ACUSACIONES Y DUDAS

La Sra. Graff terminaba de guardar algunos papeles en su maletín, cuando se sobresalto al sentir una mano sobre su hombro.
Harry Potter le sonrió tímidamente al darse cuenta de la reacción de su secretaria muggle.

-Usted me va a matar de un infarto un día de estos Sr. Potter...dijo la Sra. Graff recuperando el aliento...pero usted hace caso omiso a mis advertencias.

-No fue mi intención asustarla Sra. Graff...dijo Harry Potter ayudándola a sentar...no pensé encontrarla a estas horas.

-Ya estaba por marcharme...dijo la Sra. Graff algo preocupada por la expresión en el rostro de su jefe...pero si usted necesita algo...

-Tranquila Sra. Graff...dijo Harry Potter haciendo un movimiento con su mano...márchese, ya es muy tarde...yo solo vine a darle una vuelta al negocio.

-Por eso mismo Sr. Potter...dijo la Sra. Graff levantándose del asiento...es menester entonces que yo le muestre las nuevas transacciones que se han llevado a buen termino...Marck ha viajado a Sudamérica para la compra de las minas de carbón...

-No se preocupe Sra. Graff, todo eso ya lo se...dijo Harry Potter con tono suave...valla a su casa y descanse...el lunes nos vemos.

Harry Potter quedo a solas en su lujosa oficina muggle, donde permaneció durante más de treinta y seis horas sumido en sus pensamientos que eran un inmenso torbellino dentro de su cabeza.
No podía dejar de pensar en Hera, pero Ginny lograba colarse con facilidad. Y era que ya Harry Potter había comprendido que tendría que hablar con ella, explicarle sus sentimientos. Y no podía dejar de sentirse mal por ello, sabia todo el dolor que le causaría a Ginny con esa verdad.
Trataba de apartar sus pensamientos del asunto amoroso y entonces surgía, una y otra vez el Oráculo, desesperándose por momentos al no encontrar las respuestas que le faltaban.

El cansancio lo vencía por ratos y trataba de conciliar el sueño, pero una angustia que no podía explicar iba y venia, por lo que intento hacerla a un lado.
Ya había vuelto a atardecer por segunda vez, y mientras jugueteaba con un objeto de madera que los muggles usan para escribir, una figura se comenzó a materializar frente a él.
La figura tomo forma masculina, y Harry Potter alisto su varita mágica con rapidez.

-Un gusto verte Potter...dijo Draco Malfoy con tono irónico...guarda tu varita...vengo en son de paz.

-No eres bienvenido Malfoy y lo sabes...dijo Harry Potter con tono frió...así que lo que tengas que decir...dilo ya y vete.

-Vengo a darte una noticia...dijo Draco Malfoy sentándose frente a Harry Potter.

-No recuerdo haberte invitado a que te sentaras...dijo Harry Potter con furia contenida.

-Tu deberías hacer lo mismo...dijo Draco Malfoy con arrogancia...lo que vengo a decirte es importante.

Harry Potter permaneció de pie, manteniendo una mirada desafiante sobre Draco Malfoy. Ya conocía la razón de la visita de Malfoy, y en ese momento descubrió cual era aquella angustia que se adueñaba de su corazón.
Draco Malfoy suspiro hondamente y se levanto lentamente.

-Bueno como quieras...dijo Draco Malfoy mientras alisaba su túnica recién planchada con la palma de sus manos... Neville Longbotton ha sido secuestrado...no sabemos a donde se lo han llevado...y en vista de tus antecedentes...

-Yo no tengo nada que ver con el secuestro de Neville...dijo Harry Potter en un susurro.

-Bueno Potter lamento informarte que eres el primer sospechoso...dijo Draco Malfoy mientras sacaba su varita mágica...tu lo atacaste y le aplicase un hechizo desmemorizante...delito por el cual no has pagado...y dada tu afiliación con el señor Tenebroso...

Harry Potter no se inmuto ante las palabras de Malfoy, cerro su mente, para que el joven auror no conociera sus planes de escape, ya que sabia a lo que Draco Malfoy había venido.

-Así que te agradezco me acompañes Potter...dijo Draco Malfoy acariciando su varita...y no pongas resistencia...será peor para ti.

-Tu y cuantos más me van a llevar a Azkaban?...pregunto Harry Potter mientras miraba de reojo la puerta y las paredes de su oficina, donde sabia muy bien quienes aguardaban.

-No Potter no vas a ir a Azkaban...por lo menos no por ahora...dijo Draco Malfoy chasqueando sus dedos.

En ese instante varios magos entraron por diferentes flancos, a la lujosa oficina, atravesando la puerta y las paredes.

-Y realmente Malfoy, crees que me vas a llevar contigo...dijo Harry Potter mirándolos con indiferencia... tu idiotez es risible.

Draco Malfoy le lanzo un hechizo, al tiempo que todos los demás magos hacían lo propio.
En segundos Harry Potter se encontró atado por gruesas cadenas de hierro y dentro de una especie de caja de cristal.

-Potter...no me subestimes...dijo Draco Malfoy con voz triunfante y una sonrisa maliciosa...creíste que no vendría preparado para enfrentarte...estas dentro de una caja repulsara...dentro de ella tu varita mágica es solo un juguete.

-Si Malfoy eres un idiota...un gran idiota...dijo Harry Potter con burla...quien te dijo que yo necesito de mi varita para salir de aquí...

Se produjo un gran tumulto entre los presentes, cuando Harry Potter desapareció, mientras las cadenas caían pesadamente sobre el piso de la caja.

-Pero como hizo eso...maldición esto es imposible...grito Malfoy mientras abría la caja y tomaba entre sus manos las cadenas...Potter me las vas a pagar...estas huyendo de la ley...yo soy la ley...y aunque sea lo último que haga...te pudrirás en Azkaban.

Los demás magos veían con ojos desorbitados a un Draco Malfoy que se encontraba fuera de si y temblaba como una hoja al viento, mientras apretaba con fuerzas las pesadas cadenas.

-Creo Señor Malfoy...dijo uno de los magos...que debemos irnos...hay que ver a donde se ha ido el Señor Potter.

-No es ningún Señor Potter...dijo Malfoy lanzando con furia las cadenas al suelo...es un prófugo de la ley y como tal hay que tratarlo.

Rápidamente abandonaron la lujosa oficina, en la cual reino por varios minutos un profundo silencio.
De repente de entre las cadenas que yacían en el suelo, algunas de ellas comenzaron a tomar formas extrañas que se unían unas a otras, surgiendo de su fusión un cuerpo humano.
Harry Potter se puso en pie con dificultad. Le dolía un poco la espalda y su hombro derecho producto del choque con el suelo durante la reacción violenta de Malfoy.
Sabia que ahora tenia que cuidarse de Draco Malfoy, para quien Harry Potter se había convertido en una obsesión. Y tenia que buscar la forma de averiguar que había pasado en su ausencia.
Tomo su capa del respaldo de la silla ejecutiva y se la coloco, y con un movimiento de ella desapareció.

En la cocina de la Madriguera, la Señora Weasley caminaba de un lado para el otro, estrujándose sus manos, mientras era observada por Hermione y Ginny, quienes permanecían en silencio, sentadas a la mesa.
Las llamas de la chimenea chisporrotearon, cuando dos personas surgieron de las entrañas de un fuego verde.

-Por Jesús... Arthur...dijo la Sra. Weasley abrazando a su esposo...por qué has tardado tanto?

-Todo esta hecho un caos...dijo el Sr. Weasley mientras sacudía el hollín de su túnica... y no sabemos nada de Harry...donde estará ese muchacho?

Hermione había intentado pararse de la silla, pero el avanzado estado de su embarazo se lo impidió, por lo que Ron se apresuro a ayudarla.

-Mejor quédate sentada amor...dijo Ron con dulzura...no hagas esfuerzos innecesarios.

-Ginny has logrado averiguar algo de Harry en su casa muggle?...dijo el señor Weasley con tono preocupado.

-No papá, Miqueas no sabe nada de Harry desde hace dos días...dijo Ginny tratando de contener las lagrimas.

Se sentía culpable por haber abandonado la casa de Harry Potter, cuando él le había pedido que no lo hiciera.

-Pero como puede el chico Malfoy, pensar que Harry es culpable de la desaparición de Neville...pregunto asombrada la Sra. Weasley mientras ayudaba a su esposo a quitarse la capa de viaje.

-Porque es un idiota...un fanfarrón...un arrogante...dijo Ron muy molesto...se cree el dueño del ministerio...pero es culpa tuya padre, por nombrarlo Jefe de Aurores y por darle carta blanca en inventar mentiras contra Harry.

-Eso no es así Ron...dijo el señor Weasley algo nervioso...no puedo dejar de reconocer que es el mejor auror que tiene el ministerio en estos momentos, además mostró pruebas bastante contundentes...y bueno...yo solo...

-Por eso ahora tiene esa obsesión por destruir a Harry...dijo Ron alzando la voz...es un frustrado con poder...y no descansara hasta desprestigiar a Harry...o de encerrarlo en Azkaban...lo que ocurra primero.

-¿Pero padre como pudiste?...dijo Ginny indignada... Draco odia a Harry...¿como le permites perseguirlo?...¿como le das poder para encerrarlo en Azkaban?

-Quizás Malfoy se ha extralimitado...dijo el señor Weasley mirando a su esposa en busca de ayuda ante la reacción de sus dos hijos menores... pero él es un profesional...no creo que los asuntos personales influyan en su trabajo.

Ginny y Ron reaccionaron al mismo tiempo, con una expresión poco educada contra el señor Weasley, por lo que la señora Weasley dijo con furia

-Pero como se atreven a decirle eso a su padre...discúlpense inmediatamente...

-Perdón papá...dijo Ginny apenada, mientras su rostro se enrojecía y bajaba la mirada...no quise ser grosera...es que estoy preocupada por Harry.

Ron permaneció callado, manteniendo su mirada en el suelo. Hermione tomo su mano y la apretó, pero eso no hizo que su esposo cambiara de actitud.

-Ronald Weasley estoy esperando...discúlpate con tu padre...grito la señora Weasley ante la actitud de su hijo.

-Déjalo Molly...dijo el señor Weasley mientras se dirigía hacia su hijo menor...puedo entenderte Ron...se cuanto significa Harry para ti...pero trata de entenderme tu a mi...soy el Ministro de Magia...tengo que actuar con objetividad...acaso crees que quiero hacerle daño a Harry...cuando yo lo quiero como a un hijo.

-Que rara forma de demostrarlo...dijo Ron mientras sus orejas se enrojecían aún más...primero su búsqueda durante diez años fue un rotundo fracaso...y ahora permites que lo acusen de algo que tu sabes muy bien...sabes muy bien que Harry no seria capaz...

-Lo se Ron...pero las pruebas...dijo el señor Weasley con desesperación

-Qué pruebas?...las que te dio Malfoy...dijo Ron encarando a su padre... y tu confías en eso...antes que en Harry?

De repente Ron se callo y su rostro se torno de un color verdoso.
Todos dirigieron su mirada hacia donde Ron había clavado la suya.
Allí de pie frente a ellos, estaba Harry Potter.
Y en el corazón de todos los Weasley allí presentes al igual que en el de Hermione, surgía con temor la duda, de cuanto tiempo tenia allí Harry Potter, y cuanto había escuchado.
Pero su duda fue rápidamente aclarada, cuando Harry Potter se acerco y extendiendo sus manos frente al señor Weasley dijo con una voz sin matices.

-Aquí me tiene señor Ministro...si usted duda de mi inocencia...entonces aquí me tiene...porque yo hubiera esperado esa duda de cualquiera...menos de usted.