EN UNA TIERRA MISTERIOSA Y MAGICA

Un hermoso paisaje se comenzó a hacer más nítido a medida que aquel torrente de agua era dejado atrás.
Harry Potter debió cerrar por breves minutos sus ojos, ante el resplandor de un radiante sol que entre caprichosas formaciones de nubes comenzaba asomarse, para inundar de calor y luz la inmensidad de aquel desconocido pero fascinante y exótico lugar a donde el joven mago había llegado.
Intuitivamente toco a Hera, para comprobar que no era un sueño, ya que su voz no lograba salir por su garganta al no poder superar la emoción y el asombro que causaban en él todo lo que sus ojos contemplaban.
El bote continuaba su rumbo por un río majestuoso, de bravío caudal que hizo a Harry Potter perder un poco el equilibrio dentro de la pequeña y frágil embarcación, por lo que decidió sentarse para evitar de esa forma caer a las cristalinas y tibias aguas de aquella alfombra de agua. A los lados del río, una vegetación imponente se erguía orgullosa de la tierra de color parduzco, compuesta en su mayoría por árboles de colosal tamaño y multitud de pequeños follajes, dibujando de todas las tonalidades de verdes, azules y marrones, que Harry Potter nunca hubiese imaginado que existían, aquel insuperable lugar.
El silencio que surgió entre Harry Potter y Hera ante aquel espectáculo natural, era roto por múltiples sonidos, sonidos procedentes de cada rincón, y para los cuales el joven mago hubiese querido tener más de dos oídos para poder captarlos todos con fina precisión.
Aves de espléndidos y radiantes colores volaban sobre las copas de los árboles, dejando escapar sus cantos alegres a través del viento cálido que acariciaba la piel. Chillidos y rugidos provenientes de la tupida vegetación hicieron comprender a Harry Potter cuan variada podía ser la vida salvaje y silvestre de aquellas tierras.
Un halo de misterio y magia dominaba en el ambiente, y Harry Potter podía sentirlo en su corazón y en su mente. Respiro profundamente tratando de que sus pulmones y su torrente sanguíneo se llenara de ese misterio y de esa magia.

-A donde me has traído Hera... pregunto Harry Potter con asombro... esto no puede ser real... todo esto es producto de un hechizo verdad?.

-Esto es tan real como tu y yo... dijo Hera con un dejo de tristeza en su voz... es aquí Harry donde el tercer oráculo será debelado... es aquí donde encontraras las fuerzas para la batalla final.

Harry Potter sintió una puntada de dolor en su corazón, al recordar nuevamente su realidad, al recordar quien era y cual era su destino.
Sin embargo aquel impresionante paisaje, que a medida que el bote avanzaba se hacia más hermoso, poco a poco logro serenar a Harry Potter.
Entre las aguas nacían pequeñas formaciones de tierra, pequeñas islas en donde se podían observar múltiples animales que Harry Potter recordó haber visto en algún libro muggle durante sus años de escuela primaria, sin embargo otros resultaban desconocidos para él.

-Esto es territorio muggle...dijo Hera con suavidad... en realidad nos arriesgamos usando el báculo, pero si usábamos la forma muggle tardaríamos varios días para poder llegar hasta aquí... sin embargo de ahora en adelante es poca la magia que podemos usar.

-Por favor Hera, creo que ya es hora de que me expliques... dijo Harry Potter impaciente... que hacemos aquí.

-Poco puedo explicarte en realidad Harry... dijo Hera con timidez... se que estamos en un país de Sudamérica, llamado Perú, que este río por donde navegamos se llama Amazonas...

Harry Potter no lograba desviar su mirada del paisaje, había divisado unas aves multicolores que le hicieron recordar a Sirius Black, porque eran iguales a aquellas que su padrino había usado para enviarle cartas cuando había escapado de Azkaban.

-Madame Osiris recibió un mensaje de la Providencia... dijo Hera tratando de captar la atención de Harry Potter... en donde se impone la necesidad de develar el tercer oráculo ante de lo previsto... en vista de que el Señor Oscuro ha recuperado su fuerza.

-Qué Voldemort ha recuperado su fuerza?... pregunto Harry Potter con asombro.

-Si Harry así es... dijo Hera con tristeza... logro completar la poción que comenzó en el cementerio... y ahora que los mortifagos han regresado de la muerte... su poder es ilimitado... es solo cuestión de tiempo antes de que otra vez vuelva su reinado de terror.

-Y tu como sabes todo eso?... dijo Harry Potter con molestia.

-Aun mantengo contacto con la Hermandad... dijo Hera con voz queda.

-Pensé que te habías alegado del todo... dijo Harry Potter con tono irritado.

Hera guardo silencio.
Harry Potter se sintió molesto y en cierta forma engañado ante las palabras de Hera, porque él había pensado que ella había decidido rehacer sus pasos y corregir sus errores. Por un momento una duda surco su mente. La idea de que Hera podía ser una espía domino por un instante su razón, sin embargo la rechazo rápidamente.
Porque otra idea se apodero de sus sentidos.
Como había recuperado Voldemort sus poderes, sin que él, Harry Potter lo hubiese intuido, o sentido.
¿Acaso Voldemort era ahora un mago tanto o más poderoso que Harry Potter?
Aquel pensamiento golpeo su orgullo y su razón. Porque comprendió cuanto se había debilitado su fuerza. Comprendió que había bajado la guardia, que se había dejado dominar por tontos sentimientos, dejándole así el camino libre a Voldemort. Había descuidado su poder.
Se había olvidado de su destino.
Un sentimiento de culpa y de rabia consigo mismo domino sus sentidos. Tenia que volver a ser el Harry Potter fuerte y poderoso y para ello tenia nuevamente que alejarse.

-Y cuanto falta para llegar... pregunto Harry Potter con voz fría mientras su mirada se posaba sobre las turbulentas aguas, que eran un reflejo de cómo se sentía en esos momentos.

-Quedan algunos minutos Harry... dijo Hera sin atreverse a mirarlo... en aquel pequeño sobresaliente de madera, nos deben estar esperando.

Harry Potter no levanto la mirada, porque ya sabia quienes los esperaban.

El bote fue disminuyendo su velocidad, y sin ningún esfuerzo se acerco a la orilla, donde en un pequeño muelle, tres personas se acercaron hasta ellos.
Harry Potter se encontró de nuevo con unos hermosos ojos azules y una cálida sonrisa, enmarcados por un rostro que desde siempre lograba inundar su alma de ternura.

-Hola Luna... dijo Harry Potter con timidez al sentir como Luna lo envolvía con sus brazos y le daba un suave beso en la mejilla.

-Bienvenido Harry... dijo Luna con su habitual sonrisa... que tal el viaje?... me imagino que debes estar cansado por tantas emociones.

-Si estoy un poco cansado... dijo Harry Potter tratando de evitar de esa forma permanecer más tiempo con compañía.

Quería estar solo.
Sin embargo debió permanecer allí, mientras Luna Lovegood continuaba sonriéndole. Observo a las otras dos personas que acompañaban a Luna, y comprobó lo que su intuición le había previcho: que una era muggle y la otra era Mikami Mevlana, quien con una inclinación de su cuerpo lo saludo.

-Es bueno verte nuevamente Harry Potter... dijo Mikami Mevlana con dulce voz.

Harry Potter prefirió mantener el silencio, aunque correspondió el saludo de la bruja.
El hombre muggle que permanecía al lado de Mikami no apartaba sus ojos del joven mago, algo que él no pudo dejar de ignorar.
Ambos se miraron durante unos minutos.

-Harry, él es mi esposo... dijo Luna sonriendo... José, él es Harry Potter de quien tanto te he hablado.

José extendió la mano, la cual Harry Potter no dudo en estrechar de forma educada y cordial, ya que le causaba curiosidad como aquel hombre muggle había logrado conquistar el corazón de Luna Lovegood.
Harry Potter no pudo evitar detallarlo. Era de su misma estura, quizás tanto o mas robusto que Neville Longbotton, de piel blanca, aunque tostado un poco por el sol, de cabellos negros y ojos castaño oscuro. Y para su sorpresa se dio cuenta que el hombre muggle también lo estaba detallando, por lo que desvió su mirada y comenzó a caminar dejando un poco retrazado al resto de los presentes.
Luna adelanto unos pasos, hasta colocarse al lado de Harry Potter.
Él pensó que ella le dirigiría la palabra, pero se equivoco. Y aunque no quería, no le quedo otra alternativa, sino ser él quien iniciara la conversación.

-Te ves muy bien... dijo Harry Potter tratando de ser cortés... y gracias por ayudarme una vez más.

-Sabes que siempre podrás contar conmigo... dijo Luna sin dejar de sonreír... cuando el profesor Dumbledore me explico, no dude ni por un segundo...

Luna continuo hablando, pero Harry Potter no presto mucha atención a sus palabras, ya que a medida que se fueron internando por aquella imponente selva tropical, una extraña sensación se fue adueñando del joven mago. Una majestuosa formación montañosa fue dejándose ver entre la espesa vegetación. Y Harry Potter sintió latir a prisa su corazón, al fijar sus ojos en un punto distante. Tenia la sensación de que el viento que azotaba suavemente las hojas de los grandes árboles y del resto de la vegetación susurraba su nombre de forma hipnótica.
Por un momento pensó sentir que sus pies se separaban del suelo arcilloso. Pero dio un respingo al escuchar su nombre y sentir que alguien lo tomaba del brazo.

-Ven Harry... dijo Luna con suavidad… por aquí llegaremos a la ciudad... porque en realidad esta no es la ruta que toman los muggles... tenemos que ser muy discretos.

Harry Potter siguió con paso lento al grupo, sin entender que era aquello que había experimentado y sin lograr apartar su vista de ese punto distante, que desde la montaña lograba atrapar su atención.

-Mira bien por donde van tus pasos Harry Potter... dijo Mikami Mivlana con tono suave... no pierdas el rumbo real, ni apartes tus ojos de lo que realmente te rodea.

Harry Potter se detuvo y por unos instantes contemplo a Mikami, tratando de entender sus palabras, pero solo las comprendió en su totalidad, cuando desvió de nuevo su mirada hacia la montaña, y el corazón le dio un vuelco al darse cuenta que en aquel hermoso y selvático paisaje, no había ninguna formación montañosa.

-No puedes entrar así a la ciudad Harry...ni tu tampoco Hera... dijo Luna con preocupación, mientras sacaba su varita mágica.

-Mi Angel no vallas a usar eso aquí... dijo José un poco asustado mirando en todas direcciones comprobando que no hubiesen muggles.

-Tranquilo cielo... dijo Luna con tono pausado... será rápido.

Y con una floritura de su varita, Luna Lovegood, cambio las túnicas de Harry Potter y Hera, por ropa muggle.
Continuaron caminando hasta que poco a poco la selva fue quedando atrás y pequeños vestigios de civilización muggle fueron a pareciendo ante sus ojos.

-Hemos llegado Harry Potter... dijo José con tono alegre... bienvenido a Iquitos.

Harry Potter no pudo dejar de sorprenderse ante la repentina efusividad del esposo muggle de Luna, sin embargo se dio cuenta que el orgullo que embargaba a aquel hombre por sus orígenes, eran el motivo principal de aquel comportamiento.

Pronto se mezclaron entre la bulliciosa gente que iba y venia. Autos muggles cruzaban rápidamente las diferentes calles que confluían en una amplia plaza. Hera no pudo dejar de aferrarse al brazo de Harry Potter al sentir la cercanía de uno de esos autos muggles.

-Por Poseidón pero que susto... dijo Hera con molestia... esos muggles no tiene ojos.

Harry Potter no pudo evitar sonreír, al igual que el resto del grupo.

-En esa dirección esta nuestra casa... dijo José con tono alegre mientras tomaba de la mano a Luna y se adentraban por una calle algo menos transitada.

El resto del grupo siguió a la pareja, sin poder evitar sentirse algo cohibidos en aquella hermosa ciudad muggle.