Cap 27
DECISIÓN IMPORTANTE.
Varios días pasaron, Hera había
regresado con su familia y Harry Potter la había acompañado
hasta Grecia, donde una vez más él había
visitado a su amigo Baco Termopolis.
Pero su estancia fue quizás
la más corta en casa de su amigo. Aún los recientes
acontecimientos lejos de aclarar su atormentada alma, lo habían
sumido en un profundo abismo de desasosiego e incertidumbre.
Se
acercaba el día de Halloween. Harry Potter había vuelto
a su oficio de empresario muggle, para tratar de apartarse un poco de
esos sentimientos que lo embargaban y que aun no había podido
poner en orden.
Porque él había decidido refugiarse
en su sangre muggle, para escapar de su sangre mágica. Pero el
volver a ver a sus amigos, había trastocado los planes que ya
había trazado para su vida.
Sus empleados ya habían
decorado todo el lujoso edificio con motivos para la celebración
que se acercaba.
Y Harry Potter había tratado de disfrutar
tanto como ellos en toda la algarabía que se había
suscitado.
-Señor Potter la fiesta será en el salón principal...dijo la Sra. Graff al acomodarse sus gafas, mientras leía su agenda diaria de cuero...ya esta contratado el grupo musical y esta listo el banquete.
-Esta bien...dijo Harry Potter mientras miraba por el ventanal de su oficina...y Marks ya tiene listo lo del contrato con la inmobiliaria?
-Si señor Potter...dijo la Sra. Graff pasando las hojas de su agenda... él me informo que de hoy a mañana usted tendrá en su escritorio el documento para que lo firme.
-Bien...dijo Harry Potter sin ganas de continuar la conversación.
-Señor Potter...disculpe mi curiosidad...pero este año podremos contar con su presencia en la fiesta?...dijo la Sra. Graff con timidez.
-Tal vez Sra. Graff...tal vez...sin embargo no prometo nada...dijo Harry Potter sin dejar de mirar por la ventana.
La Sra. Graff entendió que su jefe quería estar a solas, por lo que excusándose se retiro de la oficina.
Al escuchar el sonido de la puerta al ser cerrada, Harry Potter se volvió y con un movimiento de su capa desapareció.
Miqueas el elfo domestico asomo su feo
y cetrino rostro por detrás de la puerta de la amplia cocina
de la mansión, al escuchar los pasos de su señor.
Lo
vio entrar en el salón principal. Y no pudo dejar de sentir
pena por aquel joven mago.
Porque Miqueas al igual que muchos
habían pensado que Harry Potter volvería a ser feliz,
al darse cuenta que su gente no lo había olvidado, que por el
contrario lo habían buscado, lo habían extrañado.
Y que el volver a encontrarse con sus amigos, produciría
en él, el cambio necesario para aceptar de nuevo su verdadera
condición, su verdadera vida.
Sin embargo todo aquello solo
había hecho que Harry Potter se sumiera más en si mismo
y en su soledad.
Miqueas toco la puerta débilmente, y entro con timidez.
-Harry Potter desea algo de Miqueas, señor?...dijo el elfo con una inclinación de cabeza.
-No, Miqueas gracias...no te molestes...dijo Harry Potter abriendo un armario y sacando una caja de allí...puedes retirarte...deseo estar solo.
-Si señor, como Harry Potter quiera señor.
Harry Potter abrió la caja
y en ella había una pluma dorada que brillaba de una forma
impresionante que lastimaba los ojos.
Harry
Potter suspiro. El había presenciado esa misma luz
otras veces, y nunca le había prestado la atención
necesaria, pero aquella tarde decidió darle el uso adecuado a
aquella pluma.
Tomo la pluma en su mano y para su sorpresa, vio
como comenzaba a vibrar y un rayo dorado proyecto una puerta en la
pared.
Y con alegría vio aparecer por esa puerta a su amigo
Ronald Weasley.
-Hola Harry, hasta que por fin te dignaste a responder a mi llamado...dijo Ron con una sonrisa en su pecoso rostro.
-Hola Ron...bienvenido a mi casa...dijo Harry Potter mientras se estrechaban las manos con entusiasmo.
Ron no pudo
disimular su asombro ante la majestuosidad y lujo de aquella casa.
Harry Potter le mostró cada rincón. Y una vez
finalizado el recorrido volvieron al salón principal.
-Te felicito Harry...es una casa muy hermosa...llena de tantas cosas fabulosas...dijo Ron mientras acariciaba el sillón donde se había sentado.
-Bueno es parte de la herencia de Sirius...dijo Harry Potter mientras se acercaba a la chimenea blanca.
-Si que eran ricos esos Black...dio Ron sin evitar sorprenderse...mi casa es pequeña...pero muy acogedora...Hermione tiene buen gusto para decorar.
"Si, lo se", pensó Harry Potter al recordar la vez que había visitado a Ginny mientras dormía en una habitación en la casa de Ron.
-Y dime Harry, que paso?...por qué volviste a alejarte de nosotros?...dijo Ron con tono preocupado.
-Tengo muchas cosas que hacer Ron...dijo Harry Potter evitando mirarlo...tengo una empresa muggle...y bueno eso me quita mucho tiempo.
-Puedo entender que tengas otros intereses...dijo Ron algo molesto...pero no es gusto ni para ti, ni para nosotros el que te distancies de esa manera...al menos puedes visitar o enviar una lechuza.
-Discúlpame Ron...dijo Harry Potter levantando su mirada hacia su amigo… pero esto no es fácil para mi...no es fácil borrar ciertas cosas vividas y hacer como si nada hubiese pasado.
-Quiero ayudarte y entenderte Harry...dijo Ron mientras se levantaba de su asiento...pero si tu no te dejas ayudar...te será más difícil olvidar esos malos momentos.
-Gracias Ron...dijo Harry Potter apretado con fuerza la mano que Ron había colocado en su hombro...tratare de abrirte de nuevo mi vida.
-Bueno Harry no quiero molestarte más...dijo Ron mientras se acercaba a la chimenea...mi casa es tu casa y siempre estaremos esperando por ti...Hermione estará feliz de que el padrino de nuestro hijo se digne a visitarnos.
-Pero Ron, que dices?...dijo Harry Potter con asombro...yo... el padrino de tu hijo...pero...
-Y que más esperabas...dijo Ron sonriéndole...quien más sino tu.
Ron lanzo un puñado de polvos flu, que había
en un recipiente de bronce sobre la repisa de la chimenea y tras un
gesto de despedida, Ron atravesó las llamas verdes.
Harry
Potter vio como su amigo se perdía por entre la chimenea y no
pudo evitar sonreír, ante aquella noticia que no era más
que la confirmación de una verdadera amistad.
Ron llego a través de aquellas llamas verdes a la sala de su casa. Allí sentadas en el sofá estaban Hermione y Ginny.
-Que tal amor?...dijo Hermione mientras Ron le daba un pequeño beso en los labios...y por qué tienes esa cara?.
-Vengo de hablar con Harry...dijo Ron con un dejo de tristeza en su voz, mientras se sentaba al lado de Hermione.
Ginny no pudo evitar que el libro que tenia en sus manos se le resbalara y cayera pesadamente en el suelo alfombrado. Se sonrojo mientras lo recogía al percatarse que su hermano y su cuñada la miraban.
-Y eso?...dijo Hermione algo molesta...por qué no me dijiste que ibas a visitar a Harry, para yo haberte acompañado?
-Fue de improviso...dijo Ron con tristeza...lo visite en su casa muggle...pero no es el Harry Potter que recordamos...no...es un ser completamente diferente.
-Eso es comprensible...dijo Hermione tomando la mano de su esposo...recuerda que ha pasado por muchas cosas difíciles.
-Si lo se, pero esta tan solo...tan triste...dijo Ron suspirando... tiene una empresa muggle...quizás sea para evadir su realidad...tal vez sea para tratar de olvidarse de nosotros.
-Ron se que es doloroso ver a Harry así...pero debemos ayudarlo...dijo Hermione con entusiasmo...no le dijiste que va a ser el padrino de nuestro hijo.
-Si claro que si...dijo Ron un poco más alegre...y la noticia le agrado...también lo invite a visitarnos...tal vez así se anime a regresar con nosotros.
-Si debemos hacer que descubra motivos para regresar con nosotros...dijo Hermione alegre... debemos darle motivos para que no dude que lo queremos.
Ron abrazo a Hermione y le dio un
beso.
Ginny había permanecido callada. Pero había
analizado cada palabra escuchada.
Y había descubierto en
las ultimas palabras de Hermione, un camino para llegar a Harry
Potter.
Dos día después de que Ron había
visitado a Harry Potter, Ginny ya había tomado una decisión,
y la pondría en practica ese día, mientras su hermano y
su cuñada se iban a la fiesta del ministerio, a donde ella
había decidido no acudir.
Porque aquel día era la
celebración de Halloween.
Se vistió elegantemente,
con una hermosa túnica color malva y se perfumo. Los nervios
la dominaban por momentos, haciéndola dudar, ante su decisión,
pasando por su mente la idea del arrepentimiento, pero necesitaba
hablar con Harry Potter, necesitaba verlo...quería verlo.
Bajo
hasta la sala de la casa de su hermano, se coloco la capa de viaje y
con un delicado movimiento de esta desapareció.
Apareció
frente a una mansión solariega, una pequeña reja
precedía un hermoso jardín y desde allí se podía
ver una puerta blanca con adornos dorados.
Ginny Weasley sentía
que su corazón latía rápidamente, temía
que si daba un paso, quizás sus piernas no responderían.
Sin embargo se arriesgo y con paso lento y decidido llego hasta la
puerta atravesando el amplio jardín.
Levanto su mano para
tocar la puerta, pero no fue necesario
