Cap 29

PASEO NOCTURNO

-Gracias...dijo Harry Potter mientras volvía a abrazar con fuerza a Ginny Weasley...gracias por el hermoso regalo de tu amor... gracias por este maravilloso momento... que me ha hecho reencontrarme.

-Oh Harry...dijo Ginny correspondiendo a su abrazo... sabes que te amo... sabes que lo que mas anhelo es que regreses con nosotros...a tu mundo.

-Bueno Ginny, ahora yo tengo dos mundos...dijo Harry Potter con tono suave... luego de que logre escapar de Voldemort... busque refugio en mi sangre muggle...y en ella descubrí motivos para vivir...y ahora pues creo que me será muy difícil desprenderme de esa vida.

-Pero Harry, tu eres un gran mago...dijo Ginny sentándose al lado de Harry, mientras cubría su desnudes con una sabana... eso no puedes cambiarlo...ni puedes ignorarlo.

-Eso lo se...lo se muy bien...quizás demasiado bien...dijo Harry Potter con un dejo de tristeza en su voz... pero tampoco puedo negar que entre los muggles encontré paz.

Ginny no lograba entender las palabras de Harry Potter. Permaneció en silencio, mientras lograba poner en orden sus ideas, para poder discutirlas con él.
Pero él tenia otros planes.

-Creo que la única forma en que logres entenderme... dijo Harry Potter mientras se levantaba de un salto de la cama...es que yo te muestre mi otra vida...ven Ginny...vamos... a que descubras el otro yo de Harry Potter.

Harry Potter espero al pie de la escalera de su mansión a que Ginny se terminara de vestir.

-Harry Potter quiere que Miqueas prepare algo especial para su regreso, señor...dijo el elfo con una sonrisa en sus labios.

-Si Miqueas, tienes mi consentimiento de hacer de esta noche la más especial para la señorita Ginny Weasley...dijo Harry Potter mientras colocaba su mano sobre el hombro del elfo domestico.

-Miqueas así lo dispondrá, Harry Potter señor... dijo Miqueas mientras con paso apresurado se perdía por el pasillo, rumbo a la cocina.

-Bien Harry aquí estoy...dijo Ginny dulcemente.

Harry Potter se sobresalto al verla a su lado. Se veía muy bonita y llevaba un perfume que embriago todos sus sentidos, por lo que no pudo evitar besarla.
Minutos más tarde, Harry Potter y Ginny descendían por unas escaleras hasta llegar a un sótano.
Harry Potter levanto su varita y con un movimiento de esta, varias velas dentro de cuatro lámparas circulares ubicadas en cada esquina se encendieron
Las paredes del lugar estaban forradas con un papel tapiz algo sucio. Habían algunos estantes de madera, llenos con objetos viejos cubiertos de polvo.
Y en el medio de la habitación Ginny observo un objeto largo y alto sin forma definida, cubierto con un paño negro de gamuza.

-Vamos a dar un paseo Ginny...dijo Harry Potter mientras se acercaba al objeto...quiero que conozcas mi otra vida...mi vida muggle... en estos momentos los muggles que trabajan para mi en la empresa que dirijo están en una fiesta por Halloween... quiero que me acompañes...quieres tu acompañarme?

-Claro Harry, deseo conocer todo lo que tu me quieras mostrar de tu vida...dijo Ginny acercándose con paso seguro a Harry Potter.

-Entonces es hora de irnos...dijo Harry Potter mientras le retiraba el paño negro de gamuza, dejando al descubierto una enorme y reluciente moto.

Ginny quedo asombrada al contemplar aquella moto, Harry Potter paso su mano por el asiento negro de cuero.

-Era de Sirius...en ella Hagrid me llevo hasta Privet Drave, la noche en que Voldemort mato a mis padres...dijo Harry Potter mientras rodaba una pequeña lagrima por su mejilla...casi no la he usado...quizás dos o tres veces en estos ocho años...pero esta noche es especial.

Harry Potter tomo de la mano a Ginny y la ayudo a colocarse sobre el asiento de cuero negro. Él se coloco delante de ella.
Una de las paredes comenzó a moverse dejando una amplia salida, hacia el hermoso jardín de la mansión.
El motor de la moto se dejo escuchar, retumbando como un trueno por toda la habitación.

-Sujétate Ginny...dijo Harry Potter mientras la moto iba tomando altura y salían al exterior.

Ginny abrazo con fuerza a Harry Potter.
Pronto habían dejado atrás los terrenos de la mansión, que poco a poco fue convirtiéndose en un diminuto punto luminoso entre miles de luces.
La brisa nocturna ondeaba sus capas, mientras surcaban suavemente el cielo suizo, colmado de estrellas relucientes.

Ginny había cerrado sus ojos, su corazón latía rápidamente, porque todo aquello le resultaba un sueño. Un maravilloso sueño hecho realidad.
Sin embargo los abrió cuando la voz de Harry Potter lleno cada rincón de su mente, le fue describiendo la ciudad donde él había vivido por ocho años, lejos de su mundo mágico.
En la distancia él le señalo un edificio de varios pisos, con grandes ventanales.
Poco a poco la moto fue descendiendo en la terraza del edificio.

-Esta es mi empresa Ginny...mi empresa muggle...dijo Harry Potter mientras ayudaba a Ginny a bajar de la moto...vamos a mi oficina.

Harry Potter abrazo a Ginny y con un movimiento de su capa, ambos desaparecieron.

Aparecieron en una amplia y lujosa oficina, cuyas luces se encendieron cuando Harry Potter chasqueo sus dedos.

-Esta es mi oficina Ginny...dijo Harry Potter mientras recorrían tomados de la mano la habitación...esta es la recepción...este es el escritorio de mi secretaria la señora Betty Graff, una mujer maravillosa...aquí esta la oficina de Mark Evans mi mano derecha... ellos deben estar abajo en el salón.

-Y a que se dedica tu empresa Harry?...pregunto Ginny mientras observada con asombro todo a su alrededor.

-De finanzas y bienes raíces...dijo Harry Potter quien no pudo evitar reírse al ver la cara de Ginny...es decir, asuntos con el dinero y las propiedades.

De repente la puerta de la oficina se abrió bruscamente, entrando de forma rápida y atropellada, el joven Marks Evans acompañado de tres guardias muggles encargados de la seguridad de la empresa.

-Es usted Señor Potter...dijo Marks algo apenado...disculpe es que pensamos que habían intrusos...lamento interrumpirlo señor.

-No Marks no te preocupes...dijo Harry Potter acercándose al joven empresario... es bueno saber que la empresa esta bien cuidada.

Los guardias muggles de seguridad se retiraron. Harry Potter noto que Marks Evans no podía dejar de mirar con curiosidad a Ginny, que se había puesto nerviosa ante la mirada del joven.

-Ella es mi novia Ginny Weasley...dijo Harry Potter mientras pasaba su brazo por la cintura de la joven bruja... él es Marks Evans de quien te estaba hablando mi amor.

Marks Evans extendió su mano con caballerosidad y estrecho delicadamente la mano de Ginny, quien se había sonrojado al escuchar de labios de Harry Potter, que él la considerara su novia.

-Un placer conocerla señorita...dijo Marks Evans con educación...Señor Potter la fiesta tiene rato que empezó...podremos contar con su presencia esta vez?

-Si...dijo Harry Potter con tono alegre...claro si tu quieres acompañarme mi amor?.

-Por supuesto...dijo Ginny aun con las mejillas sonrosadas.

Llegaron hasta un amplio salón decorado con motivos de Halloween, que Ginny pudo notar que distaban mucho de los que los magos y brujas usaban en sus fiestas, ya que eran elaborados en papel. Los murciélagos, las calabazas, los gatos, los calderos, las escobas eran todos ficticios.
Sin embargo había mucha algarabía. Los muggles llevaban atuendos que recordaban vampiros, hombres lobos, brujas malas, fantasmas Parecía que se divertían.
Pero pronto el silencio se apodero del lugar cuando Harry Potter y Ginny Weasley habían acaparado la atención de todos los presentes.

Varios muggles se acercaron a saludar a su jefe, sin dejar de mirar a Ginny quien había resultado el motivo de cuchicheos y miradas indiscretas.
Ginny se sintió algo cohibida ante la situación, pero su confianza creció poco a poco, ya que Harry Potter no dejo un momento de abrazarla.
Y es que Harry Potter experimentaba en esos instantes, allí al lado de Ginny, un sentimiento de alegría, que le hizo comprender lo afortunado que era, al contar con todo aquello que le rodeaba, no solo los bienes materiales, sino la admiración, el respeto y el cariño de todas aquellas personas.

La velada transcurrió en armonía. Ginny fue obsequiada con amables y sinceras atenciones, sobre todo de la Sra. Graff, quien no podía disimular su regocijo al saber que por fin su jefe había conseguido el amor de una mujer.
Cortésmente la Sra. Graff la acompaño hasta una mesa donde se servia un sabroso ponche muggle que Ginny no tuvo el valor de rechazar por educación, pero que al probarlo no pudo dejar de alabarlo.
La Sra. Graff se alejo un poco, mientras buscaba unos bocadillos y Ginny no pudo dejar de escuchar las palabras fugases de una conversación.

-Y que pasaría con la otra?...dijo una mujer muggle de largos cabellos amarillos...Hera se llamaba no?

-Si creo que así se llamaba...dijo otra mujer muggle con gafas cuadradas... pobre chica, pero yo creo que el señor Potter...

Ginny se alejo rápidamente. Su corazón le había dado un vuelco al escuchar aquel nombre: Hera.
Sin saber como sus pasos la llevaron hasta donde estaba Harry Potter. Se sentó a su lado, sin poder apartar, de su mente, las palabras que acababa de escuchar.
No pudo evitar mirar a Harry Potter para encontrar el significado de aquel nombre.
Y sintió un nudo en la garganta al encontrar ese nombre grabado en el corazón y en el cuerpo de Harry Potter.

Pronto se despidieron y regresaron a la terraza del lujoso edificio, donde Harry Potter con un toque de su varita hizo aparecer de nuevo la moto.

-Y dime mi amor...dijo Harry Potter mientras ayudaba una vez más, a Ginny a subirse a la moto...que te pareció todo?.

-Bien...interesantes algunas cosas...dijo Ginny sin atreverse a mirarlo.

Harry Potter se sintió desorientado por la repentina actitud de Ginny, la contemplo por unos instantes comprendiendo rápidamente lo que le pasaba.

-Creo que tenemos que hablar Ginny...dijo Harry Potter con seriedad.

La moto se elevo nuevamente por los aires suizos.
Ambos guardaron silencio.
Pronto la moto descendió poco a poco en un pequeño prado, iluminado por una radiante luna.

Harry Potter invito a Ginny a bajarse, pero ella prefirió quedarse sentada en la moto.

-No se como te enteraste...dijo Harry Potter tras un largo suspiro...pero bueno ya lo sabes... y no era mi intención ocultarte la existencia de Hera en mi vida.

Ginny miro sorprendida y asustada a Harry Potter. En su corazón luchaban el sentimiento de saber y a la vez el de ignorar.

-Hera significa mucho para mi...dijo Harry Potter con tono suave... fue mi pareja durante varios años...ella apareció en un momento muy vulnerable de mi vida... y me amo sin condiciones...aunque para ser sincero aun me ama... pero el día en que acepte mis sentimientos hacia ti... ese día puse fin a nuestra relación.

-Era a ella a quien te quedaste a buscar el día que escapamos de la Hermandad Tenebrosa?...pregunto Ginny un poco más tranquila.

-Si así fue...dijo Harry Potter con sinceridad en su voz...no podía permitir que por mi culpa Voldemort le hiciera daño.

-Y ella sabe de mi existencia?...pregunto Ginny con timidez.

-Si... ella sabe que tu existes... y que por ti...pues...dijo Harry Potter sin lograr terminar de expresarse, porque Ginny Weasley lo había abrasado.

-Perdóname Harry, Perdóname...dijo Ginny mientras lo abrasaba con fuerza... es muy lógico que no permanecieras solo... es lógico que compartieras tu vida con otra mujer.

-No Ginny no hay nada que perdonar...dijo Harry Potter besando su cuello dulcemente... yo pensaba contártelo...claro en otro momento... porque es parte de mi pasado... porque tu ahora eres mi presente...porque tu eres mi futuro.

Se besaron tiernamente, mientras la brisa aumentaba su intensidad. Un pequeño roció mojo sus cabellos y sus rostros.

-Ginny... dijo Harry Potter tomando su pecoso rostro entre sus manos… quiero pedirte algo.

-Pídeme lo que quieras...dijo Ginny sonriendo con dulzura.

-Quiero pedirte Ginny Weasley que aceptes...dijo Harry Potter en un susurro, al oído de Ginny... ser mi novia...y ser en un futuro la señora de Harry Potter.