ENCUENTROS
Harry
Potter comenzó a recorrer los estrechos pasillos de Azkaban,
sin poder evitar estremecerse al lograr visualizar algunos
prisioneros cuyos rostros eran desconocidos para él, pero en
los que pudo notar los estragos que la presencia de los dementores,
podían causar en un ser humano.
Y una vez más los
recuerdos de su padrino invadieron su corazón.
Se detuvo.
Trato de reprimir sus lagrimas.
Solo en aquel momento, allí
en medio de aquel ambiente tan hostil, nauseabundo, solitario y
vació, después de tantos años, fue cuando
realmente pudo comprender, cuanto había sufrido Sirius Black.
-Te ocurre algo?...pregunto Hera en un susurro apretando con suavidad la mano de Harry Potter.
-Estoy bien...dijo Harry Potter respirando profundamente...ya paso.
Tomo a Hera por la cintura, pero ella lo rechazo.
-Disculpa...dijo Hera con un leve rubor en sus mejillas...pero aun no me he acostumbrado a que eres tu realmente.
Harry Potter sonrió débilmente. Volvió a abrazar a Hera, la cual no opuso mucha resistencia, sin embargo el ruido de unos pasos que se aproximaban los hizo separarse.
Al doblar una esquina, vieron a un grupo de magos y
brujas que se aproximaban.
Harry Potter con aprensión se
percato rápidamente de quienes se trataban.
Eran Bill, Ron
y Ginny Weasley, junto a Hermione, la Sra. Weasley y un poco más
atrás Draco Malfoy.
Al ver a este ultimo sintió
nuevamente un inmenso odio, pero recordó que su apariencia
física era igual a la de Neville, así que tenia que
asumir la personalidad de su amigo.
-Hola Neville...dijo Ron acercándose y estrechando su mano...vienes de ver a Harry...que tal esta?
-Hola Ron...dijo Harry Potter tratando de que su tono de voz fuera lo más parecida a la del verdadero Neville...Harry esta bien...pero no quiere ver a nadie...así me lo manifestó.
-Pero y por qué?...dijo la Sra. Weasley con tono triste...debe sentirse muy solo...necesita compañía.
-Además somos sus amigos...dijo Ron con tono dolido...mi padre nos otorgo un paso especial.
-Realmente crees que Harry quiere verlos...dijo Harry Potter con sarcasmo en su voz...ya él sabe quien firmo su orden de aprensión...será mejor que se regresen por donde vinieron...lo que menos quiere él ahora son hipocresías.
Todos los presentes se sobresaltaron ante
estas últimas palabras.
Hera le dio un pequeño golpe
con su codo a Harry Potter en la parte baja de su costado derecho, de
una forma muy disimulada, el joven mago la miro y comprendió
que se había extralimitado en sus comentarios.
El rostro de los hermanos Weasley adquirió rápidamente un color rojizo, principalmente Ron cuyas orejas y cuello habían tomado un color más intenso.
-Es muy lógico que el pobre se sienta traicionado...dijo la Sra. Weasley entre sollozos... pero no es nuestra intención perturbarlo...así que tienes razón Neville...será mejor irnos.
-No...yo vine a ver a Harry y no me voy de aquí hasta explicarle...dijo Ron con molestia en su voz...él tiene que saber que no tenemos nada que ver en las decisiones del Ministro de Magia.
Durante
unos minutos reino un silencio incomodo, Harry Potter no podía
evitar disimular su incomodidad ante aquella situación. Draco
Malfoy permanecía un poco distante al grupo.
Hermione
miraba fijamente a Harry Potter, y aunque no dijo nada, ella
descubrió en su mirada la verdadera identidad de aquel mago
que tenia ante sus ojos. Él desvió su mirada al
sentirse descubierto, pero la sonrisa que se dibujo en el rostro de
su amiga, le hizo confiar en ella.
Ginny no apartaba sus ojos de
Hera, y esta tampoco de Ginny. Ambas sabían quien era cada una
y que lugar ocupaba en el corazón de Harry Potter. Por lo que
ninguna de las dos quiso mostrar debilidad.
-Y dime Longbotton… dijo Draco Malfoy con arrogancia... por qué no estas cumpliendo la misión que se te encomendó?... además no puedes venir aquí sin el permiso del Jefe de aurores.
-No tengo que darte explicaciones Malfoy... dijo Harry Potter con indiferencia.
-Creo que Neville tiene razón... dijo Hermione rápidamente antes de que Draco Malfoy continuara hablando... es mejor dejar a Harry solo.
-Pero amor, yo quiero verlo, hablar con él...dijo Ron con angustia... él tiene que saber cuanto nos duele todo esto... tiene que saber como están las cosas.
-Tranquilo Ron... dijo Hermione mirando a Harry Potter... él ya lo sabe.
Ron
Weasley bajo la mirada, y se voltio dando la espalda a los demás
y mientras apresuraba el paso para alejarse de allí, Harry
Potter pudo comprender cuan agobiado se sentía su amigo ante
toda aquella extraña situación. Pudo comprender la
realidad.
Sin lograr reaccionar a tiempo, Draco Malfoy tomo por el
brazo a Harry Potter y con brusquedad lo alejo del grupo de magos y
brujas.
-Escúchame bien Longbotton...dijo Malfoy con furia... ya estoy cansado de tu actitud... no importa cuanto trates de ayudar a Potter... de esta no se salva... y aunque no permanecerá aquí el tiempo que se merece... por lo menos serán unas cuantas semanas.
Harry Potter no pudo evitar que el odio que Malfoy le hacia experimentar, cambiara a un sentimiento de angustia, al entender que debía de hacer algo para no permitir que por su culpa Neville permaneciera todo ese tiempo en Azkaban.
-Así que ya es hora de que aprendas a respetarme... dijo Malfoy con arrogancia... soy tu superior y me debes obediencia.
-No seas idiota... dijo Harry Potter con indiferencia, dejando a Draco Malfoy sorprendido ante la actitud de ese mago que físicamente era igual a Neville Longbotton.
Harry Potter se acerco a las dos
jóvenes brujas que permanecían mirándose con
respeto. Se sintió incomodo ante aquella escena y por un
momento no supo que hacer. Sabia que ya ambas habían medido
fuerzas, sin necesidad de hablar.
Sin embargo al ver que Draco
Malfoy se acercaba hacia él, tomo a Hera por el brazo y
despidiéndose de Ginny se alejaron de allí.
-Por fin Longbotton esta asumiendo la actitud de un verdadero auror...dijo Draco Malfoy mientras se acercaba a Ginny.
-Necesito hablar contigo Draco... dijo Ginny con molestia.
-Sabes que siempre estoy dispuesto a hablar contigo cuando quieras y donde quieras... dijo Malfoy acercándose a Ginny... pero creo que este no es el lugar adecuado.
Una vez fuera de la prisión de Azkaban, Harry Potter ayudo a Hera a subirse al bote que los conduciría a través de aquel oscuro lago lejos de la lúgubre prisión.
-Y ahora que... pregunto Harry Potter mientras el bote comenzaba a moverse sin dificultad por entre las aguas.
-Vamos a dar un pequeño paseo... dijo Hera mientras el daba un pequeño toque con su varita mágica al bote, logrando de esta forma cambiar el rumbo del mismo.
Draco Malfoy cerro con suavidad la puerta de su despacho, mientras Ginny tomaba asiento frente al escritorio, sintiéndose molesta consigo misma, ya que la presencia de Draco le causaba nerviosismo.
-Y bien Ginny Weasley... dijo Malfoy mientras colocaba una silla al lado de Ginny... dime a que debo el honor de que te dignes dirigirme la palabra?.
-Realmente Draco, esta no es una conversación social... dijo Ginny tratando de sostener la mirada sobre aquellos tristes ojos grises... simplemente quiero que me expliques las razones por las que encerraste a Harry en Azkaban
-Ya sabia yo... Potter... siempre Potter... dijo Malfoy con furia... no puede existir otro tema de conversación entre los dos que no sea Potter?
Ginny bajo la mirada y una punzaba de culpa abrazo su corazón. Sabia que Draco Malfoy podía ser un hombre con muchos defectos, pero él la había amado de verdad, y ella nunca había sabido corresponderle adecuadamente.
-Discúlpame Draco... dijo Ginny en un susurro... pero si te comportaras con honestidad... como un verdadero auror... no tendría porque incluir a Harry en esta conversación.
-Es que si no fuera por Potter, no existiría esta conversación... dijo Malfoy con amargura... y tienes razón Ginny... se que mi actitud no ha sido digna de un auror... pero no me importa... quiero que Potter sufra tanto o mas de lo que yo he sufrido.
-Pero Draco, como puedes pensar así... dijo Ginny indignada... Harry ha sufrido muchísimo y tu lo sabes... como vas a quitarle su libertad para vengarte por algo que él no ha hecho.
-Que no ha hecho?... grito Malfoy levantándose de la silla... me quito el amor de la única mujer que he amado... por su culpa mi padre murió a manos de Voldemort...
-No te ciegues Draco... dijo Ginny levantándose también y enfrentando a Draco... tu sabes que Harry no tiene ninguna culpa en eso... tu padre murió a manos de Voldemort porque ya no servia mucho para sus propósitos... y con respecto a mi...
Ginny no pudo terminar la frase, porque Malfoy la había tomado entre sus brazos y sin que ella pudiera reaccionar sus labios se habían juntado.
La noche había comenzado a caer sobre el
horizonte, el sol ya se había escondido, dando paso a la luna
que poco a poco fue bañando con su pálida luz, la
superficie del lago, dibujando en él suaves reflejos
plateados.
La apariencia de Harry Potter fue volviendo a la
normalidad, por lo que Hera que había permanecido un poco
alejada, perdió la timidez que la apariencia de Neville le
causaba y no dudo en abrazarlo y besarlo.
A sus oídos llego
el canto de un ave fénix, por lo que se separaron un poco, y
vieron a Fawkes volando hacia ellos, trayendo algo en su pico.
-Hola Fawkes, me agrada verte... dijo Harry Potter mientras acariciaba al ave.
El ave fénix coloco entre sus manos una especie de bastón, de color negro, bastante grueso y algo pesado, cuyo extremo superior adquiría forma de espiral.
-Y esto que es?...pregunto Harry Potter mientras lo contemplaba de cerca.
-Era lo que estaba esperando... dijo Hera con alegría... es lo que nos llevara a donde el tercer oráculo será debelado... es un báculo...
Harry Potter observo a Hera con duda,
ella le quito de forma delicada el báculo y con una floritura
de su varita mágica lo hizo elevarse en el aire y con un
movimiento rápido callo en las profundidades de las oscuras
aguas por donde el bote se deslizaba suavemente.
Al entrar en
contacto aquel báculo con la superficie del lago, miles de
ondas luminosas se fueron formando una tras otra, y un pequeño
remolino se fue formando, haciendo que una columna de agua surgiera
de su centro.
El ave fénix canto una nota aguda, en señal
de despedida, Harry Potter desvió por un momento su atención
de la columna de agua y dirigiéndose a Fawkes le dijo
-Por favor no abandones a Neville... cuídalo como lo hiciste conmigo
El ave fénix asintió con un gesto de su
cabeza y con un movimiento rápido de sus alas desapareció.
El
bote se acercaba con rapidez a aquella formación de agua, que
poco a poco fue tomando la forma de una enorme catarata.
-Sostén la respiración Harry... dijo Hera tomándolo de la mano... vamos a atravesarla.
Harry Potter así lo hizo, y bajo su cabeza, al sentir como las frías aguas empapaban cada centímetro de su piel, y su corazón comenzó a latir rápido y con fuerza al comprender a donde lo conducía aquella cortina de agua cristalina y dulce.
