DE REGRESO A AQUEL CEMENTERIO
Las
paredes rocosas del salón estaban llenas de escarcha, y Harry
Potter debió ajustar un poco su capa alrededor de su cuello,
ya que el frío era más fuerte que de costumbre en aquel
lúgubre recinto.
Puso en alerta todos sus sentidos, aferró
con fuerza su varita mágica en su mano derecha y agudizó
su intuición como un felino ante el peligro, porque había
algo en el ambiente que le hacia dudar ante que decisión
tomar.
Sus pasos resonaron por los pasillos al abandonar el salón.
Parecía que la sede de la Hermandad Tenebrosa estaba sola.
Pero eso no era normal. Entonces entendió lo que
pasaba.
Levanto su varita mágica y haciendo una floritura
en el aire convoco un hechizo
-Rompus silencius...
De
su varita salió un rayo dorado, transformándose en un
pequeño remolino, que choco contra el techo, por el que se
extendió hasta las paredes adquiriendo estas un color
perlado.
Bajo su varita y colocando su mano sobre una de las
paredes, esta tembló y apareció una puerta de estrecha
dimensiones por la cual entro.
Camino con cuidado por el
estrecho pasillo, mientras sus instintos permanecían
alertas.
Llego hasta el final del pasillo, que se abría en
otra habitación en donde se llevaba a cabo una reunión.
Cerro
sus ojos. Concentro sus poderes. Y su materialidad adquirió
características gaseosas, por lo que se coloco sin ningún
problema a ras del suelo, hasta arremolinarse en un rincón
oscuro de aquella habitación.
Los magos allí presentes llevaban túnicas blancas y capuchas que cubrían sus rostros. Sin embargo Harry Potter sabia quienes eran al reconocer sus voces.
-Y dime Malfoy...tendremos que permanecer aquí hasta que el Señor Oscuro nos diga que hacer?...pregunto con recelo un mortifago ubicado en el extremo de la habitación mientras jugaba con una varita mágica entre los dedos de su mano izquierda.
Harry Potter se estremeció, y dada su
condición física fue como si una ráfaga de
viento hubiese chocado contra él, por lo que se disperso un
poco.
Y su asombro no era para menos, porque hasta donde él
sabia Lucius Malfoy estaba muerto.
-Esa ha sido su orden Billard, y tu sabes que al Amo no le gusta ser desobedecido...dijo alguien sentado en la mesa rectangular ubicada en el centro de la habitación, cuya voz era igual a la de Lucius Malfoy pero con un tono áspero y monótono.
Harry Potter no podía
creer lo que oía, ni lo que veía.
Lucius Malfoy no
se veía como un fantasma, su aspecto físico no era
etéreo.
-Y que vamos a hacer con el joven Longbottom?...dijo Billard con tono de burla...yo creo que no fue buena idea que Bellatrix halla quedado cuidando al muchacho...tu sabes que su mente no esta tan lucida...después de tanto tiempo...ja, ja, ja.
Harry Potter no pudo evitar que su cuerpo
gaseoso se dispersara nuevamente, también Bellatrix había
regresado de la muerte.
Y su asombro se transformo en temor al
caer en cuenta, que si Voldemort había logrado revivir a todos
los mortifagos muertos, su ejercito era realmente fuerte, porque
seria muy difícil matar a un muerto en vida.
-Por eso esta acompañada...dijo Malfoy manteniendo su voz áspera y monótona...el Amo quiere al Longbottom vivo.
-Les tengo dos noticias...dijo un mortifago robusto mientras se ponía en pie y sacaba su varita mágica de las profundidades de su túnica blanca...una mala y otra buena.
-Deja los rodeos Tarquet...dijo Billard molesto...y di lo que sepas.
-Hay alguien en esta habitación que no debería estar...dijo Tarquet olfateando el aire...y creo que es Potter...escoge tu cual es la buena y cual es la mala.
Todos los mortifagos pusieron sus varitas alertas, y recorrieron la habitación con sus miradas
-Maldición ese Potter entrometido...dijo Billard furioso...siempre le dije al amo que no era de confiar, pero nunca tomo en cuenta mis sugerencias de matarlo.
-Tranquilo Billard...Potter es mío...dijo Malfoy apuntando con su varita en todas direcciones.
Harry Potter se deslizo nuevamente al
ras del suelo y se coló por una de las rendijas de las paredes
rocosas.
Llego de nuevo a uno de los pasillos y adquiriendo
nuevamente su estado físico normal, se recostó en la
pared mientras ponía en orden todas sus ideas.
Durante
sus años de colegio había escuchado de la poción
para volver a los muertos a la vida, en alguna de sus clases con
Snape, pero fue durante sus dos años de encierro que entendió
sus poderes, ya que había escuchado de Voldemort el deseo de
usarla. Pero este no había encontrado quien la realizara para
él y todos los ingredientes.
Pero si Malfoy padre,
Bellatrix y quien sabe cuantos otros mortifagos habían vuelto,
era que Voldemort había encontrado la forma de hacer esa
Poción.
Decidió apartar esa idea por unos
momentos de su mente. Debía concentrarse en encontrar a
Neville, antes de que Voldemort lo usara en sus propósitos.
Porque
si a esa poción se le agregaba sangre inocente, su efecto era
otro: Voldemort recuperaría todos sus poderes, y con
ellos...la inmortalidad.
Pero donde estaría Neville,
porque ya no tenia duda alguna en que allí no estaba.
Varios
lugares pasaron por su mente, pero todos tan improbables como en el
que estaba.
Sin embargo hubo uno que dominaba. Aquel en donde
Voldemort había recuperado un cuerpo humano, hacia ya más
de doce años.
Y con un movimiento de su capa Harry
Potter desapareció una vez más.
Apareció en
medio de una noche encapotada, sin luna y sin nubes, ni siquiera sin
una pequeña estrella que pudiese aportar un poco de luz a
aquella infinita oscuridad.
No pudo evitar el joven mago que su
corazón comenzara a latir más rápido de lo
normal y que el ritmo de su respiración aumentara. Ya que
aquel lugar le traía muchos recuerdos, sobre todo uno que
jamás olvidaría. Ver por primera vez a sus padres de
una forma cercana aunque etérea, cuando habían salido
de la varita mágica de Voldemort.
Camino por entre las
lapidas, pisando con cautela el suelo fangoso, a la vez que sus
sentidos se agudizaban nuevamente y su mente era cerrada.
Ha
medida que iba acercándose a un panteón, Harry Potter
pudo divisar figuras humanas colocadas en un circulo.
Se detuvo,
sabia que no podía dejarse ver ni sentir, si quería
ayudar a Neville.
Miro a su alrededor e intuyo algo.
Alguien
aparte de él, Neville y los mortifagos había llegado al
lugar y eso solo complicaría las cosas.
Varios
miembros de la Orden de Fénix junto a Dumbledore aparecieron
en medio de un campo abierto.
Miraron asombrados a su alrededor,
ya que ninguno sabia con exactitud a donde Dumbledore los había
llevado, al parecer solo él sabia que lugar era ese.
Era un
pequeño bosque, aunque bastante lúgubre en cuyos
linderos se podía ver un cercado, compuesto por rejas antiguas
algo oxidadas y en su interior se distinguían a pesar de la
penumbra de la noche, enormes estatuas derruidas en su mayoría
y miles de lapidas.
-Eso es un cementerio o es mi imaginación...dijo Ron Weasley mientras se acercaba con cautela a la reja principal.
-Si es un cementerio...dijo Dumbledore pensativo...pero me temo que no podremos ir todos.
-Como que no...dijo Ron molesto...usted sabe que Harry esta allí dentro, y que nos necesita, yo no voy a dejarlo solo.
-No se trata de eso Ron...dijo Lupin con paciencia... es que quizás sea mejor dejar que Harry actué y cuando nos necesite nosotros entraremos.
Dumbledore y Lupin se dirigieron una mirada cómplice, ya que ambos habían recibido el aviso de Harry Potter, de que no era prudente entrar en ese momento, ya que ni siquiera el joven mago había encontrado la forma de acercarse a los mortifagos.
Harry Potter permanecía oculto
tras una enorme estatua en forma de ángel. Ni su corazón,
ni su respiración habían logrado calmarse.
Sin
embargo una idea surgió en su mente. Sabia que volver a
cambiar su estado físico nuevamente era muy peligroso, y
sobretodo en un ambiente abierto, pero se arriesgaría, ya que
era la única forma de acercarse sin ser visto y tendría
que tener mucha cautela para no ser sentido.
Concentro su poder y
su estado físico cambio al estado gaseoso y se deslizo
lentamente a ras del suelo. Llego al centro de aquel circulo de
mortifagos ubicados alrededor de una lapida, donde se encontraba
Neville atado.
Harry Potter pudo darse cuenta que Neville se veía
bien aunque parecía desmayado. Y vio atado un poco más
allá a un hermoso unicornio blanco. La escena era
impresionante, ya que el unicornio emitía un sonido extraño,
como un lamento, que podía hacer erizar la piel del mas
inhumano ser viviente. Pero parecía no afectar en nada a los
allí presentes, por lo que el temor volvió a adueñarse
del joven mago.
Dumbledore cerro los ojos, mientras se
alejaba un poco de los miembros de la Orden.
Ron y Ginny se
miraron
-Pero que esta pasando?...dijo Ron molesto... no me gusta tanto misterio.
-Baja la voz Ron...dijo Ginny en un susurro...es mejor esperar para poder entender que pasa.
Dumbledore volvió a abrir los ojos y mirando a Lupin dijo con voz angustiada.
-Era lo que temíamos Remus...Harry me explico lo que esta pasando.
-Es decir que Voldemort ya sabe que Neville era el otro mago con el poder para vencerlo...dijo Lupin con duda en su voz.
-Así es...dijo Dumbledore caminando de un lado a otro, concentrado en sus palabras... pero como lo averiguo?... usara la sangre de Neville... la de Harry no le sirve porque son la misma esencia...en cambio la de Neville...Alastor hay que llamar a los aurores...no podemos permitirlo...no podemos.
-Enseguida...dijo Alastor Moody en un gruñido, y con un movimiento de su capa desapareció.
-Harry quiere tiempo...dijo Lupin tomando del brazo a Dumbledore para calmarlo...vamos a confiar en él...vamos a esperar.
-No Remus...dijo Dumbledore con preocupación...no creo que sea conveniente esperar.
-Harry sabe lo que hace...dijo Ginny con timidez al acercarse a los dos magos... él esta allá y nosotros acá...se que si nos necesita no dudara en pedir ayuda.
Dumbledore la miro con ternura y acariciando con el dorso de su mano, el rostro pecoso de la joven bruja, suspiro
-Esperaremos entonces...dijo Dumbledore alzando su vista hacia el cielo.
Harry Potter sintió la
presencia de Voldemort antes de que este apareciera en medio del
circulo de mortifagos.
Voldemort se acerco hasta Neville y con su
mano huesuda levanto su rostro y con un toque de su varita
dijo:
-Enervate
Neville abrió los ojos
lentamente, y al encontrarse frente a frente con aquellos ojos rojos,
su rostro adquirió un color verdoso y el terror se apodero de
su expresión.
Neville trato de soltarse con desesperación
de las cuerdas que lo ataban, miro a su alrededor en busca de ayuda,
pero solo consiguió por respuesta la rizas burlonas de los
mortifagos.
Harry Potter sintió una profunda rabia, al
verse reflejado en Neville y al ver hasta que grado la maldad podía
dominar a un ser humano.
-Bienvenido Longbottom...dijo Voldemort con voz fría...por fin tengo el gusto de conocerte...tus padres fueron unos valiosos enemigos...esa es una de las razones por la que estas invitado esta noche.
-Tendrá que matarme...dijo Neville con arrogancia...de mi no obtendrá más que desprecio.
-Eso es precisamente lo que deseo de ti Longbottom...dijo Voldemort tomando el rostro de Neville entre su mano...eso le dará su justo valor a tu sangre.
Neville
se estremeció al sentir el calor de la piel cetrina de
Voldemort, y su reacción no solo sorprendió a Harry
Potter y al mismo Voldemort sino a todos los alli presentes.
Ya
que sin previo aviso Neville escupió el rostro de Voldemort, y
este se tambaleo y cerro sus ojos rojos y sus narinas en forma de
ranuras se dilataban, mientras trataba de limpiarse en rostro.
-Eso es nada para lo que te mereces Voldemort...dijo Neville con furia... eres una piltrafa de mago...pensé que tenias honor...pero me equivoque...solo eres un cobarde que no puede hacer nada sin sus mortifagos.
Un rayo rojo salió de la varita mágica
de un mortifago que se abalanzo sobre Neville y al impactar sobre él
comenzó a gritar ante el dolor que la maldición
imperdonable causaba en su cuerpo.
Harry Potter tuvo que controlar
el impulso de recobrar su materialidad, para poder ayudar a Neville,
pero tenia que pensar en algo más efectivo y mirando
nuevamente al unicornio lo supo.
