EL PENSADERO DE HARRY POTTER.
La puerta de la lujosa biblioteca
se abrió cuando Harry Potter y Ginny Weasley se acercaron
hasta ella.
Harry Potter se hizo a un lado para que Ginny entrara.
Luego entro él y la puerta se cerro. Él camino hasta un
estante y saco de allí una esfera transparente en cuyo
interior un contenido grisáceo, se arremolinaba contra las
paredes del recipiente esférico.
Harry Potter lo coloco
sobre el escritorio, Ginny miro la esfera de cristal
evaluadoramente.
-Si Ginny es un pensadero... dijo Harry Potter con una pequeña sonrisa... mi pensadero.
Ginny lo miro asombrada.
-Si vas a compartir mi vida presente y futura...tienes todo el derecho de conocer mi vida pasada. ... dijo Harry Potter mirando hacia sus profundidades... por eso te invito a entrar en mis recuerdos.
Ginny se acerco al pensadero y acerco su rostro hacia el contenido grisáceo y sintió caer en un vació.
Ginny se tambaleo un poco cuando sus pies
tocaron un suelo algo pantanoso. A la distancia se divisaba una vieja
cabaña. Habían varios hombres saliendo por una puerta
de madera, salida de uno de sus sajones.
A Ginny le dio un vuelco
el corazón, cuando vio que entre aquellos hombres vestidos con
túnicas blancas y capuchas cubriendo sus rostros, iba un Harry
Potter de aproximadamente diez y siete años. Estaba muy
delgado, mucho más de lo que ella lo recordaba cuando
estudiaban en Hogwarts.
Se acerco con cautela hasta donde se
estaban reuniendo, cerca de un explanada.
Harry Potter lucia una
piel con un tono terroso, sus cabellos azabaches habían
perdido su brillo y sus hermosos ojos verdes que ella tanto amaba,
eran fríos, sin vida.
-Muy bien Potter, el Señor Oscuro nos ha encomendado continuar tu entrenamiento...dijo uno de los mortifagos con tono frío...así que colócate donde siempre.
Harry Potter no se movió del sitio donde estaba. Tenia sus ojos clavados en el suelo. A Ginny le pareció que no había prestado atención a lo que le había ordenado aquel mortifago.
-Te has vuelto sordo Potter... dijo el mortifago molesto...acaso no te dije que te movieras... no tengo intención de perder mi tiempo por tu culpa.
El
mortifago levanto su varita, pero antes de que pudiera hacer algo con
ella, Harry Potter lo miro y el mago perdió su varita, la cual
salió disparada por los aires, cayendo al suelo ha varios
metros.
El resto de los mortifagos que habían presenciado
la escena, atacaron por varios ángulos a Harry Potter, con la
maldición imperdonable Crucio. Por lo que no pudo mantenerse
en pie, y con pequeños movimientos espasmódicos sus
rodillas chocaron contra el suelo, mientras de su boca salía
un fuerte grito.
Ginny corrió hasta Harry Potter, pero con
aprensión se dio cuenta que no podía hacer nada, porque
todo aquello no era más que un recuerdo, un doloroso
recuerdo.
Los mortifagos comenzaron a reír de forma
burlona, mientras bajaban sus varitas.
Harry Potter se coloco de
pie de forma tambaleante, y cerro sus ojos.
De repente un aro de
fuego rodeo a cada mortifago, y las llamas fueron aumentando en
tamaño, cubriendo amenazadoramente la humanidad de aquellos
magos cuyas risas habían cesado siendo reemplazadas por gritos
de miedo.
Pero así como había aparecido, aquel
fuego desapareció.
Ginny miro a su alrededor y vio con
miedo que Voldemort se acercaba a gran velocidad a donde estaba Harry
Potter rodeado por todos aquellos mortifagos.
-Fui muy claro cuando dije que era entrenar... dijo Voldemort muy molesto... no torturar... para eso hay su momento... acaso es muy difícil acatar una simple orden como esa.
-Perdónenos amo... dijo el mortifago que había perdido su varita... pero ese Potter nos ha atacado...
Voldemort miro a Harry Potter y sus
ojos rojos brillaron. Ginny comprendió que aquello lejos de
molestarlo, más bien parecía hacerlo sentir muy a
gusto.
Harry Potter mantenía su mirada fija en el
suelo.
-Creo que tendré que hacerlo yo personalmente... dijo Voldemort acercándose a Harry Potter... vamos Harry, hoy quiero enseñarte como dominar los elementos.
Harry
Potter dirigió sus ojos hacia Voldemort y levantando su mano,
apunto hacia un lago cercano.
Y para asombro de Ginny y de todos
los presentes, las aguas de aquel lago comenzaron a moverse de un
lado para otro, y un remolino se fue formando y alcanzando poco a
poco mayores dimensiones. Luego el remolino fue emergiendo
adquiriendo la forma de huracán, y el viento comenzó a
rugir entre los árboles.
Los mortifagos comenzaron a correr
hacia la vieja y destartalada cabaña de madera, el rostro de
Voldemort adquirió una expresión de asombro y
miedo.
Ginny no podía creer lo que veía, no podía
creer que un mago adolescente pudiera tener aquellos poderes.
Harry
Potter mantenía sus ojos en Voldemort, al ver el efecto que
todo aquello había producido, sonrió levemente, pero no
era una sonrisa alegre, era una sonrisa amarga.
Harry Potter
bajo lentamente su mano, y de repente todo se termino de forma
brusca, dejando un silencio que se apodero rápidamente del
lugar.
Voldemort respiraba con dificultad. Apunto con su varita a
Harry Potter y lanzo un hechizo mientras Harry Potter se colocaba
justo frente a Voldemort para esperar el impacto de un rayo azul
sobre su cuerpo.
Ginny no pudo entender aquella reacción de
Harry Potter, él cual al ser impactado por el hechizo, cayo
desmayado al suelo.
Los mortifagos salieron lentamente de la cabaña y Voldemort molesto les grito.
-Salgan idiotas...y lleven a Potter a su habitación...encadénenlo...y que no coma por un par de días...vamos a ver si luego de eso...aun tiene la osadía de volver a retarme.
-Pero amo... de donde aprendió ese Potter ese tipo de magia?... dijo un mortifago que con temor se retiro la capucha y Ginny pudo ver un rostro desconocido, pero que no pudo dejar de odiar.
-No lo se... dijo Voldemort mientras seguía con sus ojos rojos el cuerpo inerte de Harry Potter mientras era llevado hasta la cabaña... aunque quizás... pero eso es magia negra demasiado avanzada... que yo aprendí con algo de esfuerzo y practica.
-Perdone mi ignorancia amo...pero a que se refiere?...dijo el mortifago con temor.
-El odio...dijo Voldemort en un susurro... esta usando el odio...descubrió la fuerza inagotable que ese sentimiento... y sin yo darme cuenta se ha adueñado de mis conocimientos...es increíble...ese Potter es increíble.
Ginny
sintió que sus pies se separaban bruscamente del aquel suelo
pantanoso. Cerro los ojos para no marearse al comenzar su cuerpo a
dar giros rápidos.
Pero los giros pasaron y nuevamente
volvieron sus pies a tocar suelo.
Abrió sus ojos, y se
vio en una pequeña habitación, decorada con motivos
marinos. Por una ventana cubierta con una cortina hecha de redes
muggles, entraban tímidos rayos de un sol de primavera. Un
poco más allá, había un joven sobre una cama.
Era Harry Potter con uno o dos años más que él
que acababa de ver.
Pero estaba repuesto, su cuerpo había
recuperado el peso perdido y estaba adquiriendo forma masculina. Su
piel volvía a ser blanca, suave y sana, sus cabellos azabache
eran brillantes nuevamente, pero sus ojos verdes aun eran fríos
y sin vida.
Harry Potter estaba despierto y su mirada estaba fija
en el techo de la habitación.
Un golpe en la puerta de la
habitación hizo sobresaltar a Ginny, quien se aparto
rápidamente, cuando Harry Potter se levanto y camino hasta la
puerta.
Al abrirla, un mago apoyado en un bastón entro con
cierta dificultad, sonriendo paternalmente.
-Buenos Días Harry... pensé que ya estabas listo... dijo aquel mago mientras recogía algunas ropas que en forma desordenada se encontraban por toda la habitación...Artemis tiene casi listo el desayuno...vamos...vamos muchacho aséate...te esperamos abajo.
-No tengo hambre... dijo Harry Potter con voz fría, mientras se volvía a recostar sobre la cama.
-Pero Harry, debes comer...mira como te has repuesto... además si no comes bien...esas pesadillas serán más fuertes.
-No quiero comer...dijo Harry Potter molesto... y mis pesadillas no son asunto suyo.
-Claro que lo son Harry...dijo el mago, sentándose al lado de Harry Potter, sin perder su actitud paternal... nos preocupa mucho que no logres tener sueños reconfortantes...por eso debes alimentarte y salir un poco más de esta habitación...para brindarle a tu mente otras cosas en que entretenerse.
-Le pido que se marche...dijo Harry Potter dándole la espalda... déjeme tranquilo.
-Bueno Harry...si cambias de opinión, ya sabes...tu desayuno te estará esperando gustoso.
Cuando el mago del bastón
abandono la habitación Harry Potter volvió a fijar su
mirada en el techo de la habitación.
Ginny lo miro con
tristeza, hasta ese momento no había nunca imaginado cuanto
Harry Potter había sufrido, y todo aquello era solo una
muestra de lo que le había tocado vivir.
Unas pequeñas
lagrimas mojaron su rostro pecoso.
Harry Potter alargo su
brazo y su varita mágica llego hasta él procedente de
una pequeña mesa ubicada a pocos centímetros de la
cama.
Ginny se mantuvo alerta, porque aquello significaba, que
Harry Potter estaba viendo o presintiendo algo, ya que no apartaba la
mirada del techo manteniendo su varita fuertemente aferrada en su
mano.
De repente una sombra verdosa fue cubriendo el techo de la
habitación. Harry Potter no pareció alarmarse ante
aquella visión, que pronto adquirió una forma que Ginny
reconoció como la marca tenebrosa.
Y Ginny no pudo evitar gritar, al ver como la serpiente que salía de la boca de la carabela se había tridimensional y de una forma violenta y rápida, engullía a Harry Potter.
Una vez más
Ginny era trasladada a otro lugar. Pero en esta oportunidad no pudo
mantener el equilibrio.
Y mientras se levantaba del suelo y
limpiaba su túnica, pudo ver como Harry Potter caminaba por un
extraño túnel, cuyas paredes de piedra mohosa, se iban
separando a medida que Harry Potter se adentraba en sus oscuras
profundidades.
Sin dudarlo Ginny lo siguió. Y tuvo que
apresurar el paso para no quedarse atrás.
Al final,
llegaron a una pequeña sala circular, cubierta por enormes
espejos de diferentes colores.
Y para asombro de Ginny, sus
reflejos o al menos el de Harry Potter no era reproducido por
aquellos extraños espejos.
Allí solo se veían
rostros no definidos, que los miraban fijamente.
-Muy bien Voldemort ya estoy aquí...dijo Harry Potter con tono frió.
Una carcajada retumbo por toda la habitación. Y de uno de aquellos espejos, surgió Voldemort en persona.
-Harry...Harry... dijo Voldemort sonriendo...pero muchacho, por qué te fuiste sin despedirte?... mis mortifagos y yo, te teníamos una grata despedida.
-Si lo se... dijo Harry Potter con tono frío...tenias todo listo para matarme.
-Si así es... pero eso no te hubiese molestado verdad?...dijo Voldemort con tono burlón...porque sino...no hubieras despedido tan rápido a ese mago de tu habitación...o le hubiese dicho de mi visita...porque sabes la razón por la que estas aquí...aunque no se para que trajiste tu varita...sabes bien que no vas a necesitarla.
-Tienes razón Voldemort...dijo Harry Potter mirando su varita...no voy a necesitarla...Y con un movimiento de su mano la varita desapareció...pero tu tampoco vas a necesitar la tuya.
Voldemort miro asombrado su mano vacía, porque su
varita también había desaparecido.
Pero chasqueo sus
dedos y su varita regreso a su mano. Volvió a reír
fríamente.
-Tienes que practicar más Harry...y dejar de ser tan arrogante.
Ginny sentía que su corazón comenzaba a dolerle, porque latía tan rápido y con tanta fuerza, que el choque con sus costillas, le estaba causando daño.
Harry Potter no dejo de mirar a Voldemort y todo aquello parecía que no lo había intimidado en lo más mínimo.
-Terminemos con esto de una vez...dijo Harry Potter con tono cansado.
-No Harry...no... si ahora es cuando comienza...dijo Voldemort entre rizas... crucio.
De la varita
de Voldemort salió un rayo que impacto contra Harry Potter,
Ginny cerro sus ojos, no quería ver los efectos de la
maldición sobre Harry Potter, pero al no escuchar nada, abrió
sus ojos y vio con asombro como un Voldemort también asombrado
volvía a repetir el hechizo, sin causar en su oponente ningún
efecto.
Harry Potter le arrebato la varita a Voldemort con un
simple "Accio varita", aprovechando la desconcentración
que todo aquello había producido en Voldemort.
-El momento ha llegado... dijo Harry Potter con tono frió, apuntándose a si mismo con la varita de Voldemort.
Ginny no entendió aquello, pero por la cara de horror de Voldemort, comprendió que él si sabia muy bien lo que Harry Potter pretendía hacer.
-Encantatum Corpusmentis
Un
destello de luz dorada envolvió a Harry Potter al tiempo que
Voldemort intentaba retroceder, pero parecía estar pegado al
suelo. Poco a poco Harry Potter se acerco a Voldemort.
Y Ginny
sintió un mareo al ver como el cuerpo de Harry Potter se
fundía en el de Voldemort.
Y una esfera luminosa cubrió
el cuerpo de Voldemort mientras sus ojos rojos, se volvían de
color verde y la habitación comenzaba a dar vueltas.
