SANGRE INOCENTE DERRAMADA

Dumbledore rompió el silencio haciendo que todos se sobresaltaran.

-No Harry...no lo hagas...puede ser muy peligroso...

Ginny observo a Dumbledore y en su cerebro resonaron las palabras de Harry Potter

-"Es la única forma"

Ginny no entendía aquellas palabras, ni porque, ni de que forma habían llegado a su mente, por lo que tomo del brazo a Dumbledore buscando en sus ojos azules tras las gafas de media luna, la explicación, pero el viejo mago mantenía la vista fija en un punto en la distancia.

Voldemort miro con furia a Neville y dándole la espalda dijo con voz fría y burlona

-Trae los implementos Bellatrix...tu tendrás el honor.

-Oh amo...no sabe cuanto significa para mi...dijo Bellatrix con una voz quejumbrosa y queda.

Harry Potter vio como Bellatrix se acercó a Neville con una pequeña caja de madera, entre las manos, por lo que el joven mago comprendió que si algo iba a hacer debía hacerlo y pronto.

Bellatrix se arrodillo al lado de Neville y de la caja de madera saco una especie de daga cuyo filo brillaba titilante y una pequeña bandeja de plata.
Neville miro con horror como el filo de la daga se acerco a su piel, pero de su boca no salió ningún sonido, cuando esta rompió su carne y mientras brotaba su sangre por la pequeña herida fijo sus ojos en Bellatrix, quien no pudo sostener su mirada, aunque una sonrisa macabra se dibujaba en su demacrado y blanquecino rostro.
Harry Potter no pudo evitar que los recuerdos llegaran de nuevo, como paginas de un libro que se pasan rápidamente. Y ver aquella actitud tan valiente de Neville le hizo no dudar más. Por lo que sigilosamente, se acerco al unicornio que se encontraba amarrado al pie de un árbol frondoso.
Dada su recién adquirida condición física, se dejo inhalar por el hermoso animal, penetrando así el interior del corazón y cerebro del unicornio, consiguiendo de esa forma dominar al animal al convertirse en parte de él.

Durante sus años de encierro, Gilderoy Lockhart le había ayudado a perfeccionar esa rama de las artes oscuras, quizás con la idea de que de esa forma pudiera huir de Voldemort. Pero sabia que era muy peligroso, porque si al animal llegaba a ocurrirle algo, ese algo también podría afectarlo.

Los mortifagos se encontraban alrededor de Neville, preparando la nueva poción que ayudaría a Voldemort a recuperar sus fuerzas y a renovar su inmortalidad.
Voldemort aguardaba un poco más allá totalmente extasiado, observando como Bellatrix vertía la sangre de Neville en un caldero colocado a fuego lento sobre unas brazas.

Nadie se percató del unicornio. De la actitud tan extraña que tenia, dando pequeñas patadas en el suelo húmedo. De cómo sus ojos ya no eran celestes, sino verdes, de que su pelambre blanca como la nieve, había adquirido una tonalidad grisácea, y de que su mirada ya no era temerosa y débil.

-Ya esta casi lista amo...dijo Bellatrix acercándose con actitud servil a Voldemort...falta la sangre del unicornio.

-Lucius, tu tendrás el honor...dijo Voldemort mientras le entregaba la daga a Lucius Malfoy.

Lucius Malfoy tomo la daga y haciendo una reverencia a Voldemort dijo:

-Realmente será un honor amo...ayudar en su regreso...para que no existan dudas del poder del Señor Tenebroso.

Mientras Lucius Malfoy se iba acercando al unicornio, Neville lo seguía con la mirada, como el resto de los mortifagos y el mismo Voldemort.
Cuando Lucius Malfoy se acerco al unicornio, este lo miro y se encabritó.
Esta reacción tomo desprevenido a Lucius Malfoy, haciendo que la daga se le cayera al piso. El resto de los mortifagos se tornaron nerviosos y miraron a Voldemort, quien se mostró suspicaz y clavo su mirada en los ojos verdes del unicornio.
Harry Potter logro traspasar parte de su fuerzas al unicornio y este logro soltarse de las ataduras que lo inmovilizaban y con un rápido movimiento, clavo su cuerno en el brazo del mortifago Malfoy.
Los mortifagos comenzaron a lanzar maldiciones contra el animal quien ágilmente lograba esquivarlas, y hacia daño a quien osara interponerse en su camino, como un corcel indomable.
Neville observaba todo aquello sin poder entender lo que pasaba dado su agotamiento. Pero se sobresalto cuando el unicornio se acerco hasta él y lo miro.
Harry Potter y Neville se miraron por unos segundos.

-Harry eres tu...dijo Neville en un susurro, entendiéndolo todo.

El unicornio le hizo un movimiento de cabeza, mientras emprendía la huida, ya que los mortifagos mantenían su ataque sobre el animal.

A pesar del dolor que Neville sentía, hizo acopio de todas sus fuerzas, concentro su poder y logro transformarse en una lechuza. Logrando de esa forma liberarse de sus ataduras.
Y mientras alzaba el vuelo, un grito se dejo escuchar entre el tumulto que el unicornio había causado.

-Es Harry Potter...dijo Voldemort furioso...ese unicornio es Harry Potter...no lo maten...lo quiero vivo...lo quiero vivo.

Ambos, hombre y animal, unieron fuerzas y cabalgaron raudales a través de lapidas y estatuas derruidas, tratando de salvarse de los hechizos y maldiciones.
Sin embargo, Lucius Malfoy y dos mortifagos más lograron acorralar al unicornio y dentro de él a Harry Potter.

El jefe de aurores junto a otros diez aurores se habían unido a los miembros de la Orden del Fénix que aguardaban a las fueras del cementerio.

-Alastor Moody me ha explicado al situación Señor Ministro, creo que debe dejar que sean los aurores del ministerio quienes se hagan cargo de este asunto...dijo Draco Malfoy con actitud arrogante, mientras miraba de reojo a los pocos miembros de la orden que allí se encontraban.

-Pienso que mientras más ayuda mejor Malfoy...dijo el Señor Weasley con seriedad...la situación es delicada.

-Comprendo muy bien la magnitud de la situación Señor Ministro...dijo Draco Malfoy con molestia...es por eso que no veo la necesidad de involucrar a personas no aptas...que solo podrían estropearlo todo.

-Lo único que quieres es encarcelar a Harry...por eso quieres a la Orden del Fénix fuera de esto...grito Ron muy molesto encarando a Draco Malfoy

-Cállate Weasley...grito Draco Malfoy mirando con desprecio a su alrededor...¿que Orden del Fénix?...¿cual Orden del Fénix?...por favor no me hagas reír.

-Caballeros...caballeros...por favor...dijo Dumbledore con un dejo de irritabilidad en su voz...no es momento...

Todos guardaron silencio. Y un batir de alas desvió la atención de los presentes hacia el cielo, observando como una lechuza pardusca se acercaba rápidamente.
La lechuza se coloco en medio de ellos y ante las miradas de asombro se transformo en un hombre.

-Neville...estas vivo...dijo Lupin tomándolo del brazo...y Harry?...que paso con Harry?

Neville aparto su brazo de las manos de Lupin tratando de disimular el dolor que sintió.

-Harry esta en peligro...dijo Neville con preocupación...esta solo...hay que ir ayudarlo.

Nuevamente Neville se transformo y alzando el vuelo, retomo el rumbo al cementerio.
Dumbledore desapareció, mientras Lupin, Ron y Ginny también hacían lo propio.
Draco Malfoy aliso su cabellera platinada y en un susurro dijo

-Ha llegado el momento...

Voldemort llego presuroso al lado de los mortifagos.

-Que hacemos amo?...dijo Lucius Malfoy con voz queda...matamos al unicornio?

-No...dijo Voldemort con voz de triunfo. Alzo su varita e invocando una maldición imperdonable sobre el animal...Crucio...dejo escapar una carcajada.

Harry Potter junto al unicornio sintieron el rigor de la maldición dolorosa, y el joven mago se dio cuenta que estaba acorralado, pero no se daría por vencido sin luchar, pero no encontraba las fuerzas necesarias para resistir el dolor. Había dado mucha de su energía vital al animal y este se encontraba totalmente agotado.
Una tras otra, cada maldición hacia mella en la frágil condición del unicornio, y Harry Potter comprendió que debía abandonarlo para que el animal no pereciera, ya que él era el verdadero objetivo de Voldemort.

Pero Harry Potter pudo sentir el miedo del unicornio, y se sorprendió saber como el instinto animal había comprendido la cercanía de la muerte al tener a aquel intruso dentro de su cuerpo.
Y ante el asombro e incredulidad de los presentes, una especie de nube de humo grisáceo salió por el hocico y narinas del animal. Y arremolinándose como un pequeño huracán, fue transformándose en Harry Potter.

-No puedo menos que asombrarme Potter...dijo Voldemort con voz fría...realmente haz confirmado mi respeto hacia ti...lastima que eso no sea suficiente esta noche.

Harry Potter se sentía muy débil y aunque trataba de mantenerse erguido, sus piernas no le ayudaban y cayendo de rodillas ante Voldemort, perdió por segundos la noción de si mismo.

-Así es Potter...así me gusta Harry Potter...dijo Voldemort entre rizas burlonas...a mis pies...Harry Potter a los pies del Señor Tenebroso.

Muy lejos llegaban a los oídos de Harry Potter rizas estruendosas, rizas de burla y de regocijo, rizas que para él solo significaban que tal vez esa noche seria derrotado. Pero esa idea le hizo recuperar un poco sus sentidos.

De repente el silencio reino en el ambiente.

Harry Potter trato de levantar un poco la mirada y de forma muy difusa pudo ver como los mortifagos y el mismo Voldemort se alejaban de él y los sonidos que rompieron aquel silencio adormecedor, le hicieron comprender que un enfrentamiento se había iniciado.
Se coloco boca a arriba, respirando con dificultad, tratando de que con cada bocanada de aire que inhalaba pudiera recuperar la energía perdida.
Miro a su lado al unicornio tendido sin respiración.
Contrario a lo que había pensado, había tenido que usar el ultimo aliento del animal para poder salir de su interior.
Cerro sus ojos, mientras una sensación de derrota inundo su alma, al sentirse culpable por la muerte del hermoso unicornio.

El presentimiento de ser observado le hizo abrir los ojos.
Allí frente a él, cara a cara estaba Draco Malfoy con una riza triunfal en su pálido rostro.

-Por fin Potter...dijo Malfoy con aire arrogante...nos volvemos a ver.

Harry Potter trato de ponerse en pie, pero aun se encontraba débil, y no fue lo suficientemente ágil, como para evitar que Draco Malfoy lo golpeara en el estomago y lo hiciera volver a caer, rodilla en tierra, perdiendo el poco aliento que había logrado recuperar.

-Pero que pasa Potter?...dijo Draco Malfoy con tono burlón...el encuentro con el Señor Oscuro te ha dejado muy débil...que lastima...realmente una lastima.

Draco Malfoy golpeó, con la punta de su pie izquierdo, el costado derecho de Harry Potter, haciendo que este sintiera ganas de vomitar y su vista de nublara mucho más.
Harry Potter no lograba coordinar sus movimientos, trato de apoyarse en su mano izquierda, mientras la derecha cubría la zona lesionada de su pecho, pero perdiendo el equilibrio, no pudo evitar que su rostro impactara contra el húmedo suelo.
Sintió como Draco Malfoy colocaba su pie sobre su espalda, impidiéndole moverse y limitando se esa forma, aun más, sus movimientos respiratorios.

Un profundo odio fue inundando su corazón y su mente, y sin lograr entender como, logro darse la vuelta y tomando el pie de Draco Malfoy, lo hizo caer al suelo.
Y sacando su varita mágica de las profundidades de su túnica, Harry Potter apunto con ella a Draco Malfoy y descargo contra él un hechizo de desarme, seguido de un hechizo aturdidor, seguido de un hechizo paralizante

Y cuando por su mente paso la idea de convocar una maldición imperdonable, un dolor quemante se irradio por su espalda. Y a su boca llego nuevamente el sabor de la tierra húmeda.