Maldije mentalmente mi estupidez, no tendría que haber traído ni estacas, ni agua bendita ni ajos ni nada, simplemente un arma, un cuchillo o mejor aun una pistola.
Retrocedí instintivamente al ver que la humareda desaparecía y dejaba ver a un hombre, un hombre demasiado familiar.
-¿Pro…Profesor?- tragué saliva, de pronto una conversación que tuve hace tiempo con Inuyasha apareció en mi mente.
Flash Back.
-¿Porque estás aquí?-le pregunté-
-Porque tú me has hecho venir.
-Tonto, me refiero a porque estas en esta universidad pareces estar aburrido.
-Mi hermano es profesor.
-¿Eh? ¡¿Tienes un hermano aquí?
-Sí, el profesor Shurossame.
-Odio a ese profesor, no quiero ofenderte-me apresuré a decir-
-Tranquila yo tampoco le soporto.
Fin Flash Back.
-¿No te has cansado de jugar Higurashi?-me preguntó con una voz bastante siniestra para mi gusto-
-No sé a qué se refiere, pero…
-Aléjate de Inuyasha, porque si no lo haces…-miré sus ojos, estaban rojos, un rojo tan intenso como el de la sangre.
-¿Si no lo hago…?-pregunté tontamente, sabía perfectamente la respuesta-
-Te mataré.
En un abrir y cerrar de ojos me tomó por el cuello levantándome del suelo sin esfuerzo, mis ojos se abrieron desmesuradamente al sentir algo clavarse en mi garganta, esta escena se me hacía demasiado familiar…
Respirar se me hacía cada vez una tarea más difícil, podía sentir un liquido caliente recorrer mi cuello sutilmente, noté el sabor de la sangre en mi boca, estaba siendo atacada por mi propio profesor.
Una sombra apareció detrás de mi "profesor" y todo se volvió negro.
-¿Kagome?
Abrí los ojos lentamente, los sentía demasiado pesados a mi parecer, además de que podía sentir que un olor bastante familiar me llegaba a la nariz.
-¿Hospital…?-susurré algo confundida, ese era el inconfundible olor que había notado, el olor a hospital.
-¡Por fin despiertas!
Giré lentamente la cabeza hasta poder ver a mi interlocutora.
-¿Sango?, ¿Por…Por qué estoy aquí?
-Te encontraron desmayada en los jardines de la universidad, dios mío llevas más de cinco días sin despertarte, estábamos todos realmente preocupados.
Me incorporé lentamente, ¿en la universidad?, de pronto muchas imágenes llegaron a mi mente.
Comencé a recordar todo lo ocurrido aquella noche.
-Tu madre y tu hermano están en la cafetería. Kagome estábamos todos muy preocupados, al parecer solo te desmayaste pero después de todo lo ocurrido…
-¿Todo lo ocurrido?
-Han encontrado otro cadáver…
Me encogí aterrorizada, un sabor bastante ácido me llenó la boca.
Si no me tranquilizaba acabaría vomitando, y no sabía muy bien el que, pues estaba sondada.
-¿Dónde la han encontrado?
-¿Cómo sabes que es el cadáver de una mujer?
-Todas las víctimas eran mujeres…
-La han encontrado en el parque que está cerca de tú casa…
Tenía ganas de llorar, un sentimiento de culpabilidad me inundo completamente, pero aún había sitio para el miedo.
Y yo estaba aterrorizada.
Cuando Sango salió del cuarto a buscar a mi madre y mi hermano, cogí un espejo que estaba en una pequeña mesa al lado de mi cama, lo puse a la altura de mi cara y me reflejé el cuello.
Cinco pequeñas marcas rosadas estabas impresas en mi piel.
Dejé el espejo sobre la mesa al ver entrar a mi madre en la habitación.
No quería preocuparla aún más.
Suspiré mientras escuchaba a mi madre hablarme sobre alguna tonta preocupación que había aparecido en su cabeza.
Al día siguiente de despertarme me dieron el alta en el hospital, ¿el diagnostico? Agotamiento por falta de sueño y estrés.
Solo yo sabía la verdad, mi propio profesor me había atacado en el sótano de la universidad.
Siento que no puedo confiar en nadie.
-¿Seguro que estarás bien sola Kagome?
Me giré al escuchar a mi madre, la pobre había estado muy preocupada, se podía ver fácilmente por sus ojeras y su palidez.
Soy una egoísta.
-Claro que si mama, he llamado al trabajo me tomare un par de fines de semana de descanso.
-No te esfuerces demasiado cariño, recuerda que debes cuidarte y…
Dejé de escucharla al sentir que alguien me observaba, pero ¿En mi propia casa?, poco probable la verdad, aunque después de todo lo que me había pasado ya podía esperar cualquier cosa.
Sonreí a mi madre y vi como suspiraba y me daba un abrazo y un beso en la mejilla, después de eso se fue, dejándome sola. Aunque me dijo que vendría el fin de semana para asegurarse de que descansaba.
Me giré y caminé hasta la ventana, me asomé un poco dejando que el viento jugara con mi cabello.
Era algo relajante y muy estimulante.
Algo de lo que quería seguir disfrutando durante mi vida.
Así que lo decidí.
Dejaría de remover las mentiras que habían sido trazadas a mí alrededor.
No quería topar con mi propio fin.
Las semanas pasaron tan rápido que casi ni me di cuenta, estaba pensando en irme de la universidad, tenía demasiados malos recuerdos y además sabiendo que uno de mis profesores era una bestia no era lógico que me quedase allí.
-¡Kagome!-escuché la melodiosa voz de Rin detrás de mí, así que me giré.
-Hola Rin.
Mi amiga sonrío tontamente a modo de saludo y me dio un pequeño papel.
-Sango me pidió un favor pero… no puedo hacerlo así que ¿Podrías hacerlo tú por mi?
La miré sin comprender, ¿qué quería decir eso?
-Es la combinación de la taquilla de Miroku, mientras ella le entretiene quiere que busques alguna pista de la relación que mantiene con Inuyasha.
-¿Con…Inuyasha?
-Si, ¿Podrás hacerlo?
Dudé por un segundo si aceptar, pero en cuanto recordé los hermosos ojos de Inuyasha, lo sinceros que habían sido durante algunos instantes que estuvimos juntos, entonces sin saber por qué acepté.
-Sí.
Después de terminar las clases Sango entretuvo a Miroku, y mientras yo fui hasta su taquilla.
Solo quería saber que había pasado con Inuyasha, no iba a descubrir nada más.
Introduje la combinación y abrí la puerta de la taquilla, había alguna que otra foto de él con Sango, y alguna de Sango sola, seguí inspeccionando la taquilla, menudas revistas tenía Miroku guardadas, aunque conociéndole no me sorprendía, busqué entre varios libros hasta que encontré su agenda.
La abrí para ver si había algo importante, al hacerlo un pequeño trozo de papel salió de entre las paginas, miré si tenía algo escrito, y lo que vi plasmado en él me sorprendió.
-¿Qué es esto?-susurré mientras miraba las letras del papel.
S-15-9-04-M
Dejé de mirar la extraña nota al escuchar como unos pasos se acercaban hacia donde yo estaba, cerré la taquilla con rapidez dejando dentro la agenda, pero llevándome el papel.
Esas cifras debían significar algo.
-¡Sango se que te traes algo entre manos!-esa era la voz de Miroku, así que me escondí al final del pasillo, donde su vista no me alcanzase.
-¡El que se trae algo entre manos eres tu Miroku!, y no quieres decirme que demonios te pasa.
Escuché el ruido de la puerta de la taquilla y aguanté la respiración, no sabía que Miroku podía ser tan perceptivo.
-Me la estas pegando ¿Verdad? ¿¡Con quien es esta vez eh maldito cabrón!
-Deja de decir sandeces Sango, sabes que te quiero.
-¡Dile eso a tu querido amigo Inuyasha! Iros a vivir juntos y dejadnos a Kagome y a mí en paz.
-¿Qué tiene que ver Kagome con esto?
-Aunque no lo admita se que le gusta ese estúpido de Inuyasha, ¡está obsesionada con él!
Las palabras de Sango se me clavaron como agujas, yo… ¿estaba obsesionada?
-Dile a Kagome que le deje en paz, que se olvide de él.
-Ella es bastante adulta para saber que debe y no debe hacer.
-Maldición Sango, él no quiere tener nada que ver con ella si vieras como pronuncia su nombre, lo hace con asco y repugnancia.
Dejé de respirar, ¿Inuyasha me odiaba? ¿él?
-¿Él…no la soporta?
-No quiere tener nada que ver con ella, dice que solo le ha traído problemas y…
Me fui no quería escuchar ni una palabra más, bastante dolor tenía en el corazón.
Las lágrimas brotaron solas de mis ojos, ¿Por qué?
¿Por qué lloraba por él?, según dicen quien bien te quiere te hará llorar.
Pero…él no me quiere, y eso es lo mejor para todos.
Él es un maldito asesino, un ser sin escrúpulos.
Aunque ahora me planteo quien tiene menos escrúpulos, ¿él o yo?
Llevaba media hora colgada al teléfono, Sango me había telefoneado, y al escuchar mi voz entrecortada pues…descubrió que yo les había escuchado.
-Kagome lo siento mucho, no sabía que…
-Da igual Sango, da igual…
-No, no da igual tu estas…colada por él ¿verdad?
Me lo planteé de esa forma, bueno quizás era un simple encaprichamiento creado por la falta de relaciones sentimentales y el estrés acumulado.
-No Sango, te aseguro que no.
-¿Y por qué estas tan segura?
No sabía que decir así que dejé que el silencio nos envolviera a ambas.
-¿Kagome?
-Sigo aquí.
Pude oír claramente el suspiro cansado de Sango, estaba triste por su pelea con Miroku, eso seguro.
-Mira Sango, ve a darte un buen baño, piensa en todo lo que le dijiste a Miroku, y después llámale.
-Esta bien, tienes razón lo haré…Pero tu cuídate ¿Si?
-Claro, adiós Sango-escuché un leve adiós y colgué, necesitaba una pastilla para el dolor de cabeza, así que me levanté del sofá y caminé hasta la cocina, rebusqué en el armario de las medicinas hasta que di con mi querida, me la tomé junto con un vaso de agua. Al dejar el vaso en la fregadera vi mi mochila en un taburete y recordé de pronto el papel que me había llevado de la taquilla de Miroku.
Abrí la mochila y lo saqué, seguía sin saber que podía ser, y no pensaba preguntarle a Sango, podría ser cualquier cosa, y si fuese algo malo no quiero que Sango se entere, Miroku no es un mal hombre y quiere a Sango más de lo que demuestra.
-Voy a conectarme un rato, haber si Rin me sube los ánimos…-me lleve la mochila hasta mi cuarto y me senté frente al ordenador, abrí el msn y cuando iba a meter la contraseña tuve una idea.
-Y si…-susurré mientras buscaba en mi propia agenda los datos de Miroku, cuando los encontré introduje su dirección de msn en la ventanita del usuario, y en la contraseña introduje las cifras del papel que encontré.
Crucé los dedos esperando que funcionase.
Cerré los ojos y comencé a rezar, solo los abrí al escuchar un sonido muy familiar, el ruido que sonaba al iniciar sesión correctamente, dejé escapar un gritillo de victoria y comencé a mirar los contactos, tenía cientos de personas, me llevaría años para intentar encontrar algo interesante pero, al parecer el destino estaba de mi lado porque en la pantalla apareció una ventanita.
Y en ella ponía "Inuyasha Taisho se acaba de conectar".
He subido dos capitulos...sigan leyendo :D
