Inuyasha no me pertenece, es de Rumiko Takahashi... La historia en cambio si ¡Disfruten!
Durante la mañana, cuando veía a Sango y a Miroku les preguntaba algunas cosas sobre ayer, no recordaban nada. Aún así esas astillas no han aparecido por arte de magia en mi brazo, sé que no me confundo, algo raro ocurre…
-¡Kagome! ¿Estás con nosotras o en las nubes?
Miré a mi amiga Sango, y sonreí a modo de disculpa, mientras a la vez escuchaba la risa de Rin inundar el ambiente, realmente Rin siempre fue la más divertida de todas.
-Por cierto chicas, ¿habéis visto al nuevo?- nos preguntó Rin-
-¿Nuevo?-dije, aunque algo me decía que era el chico de esta mañana-
-Sí, está en economías-dijo con una sonrisa- y además es súper guapo.
-Rin siempre pareces la más inocente de todas nosotras, pero creo que eres la más lanzada.
-Lo sé Sango, y quieran que no eso les ayuda a vosotras.
-Yo ya tengo a Miroku.
No seguí la charla de ellas dos, estaba pensando en el chico nuevo, era un poco extraño que a últimos de enero llegase un alumno nuevo, muy extraño, se supone que no quedan plazas libres para esas fechas.
-Oh mirad, ahí está-dijo Rin señalando con la mirada a un chico que entraba en la cafetería, juraría que dejé de respirar, era el chico de esta mañana si, pero ahora que podía verlo con tranquilidad me di cuenta de que era más guapo de lo que pensaba, tenía unos hermosos ojos dorados, el cabello negro ni muy corto ni muy largo, por el cuello más o menos, se notaba que hacía gimnasia, porque la camiseta se le pegaba al pecho de una forma… perfecta.
-Dios mío…-susurré sin darme cuenta-
-Te gusta.
Miré a Rin, ni siquiera me lo había preguntado, esa chica era un peligro se notaba que la psicología era lo suyo.
-Rin, ¿a quién no le gustaría?
-A ti que tienes novio Sango.
Vi como Sango se hacía la tonta y soltaba una risita nerviosa, algo me decía que como Miroku se enteraba tendrían su pelea número diez de la semana.
-¿Vas a lanzarte?-le pregunté a Rin, quizás un poco preocupada, me gustaba ese chico, aunque si recordaba lo que me dijo esta mañana…-
-No, me gustan más maduros, a él le veo…inmaduro, no preguntes como lo sé, es un sexto sentido.
Me reí por la teoría de Rin, pero la verdad es que esa chica si tenía un sexto sentido, siempre acertaba cuando decía como era una persona.
-¿Y tú te vas a lanzar?-me preguntó Sango, me sonrojé de golpe, ¡¿Desde cuándo hacía yo eso? Nunca me suelo sonrojar por un chico que ni siquiera está delante mía, y menos por uno tan borde.
-No es mi tipo-les dije haciéndome la indiferente y bebiendo otro poco de coca cola-
Ambas me miraron con una ceja levantada, odio que me conozcan tan bien.
Recogí los apuntes arrugados y desordenados, que se iban a quedar peor en cuanto los metiera en la mochila, pero me da igual. Llevaba las últimas tres horas pensando de que me sonaba el chico nuevo, o más bien sus ojos, porque su cara…nunca la había visto.
-Me volveré loca del todo, primero sueños extraños y ahora chicos misteriosos.
Salí del aula y anduve por los pasillos, ¿Por qué siempre estaban desiertos? Bueno es normal que la gente quiera salir rápido del infierno al que llamamos universidad pero a veces me parece exagerado como salen de la clase, realmente solo la gente universitaria sabe cómo es todo esto realmente.
Y por si fuera poco había perdido mi carpeta nueva, que ya había personalizado con fotos, muchas fotos hermosas, con bonitos momentos, carpeta que ahora estaba perdida.
-Odio mi mala suerte-susurré girando una esquina a la vez que suspiraba, de pronto sentí que algo me tocaba el hombro, y…grite.
-No grites.-me ordenó una voz masculina, me giré rápidamente y vi al chico nuevo, algo dentro de mi comenzó a pegar saltos de alegría, espero que sea mi estomago quejándose de que aun no he comido nada.
-Tú… eres el chico de esta mañana.
-Sí, soy yo-me dijo mientras me tendía algo- se te cayó esta mañana.
Miré mi carpeta roja, por un momento pensé que me echaría a llorar de felicidad, tenía de nuevo mi querida carpeta, miré al chico que estaba con las manos metidas en los bolsillos, en un gesto de despreocupación, le sonreí.
-Muchísimas gracias, creí que la había perdido.
-Eh… de nada, creo…-me dijo dándose la vuelta y con la mano haciendo un gesto de despedida.
-Qué raro es…-susurré, pero realmente ese chico no parece tan malo, si no, no me habría devuelto mi carpeta, la metí en la mochila y seguí andando hasta salir de la universidad, esta noche me tocaba seguir estudiando, dentro de cinco días tenía un examen.
Llegue a casa en quince minutos, me dolían las piernas de tanto andar, solté la mochila en la entrada y me quité los zapatos de una patada, tenía unas ganas locas de darme un baño y después cenar cualquier cosa.
Pero antes decidí poner a cargar mi móvil y sacar los arrugados papeles de mi mochila.
Comencé a sacar cosas, y vi mi carpeta, sonreí tontamente, no le había preguntado su nombre al chico, y ahora me había quedado con la intriga.
Abrí la carpeta para ver mis queridas fotos, ahí estaban todas, yo con Sango vestidas para bailar salsa, Rin y yo, las tres juntas, yo sola en la graduación del instituto. Eran buenos recuerdos, pero cuando pase la siguiente pagina me quede impresionada, faltaba una foto, y había otra puesta en su lugar, otra que nos habíamos hecho Rin, Sango y yo hacía unas dos semanas, en la discoteca, pero si la foto que yo tenía puesta antes era una mía en el campo, donde estaba la foto, y peor aún ¿cómo había otra en su lugar?
-Un momento ¿cómo se me va a caer una carpeta que se supone que estaba en la mochila?
Me puse pálida de golpe, ¿cómo había conseguido mi carpeta ese chico?
Intentando mantener la calma me senté en el sofá y encendí la televisión, estaban las noticias de la noche.
-Se han encontrado dos cuerpos cerca de la universidad de Tokio más conocida como la Todai, ambos cuerpos están irreconocibles según la policía, al parecer el crimen se ha producido de una forma extraña, pues las marcas que presentan los cuerpos son como zarpazos.
Un momento, ¿zarpazos?, Dios y al lado de mi universidad esto era una broma, una de muy mal gusto.
-Tranquila Kagome seguro que no tiene nada que ver con el sótano, seguro…
¿A quién pretendía engañar?, respiré profundamente dos o tres veces e intenté calmarme, no lo conseguía, algo estaba matando gente, y mi sexto sentido –si aquel que solemos tener las mujeres- me decía que yo tenía la culpa, bueno la culpa no, pero algo que ver seguro.
-Tengo que llamar a Sango…
No pude girarme a coger el teléfono, sentí como algo golpeaba mi cabeza con fuerza, esa sensación me era muy familiar, caí al suelo sintiendo la sangre caliente en mi pelo, rozando mi cuello, después todo se volvió negro.
Intenté abrir los ojos, no podía, sentía los parpados muy pesados, entonces un sonido llego a mis oídos, era una voz, masculina por lo que pude deducir, y no la oía demasiado lejana, de pronto otra voz más interrumpió a la otra, esta vez era la de una mujer, pude localizar unas tres voces cerca de mí, pero seguía sin poder abrir los ojos, el miedo me inundó completamente, ¿dónde estaba?, ¿porqué no podía moverme?, me dolía todo, en un último intento por moverme sentí que caía de algún sitio, lo había conseguido, me había movido, pero caí al suelo –o eso me pareció-, escuche unas exclamaciones y sentí unos brazos recogerme del suelo, con mucho esfuerzo levanté la mano y la estiré lo suficiente para llegar a donde se suponía que estaba la cabeza del extraño, y agarré unos cabellos. Oí como soltaba una maldición y me dejaba de nuevo en algún sitio, le tiré del pelo, el gruñó y me dio un manotazo, de pronto pude volver a ver, pero no había nadie, y yo estaba en mi cuarto.
-¿Un sueño?-me dije, aunque sabía que había sido demasiado real para ser un sueño, además la ventana de mi cuarto estaba abierta, pero, ¿quién demonios podía salir por la ventana de un quinto piso?, me asomé para ver si había algo extraño, pero estaba todo tranquilo, entonces noté algo que me hacia cosquillas en la mano, bajé la mirada, y levanté la mano al no ver nada, un cabello plateado se deslizo desde mi mano hasta el suelo…
-Kagome, es imposible que alguien haya estado en tu casa ayer, totalmente improbable-me dijo Sango, odiaba cuando usaba ese tono conmigo, se las daba de sabelotodo, y era algo que no soportaba.
-Sango te repito que alguien entro en mi casa, y no solo una persona, había como mínimo tres, además ¡me hicieron una herida!
-¿Ah sí? ¿Y dónde está la herida?
Guardé silencio, la verdad es que recordaba la sangre caliente caer por mi cabeza hasta mi cuello, pero cuando me dio por tocarme la cabeza no tenía ninguna herida, pero mi pelo olía sospechosamente fuerte, la verdad es que yo no sé como huele la sangre, pero además estaba pegajoso y mojado, eso me dio a entender que no había sido una alucinación, y que no me estaba volviendo loca.
-Kagome hay veces que nos imaginamos cosas que no existen por diferentes factores que influyen en nuestra vida como son el estrés, el…
-No me he imaginado nada-le dije en un tono cortante a Rin-
-Bueno supongamos que no ha sido un producto de tu imaginación, ¿quién demonios querría entrar en tu casa? Tú no eres ni rica, ni tienes cosas muy caras y tampoco creo que sea para violarte, no es que no seas linda, pero Kagome tienes muy mal carácter nadie se atrevería a tocarte.
Miré a Sango con mala cara, bueno su teoría de que nadie me violaría tenía su punto bueno, vale podría ser que no fuese la más deseada de la universidad, pero no soy tan fea.
-Bueno cariño la próxima vez que te intenten secuestras nos avisas ¿sí?-me dijo Rin sonriendo, yo simplemente hice una mueca y les saqué la lengua-
-Me voy a la biblioteca-les informé, quería saber algo sobre el asesinato del que hablaron ayer en la televisión, y seguramente en el periódico vendría algo.
Me despedí de las dos y salí de la cafetería, en mi cabeza seguía preguntándome quién demonios había entrado ayer en mi casa, y por qué; yo no era nadie importante en el mundo, no era hija de nadie sonado, y el templo de los Higurashi tampoco era demasiado importante, aparte de que no teníamos dinero.
Así que el secuestro estaba descartado, nadie secuestraría a una chica que tenía que trabajar los fines de semana en un bar y que no ganaba casi dinero.
Sacudí la cabeza, ya tendría tiempo de meditar, ahora solo quería saber sobre el asesinato de la tele, entré en la biblioteca, estaba atestada de gente, así que busque el primer sitio que encontré y me senté.
-¿Sabes que hay que preguntar si está ocupado?
Miré hacia mi derecha y le vi, al chico de ayer, el moreno, el nuevo, el chico del cual no conocía ni el nombre.
-¿Está ocupado?-le pregunté con sorna-
-No-me dijo mientras volvía a mirar su libro de economía- solo intentaba darte lecciones de educación.
-Pues a mí no me parece muy educado robar fotos a gente que no conoces-le ataqué recordando la foto desaparecida de mi carpeta- ¿dónde conseguiste la otra foto?
-No sé de qué me hablas chica, ni siquiera abrí la carpeta.-me dijo con tranquilidad-
-No dije que estuviera en la carpeta, así que esa frase te delata, devuélveme mi foto ladrón.
Él me miró con sorna, y levantó una oscura ceja.
-Vamos a ver para que piensas que yo querría una foto tuya.
-No lo sé dímelo tu pervertido.
-Deja de pensar cosas raras, yo no tengo ninguna foto tuya niña, para que quería una foto de alguien que no sé ni cómo se llama.
Parpadee varias veces, era cierto no sabíamos ni los nombres de cada uno.
-Kagome Higurashi-le dije con una sonrisa-
-Inuyasha Taisho-me dijo y volvió a fijar su vista en el libro-
Me fijé en su chaqueta negra y me quedé helada, sobre ella había un cabello de color plateado, idéntico al que anoche encontré entre mis manos.
Estaba decidido, ese chico tenía algo que ver con las cosas que me estaban pasando últimamente y pensaba averiguarlo costase lo que costase, porque presentía que tanto los asesinatos, como el sótano y mi problemilla de ayer, tenían relación con la extraña aparición de el chico nuevo.
Hola!
Muchas gracias por tu comentario AlexaIvashkov ^^ Y al resto que hayan leido y no posteado les odio ¬¬ no subi antes la continuacion porque me deprimi, pero aqui esta espero que les haya gustado y esta vez si posteen ^^.
Saludos
Amnii
