Cap 28
UN MOTIVO.
Miqueas el elfo domestico, abrió la puerta lentamente.
-Adelante Ginny Weasley... dijo el elfo con una reverencia... mi señor Harry Potter esta en su alcoba. Siga por las escaleras.
Ginny
comenzó a caminar por aquel pasillo finamente decorado. Al
final se podía ver una hermosa escalera de dos niveles, que en
abanico se dividía en dos. Comenzó a subirlas. Al pisar
cada escalón, sentía como su corazón latía
más fuerte y más rápido.
A través de
la penumbra, vio un rayo de luz que se colaba por la rendija que
había dejado una puerta entreabierta. Seguro que allí
estaba él.
Ginny llego hasta la puerta y la abrió
un poco más, solo lo necesario como para poder colarse por
allí.
En efecto, en un sillón estilo renacentista,
estaba sentado Harry Potter, al lado de una chimenea, donde ardía
un fuego, muy parecido al que ella sentía dentro de su corazón
y de su alma, al ver nuevamente a ese ser que ella tanto amaba, que
ahora era todo un hombre.
-Te estaba esperando...dijo Harry Potter con un dejo de tristeza en su voz.
Desde hacia dos días, el sabia que Ginny vendría hasta el. Y aunque sabia que era un signo de debilidad, decidió no impedírselo. Porque quería verla una vez más.
Ginny no
lograba hablar. Eran tantas emociones las que la agobiaban, que no
sabia como dominarlas.
Harry Potter seguía allí,
mirando hacia el fuego, sin dignarse a mirar a Ginny, no por
arrogancia, sino por timidez. Sabia que al verse reflejado en
aquellos hermosos ojos castaños, aunque fuera por unos
segundos, no seria capaz de resistirse...
Ella se fue
acercando poco a poco hasta él. Su cuerpo temblaba por la
emoción a cada paso que daba.
Y él, no pudo dejar de
estremecerse al saberla tan cerca.
-Harry...dijo Ginny en un susurro, a solo unos centímetros de él.
Harry Potter se levanto del sillón, y retándose a si mismo, se voltio hacia ella y se le acerco.
Harry Potter la tomo por
la cintura de una forma lenta y suave y la atrajo hacia el.
La
abrazo con todas sus fuerzas.
Ella rodeo su cuello con sus brazos,
sintió que sus fuerzas la abandonaban.
De repente, él
la soltó con brusquedad y se alejo, caminando hasta la
chimenea.
Así como las llamas consumían poco a poco
la madera, así sentía Harry Potter que los celos y el
deseo devoraban su corazón.
-Que haces aquí?... dijo Harry Potter con un dejo de rabia en su voz... acaso vienes a traerme algún recado de Malfoy...porque si es así...
-No Harry, no estoy aquí por eso... dijo Ginny sorprendida.
Se sentía confusa ante el repentino cambio de actitud de Harry. Y no entendía porque Draco salía en la conversación.
-Harry, estoy aquí, porque tenemos que hablar... dijo Ginny con suavidad... debes regresar... no puedes seguir apartado de tu mundo... de tu realidad.
-Esta es mi realidad... dijo Harry Potter señalando todo lo que había a su alrededor.
-No Harry, tu no perteneces aquí... dijo Ginny molesta... no te engañes... tu sabes que todo esto no es más que una forma de evasión... aquí no esta tu corazón.
-Y donde crees que esta mi corazón?... dijo Harry Potter con furia mirando fijamente a Ginny... tu que lo despreciaste... tu que lo heriste...
Ginny no entendía las palabras de Harry Potter. Trato de acercarse a él. Pero una fuerza extraña se lo impedía.
-Vete, vete y no regreses... dijo Harry Potter con tono frío... te quiero lejos de mi vida...
"Te quiero lejos para poder... para poder olvidarte", pensó Harry Potter mientras veía como Ginny se mantenía desafiante, pero desconcertada, ante su actitud.
El le dio la espalda y fijo sus ojos nuevamente en
las llamas que ardían en la chimenea.
No podía
apartar de su mente el momento en que ella había arriesgado su
vida para salvar a Malfoy. Los celos le nublaban la razón.
Ginny
se sintió derrotada, trato de entender, pensó que entre
ella y Harry Potter quizás, había un gran abismo, miro
la puerta por la que había entrado, camino hasta ella.
Pero
no quería irse, no podía. Harry Potter la necesitaba,
aunque fuera como amiga, ella debía insistir, volvió su
mirada hacia él.
Pero quizás no era ese el momento. Tal vez en otro lugar y en otra hora se volverían a encontrar y podrían hablar.
"Adiós Harry, tal vez volvamos a vernos, y podamos terminar esta conversación", pensó Ginny mientras volvía su mirada hacia el pasillo, que a través de la puerta abierta de la habitación se lograba ver.
Él seguía ignorándola, aunque una voz interior le gritaba
"Vas a dejarla ir?... no seas estúpido... no puedes perderla otra vez... no... ¿porque te vas a dejar robar su corazón?... si sabes que es tuyo"
La
puerta se cerro, justo cuando Ginny ya estaba cerca de salir por
ella.
Aquello la desconcertó, y por unos segundos no supo
lo que le pasaba.
Su cuerpo se separo unos pocos centímetros
del piso alfombrado y una fuerza extraña la hizo
retroceder.
Pero su temor se desvaneció, al chocar
suavemente contra un cálido cuerpo y al sentir como Harry
Potter la rodeaba con sus brazos.
-No Ginny Weasley, estaba vez no voy a dejarte ir... dijo Harry Potter con voz ronca por el deseo mientras besaba con pasión la suave piel del cuello de Ginny... aunque tenga que matar a Malfoy... aunque él sea tu dueño... aunque tu no quieras... aunque tenga que obligarte... tu serás mía... solo mía.
Con el corazón palpitante de alegría Ginny se voltio con mucho cuidado y suavemente para que Harry Potter no dejara de abrazarla.
-Mírame Harry, te abro mi corazón, mi mente... dijo Ginny mientras tomaba entre sus manos el rostro de Harry Potter... busca allí... y veras la verdad... mi verdad.
Harry Potter se vio reflejado
otra vez en esos hermosos ojos castaños, con los que tanto
había soñado.
Y sin dudarlo se dejo dominar por su
cálido brillo y no pudo dejar de sonreír al descubrir,
que solo él había sido, seguía siendo, y siempre
seria el verdadero y único dueño de Ginny
Weasley.
Ginny cerro sus ojos al sentir, como aquellos labios
que tanto ella había añorado y deseado volver a sentir,
la besaban con infinito amor.
Luego esos labios fueron recorriendo
cada trozo de su piel, que las manos masculinas iban dejando al
descubierto.
Mientras ella suavemente acariciaba cada rincón
masculino, descubriendo así toda la pasión que
despertaba en aquel hombre llamado Harry Potter.
De repente
Harry Potter se detuvo.
Ambos jóvenes se miraron en
silencio.
Él contemplo su desnudez, su hermoso cuerpo que
entre sus brazos parecía de cristal. Y una duda surco su
mente.
-Que pasa Harry?... pregunto Ginny cuyas mejillas se habían tornado de un color carmesí, al ver como aquellos ojos masculinos recorrían cada centímetro de su cuerpo.
-Perdóname Ginny... dijo Harry Potter cerrando los ojos... perdóname... pero creo que no soy digno... no te merezco.
Harry Potter comenzó a aflojar sus brazos que hasta ese momento había mantenido alrededor de la cintura de Ginny, pero ella se aferró y no permitió que su cuerpo se separara de él.
-Te amo Harry, te amo, jamás he dejado de amarte... dijo Ginny mientras lo abrazaba con más fuerza... y yo se que tu también me amas...
-Es que no entiendes Ginny... dijo Harry Potter ahogado entre el deseo y la ansiedad... no comprendes... seria muy fácil tomarte... tomar lo que me ofreces hoy... pero yo no estoy seguro de que mañana pueda corresponderte... porque tu no eres de un momento... tu eres para siempre.
-Harry desde el día que te conocí, mi corazón ha sido tuyo... mi alma ha sido tuya... dijo Ginny mirándolo con ternura y pasión... he esperado este momento desde hace tantos años... y nunca me arrepentiré... de que hoy también mi cuerpo sea tuyo.
-Ginny mi destino ya esta marcado... dijo Harry Potter con la mirada vidriosa... no quiero que sigas sufriendo por mi causa.
-Harry Potter, yo soy parte de tu destino... dijo Ginny secándole las lagrimas con sus labios... y tu eres parte del mío... eso nadie lo ha cambiado... ni jamás podrá ser cambiado.
Los besos y las caricias continuaron, mientras afuera, los rayos del sol, se escondían entre las nubes, y mientras los cálidos colores de un atardecer que se desvanecía, se convertían en los fríos matices de una engalanada noche, donde los tímidos rayos de la luna comenzaba a colarse por entre los cristales de una ventana, siendo testigos de la consumación de un gran amor.
En esa lujosa y espaciosa habitación, de la solariega mansión, aquellos dos cuerpos, despojados de todo pudor, se unían en un vertiginoso ímpetu, sobre sabanas aterciopeladas.
Poco a poco, la pasión los condujo a un mar de placer, donde ambos se hundieron, perdiendo la noción del tiempo, del lugar y de ellos mismos.
Harry aun jadeando, sintió como Ginny lo
envolvía con sus brazos.
Él dejo descansar su
cabeza sobre aquella cálida piel.
Ginny acariciaba sus
cabellos, mientras Harry se dejaba adormecer por los latidos de ella,
increíblemente acoplados a los de él.
-Harry, nunca ha pasado un día, en que no halla soñado con este momento...dijo Ginny en un susurro, luego de un largo y profundo silencio solo roto por el roce de la piel.
-Yo también había deseado muchas veces un momento como este, aunque debo reconocer que la realidad, ha superado a la imaginación...dijo Harry besando suavemente sus labios.
-Eres al razón de mi vida Harry...dijo Ginny correspondiendo tiernamente a sus besos... cada día de mi vida es para amarte.
-Perdóname por dudar de tu amor...dijo Harry con timidez...por pensar que entre tu y Malfoy había algo.
-No te preocupes Harry...eso ya no importa...dijo Ginny abrazándolo con fuerza...lo importante es que ahora ya sabes cuanto importas para mi.
Harry no pudo evitar mirarla con deseo nuevamente.
Otra vez, el néctar
de la pasión embriago cada fibra y cada una de sus células,
y les hizo perder nuevamente la razón.
Varios minutos más
tarde Harry recibió a Ginny en un abrazo, cuando ella se dejo
vencer por el cansancio, sobre él.
El continuo acariciando
su espalda, mientras ambos recobraban el aliento y sus corazones
volvían a su ritmo normal.
Harry Potter cerro sus ojos.
No podía creer, que en tan solo unas pocas horas y unos
cuantos minutos, todo el dolor, la tristeza, la soledad y el odio que
su corazón había albergado por tantos años,
fueran borrados de un solo zarpazo, por la pureza del amor, que una
mujer acababa de entregarle.
Ahora estaba preparado. Preparado
para enfrentar de una vez por todas a su destino.
Porque había
conseguido un motivo...el motivo para luchar y para regresar.
