Los personajes no me pertenecen, la historia si.


Pasé el fin de semana trabajando, intentando no pensar en los sucesos del viernes.

Me dolía la cabeza de darle tantas vueltas.

Y que Inuyasha no me contestara al móvil no ayudaba.

Rin y Sango pensaban que me estaba volviendo paranoica.

¡Pero cómo no voy a volverme paranoica si tengo un asesino rondándome!

-Necesito un descanso.-susurré atendiendo a mi primera clase del día, no estaba de humor, encima Inuyasha me había estado evitando y además cuando le perseguía el muy capullo desaparecía al doblar la primera esquina.

Desgraciadamente se acerca el cumpleaños de mi hermano pequeño Sota, así que pasaré el fin de semana que viene en el templo "celebrándolo".

¡Maldición así no podría seguir investigando!

Me estoy planteando seriamente volver a bajar al sótano, aunque quizás no es una buena idea, no vaya a ser que terminen matándome, aunque hasta ahora he tenido mucha suerte, aún no han conseguido acabar conmigo.

El profesor terminó la clase y salí rápidamente con un objetivo en mente.

-¡Maldita sea! ¡No soy Sherlock Holmes es cuestión de tiempo que me encuentren y me maten! Pero no pienso permitirlo, ¡Encontrare respuestas!

Definitivamente yo tenía alma de investigadora.

Salí corriendo hacia la biblioteca Inuyasha estaría allí seguro y esta vez no huiría.

-¡Inuyasha dime dónde estabas el viernes por la noche!

Todo el mundo en la biblioteca me miraba, había irrumpido dentro gritando y exigiendo explicaciones, ¡parecía una novia celosa!

-Deja de gritar te mira todo el mundo-me dijo él tranquilamente recogiendo sus cosas-

-¡Me da igual que me mire todo el mundo! ¿Por qué la otra noche no me trajiste en coche a casa si según tu tenias que conducir? ¿Y por qué…?

No pude seguir pidiéndole explicaciones, me tapó la boca con su mano derecha y comenzó a andar tirando de mí, aún tapándome la boca.

La salida que hicimos parecía típica de una telenovela o de un programa del corazón, yo avergonzada y él haciéndose el macho autoritario.

Éramos el objetivo de todas las miradas.

Así que mi vergüenza ganó a mi enfado, por ello le mordí. Su reacción fue inmediata, me soltó pegando un grito. Mi dentista hacia maravillas con mi dentadura.

-¿Estás loca?, casi me arrancas el cacho.

-Exagerado. Y ahora dime que ocultas, ¿quién eres? ¿Para quién trabajas? Porque robas mis fotos…

Me volvió a tapar la boca y yo volví a morderle. Parecíamos unos críos.

-¡Auch!-se quejó- Estas muy mal de la cabeza, como una cabra.

-No estoy loca, ¡no lo estoy maldita sea!-le grité, después de todo estábamos solos en los jardines, nadie nos oiría.

-¡Deja de gritar niña!

-¡No soy ninguna niña!-le aticé con mi mochila en las costillas, juraría haber visto en su cara un gesto de dolor, aunque fue casi imperceptible.

-Hablaremos cuando te tranquilices, mientras ni me busques.

Y se fue.

Me dejó sola mirándole irse aturdida.

Dios quizás él si tenía razón y me estaba volviendo un poco loca.

Pero los sucesos del fin de semana eran demasiado para mí.

¡Cristo! ¡No es normal que intenten matarte!

Flash Back.

-Kagome puede meter las mesas vamos a cerrar.

-¡Sí!

Salí a la terraza y comencé a apilar las sillas tarareando la primera canción que se me vino a la cabeza.

-Estas ya están aho…

De pronto oí un disparo, me gire y no vi a nadie, ¿Me lo habría imaginado?

Seguí recogiendo pensando seriamente en medicarme.

Un segundo después una bala casi rozo mi nariz.

-¡Ah!

De la impresión me caí de espaldas, y durante unos segundos pude ver la silueta de un chico tirarse encima de algo, esa silueta me sonaba de algo.

Y claro que me sonaba, era la del agresor de la noche anterior.

Algo golpeó mi cabeza y perdí el conocimiento.

Fin Flash back.

-¿Por qué no me dices la verdad?-le susurré a la nada tocándome los labios inconscientemente, sin saber que alguien me estaba mirando recordando lo mismo que yo…


-Y que ¿Has conseguido algo con el morenazo?

-Inuyasha, no es tan complicado de aprender ¿no?-le dije a Rin ya cansada de que el fuese el tema de conversación, llevaba dos semanas sin hablar con él prácticamente, y la verdad me habían seguido ocurriendo cosas extrañas, aparte del nuevo asesinato que ocupaba las portadas de los periódicos-

-Claro, claro.

-¿Por qué hacen como si yo no estuviese?

Las tres miramos a Miroku y nos encogimos de hombros.

-Eres tú él que quiere estar aquí, nadie te obliga-le dijo Sango sonriendo-

-Entonces puedo...

-Tú te quedas aquí.

Sango se contradice muchísimo, se nota la poca confianza que deposita en Miroku, pero realmente él es un pervertido, uno de los peores.

-Por cierto Kagome ¿le has dicho o hecho algo a Inuyasha?-me sorprendí ante la pregunta de Miroku-

-No, ¿por qué?

-Por que lleva días murmurando cosas en contra tuya, esta de un humor de perros.

-Pues yo no le he hecho nada.

Inuyasha era un tonto, soy yo la que está totalmente perturbada no él, así que no tenía derecho a murmurar cosas en mi contra.

Me levanté de la mesa y les dije que ahora volvía tenía que meter los libros en la taquilla y coger otros.

Me encaminé hacia la salida de la cafetería y anduve a través de los pasillos repletos de gente, en menos de cinco minutos se fue todo el mundo.

¿Por qué siempre que yo estaba en los pasillos todo el mundo se iba?

¡Ni que tuviese la lepra!

Y entonces, mientras aún murmuraba cosas sobre lo maleducada que era la gente, sin saber por qué dirigí mi mirada a las taquillas, aunque esa no era mi fila me acerqué y vi una abierta.

Alargué la mano para tocar la puerta.

-¡Qué haces!

Me asusté ante el grito encolerizado que escuche tras de mí.

No me dio tiempo a girarme, esa persona me cogió de la muñeca y pegó mi cuerpo a las taquillas, los libros resbalaron de mis manos hasta caer al suelo.

-Inuyasha suéltame me haces daño.

Me removí varias veces intentando que me soltara pero sus dos manos estaban en mis muñecas y me miraba enfadado.

-¿Ahora registras las taquillas de los demás?

-No registro nada ¡y ni siquiera sabía que era tu taquilla!

-Mentirosa, llevas más de dos meses intentando averiguar cosas de mí, y me estoy cansando de jugar.

-Me haces daño…-le dije mientras sentía un dolor punzante en las muñecas-

-Si sigues intentando averiguar cosas de mí te romperé tu precioso cuello Kagome y sabes que soy capaz de hacerlo.

Me quedé callada mirándole con los ojos muy abiertos, un segundo después no estaba, no había nadie conmigo en el pasillo.

Me dejé resbalar en las taquillas hasta llegar al suelo.

Miré el techo y me pasé una mano por el pelo echándome el flequillo hacia atrás, entonces lo noté, me seguían doliendo las muñecas.

Lo que vi me dejó aterrorizada.

Cinco marcas de uñas se habían quedado grabadas en mi piel, y de dos de ellas corrían unos hilillos de sangre.

Las lágrimas surcaban mis mejillas, esto significaba que era Inuyasha.

Él solo él.

¿Quería acabar conmigo?


Es un capítulo cortito, pero si me pongo contenta al ver mas comentarios y tal subire mañana o pasado el siguiente.

Muchas gracias por los comentarios, visitas, favoritos, etc.

^^ besos!

Amnii