Tibio

La luz del sol se colaba, traviesa, a través de las cortinas de la habitación que desde hace tiempo Mello y Matt compartían.

-Buenos días, guapo-. Saludo Mail, entrando con el desayuno -sobre una bandeja de plata- a la recamara, donde el rubio hace unos minutos descansaba plácidamente.

-Buenos días…-. Respondió el rubio, sentándose en la cama, dejando al descubierto su pecho y abdomen, ya que la sabana se deslizo, cubriéndole desde la cintura para abajo.

El pelirrojo puso la bandeja con delicadeza sobre las largas piernas del menor y deposito un suave beso sobre su frente.

-¿Qué es esto, Matt?-. Cuestiono Mello, refiriéndose a la bandeja.

-Tu desayuno, ¿Qué parece?-. Contesto el pelirrojo, enarcando una de sus cejas.

-Imbécil. No es a eso a lo que me refiero-. Dijo con algo de irritación.

-Pues como estas algo enfermo, quise…

-Mail, estoy enfermo, no invalido- Reclamo el rubio y estiro uno de sus níveos brazos para acariciar con dulzura la mejilla de su novio- tengo un pequeño resfriado, puedo salir de la cama.

- No es bueno que lo hagas, testarudo.

Mello soltó una pequeña y cantarina risa, para luego empezar a comer lo que su acompañante había preparado, este salió de la habitación.

Una vez hubo terminado su comida, puso la bandeja en la mesa de noche a su lado y se levanto, dispuesto a dirigirse al baño y darse una ducha. Al salir de la habitación se encontró a un apuesto pelirrojo que lo miraba, expectante.

-Mello, no debes salir de la cama.

-Solo iré a darme una ducha.

Mail asintió con la cabeza y dejo que el rubio pasara, para abrazarlo por la cintura y caminar a su compás, en unos pocos pasos llegaron al baño y Mail se separo del delgado cuerpo de su amante y se dirigió hacia la ducha, abriéndola y graduando la temperatura.

-Puedo hacerlo por mí mismo, Matt-. Le dijo Mello, desnudándose lentamente.

-Quiero hacerlo por ti.

Siempre era lo mismo, el rubio se enfermaba y Mail cuidaba de él como si su vida dependiera de ello, no lo dejaba hacer nada y se encargaba de todo.

-Está listo, Mello-. Dijo el pelirrojo, volteándose para encontrarse con un rubio ya completamente desnudo.

Mihael entro en la ducha, suspirando y relajando sus músculos, el agua estaba tibia. Matt estiro su brazo derecho para tomar un recipiente verde pastel y empezar a vertirlo sobre la blonda cabellera del menor.

-Matt, puedo hacerlo yo.

-Déjame a mí, ¿sí?

El rubio no respondió, solo lo tomo del brazo y lo metió a la ducha con él, a Mail no le importo y lo abrazo, Mello empezó a quitarle la ropa con delicadeza, como si se fuese a romper.

-¿Por qué lo haces tan lento?-. Pregunto Matt, quitándose la camisa de franjas por completo y dejando que el pantalón se deslizara por sus piernas, quedando solo en bóxers- Si se trata de sexo, no es que seas el más amable.

-A callar -. Dijo Mello- Quiero que esta vez sea diferente.

Mail asintió y empezó a besar al rubio con delicadeza en los labios, para luego ir bajando por el cuello y el pecho, dando de vez en cuando una mordida suave o una lamida atrevida. Mello solo gemía y enredaba sus largos y finos dedos en la cobriza cabellera de su amante. Era la primera vez que lo hacían porque querían demostrarse cuanto se querían, no porque o el uno o el otro tuviera ganas y simplemente buscaran satisfacer sus ansias, como tantas veces anteriores.