UNA EXTRAÑA REUNIÓN
Varios magos y brujas estaban sentados en la pequeña sala. Hacia un calor sofocante, por lo que algunos se abanicaban con extraños objetos redondos, parecidos a las alas de un dragón que con toques mágicos se movían.
Ninguno de los presentes se
atrevía a hablar, solo se dedicaban rápidas miradas de
soslayo. El ambiente era muy tenso, ya que todos esperaban a otro
mago. Un mago joven, que como en otras oportunidades, era la
principal motivación de otra extraña reunión.
Baco
y su esposa, habían colocado sobre la mesa en forma de
pescado, una bandeja con pequeños bocadillos y otra con una
enorme jarra de jugo de calabaza.
Algunos habían aceptado
gustosos la refrescante bebida, otros permanecían sumidos en
suS pensamientos.
De repente un ruido, como de quien golpea
con los nudillos de su mano una puerta, hizo sobresaltar a quienes se
hallaban cerca de donde el ruido se había producido.
Baco
se abalanzo hacia la puerta, abriéndola de golpe.
Allí
en el umbral, estaba Harry Potter.
El joven mago entro, luego
de saludar a su amigo griego, pero se detuvo en seco en mitad de la
sala al ver a todos aquellos magos y brujas.
Conocía
algunos rostros, pero la mayoría eran desconocidos para él.
Busco con la mirada a Lockhart, y al toparse con sus ojos,
encontro en ellos una explicación, pero fue tan confuso lo que
en ellos descubrió que siguió buscando una explicación
más clara en otros ojos.
Y en su búsqueda se tropezó
con los ojos azules de Dumbledore, detrás de las gafas de
media luna, en donde sus dudas fueron aclaradas.
-Gracias por venir Harry Potter... dijo Haquellu acercándose al joven mago mientras extendía su mano hacia él.
Harry Potter
la estrechó por cortesía, sabia muy bien quien era
aquel mago.
Sin embargo se sintió incomodo ante las miradas
evaluadoras que la gran mayoría de los allí presentes
le dirigían.
Dumbledore se percato de ese detalle y
acercándose rápidamente lo invito a sentarse cerca de
él.
-No gracias profesor... dijo Harry Potter tratando de no resultar grosero, pero toda aquella situación lo estaba tomando desprevenido y por sorpresa.
Dumbledore le sonrió, como un padre le sonríe a su hijo ante una pequeña travesura.
-Entiendo Harry que debes sentirte confundido por todo esto...dijo Dumbledore con tono paternal, colocando su mano sobre el hombro del joven mago... pero debes tener confianza, estas entre amigos.
-Eso lo se profesor...pero tanto misterio me incomoda...dijo Harry Potter algo molesto... agradecería que se me pusiera al tanto de lo que ocurre...si es que quieren mi colaboración con respecto a Voldemort.
Los presentes se
miraron asombrados y algunos molestos, ante la arrogancia del joven
mago.
Solo una joven bruja recostada elegantemente de una
columna, le dedico una seductora sonrisa a la cual Harry Potter no
pudo resistir corresponder.
-Esta bien Harry...dijo Dumbledore condescendiente... has sido convocado a este lugar, en esta hora...porque el segundo Oráculo ha sido dado y hay que descifrarlo...y por supuesto es necesaria tu presencia para poder hacerlo.
Harry Potter no pudo evitar dirigir su mirada hacia Madame Osiris, quien le sonrió y se le acerco.
-Si muchacho, tu nombre esta escrito en este nuevo oráculo... dijo Madame Osiris tomando las manos de Harry Potter entre las suyas... es por eso que una vez más, yo tomare sobre mis hombros el compromiso de descifrarlo.
-Otro Oráculo?...pregunto Harry Potter molesto... pero... ustedes realmente creen que un simple oráculo va a decirnos como derrotar a Voldemort?.
Nuevamente
las palabras de Harry Potter provocaron incomodidad entre los magos y
brujas allí presentes.
Pero Madame Osiris no dejo de
sonreírle y con voz suave le dijo:
-No subestimes el poder de la Providencia Harry Potter... recuerda que por un simple oráculo te fue dado la formula para reencontrarte.
Harry
Potter sintió un escalofrió, cuando aquellos ojos
negros penetrantes intentaban dominar su mal humor. Bajo la mirada al
sentir vergüenza de su actitud.
Ya sus instintos le habían
hecho comprender la magnitud de la situación, que se
avecinaba.
Retiro sus manos con suavidad de entre las manos de
Madame Osiris, y camino hacia un rincón de la habitación,
quería estar solo, para poder comprender mejor toda la
información que le llegaba a su mente, procedente de las
mentes de todos aquellos magos y brujas.
-Entonces Harry Potter... dijo Haquellu con seriedad... ya estas dispuesto a escuchar el oráculo?
Harry Potter miro a Dumbledore y realizo un movimiento afirmativo con la cabeza.
-Gracias... dijo Haquellu volviendo su mirada a Madame Osiris... entonces podemos comenzar cuanto antes.
-No... me temo que eso no es así de fácil... dijo Madame Osiris con suavidad... debemos esperar al séptimo día a la séptima hora.
-No hay que esperar mucho entonces...eso es dentro de pocos días... dijo Vlandius levantándose de su asiento... espero Señor Potter su máxima colaboración con respecto a los designios del nuevo oráculo... y me veo en la obligación de recordarle señor Potter, que los miembros de la Asamblea Mágica, estamos muy al tanto de todos los pormenores de su vida y de todas las vicisitudes que ha tenido que afrontar... por eso entendemos su actitud en este día.
Harry Potter sintió nuevamente vergüenza de si mismo y sosteniendo la mirada de Vlandius, no pudo evitar tratar de explicarse.
-No fue mi intención ofender a la Asamblea Mágica con mi actitud... simplemente que esta situación no es fácil de comprender, al igual que todo lo que me ha tocado vivir.
-No te preocupes Harry... dijo Haquellu haciendo un movimiento con su mano... entendemos...entendemos... es parte de tu juventud, creerte superior y autosuficiente.
-Con todo el respeto que usted se merece...dijo Harry Potter bajando el tono de su voz... yo soy un mago superior y autosuficiente... he aprendido a sobrevivir tanto en el mundo muggle como en el mundo mágico... aprendí solo a sobrevivir a Voldemort... así que le agradezco no me subestime.
Una vez más Harry Potter volvió a acaparar todas las miradas y sabia que sus palabras no habían sido muy bien recibidas por algunos de los presentes.
Albus Dumbledore se acerco a Harry Potter y con su habitual actitud serena dijo
-Nunca nadie a dudado de tus capacidades Harry... dijo Dumbledore con una sonrisa... todos te estiman y valoran tu ayuda y sacrificios... y ahora creo que es hora de marcharnos... espero que no hallamos abusado de tu hospitalidad Baco...ha sido de gran ayuda.
-No por supuesto que no Albus... dijo Baco acercándose con un poco de dificultad hasta Dumbledore... es un honor para los Termopolis haber ayudado a la Asamblea Mágica.
Poco o
poco los magos y brujas fueron desapareciendo, no sin antes
despedirse algunos de forma cortes pero reservada, otros de forma
alegre de Harry Potter.
Pronto la pequeña sala quedo casi
vacía, solo Lockhart, Baco y su esposa, junto a Hera
permanecieron en el recinto.
Dumbledore llevo a parte a Harry Potter y en voz baja le dijo:
-Harry es necesario que vengas a verme una vez que conozcas los designios del oráculo.
-No se preocupe profesor, allí estaré...además entiendo su preocupación...creo que será necesario que Neville sea puesto a salvo en la sede de la Orden del Fénix...dijo Harry Potter serenamente.
Dumbledore no pudo evitar sonreír, y luego de estrechar sus manos, desapareció.
Varios minutos más tarde Harry Potter se despedía, y al llegar a la calle muggle luego de abandonar la casa de Baco, volvió su mirada al saber que alguien lo seguía.
Harry Potter vio como Hera se detenía y retrocedía unos pasos, al encontrase sus miradas. Pero él se acerco a ella lentamente sin poder evitar sonreírle con cariño.
-De que quieres hablarme Hera?... dijo Harry Potter con tono suave.
-Disculpa Harry, no fue mi intención... dijo Hera apenada bajando un poco la mirada... solo quería verte una vez más...antes de que te fueras.
Se miraron en
silencio por unos minutos.
Harry Potter no recordaba haberla visto
tan bonita como en ese momento, allí bajo el radiante sol
griego, que hacia que su piel cobriza brillara y sus largos cabellos
adquirían tonalidades rojizas.
Sin previo aviso y de
improviso Hera lo abrazo y lo beso.
Harry Potter se sorprendió
ante aquella reacción, pero más le sorprendió el
hecho de que él correspondiera al gesto de Hera sin mucho
esfuerzo.
-Lo siento...dijo Hera con voz entrecortada... pero me deje llevar...oh Harry... es que no he podido...no puedo Harry...
Harry Potter coloco dos dedos de su mano derecha
sobre los labios de Hera.
Podía ver en el corazón
de aquella mujer, un torbellino de pasión que pugnaba por
dominarla.
-Creo Hera que es mejor que me dejes ir... dijo Harry Potter con dulzura.
Hera dejo de rodear el cuerpo de Harry Potter con sus brazos y trato de separarse, pero le extraño al no poder hacerlo, porque Harry Potter no dejo de abrazarla.
Y Harry Potter se sintió extraño ante aquella nueva actitud asumida por él. Se retiro lentamente de Hera y sin poder afrontar su mirada, volvió sobre sus pasos y abandono aquel lugar rápidamente.
Mientras caminaba por la calle
muggle sin prestar la más mínima atención a
donde sus pasos lo llevaban, no pudo dejar de sentirse confundido,
ante lo que le acaba de pasar.
Pronto se encontró frente a
una hermosa plazoleta y decidió sentarse, en un banco de
cemento, bajo la sombra de un frondoso árbol.
A su mente
comenzaron a llegar recuerdos de la noche anterior. Estaba
completamente seguro de sus sentimientos por Ginny, sabia que la
amaba desde que era un adolescente...pero por primera vez había
sentido algo especial por Hera, algo que él nunca había
sentido o que quizás no se había dado cuenta que
sentía.
Sin embargo él había tomado una decisión. Y Harry Potter era hombre de una sola palabra.
Una hora más tarde, luego de permanecer en aquel banco frió, mientras una brisa cálida alborotaba su cabellera azabache, se sintió un poco más aliviado, y claro en sus sentimientos. Miro a ambos lados para comprobar que nadie estaba cerca, para poder desaparecer. Se levanto y con un movimiento de su capa así lo hizo.
Segundos más tarde, al pie de
la hermosa escalera de su mansión suisa, Harry Potter recorrió
con su mirada el piso superior y luego bajando sus ojos los dirigió
hacia las habitaciones ubicadas alrededor de donde estaba ubicado, y
suspirando profundamente, se sentó en el ultimo peldaño
de la escalera.
Ginny Weasley se había marchado.
Harry
Potter no pudo evitar sentir un vació en su alma. Sabia que
quizás se había comportado de una manera poco romántica
y caballerosa con ella. Pero no podía fingir lo que no era. Él
se había convertido en otro hombre, diferente a lo que muchos
habían esperado encontrar, principalmente Ginny.
Hundió
su rostro entre sus manos. Trato con todas sus fuerzas de reprimir la
furia y la impotencia que volvía a invadir su alma.
Algunos
objetos de cristal ubicados en diferentes puntos de la sala principal
explotaron, produciendo un sonido sordo y llenando de miles de
fragmentos el suelo de mármol de la gran mansión.
Se estremeció al sentir una caricia sobre su pierna derecha. Separo las manos de su rostro y vio una mano femenina algo pecosa.
-Harry por qué dudaste?... dijo Ginny con tono dulce... como pudiste pensar que iba a irme?.
Harry Potter la abrazo con fuerza.
-Perdóname... dijo Harry Potter más tranquilo... solo te pido un poco de paciencia.
-Harry yo te amo... dijo Ginny acariciando sus cabellos... perdóname tu a mi, por tratar de entrometerme en tu vida... pero quiero que me hagas parte de ella...para poder entenderte y para poder ayudarte.
Harry Potter se levanto y tomando de la mano a Ginny le dijo
-Ven... quiero mostrarte algo...creo que ya es hora.
