UNA REALIDAD ABRUMADORA
Un fuego ardía en una rustica chimenea, que iluminaba con un tenue resplandor una habitación en penumbras. Sobre una maltrecha alfombra pardusca una enorme serpiente dormía placidamente, ignorando la presencia de dos hombres, cuyas sombras cubrían parcialmente su largo y grueso cuerpo que de un color verde oscuro, brillaba en la semipenumbra. Sin embargo el reptil despertó algo sobresaltado al escuchar un sonido muy agudo no perceptible por el oído humano. La serpiente volvió su cabeza, hacia una esquina de la habitación y con un siseo mostró su legua bífida, entre sus largos y filosos colmillos, algo agitada por la presencia de un tercer hombre que solo sus amarillos ojos podían ver.
-Amo... mi señor... pido humildemente acepte mi ruego... dijo Lucius Malfoy con voz queda y monótona, mientras inclinaba su cuerpo ante un hombre que vistiendo túnica y capa negra dirigía su mirada a las llamas que chisporroteaban de forma cantarina dentro de la chimenea.
-Lamento no poder acceder a tu petición Lucius... dijo Lord Voldemort con voz fría, mientras miraba de reojo a su más leal mortifago.
Lord Voldemort giro sobre sus talones, y produciendo un silbido con su capa, se alejo unos pasos de la chimenea.
-Pero amo... mi señor... yo nunca he pedido nada para mi... he sido leal... aun en la muerte le fui fiel... dijo Lucius Malfoy manteniendo el mismo tono de voz... solo pido me sea concedido ver a mi hijo... solo eso amo... solo verlo.
-He dicho que no Lucius... dijo Voldemort con tono irritado... ¿quieres estropear los planes de tu señor?... acaso no sabes que aun no ha llegado el momento.
-No seré visto amo... le doy mi palabra... dijo Lucius Malfoy tocando el suelo con su rodilla izquierda... me postro a sus pies mi señor... como una suplica le pido... déjeme ver a mi hijo... por ultima vez...
-No... es mi ultima palabra... y no oses colmar mi paciencia... dijo Voldemort con furia mientras arrebataba de forma brusca la parte de su capa que Lucius Malfoy había tomado con su mano derecha, a modo de ruego.
Lucius Malfoy cayo al suelo
mientras Voldemort abandonaba la habitación.
El tercer
hombre contemplo la escena, y pudo sentir el dolor del mortifago,
quien no encontraba las fuerzas para levantarse, ni los sentimientos
para llorar.
-Pero amo... yo solo quiero ver a mi hijo... a Draco... antes de que se valla... dijo Lucius Malfoy con su voz queda, pero apretando con todas sus fuerzas la túnica blanca que vestía... te he servido... te he dado mi vida... y solo he pedido ver a mi hijo...
Harry Potter despertó
sobresaltado.
Había soñado algo muy extraño.
Pero mientras se sentaba al borde de la cama, las imágenes
volvían a repetirse. Volvía a escuchar cada palabra,
comprendiendo que no lo había soñado, había sido
real. Lo había presenciado
Había estado en esa
habitación. Había sido testigo de la suplica de un
hombre.
Un hombre que había entregado hasta su vida por
servir a un mago tenebroso, y cuando necesito de su favor se le fue
negado.
Harry Potter comprendió con recelo que había presenciado un encuentro entre Voldemort y Lucius Malfoy y aunque sabia que no había sido ni a través de la serpiente, ni de Voldemort, eso solo significaba que había vuelto a él la capacidad de conocer lo que acontecía alrededor de su enemigo y por lo visto sin que este lo supiera.
Repaso una vez
más la escena, y se sobresalto al recordar unas palabras:
"...yo solo quiero ver a mi hijo... a Draco... antes de que se
valla..".
El significado de aquellas palabras le hicieron
recorrer la habitación que ocupaba en la casa de Luna Lovegood
y su esposo muggle en un hermoso y misterioso país
sudamericano.
Se acerco hasta la ventana, dejando que la brisa
nocturna acariciara su rostro y alborotara su cabellera azabache.
Su corazón comenzo a latir rápido, al tiempo
que un sentimiento de angustia lo embargaba: Voldemort no era el
mismo. Ya no era desfigurado, ni maltrecho.
Y al igual que Harry
Potter, ahora Lord Voldemort había vuelto a ser aquel que fue.
Sin embargo no eran buenas noticias, ni era nada esperanzador
para el mundo mágico el que Voldemort hubiese recuperado todas
sus fuerzas.
Y de repente lo comprendió todo, aunque
aun no entendía algunas cosas.
Pero no podía salir
de allí, estaba confinado a ese lugar, ya que era un prófugo
de la ley mágica. Pero algo tenia que hacer, tenia que
confirmar si sus sospechas eran verdad.
Como una respuesta a sus
interrogantes, una lechuza color ocre entro de forma veloz por la
ventana. Traía un rollo de pergamino atado a su pata
izquierda.
La lechuza se marcho de la misma forma en que había
llegado, segundos después de que Harry Potter tomara en sus
manos el rollo de pergamino.
Tuvo que leer tres veces, antes de
darse cuenta que ya era un mago libre. Porque en ese pergamino, la
misma persona que había firmado su orden de encierro en
Azkaban, ahora lo liberaba plenamente de todos los cargos que se le
imputaban.
Experimento un extraño sentimiento. Una mezcla
de alegría y duda, se adueño de su corazón.
Alegría porque Neville no pasaría otra noche en Azkaban
y duda ante la nueva actitud del Ministro de Magia.
El recuerdo de
lo que minutos antes había presenciado, le hizo tomar una
decisión.
Pero un segundo pensamiento le hizo postergar esa
decisión, aunque fuera por poco tiempo.
Tomo la fina capa
de viaje que descansaba dentro del armario muggle y una vez colocada
sobre sus hombros, con un movimiento de la misma desapareció.
Ginny
Weasley permanecía sentada en una silla de madera, con la
mirada fija en un punto distante en el cielo nocturno, que surcado de
estrellas estaba coronado por una límpida luna cuyo resplandor
entraba a la habitación, iluminando con tonos grises el pecoso
rostro de la joven bruja.
Harry Potter apareció en medio de
la habitación. Supo casi de inmediato que Ginny no se había
percatado de su presencia. Observo que tendida en la cama había
una hermosa y fina túnica blanca, con ribetes dorados y
delicadamente bordada con piedras que mágicamente cambiaban de
color, desprendiendo suaves destellos. Y sobre aquella exquisita
tela, una pequeña caja de terciopelo negro llamo su atención,
por lo que se acerco a la cama.
Por un momento volvió su
mirada a Ginny, pero al notar que ella no se inmuto, tomo entre sus
manos aquella caja.
Lentamente la abrió, dejando al
descubierto dos aros de oro de diferentes tamaños. En el más
grande se podía ver dos letras que dibujadas al relieve con
diminutos brillantes y esmeraldas se entrelazaban una G y una W y en
el aro más pequeño se podía ver dos letras con
iguales características: una D y una M.
Harry Potter
experimento en su corazón nostalgia y tristeza.
-Si Harry... dijo Ginny mientras posaba sus ojos sobre el joven mago... mi vestido de novia... mis aros de matrimonio...
Harry Potter no supo que decir. Bajo la mirada y guardo silencio, mientras volvía a colocar la caja de terciopelo negro en el mismo lugar de donde la había tomado.
-Que haces aquí Harry?... pregunto Ginny con tristeza... eres la ultima persona que quisiera ver en estos momentos.
-Lo siento Ginny... dijo Harry Potter algo apenado... no ha sido mi intención incomodarte... vine porque pensé... pero veo que ha sido un error...
Harry Potter estaba a punto de desaparecer bajo su capa.
-Oh Harry... dijo Ginny en un susurro, mientras impedía que Harry Potter desapareciera al abrazarlo.
Harry Potter correspondió a
ese abrazo inesperado y fuerte de Ginny Weasley y por largos minutos,
ambos jóvenes permanecieron unidos en un tierno abrazo.
Ginny
lloraba mientras Harry Potter acariciaba su roja cabellera.
-Oh Harry... que difícil... que difícil me resulta... dijo Ginny entre sollozos... por qué tuvo que pasar algo así?... por qué a Draco?
-Si no te causa molestia... dijo Harry Potter con voz suave, comprendiendo que sus sospechas eran realidad... dime que paso exactamente.
Ginny se separo de
Harry Potter y con lentitud volvió a sentarse en la silla de
madera, bajo su mirada, y con voz pausada relató poco a poco
lo que había pasado. Quizás como una forma de que su
mente y su corazón lograran entender todo lo que antes había
vivido.
Harry Potter la escucho atentamente, y en cada palabra
pudo descubrir algo que quizás él ya sabia desde hacia
muchos años.
-No entiendo Harry... dijo Ginny mientras que las lagrimas volvían a mojar sus mejillas... por qué Draco tuvo que hacer una cosa así?...
-Tal vez no encontró suficientes razones en su vida para seguir luchando... dijo Harry Potter con un suspiro mientras miraba la luna que se asomaba por la ventana de la habitación de Ginny... cuando todo es oscuridad, se necesita de un rayo de luz para encontrar el camino... aunque sea muy pequeño y estrecho... quizás no pudo ver esa luz.
-Si... él no era tan fuerte como tu... dijo Ginny con tristeza.
-Yo también pensé en hacer lo mismo muchas veces Ginny Weasley... dijo Harry Potter con amargura... pero no tenia mi varita mágica conmigo... ni pociones mortales cerca de mi... además Gilderoy Lockhart no me permitió intentarlo de otra forma.
Ginny se estremeció al escuchar aquellas palabras. Intento buscar una actitud adecuada para esa confesión pero no las encontró.
-Créeme Ginny... tomar una decisión de tal magnitud requiere de mucho valor... dijo Harry Potter con voz fría... nunca pensé que Draco Malfoy seria tan valiente.
-Valor?... valiente?... pregunto Ginny con indignación... por Merlín... Draco atento contra su vida y lo logro... como puede haber valor en eso?.
-Es muy fácil dejar que otros hagan el trabajo sucio por ti... dijo Harry Potter con voz queda... Malfoy decidió terminar con todo él mismo... quizás para librar a algunas personas de remordimientos... pero por lo que veo no lo logro.
-No logro que?... pregunto Ginny con angustia, por el miedo que sentía de escuchar lo que su corazón le gritaba desde que había besado a Draco Malfoy por ultima vez.
-Asúmelo Ginny... dijo Harry Potter tomando entre sus manos el rostro pecoso de la joven bruja... solo ahora es que te has dado cuenta de lo que realmente Draco Malfoy significaba para ti.
Ginny Weasley sostuvo su mirada sobre aquellos ojos verdes que tantas veces la hicieron estremecer y con los que por tantas largas horas de insomnio añoro. Quería encontrar en ellos una razón para negar lo que Harry Potter acaba de afirmar.
-No Harry te equivocas... dijo Ginny con molestia... ves ese vestido... ves esos aros... yo deje plantado a Draco... yo rechace una vida a su lado... rechace su amor... porque para mi no había otro hombre que no fueras tu.
-Lo se Ginny... dijo Harry Potter con tristeza mientras la abrazaba con ternura... pero hoy... solo hoy comprendiste... cuan equivocada estuviste... solo hoy descubriste que el hombre de tu vida... era Draco Malfoy.
Ginny Weasley cerro
sus ojos, y sintió perder las fuerzas para sostenerse en pie,
por lo que Harry Potter tuvo que sostenerla.
Ginny Weasley sintió
caer en un vació a medida que su cerebro analizaba lo que
significaba cada una de las palabras que Harry Potter había
dicho. Al tiempo que su corazón latía con fuerza y
desenfreno, por la realidad tan abrumadora que se adueñaba de
su razón.
-Perdóname Ginny...dijo Harry Potter en un susurro... perdóname por haberte apartado de tu verdad... por haber sembrado duda en tu corazón y haberte hecho creer que tu destino estaba junto a mi...no sabes cuanto lo lamento...
Ginny lo empujo con fuerza, mientras se dejaba caer sobre el borde de la cama, dañando un poco la fina túnica blanca.
-Vete Harry... vete por favor... dijo Ginny aturdida... déjame sola… vete.
-No Ginny… tu me necesitas… dijo Harry Potter arrodillándose frente a ella para tomar entre sus manos, las pecosas manos de Ginny... esto es muy difícil para ti... lo se...
-No quiero tu lastima Harry... dijo Ginny levantando su rostro y mirándolo fijamente... yo se cual es la verdadera razón de que estés aquí... Hera Termopolis... por favor vete... este no es el momento... "este no es el momento para decirme que no me amas"-pensó Ginny con profunda tristesa- "ni el momento para asumir que me equivoque".
-Hera no es parte de esta discusión... dijo Harry Potter con molestia... estoy aquí... porque tu rechazaste el amor de Malfoy por mi causa...
-Harry vete... dijo Ginny con voz suplicante mientras apartaba sus manos de las de Harry Potter... no quiero analizar mis sentimientos por ti, ni por Draco... ya no vale la pena... vete... y se feliz con Hera... ya yo veré... vete.
-Pero Ginny... yo solo quiero ayudarte... dijo Harry Potter volviendo a tomar las manos de Ginny entre las suyas.
-Vete... es lo mejor... vete... dijo Ginny mientras retiraba sus manos lentamente.
Harry Potter se paro y
observo como Ginny Weasley fijaba nuevamente su mirada en un punto
distante del cielo nocturno.
El joven mago apretó con
fuerza sus manos, formando sendos puños con ellas. Un
sentimiento de rabia y frustración lo invadió.
Harry
Potter comprendió cuanto daño había causado. La
imagen del unicornio muerto en el cementerio lo golpeo con fuerza.
Se alejo de Ginny Weasley y con un movimiento de su capa
desapareció.
