Cap 30

MALAS NUEVAS.

De vuelta a la mansión suiza, Harry Potter y Ginny Weasley entraron a la sala principal abrazados, sin que sus labios pudieran separarse.

Sin embargo un ruido como de alas batiendo, los hizo separarse un poco, para descubrir una escena encantadora.

La intensidad de la luz que se desprendía de las velas, suspendidas mágicamente por toda la habitación, era casi mínima, y miles de diminutas hadas luminosas de diferentes colores, revoloteaban en forma danzarina por todo el recinto, acompañadas de esferas transparentes de diferentes tamaños, cuyo interior lleno de escarchas doradas y plateadas le brindaban la impresión de brillar con luz propia.
En la chimenea chisporroteaba un fuego abrigador, cuyas llamas desprendían chispas multicolores.
En el medio del salón solo había una pequeña mesa circular cubierta con un fino mantel de encajes ambarinos, decorada con un candelabro de plata y un arreglo floral de rosas azules.
Y una hermosa melodía se adueñaba de cada rincón.

Ginny no pudo disimular su emoción al ver todo aquello, por lo que algunas pequeñas lagrimas rodaron por sus pecosas mejillas, mientras Harry Potter la besaba dulcemente en los labios, y luego con suavidad, la condujo hasta la mesa.
Las dos lujosas sillas ubicadas una frente a la otra se separaron lentamente de la mesa. Harry Potter ayudo a que Ginny se sentara en una de esas sillas, y luego él ocupo su lugar frente a ella.

Miqueas, acompañado de otros tres elfos domésticos entraron en la sala, llevando unos pequeños carros, sobre los cuales se podían ver bandejas de cristal, cubiertas con finas tapas de plata, que fueron retiradas unas a una, dejando ver suculentos platos.
Miqueas chasqueo sus dedos, y aparecieron dos copas y una botella de la más cara champaña muglee.
Ginny levanto su copa al mismo tiempo que Harry Potter lo hacia

-Por ti Ginny Weasley que me has devuelto a la vida...porque gracias a ti hoy he vuelto a nacer...dijo Harry Potter chocando su copa suavemente contra la de Ginny.

-Por ti Harry Potter que me has honrado con el regalo de tu amor... convirtiendo así mis sueños en maravillosa realidad...dijo Ginny haciendo lo propio con la copa que tenia en la mano.

En un lugar remoto, se llevaba a cabo una reunión.
Varios magos y brujas reunidos en una habitación hexagonal, conformaban la llamada Asamblea Mágica.
Y aunque no era inicio del Plenilunio, se habían congregado aquel día, porque Madame Osiris traía una noticia.
Albus Dumbledore, sentado frente a ella, junto las puntas de sus dedos, y clavo sus ojos azules en aquella enigmática bruja.

-Creo que ya estamos todos...dijo Haquellu mientras sus ojos se posaban alternativamente en cada mago y en cada bruja presente en aquella extraña habitación, en cuyas paredes de cristal se podía ver el universo en pleno... la escuchamos Madame Osiris.

-Me he tomado el atrevimiento de convocar por medio de Haquellu a esta honorable Asamblea Mágica... dijo Madame Osiris mientras se ponía lentamente en pie... porque es necesario que yo haga de su conocimiento que el segundo oráculo ha sido dado.

Aquella noticia produjo un pequeño revuelo entre los presentes. Algunos se acomodaron en sus sillas, otros hicieron muecas de asombro, otros dejaron escapar suaves silbidos.

-Pero esta usted segura...pregunto Vlandius con preocupación... pensamos que no seria dado hasta luego de la batalla final?.

-Si eso pensamos...dijo Madame Osiris caminando alrededor de la habitación...pero la Providencia a decidido mostrarlo...porque las fuerzas del mal, están planeando su fortalecimiento mediante el uso de sangre mágica inocente... y se hace imperioso descifrar este nuevo oráculo, para tomar las medidas necesarias.

-O sea que Voldemort...pregunto Haquellu con cautela...lejos de lo que pensamos...se esta fortaleciendo?.

-Aun no lo ha hecho...dijo Madame Osiris con tono preocupado...pero ya encontró la forma de hacerlo.

-Pero como?...pregunto una bruja de piel blanca y cabellos oscuros, desde una esquina de la habitación... si la Orden del Fénix que dirige Albus, tengo entendido destruyo sus últimos planes.

-Si eso es cierto Petriclea...dijo Madame Osiris pacientemente...pero como, no lo se...solo se que Voldemort ha hallado la forma de volver a adquirir poder...y es por medio de sangre inocente...sangre mágica inocente.

-Yo creo saber como... dijo Dumbledore poniéndose en pie ante todos los reunidos en la habitación... él ha conseguido la segunda profecía... él conoce desde hace mucho, todo su contenido y creo que en ella ha encontrado la forma para retomar su antiguo poder.

Todos los presentes se miraron con miedo y con duda antes las palabras de Albus Dumbledore.

-Sigo sin comprender...dijo Petriclea moviendo su cabeza en forma negativa... pero si la segunda profecía habla de Harry Potter, y bueno contra él no pudo hacer lo que planeaba.

-La profecía no habla explícitamente de Harry Potter...dijo Dumbledore suspirando... asumimos y Voldemort así también lo hizo que era Harry...pero la profecía habla de un chico nacido al morir el séptimo mes...hijo de padres que lo hallan desafiado tres veces...pero déjenme recordarle a esta honorable Asamblea, que existe en nuestro mundo mágico otro chico aparte de Harry con esas mismas características.

-Neville Longboton...dijo Ramelus dirigiendo sus ojos velados hacia el lugar que ocupaba Dumbledore.

Los rayos del sol matutino se dejaron colar por entre la ventana, iluminando cada rincón de la habitación.
Harry Potter abrió sus ojos tratando de acostumbrarlos a la claridad del día.
Sonrió al recordar que no estaba solo.
Ginny Weasley dormía placidamente entre sus brazos, y su cabeza descansaba sobre su pecho.
Él acaricio su cabellera rojiza y recorrió luego suavemente la piel descubierta de aquella mujer que tanto amaba.
Estiro un poco su brazo derecho y con un movimiento de sus manos, sus gafas levitaron y llegaron hasta él. Se las coloco, al tiempo que Ginny despertaba.
Sus miradas se encontraron.

-Buenos días Ginny...dijo Harry Potter mientras le daba un pequeño beso en la frente.

-Buenos días Harry...dijo Ginny mientras se incorporaba con suavidad sobre el pecho de Harry Potter y lo besaba tiernamente en los labios.

Harry Potter la abrazo y correspondió a su beso apasionadamente.

Unos minutos después, un ruido los hizo separarse.
Miqueas el elfo domestico entro en la habitación con paso temeroso sin atreverse a levantar la mirada.

-Miqueas lamenta interrumpir, Harry Potter señor...dijo el elfo estrujando sus manos...pero hay visita para Harry Potter, señor.

Harry Potter frunció el entrecejo. Él sabia que nadie tenia acceso a su mansión muglee, porque el así lo tenia dispuesto, solo dos personas podían entrar sin ser invitadas.
Harry Potter se vistió rápido, sin prestar mucha atención al desconcierto que todo aquello le causaba a Ginny

-Que pasa Harry?... pregunto Ginny algo inquieta... por que te pones tan nervioso?...quien puede ser para que te pongas así?.

-Espérame aquí Ginny... dijo Harry Potter sin voltearse a verla... y no hagas preguntas.

Salió por la puerta de la habitación junto con Miqueas.
Sabia que había sido grosero con Ginny, pero aquel no era un momento muy oportuno para que ella conociera personalmente a una de las dos personas que lo esperaban en el salón principal.
Se volvió sobre si mismo y con un movimiento de su mano, sello la puerta de la habitación que acababa de abandonar.

-Miqueas no dejes que salga de allí... dijo Harry Potter dirigiéndole una mirada severa al elfo domestico... bajo ningún concepto...entendido.

-Si Harry Potter, señor...así será señor... dijo Miqueas con una leve inclinación de su cabeza cetrina.

Miqueas se retiro rápidamente.
Harry Potter entro en el salón principal.
Allí cerca de la chimenea estaba Hera, quien al verlo le dedico una hermosa sonrisa y a unos pocos pasos más allá estaba Lockhart, vestido con una túnica amarilla clara finamente bordada con hilos plateados, y una capa sobre sus hombros haciendo juego.

-Hola Harry...dijo Lockhart con tono preocupado... lamento venir así...pero... es necesario que nos acompañes... asuntos muy importantes requieren tu presencia.

Harry Potter comprendió de que hablaba Lockhart. Paso su mano sobre su cabellera azabache y luego acaricio la cicatriz en forma de rayo que tenia en su frente. Suspiro profundamente al darse cuenta que el momento de concretar su destino se estaba acercando más rápido de lo que él hubiese querido. Y menos en ese instante de su vida, en que por fin sentía en su alma las bondades del amor.

-Adelántense ustedes... dijo Harry Potter clavando sus ojos verdes en el techo del salón... yo debo arreglar primero unos asuntos.

Harry Potter volvió su cara hacia la escalera, por donde descendía Ginny Weasley.

-Buenos días... dijo Ginny con cortesía a Lockhart y mirando luego a Hera.

Ambas brujas se miraron durante unos breves minutos, evaluándose mutuamente, pero sin perder su condición de damas.
Lockhart miro a Harry Potter quien mantenía una mirada fría sobre Ginny y sus manos temblaban ligeramente. Lockhart supo que la situación se podía tornar delicada, por lo que tomo del brazo a Hera rápidamente y dijo con voz temblorosa.

-Entonces nos vemos más tarde Harry... Baco nos espera.

Hera no se movió, por lo que Lockhart apretó su brazo un poco más y la atrajo hacia él y cubriéndola con su capa, desaparecieron.

Ginny Weasley volvió su mirada a Harry Potter y lo encaro, su rostro había adquirido un color pálido, pero sus orejas estaban rubicundas.

-Era ella verdad?...por eso no querías que bajara verdad?... por eso tu...

Ginny se calló. Sintió un escalofrió al darse cuenta de aquella mirada fría, que Harry Potter mantenía sobre ella. Y sin pensarlo retrocedió unos pasos, por el temor que comenzaba a adueñarse de su razón.

-Te dije que te quedaras en la habitación... dijo Harry Potter con tono frío en un susurro casi imperceptible... cuando doy una orden, me gusta ser obedecido.

-Pero...pero...dijo Ginny temerosa pero desafiante... yo no soy tu sirviente... no puedes ordenarme nada... si me hubieras explicado.

-Vamos a poner las cosas en claro Ginny Weasley... dijo Harry Potter sin modificar su tono de voz... mi vida es bastante complicada... hay cosas de ella que tu desconoces... y por las cuales solo voy a pedirte respeto... no trates de sobrepasar mis limites...porque te va a ir mal... muy mal.

-Entonces hazme participe de tu vida... dijo Ginny acercándose a Harry Potter... no habíamos quedado en eso?

-No Ginny, no... dijo Harry Potter alzando su mano para impedirle que continuara caminando hacia él... no es así de simple... y por tu seguridad es mejor que las desconozcas.

-Pero Harry si quieres que sea tu esposa... dijo Ginny molesta... no puedes pretender que me mantenga al margen de tu vida... y no puedes tratarme así.

-Yo solo pido respeto por mi intimidad y por mis decisiones... dijo Harry Potter chasqueando los dedos de su mano derecha para hacer aparecer sobre el fino sillón su capa de viaje... y si vas a quedarte en mi casa y ser parte de mi, te agradezco obede...respetar mis ordenes... te amo Ginny... pero no puedo dejar de ser quien soy... así es Harry Potter...

Harry Potter se coloco la capa de viaje, y dirigiéndole una ultima mirada a Ginny, dijo

-Ahora debo irme...luego te explicare... puedes quedarte si quieres...y no intentes seguirme...no tientes mi paciencia dos veces en un mismo día... y bueno tienes tiempo para reflexionar... esto es lo que te ofrezco... decide si deseas continuar... yo entenderé si te vas.

Y con un movimiento de su capa desapareció.

Ginny Weasley se sentó lentamente en el fino sillón y fijo sus ojos en el fuego que ardía en la chimenea.
Su corazón latía rápidamente porque varios sentimientos pugnaban por dominarla, en ese momento.
No había imaginado lo complicado que podía llegar a resultarle la decisión de amar a Harry Potter.

Y con dolor descubrió que el Harry Potter que acabada de marcharse, con él que había compartido momentos maravillosos... no era el mismo Harry Potter que se había quedado en la estación 9 y ¾ aquella tarde hacia ya diez años, y con el cual ella había soñado y anhelado durante todo ese tiempo.