Calor:

"Infierno." Esta, era la única palabra con la cual el pelirrojo podía describir ese caluroso y soleado día de verano.

-¡MAAAAAAAATT! -. Escucho que el rubio llamaba desde la otra habitación – VE A COMPRAR CHOCOLATE.

- Deja de gritar, si tantas ganas tienes de comerlo, ve y cómpralo tú-. Respondió Mail, con fastidio, las altas temperaturas lo ponían de mal humor. Escucho como Mello se levantaba de la cama y atravesaba el pasillo para llegar a la sala de estar, lugar donde Matt se encontraba, sentado en el sofá.

- A mi no me hablas así, imbécil, si digo que vas por chocolate, vas por chocolate.

El pelirrojo no le puso atención, siguió con sus videojuegos, ignorando al rubio.

-Perro estúpido, ¿me estas escuchando?- le dijo con un tono enojado impregnado en su voz. Mail no contesto.

Y entonces… ¡KABOOM!

-¡¿PERO QUE CARAJO TE PASA?- Vocifero Matt, girándose con ira al sentir su PSP estallar en sus manos, debido a el arma que acababa de ser disparada por el chico de ojos azules.

-TE DIJE QUE OBEDECIERAS, INUTIL.

Mail se quedo callado, sus verdes y hermosos ojos estaban abiertos hasta más no poder, no esperaba que al voltearse, el rubio estuviera en bóxers, el cabello recogido en una coqueta coleta, con su arma en la mano derecha y sus mejillas tintadas de un suave color rosa.

-¿Qué tanto miras? – Soltó Mello con desprecio.

El pelirrojo no respondió, rodeo el sofá con sus ojos fijos en las angostas caderas de Mello y se detuvo cuando estuvo a su lado. Puso su mano en la rosada mejilla del blondo y se acerco a su rosto, lamio sus labios, tentándolo.

-Eres realmente lindo-. Le susurro al oído, para después morder suavemente el lóbulo de su oreja, obteniendo un gemido como respuesta.

-M-matt, ve por chocolate-. Dijo Mello, tratando de sonar tranquilo.

- ¿No prefieres que me quede aquí contigo un rato? Unos… ¿Treinta minutos? -. Respondió Mail dijo con tono surgente- Vamos, se que puedes esperar.

El blondo sintió una mano colarse entre sus bóxers, gimió por sorpresa y placer, mando su cabeza hacia atrás, dejando que Matt saboreara y devorara su cuello.

-Matt, tengo… Ahhh… calor, por favor… detente, no tengo ganas-. El pelirrojo no se detenía, su mano seguía subiendo y bajando por el miembro del otro- Matt, por fa-favor.

Mail y sus traviesas manos no se detenían. El rubio estaba perdiendo la paciencia, después de pedírselo amablemente otra vez, cargo su arma con la mano derecha y disparo cerca del oído del pelirrojo, el cual se alejo de él con miedo.

-QUE TE DETENGAS, JODER-. Le grito el rubio, frunciendo el ceño - Ve por chocolate.

El calor, no le gustaba a Mello, después de que Matt hubiese salido despavorido a buscar chocolate para su adorado rubio y que al volver, este le haya quitado el chocolate de las manos y cerrado la puerta en sus narices, lo había dejado más que claro.