EL SEGUNDO ORÁCULO
Aquella misteriosa montaña, se erguía orgullosa y majestuosa a los pies de la pequeña aldea, donde Harry Potter junto a algunos magos y brujas habían llegado, al traspasar el umbral del tiempo, regresando al pasado, para poder descifrar un nuevo oráculo.
Mikami Mevlana
les indico que la siguieran a través de un pequeño
sendero, por donde podían ir observando a los habitantes de
aquella aldea realizando sus labores cotidianas, ya que la presencia
de aquellas extrañas personas era intangible.
Los muggles
vestían ropas antiguas, algunos hombres trabajaban la tierra
con arados jalados por animales de carga, mujeres llevaban extrañas
vasijas, algunas de las cuales cargaban agua, otras flores, otras
pasto. Los niños corrían y jugaban.
Harry Potter se
percato que comenzaba a amanecer y ver que ya los aldeanos habían
comenzado sus trabajos, le hizo sentir admiración por aquel
humilde pueblo.
Continuaron avanzando en su recorrido,
bordeando un riachuelo cantarino, mientras escuchaban los trinos de
los pájaros y el sol despuntaba por detrás del
horizonte. Dumbledore saco nuevamente su reloj de bolsillo y al
observarlo arqueo una ceja por lo que adelanto un poco el paso para
colocarse al lado de Mikami quien mantenía una charla con
Lupin.
Harry Potter iba algo retirado de ellos, así que no
pudo oír las palabras que Dumbledore le dirigía a
Mikami y a Lupin, trato de concentrarse para poder captar aquella
conversación, pero la presencia de Hera a su lado no lo
ayudaba, aunque ella iba en silencio, observando el paisaje. Harry
Potter sabia que Hera quería mirarlo y tocarlo tanto como él
a ella.
Por lo que se acerco un poco más, pero de repente
Mikami, Lupin y Dumbledore se detuvieron, y el resto así
también lo hizo.
Lupin le hizo a Harry Potter un gesto con
la mano, para que se acercara.
Habían llegado al final del
sendero, y se encontraron al pie de la montaña.
-Harry hasta aquí podemos acompañarte...dijo Lupin colocando una mano sobre el hombro de Harry Potter... tu entraras con Madame Osiris y con Mikami... pero estaremos aquí esperándote.
Harry
Potter hizo un movimiento afirmativo, y le dedico una mirada rápida
a cada uno de los presentes, sin embargo se detuvo en los ojos azules
de Dumbledore. Porque él pensaba que este lo acompañaría.
Dumbledore le sonrió amablemente y dándole unas
pequeñas palmadas en la espalda, le dijo
-Todo ira bien Harry.
Mikami Mevlana levanto su varita mágica y apunto
hacia una roca que sobresalía de la montaña, que al ser
impactada por el rayo que salió de aquella varita, se
estremeció levantándose unos cuantos metros del suelo,
permitiendo que el joven mago y las dos brujas pudieran entrar al
interior de la montaña.
Harry Potter entro luego de las dos
brujas y al volver su mirada tras de si, lo ultimo que vio antes de
que la roca volviera a tocar el suelo, fueron los ojos de Hera, y una
extraña sensación que no pudo entender, recorrió
su espinal dorsal y lo hizo estremecerse, así como lo hizo
minutos antes la roca que les había dado paso.
-Vamos Harry Potter, síguenos... dijo Mikami con voz suave, mientras daba una palmada en el aire y una luz apareció sobre ellos, que los fue acompañando en su recorrido.
Harry Potter
no podía dejar de asombrarse ante lo que sucedía a
medida que avanzaban. A cada paso que daban, se iba separando el
interior de la montaña, formándose una especie de
pasadizo que se iba cerrando tras ellos. Y el sonido que aquello
emitía era como cuando se pisan hojas secas. El olor a humedad
fue disminuyendo, dando paso a un olor más fuerte y
penetrante, un olor parecido al azufre cuando entra en contacto con
el fuego.
Y el calor iba en aumento a tal punto que Harry Potter
tuvo que desprenderse de su túnica para poder continuar,
quedando en ropa muggle. Y no pudo dejar de notar que a sus
acompañantes parecía no afectarles en lo más
mínimo aquel calor sofocante que emanaba del suelo que
pisaban. Pero con vergüenza se dio cuenta que él también
podía evitar sentirse tan sofocado. Cuando comenzó a
concentrar su energía para vencer el calor que lo envolvía,
Madame Osiris atrapo su atención.
-Harry esta nueva experiencia que la providencia nos obsequia...no es solo para develar un oráculo...es también para que tu mismo encuentres las respuestas.
Harry Potter no entendió aquellas palabras.
-"Que respuestas voy a encontrar sino no tengo
las preguntas", pensó algo molesto.Y antes de que
pudiera comenzar a razonar lo que Madame Osiris le había
dicho, una brisa muy caliente lo envolvió, obligándolo
a cerrar los ojos y a cubrirse el rostro con su brazo derecho.
Un
ruido como de aceite hirviendo, le hizo abrir los ojos, para observar
como ante él se erguían tres impresionantes cataratas,
que caían majestuosas en un pequeño lago de bordes
irregulares, en cuyo centro se formaba un remolino. Pero quizás
lo más impactante de aquello era que la sustancia que manaba
de las cataratas y que llenaba aquel lago era magma, la roca
derretida que se conoce como lava.
Harry Potter pudo observar
impresionado como las rocas que estaban alrededor eran de un color
gris, formadas por la solidificación de aquella lava.
Ambas
brujas se colocaron a cada lado de Harry Potter y lo tomaron de la
mano.
Y fue mayor su asombro cuando Madame Osiris junto a Mikami
apuntaron con sus varitas al lago e invocaron un
conjuro
-Ardeus...
El pequeño remolino que se
formaba por la caída de lava proveniente de las tres cataratas
en el lago ardiente, fue haciéndose más grande,
adquiriendo una forma espiral y burbujeante, a medida que los rayos
provenientes de ambas varitas penetraban en aquella candente magma.
Poco a poco fue saliendo a la superficie un objeto largo de forma
triangular de color dorado, en cuyos extremos se podía ver
pequeñas imágenes que representaban dragones.
Harry
Potter pudo darse cuenta que aquello era un tejado. El tejado de una
antigua edificación japonesa, que él había
recordado haber visto en alguna ilustración muggle sobre ese
país. Pensó que nada mas podía impresionarlo,
pero rápidamente se dio cuenta de que se equivocaba.
En el
centro de aquel tejado se podía ver una estatua de un metro de
altura que representaba un ave fénix.
Una vez que toda la
edificación había surgido en todo su esplendor del
lago, Mikami y Madame Osiris tomaron de la mano a Harry Potter y
antes de que él pudiera ser conciente de lo que sucedía
a su alrededor, ya se encontraba en el interior de aquel edificio.
Pudo notar que el calor había dado paso a una temperatura
mucho más agradable, aunque por una de las ventanas pudo ver
que aun estaba en el interior de la montaña.
-Este Harry Potter es el Templo Kinkaku-ji o Templo del Pabellón Dorado...dijo Mikami Mevlana con voz ceremoniosa... aquí se adoro por muchos siglos, y se sigue adorando a la deidad budista Kannon... es la deidad de la Infinita Compasión y Misericordia, con libertad perfecta en la facultad de contemplar las cosas y las personas y salvarlas del sufrimiento.
Harry Potter miro a Madame Osiris en busca de explicaciones a lo que estaba oyendo, pero la anciana bruja, lo miro sonriente y coloco sobre sus labios un dedo, invitando al joven mago a permanecer en silencio, para que Mikami continuara.
-La primera planta...llamada Hosui-in...que es donde estamos... está formada por una habitación y una amplia terraza y fue usada como salón de recepciones...continuo Mikami Mevlana... La segunda planta...llamada Cho-on-do.. fue usada como salón de reuniones privadas. La tercera planta ...Kukyocho... fue utilizada para realizar la ceremonia del té.
Harry Potter paseo su mirada por cada rincón de aquel impresionante edificio nipón, mientras Mikami iba explicando, sintiendo fascinación por todo lo que ella decía.
-Creo que ha llegado el momento de debelar el Oráculo...dijo Mikami dirigiendo su mirada a Madame Osiris...para así poder entender porque la providencia nos ha dado al Templo del Pabellón Dorado para que Kannon nos de su protección en este momento.
-Si así como el Dios Apolo fue dado para el primer Oráculo...dijo Madame Osiris, mientras sacaba de su túnica la pequeña Katana donde se escondía el Oráculo... bueno Harry Potter estas preparado para conocer el designio de este segundo oráculo?
-Si lo estoy...dijo Harry Potter a quien tanto misterio y tanta incertidumbre le estaban comenzando a molestar.
Madame Osiris cerro sus ojos y desenvaino la espada de bronce, cuyo resplandor ilumino la habitación. Mikami se había ubicado frente a la anciana bruja, junto sus manos frente a su pecho y se inclino hacia delante hasta que su cuerpo formo un ángulo de noventa grados.
De la hoja de la espada, comenzaron a surgir rayos
multicolores y al fundirse en uno a varios metros por encima de
ellos, apareció en el medio de la habitación, una
imagen delicada y con facciones femeninas con once cabezas y varios
brazos saliendo por detrás de su dorso, los cuales Harry
Potter no pudo contar en su totalidad.
La figura miro a Harry
Potter y este se sintió atrapado por una extraña
energía que lo hizo elevarse y colocarse al mismo nivel de la
mujer.
-Harry Potter...dijo la mujer con voz aterciopelada, que el joven mago intuyo debía ser la deidad Kannon... Harry Potter...hijo del sol...nacido al morir el séptimo mes...tu destino esta trazado...tu final esta escrito... porque en ti esta el poder para vencer...para dominar a aquel cuyo corazón es templo del odio...por eso estas aquí ante mi presencia...porque lo que yo simbolizo...será tu escudo y tu espada para el combate...y en mi Kodachi esos sentimientos te acompañaran...mi Kodachi ha estado contigo desde hace mucho...pero no la has valorado...es hora Harry Potter...la hora ha llegado...deberás renunciar...una vez más... a aquello que amas para que la paz regrese.
Harry Potter sintió al escuchar aquellas ultimas palabras un dolor quemante en su pecho. Cerro sus ojos para tratar de entender lo que le sucedía. El rostro de su madre ocupo su turbada mente, un vértigo comenzó a apoderarse de él, pero al sentir el suelo bajo sus pies, la sensación desapareció por lo que volvió a abrir sus ojos, sin embargo debió cerrarlos al darse cuenta que la habitación daba vueltas a su alrededor.
Cuando
volvió a abrir sus ojos, Harry Potter sentía que su
cabeza se iba a separar en dos mitades, el antiguo dolor de su
cicatriz invadía su cerebro, su mirada estaba
borrosa.
Comprendió que no llevaba sus gafas por lo que
estiro su mano, hacia donde pensó que estarían, pero
alguien tomo su mano y con el solo roce de la piel supo quien
era.
Cerro nuevamente los ojos y concentro todos sus instintos
para mitigar aquel dolor, que desde hacia muchos años ya había
aprendido a dominar. Poco a poco fue disminuyendo su intensidad.
-Harry...Harry como te sientes...pregunto Hera con tono preocupado casi en un susurro.
Harry Potter se sentó en la cama con un rápido movimiento. Las gafas llegaron ante sus ojos casi inmediatamente. Hera se retiro un poco de la cama, asustada ante aquella repentina actitud.
-No te preocupes Hera...dijo Harry Potter acariciando con el dorso de su mano el rostro de Hera...estoy bien... y donde están los demás?.
Harry
Potter se puso en pie, mirando a su alrededor, sin poder ubicar en
donde estaba.
Hera lo abrazo. Y al sentir el calor de aquellos
brazos, volvió a escuchar dentro de su mente las palabras del
oráculo.
Un ruido los hizo separarse. Dumbledore y Lupin
habían entrado, y ambos lo miraban con preocupación.
-No entiendo que paso?...dijo Harry Potter con sinceridad, olvidándose por un momento de su actitud arrogante y autosuficiente.
-Bueno Harry, es difícil poder explicarte...dijo Lupin tratando de mantener serenidad en su voz...porque nosotros tampoco lo entendemos.
-Madame Osiris y Mikami nos contaron que luego de que el Oráculo fue develado...dijo Dumbledore mientras caminaba de un lado a otro de la habitación como meditando cada palabra...tu caíste al suelo y perdiste el conocimiento...por lo que debieron abandonar el sitio rápidamente sin que Madame Osiris descifrara el Oráculo para ti...aunque creo que esta vez el Oráculo no necesita ser descifrado...porque la explicación de lo que paso esta en ti Harry...solo en ti.
Harry Potter bajo la mirada. Y abrazo
nuevamente a Hera.
Porque Dumbledore no se equivocaba, el Oráculo
había sido muy claro. Tanto que Harry Potter no pudo dominar
todos los sentimientos que lo embargaron al escucharlo.
Pero
algunas dudas surgían en ese momento.
Y recordó las
ultimas frases: "mi Kodachi ha estado contigo desde hace
mucho...pero no la has valorado...deberás renunciar...una vez
más... a aquello que amas para que la paz regrese".
¿Que
significaba Kodachi?... ¿que era lo que amaba... y a lo que
tenia que renunciar?.
Entonces comprendió que esas eran las
preguntas a las que debía buscar por él mismo las
respuesta como Madame Osiris le había dicho.
