
-Puedes quedarte si quieres. -Luego, cada una hizo las presentaciones y en seguida comenzaron a hablar y a llevarse bien. Ylea se ofreció a ayudar a repartir las toallas para cuando volvieran los chicos y encargarse del agua mientras ellas resolvían algunas lesiones o demás.
-¡Chicos! -Llamó Akane. -Ella es Ylea Hiroshi. Nos ayudará hoy, visto que vino desde lejos para conocernos.
Todos la saludaron, sonriendo y con amabilidad, a excepción de Tsurugi, obviamente.
Ylea se apresuró a cumplir su cometido, para poder hablar tranquilamente con todos los jugadores.
-¿Llevas mucho tiempo en el orfanato, Ylea-san? -Preguntó un chico de cabello azulado y ojos castaños.
-Toda mi vida, Kariya-sempai. -Respondió ella, con una sonrisa y dándole una botella. -Es mi casa, desde siempre, y siempre lo será. No conozco otro lugar, pues no sé dónde está mi familia. Ni siquiera me acuerdo de mis padres.
A todos los presentes, incluso en entrenador Endou, a Haruna y a Kidou, les resultaba increíble que hablara con tanta natural de un pasado tan triste y tan poco común. Sin embargo, uno de los jugadores sí se percató de su pesadumbre, el primero que había hablado con ella por primera vez. La miraba, observando cómo a veces, arrastraba las palabras como si les costara hablar de ello...
-"Normal que le cueste recordar todo aquello..." -Pensó Minamisawa. -Ylea... ¿Has jugado alguna vez fútbol? -Preguntó cuando terminó sus reflexiones internas.
Ylea negó con la cabeza.
-Pero me encanta ver los partidos del Holy Road. Mi escuela no tiene un equipo de fútbol... por lo que no puedo practicar. -Sonrió. -Aunque está bien así...
-Muy bien, chicos. -Dijo el entrenador Endou de repente, yendo hacia ellos y con los brazos en jarras. -Han hecho un buen trabajo, pueden irse. Les espero en la práctica de mañana. -Luego, se volteó hasta Ylea. -Puedes venir tú también si quieres.
La joven no pudo reprimir sonrojarse un poco.
-¿En serio..? -Sus ojos almendrados brillaban intensamente, esbozando sin querer una amplia sonrisa.
Endou rió una vez.
-Claro que sí, Ylea-san. -Intervino Shindou, con el cual había trabado una buena amistad desde las primeras palabras. -Creo que Aoi, Midori y Akane te consideran una buena ayuda.
-Y amiga. -Remató ésta última, con una sonrisa y mirando tiernamente a Shindou.
Ylea no pudo reprimir una risa tímida.
-¡Gracias! Prometo estar mañana por la tarde aquí mismo.
Los chicos y chicas se encaminaban ya hacia sus casas. Ylea se separó del resto, andando felizmente con las manos en los bolsillos. ¡Había conocido a los chicos del Raimon Eleven! Estaba exultante de alegría y no se percató de que se había dejado la mochila que traía en el banquillo del campo del equipo hasta que llegó a la estación de tren en la que había venido.
-Me olvidé la mochila... -Ylea se golpeó levemente la frente. Luego, mira al cielo, que casi estaba oscuro y cubierto de estrellas. -Supongo que mañana podré pasar a recogerla y...
-¿Buscas esto?
Una voz le resultó familiar. Se volteó a ver quién era y sonrió aliviada al ver que era Minamisawa, que le tendía su mochila.
-¡Gracias! Perdona, pero se me olvidó...
-Lo sé, por eso te la traje.
Ylea se sonrojó y luego musitó:
-Perdona por haberte hecho perder tiempo en venir a devolvérmela. -Ambos oyeron el ruido del tren que se aproximaba.
-No pasa nada... para eso están los amigos... ¿cierto?
Ella asintió, cohibida y con una gran sonrisa. El tren por fin llegó a su altura y paró, abriendo sus puertas. Pero sin embargo, Ylea no subió al tren.
-Me alegro de haberos conocido a todos. -Se echó la mochila al hombro, mirando a Minamisawa directamente a los ojos.
Él no contestó, pero se limitó a bajar levemente al cabeza, sonriendo de una manera casi imperceptible. El tren empezó a andar muy despacio. La joven, saltó dentro del tren en el último momento y antes de que se cerraran gritó:
-¡Nos vemos mañana!
¡Segundo capítulo terminado! ¿Les gustó? Pongan su excelentísima crítica (XD) junto a sus reviews... ¡No olviden leer el tercer capítulo!
