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DUDAS EN EL CORAZON
Lord Voldemort recorrió con altivez la habitación sin apartar su mirada fría de Albus Dumbledore, quien lo contemplo en silencio con actitud paciente y respetuosa, sin poder evitar que su corazón latiera aprisa al ver un destello de triunfo en aquellos ojos oscuros.
-No puedo dejar de reconocer que aún eres astuto... dijo Voldemort con una sonrisa en sus labios... mantuviste el hechizo aislador que invoco Potter, para que no descubra la razón por la que están aquí... sin embargo ya no importa.
Dumbledore no respondió, se limito a mantener su mirada sobre Voldemort quien se enfureció ante esa actitud, por lo que alzando su varita mágica apunto a Dumbledore
-No me subestimes Albus Dumbledore... dijo Voldemort furioso... soy nuevamente el que era... y esta vez... esta vez he triunfado.
-Tom... Tom... dijo Dumbledore con tono suave mientras tomaba la varita de Voldemort con su mano izquierda... una vez te dije que yo jamás te he subestimado... eres un gran mago... de eso no cabe duda.
Voldemort no pudo evitar sentirse confundido, al no poder entender la reacción de Dumbledore.
-Crees que puedes intimidarme?... dijo Voldemort agresivamente, mientras cerraba su mano izquierda alrededor del cuello de Dumbledore... ¿crees que con cerrarme tus pensamientos no sé lo que sientes?... aunque quieras disimular...
Dumbledore
fijo sus ojos azules tras las gafas de media luna en los ojos
oscuros de Voldemort, quien aparto bruscamente su mano del cuello
de Dumbledore.
Mientras el viejo mago se acomodaba con
elegancia el cuello de su túnica, Voldemort movía
con lentitud y sincronía los dedos de la mano, que al
parecer estaba acalambrada.
Ninguno de los dos apartaba la
mirada del otro.
Voldemort se alejo un poco.
-En realidad mi problema no eres tu... dijo Voldemort con frialdad mientras alisaba su capa sin apartar su mirada de aquellos ojos azules, tratando de encontrar la explicación a la actitud tranquila de Dumbledore... mi problema era Potter... y así como termine con la molestia que resultaba su padre... así termine con él.
Sin embargo sus palabras no produjeron el efecto deseado, por lo que Voldemort se torno impaciente y tratando de disimular su desconcierto que iba en ascenso, comenzó a caminar por la habitación.
-Me equivoque... dijo Voldemort con sorna... yo que pensaba que Potter significaba mucho para ti... pero... no te ha importado mucho el saber que termine con él... o será que has entendido mi superioridad.
Dumbledore bajo la mirada hacia el suelo rugoso, donde había una mancha oscura de bordes no definidos. La misma que Moody había tocado minutos antes, y donde había caído el cuerpo de Harry Potter.
-Cuando el hombre se cree superior al hombre... dijo Dumbledore con tranquilidad... su orgullo no le deja ver más allá... piensas que terminaste con Harry Potter... tal vez lo hiciste con su cuerpo, pero no con su alma... y para mí eso es suficiente.
-Ja, ja, ja... eso es vana ilusión... ni siquiera ha quedado rastros de él... dijo Voldemort con burla señalando con su mano el área del piso manchado... quizás no lo has comprendido Albus Dumbledore... pero no importa yo puedo explicártelo... Harry Potter esta muerto.
Dumbledore levanto su mirada, y
con un ágil movimiento de su mano derecha hizo aparecer en
el aire una pequeñísima espera luminosa, la cual
impacto contra el cuerpo de un desprevenido Voldemort, haciendo
que este saliera despedido contra una de las paredes de la
habitación, dejándose escuchar un sonido fuerte al
producirse el choque.
Voldemort se logro incorporar con
lentitud, sosteniéndose con la mano apoyada en la pared,
mientras pasaba el mareo que el impacto con la sólida pared
le había producido.
-Vete Tom... dijo Dumbledore con voz grave y fuerte... por muchos años he querido evitar una confrontación... pero en este momento no estoy tan seguro... vete... antes de que se me olvide que soy un caballero.
-No eres un caballero Dumbledore... dijo Voldemort alzando su varita... eres un cobarde...
-Tu y yo no tenemos la misma definición para la palabra cobardía... dijo Dumbledore colocando su varita mágica a unos poco centímetros del rostro de Voldemort... nuestro momento esta marcado... y ten por seguro que a esa cita asistiré puntual.
-Te estaré esperando... dijo Voldemort sonriendo con malicia... porque la profecía se ha cumplido.
Voldemort le dirigió una ultima mirada de
odio, antes de desaparecer tras un elegante movimiento de su
capa.
Dumbledore suspiro y con el dorso de su mano seco
rápidamente una lagrima que comenzaba a asomarse. Camino
hasta la puerta y dirigiendo una mirada de soslayo a la
habitación, salió fuera.
Bajo despacio las
escaleras, deteniéndose por breves minutos en cada peldaño,
tratando de encajar cada pieza del rompecabezas en que se había
convertido la nueva desaparición de Harry Potter. Porque
aquel viejo y poderoso mago quería convencerse a sí
mismo que lo volvería a ver con vida.
Al llegar a la pequeña sala, que comunicaba a un amplio patio, donde se encontraban reunidas varias personas, se encontró que alguien lo esperaba.
-Profesor Dumbledore, me permite unas palabras... dijo Luna Lovegood con tono serio.
-Claro Luna... dijo Dumbledore con amabilidad... tu dirás
-Voldemort mintió... dijo Luna con tristeza mientras unas pequeñas lagrimas brotaban de sus ojos azules... Harry volverá.
-Oh Luna... dijo Dumbledore acariciando el rostro de la joven bruja... las dudas inquietan mi corazón que anhela encontrar una respuesta... pero mi razón...
-El amor no entiende de razones... dijo Luna sonriendo con timidez... Harry volverá porque nos ama.
Dumbledore frunció el entrecejo pero se dejo dominar por aquellos ojos azules que irradiaban seguridad.
-Es verdad Luna... dijo Dumbledore con firmeza... debemos tener fe y no perder la esperanza.
De
repente en medio de la pequeña sala se comenzó a
formar un pequeño remolino de color ámbar. Y de su
centro surgió una figura humana con forma de mujer.
Vestía
una larga túnica color oro y un manto blanco cubría
su pelo cano. Sus ojos negros de mirada profunda, se fijaron en
Dumbledore, quien se acerco rápidamente hasta
ella.
-Madame Osiris... gracias por estar aquí... dijo Dumbledore mientras tomaba la mano femenina surcada de arrugas, entre la suya y la besaba con respeto.
-Albus Dumbledore... dijo Madame Osiris con voz aterciopelada, colocando su otra mano sobre la cabeza del viejo mago... he adelantado mi llegada... porque sé que tu alma me necesita.
Luna Lovegood se aparto y camino con rapidez hasta el patio, donde aguardaban Lupin, Moody, Mikami y Hera.
-Pero Madame Osiris no llegaba sino hasta esta tarde... dijo Hera intrigada... que hace aquí?
Los demás presentes se miraron con
aprensión. Hera miro a Lupin, quien rehusó
mirarla.
Hera sintió que el corazón le daba un
vuelco al comprender lo que significaba aquel silencio. Tomo a
Lupin del brazo y lo obligo a mirarla
-Por favor dime... dime que no es cierto lo que este silencio de ustedes me esta gritando... dijo Hera con desespero.
-Solo puedo decirte que Harry ha vuelto a desaparecer... dijo Lupin quebrando la voz al tratar de disimular su angustia... y todo parece indicar que tal vez... pero no estamos seguros.
-Hay muchas dudas que aclarar antes de dar un veredicto final... dijo Moody con voz gruñona... no podemos hacer conjeturas cuando todo es tan confuso.
-Sé lo que paso en esa habitación... dijo Luna con mirada ausente... y Voldemort miente.
-No... no lo sabes... dijo Moody con leve molestia... ahí se invoco un hechizo antiguo y poderoso... que no fue hecho por ninguno de los dos magos que estuvieron en esa habitación.
-Por Poseidón... eso no es importante ahora... dijo Hera con angustia... tenemos que saber que paso con Harry.
-Claro que es importante... dijo Moody impaciente... ese hechizo es la clave para saber si Potter esta vivo o muerto.
Los
presentes se sintieron incómodos al escuchar esa ultima
palabra. Y el silencio volvió a reinar.
Luna Lovegood
mantenía la mirada perdida, y mientras Lupin, Mikami y
Moody se alejaron, Hera se acerco a ella.
-Tu sabes más de lo que dices... dijo Hera tratando de captar su atención... dime por favor...
-Harry volverá... dijo Luna sin mirar a Hera en un susurro.
Luna camino hacia el interior
de la casa, dejando a Hera sola en el medio del patio decorado con
hermosas y frondosas plantas verdes sembradas en macetas de
barro.
Luna subió con determinación la escalera
que conducía al piso superior y abrió la puerta de
la habitación que había ocupado Harry Potter. Abrió
la ventana que Lupin había cerrado para dejar entrar los
rayos del sol que volvía a iluminar cada rincón.Volvió
su mirada hacia el umbral de la puerta donde su esposo muggle la
miraba intrigado y preocupado.
-Pasa amor... dijo Luna tomando de la mano a su esposo.
-Sabes que siempre he respetado tu condición... dijo José con angustia... pero creo que todo esto se escapa de mi capacidad de comprensión... todo me parece tan peligroso... yo no quiero que te pase nada malo.
-No va a pasarme nada malo amor... dijo Luna acariciando el rostro de su joven esposo... pero Harry me necesita... y tengo que ir hasta él.
-¿Harry Potter te necesita?... dijo José con cierta molestia… ¿y por qué no pueden ocuparse otros de él?... ese tal Dumbledore por ejemplo... o él de la pata de palo... ¿por qué no dejas que sean ellos los que se arriesguen por ayudar a ese Harry Potter?.
-Porque ellos no pueden... aunque quieran no pueden... dijo Luna volviendo a perder su mirada al fijar sus ojos en el infinito azul de cielo... Harry me necesita y yo voy a ayudarlo.
-No será que aún te gustas ese Harry Potter?... pregunto indignado José apretando sus manos una contra la otra.
-Nunca he pretendido imponerte mi mundo mágico... dijo Luna mientras posaba con quietud sus ojos azules sobre los ojos castaños de su esposo muggle... mi vida siempre ha estado abierta para ti... tu conoces mi pasado y mi presente... y sabes que mi presente eres tu... pero ahora un amigo me necesita... y te pido que entiendas que no puedo negarle mi ayuda... porque mi mundo mágico esta en peligro si no lo ayudo a regresar.
-Perdóname Luna... dijo José abrazándola con fuerza... perdóname por no saber comprender... pero sé a cuanto te arriesgas por querer ayudar a tu amigo... y no quiero perderte.
-Todo saldrá bien amor... dijo Luna besando con suavidad los labios de su esposo muggle... y nunca olvides que te amo.
Dumbledore y
Madame Osiris se habían encerrado en una pequeña
habitación, donde habían extraños objetos
muggles. En el centro se encontraba una mesa cuadrada de madera y
cuero vestida con un mantel bordado con figuras de animales y
cuatro sillas colocadas a cada lado hacian juego. Un recipiente de
barro sobre la mesa contenía unas hermosas flores de gran
tamaño de color amarillo. En una de las esquinas de la
habitación un aparato llamado televisor descansaba sobre un
estante y en el otro extremo otro estante llenos de libros cubría
la pared en casi su totalidad.
Dumbledore recorría la
habitación despacio, Madame Osiris lo contemplaba mientras
permanecía sentada en una de las sillas de madera y
cuero.
-Albus por lo que me has dicho, la situación es confusa... dijo Madame Osiris pensativa... pero Alastor tiene razón... Harry Potter no desapareció por el efecto de una maldición imperdonable... otro hechizo fue convocado en esa habitación.
-¿Pero quien lo hizo Madame Osiris?... dijo Dumbledore preocupado... ¿y como Voldemort no se dio cuenta de ello?.
-Bien sabes que Tom Riddle no mira más allá de su nariz... dijo Madame Osiris con desprecio... por eso es que toda su vida ha sido un mediocre que solo se ha valido de la maldad para imponerse... su afán por destruir a Harry... por sentirse vencedor no le hizo percatarse que fuerzas actuaron en ese instante de tiempo entre el momento en que uso la maldición mortal y el momento en que Harry desapareció.
-Entonces crees que exista la posibilidad de que Harry este vivo... dijo Dumbledore arrodillándose a los pies de la vieja bruja... la posibilidad de que Harry no halla sido alcanzado por el Aveda Kedabra?
-Eso no lo sé Albus... dijo Madame Osiris acariciando el platinado cabello del viejo mago... sé que tu alma esta inquieta... que tu corazón pide a gritos una respuesta a todas las dudas que en él habitan en este momento... pero me temo que no puedo darte la respuesta que anhelas escuchar.
Albus Dumbledore bajo la mirada y cerro
sus ojos. Apretó las manos de Madame Osiris y dejo
descansar su cabeza en el regazo femenino.
Madame Osiris
desprendió sus manos con delicadeza y con ternura abrazo a
Dumbledore, mientras un halo de luz violeta emanaba de su cuerpo y
envolvía al viejo mago en su totalidad.
Varios minutos
duro aquel gesto de cariño, en donde la fortaleza de un
alma reconfortaba la debilidad de otra alma.
-Gracias Madame Osiris... dijo Dumbledore besando las manos de la vieja bruja... usted como siempre ayudando a este débil mago.
-OH Albus... si todos fueran tan débiles como tu... dijo Madame Osiris con una sonrisa en sus labios.
De repente un sonido como el que produce el viento al mover con fuerza los árboles inundo el lugar. Dumbledore y Madame Osiris se colocaron en pie, a tiempo para ver como detrás de ellos se comenzaba a formar una puerta de fuego.
-El momento a llegado Albus... dijo Madame Osiris mientras se colocaba un manto blanco sobre su pelo cano... ve y busca Luna Lovegood... el Villca Humu que la providencia designo para develar el tercer oráculo nos invita a ir a su presencia.
-Aquí estoy... dijo Luna con voz suave... y estoy lista
