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EL JOVEN GUERRERO
El camino estaba en tinieblas, por lo que
Harry Potter no podía precisar con exactitud donde se
encontraba. Llevaba un buen tiempo andando con paso seguro, pero
agudizando sus sentidos ente cualquier eventualidad.
Sin
embargo una duda lo embargaba. No podía entender porque se
sentía tan bien, si había sufrido los rigores de la
maldición dolorosa y el dolor de la cicatriz había
vuelto.
Continuo su andar por aquel solitario y oscuro paraje,
cuando por fin diviso una extraña luz. Acelero el paso
hasta que llego a su encuentro.
La luz le dejo ver que el
camino se abría en una especie de plazoleta rodeada de
numerosos caminos y en cuyo centro había una fuente de
donde brotaban cuatro chorros de agua cristalina.
Harry Potter
se acerco y miro más de cerca la fuente. Sus dudas de
acrecentaron al darse cuenta que aquella agua que caía lo
hacia en silencio y al atravesar uno de los chorros con su mano se
dio cuenta que aquella agua no mojaba. Confundido, se alejo unos
pasos de la extraña fuente. Miro a su alrededor tratando de
encontrar a alguien o a algo que pudiera indicarle donde
estaba.
Los múltiples caminos que bordeaban la plazoleta
eran iguales al que había dejado atrás y por el cual
había llegado hasta allí.
Se sobresalto al
observar una sombra que se acercaba rápidamente hasta él,
salida de la nada. A medida que se acercaba la sombra fue
adquiriendo forma de persona. Era una niña de tez clara, de
cabellos plateados y ojos almendrados que al mirarlo le
sonrió.
Harry Potter le devolvió la sonrisa y
detallo la túnica que vestía de un color amarillo
muy tenue y que sus cabellos estaban entrelazados en
crines.
-Hola... soy Harry Potter... me podrías decir donde estoy?… dijo el joven mago con suavidad.
La
pequeña niña no contestó, solo se limito a
mantener sus ojos almendrados sobre él.
Harry Potter no
entendió aquella actitud. Trato de usar sus poderes para
tratar de comprender por si mismo todo aquello, pero su esfuerzo
fue en vano. Busco entre su túnica su varita mágica
e intento con ella invocar algún hechizo, pero nada
ocurrió.
-Eso aquí no es necesario... dijo la niña con voz dulce.
-Entonces explícame por favor donde estoy?... dijo Harry Potter con impaciencia.
-No puedo... solo estoy aquí para cuidarte... dijo la niña parpadeando con alegría.
Harry Potter se sintió
abrumado. No le gustaba la idea de no controlar la situación.
De sentirse tan desprotegido. Pero por otro lado una sensación
de paz y quietud le hizo resignarse a permanecer al lado de la
niña sin hacer más preguntas.
La niña se
sentó a orilla de la fuente e invito a Harry Potter a
sentarse a su lado, él cual lo hizo sin mucho
miramiento.
Allí permanecieron por un tiempo que Harry
Potter no pudo precisar, pero la sensación de paz y quietud
aun seguían dominándolo por lo que permaneció
tranquilo.
De repente otra sombra comenzó a hacerse más
nítida a medida que se acercaba.
Harry Potter se
sorprendio al mirar el rostro de aquella sombra que se había
convertido en mujer.
Era su madre.
-Hola hijo mío... dijo Lily Potter con una sonrisa en sus labios, pero con una mirada triste.
Harry Potter se sintió aturdido.
Había escuchado la voz de su madre, tan igual a como la
había escuchado tantas veces en sus sueños y en sus
pesadillas. Tan igual a como la había escuchado la vez que
atravesando el portal dimensional había asistido a la boda
de sus padres.
Había descubierto la forma de traspasar
el velo del ministerio de magia, para poder visitar a sus padres y
a Sirius, pero nunca en aquellos encuentros había escuchado
sus voces... porque él no estaba...
Se coloco en pie
intempestivamente al darse cuenta de su realidad. Al entender su
nueva condición.
Pero al verse reflejado en los ojos
verdes de su madre, no sintió pena ni dolor, sintió
una gran alegría de comprender que por fin estaría a
su lado para siempre.
Y sin dudarlo, sin pensarlo, se refugio
entre los brazos de su madre. Se dejo fundir por el calor de ese
abrazo maternal que tanto había añorado.
Cerro
sus ojos y no le importo estar muerto. Porque allí junto a
su madre, todo lo demás ya no tenia sentido.
-Harry hijo mío... dijo Lily Potter con dulzura... tu padre quiere verte antes de que regreses.
-Regresar?... dijo Harry Potter con miedo... no mamá... yo no quiero regresar... yo me quiero quedar aquí contigo.
-No hijo mío... dijo Lila Potter mientras acariciaba su caballera azabache... debes volver porque este no es tu momento.
Harry Potter se
sintió aun más confundido. Pero de algo estaba
seguro, no quería volver.
Un roce en su brazo derecho le
hizo volver la mirada y se encontró frente a frente con el
rostro de su padre, quien le dedico una sonrisa.
Madame
Osiris acompañada por Luna atravesaron la puerta de fuego,
que desapareció rápidamente tras ellas.
Llegaron
a un lugar montañoso, cuyas majestuosas cumbres estaban
cubiertas de niebla y fina nieve blanca. Los rayos del sol
calentaban la piel e iluminaban un camino pedregoso.
Ambas
brujas se miraron.
-Vamos, el tiempo apremia... dijo Madame Osiris mientras tomaba a Luna por el brazo para apoyarse mientras realizaban el recorrido por aquel camino tortuoso.
No habían recorrido muchos metros, cuando un hombre de piel color cobriza, de cabellos negros lisos, recogidos en dos coletas de donde se desprendían cintas de colores añil y azul, de ojos alargados, vistiendo una camisa sin cuello muy amplia y que llegaba hasta la rodilla, adornada de figuras solares y elementos geométricos; llego hasta su encuentro
-Bienvenidas al valle del Cuzco... dijo el hombre con voz ceremoniosa mientras con un gesto de su mano señalaba a su alrededor... soy Yupanqui... Sacerdote Consejero de alto rango del Templo del Sol... el Villca Humu me ha indicado que las escolte hasta el Yayayhuasi, en donde él las esta esperando.
El Sacerdote Yupanqui y las dos brujas
continuaron el recorrido por el camino pedregoso, hasta que
llegaron a una plaza de forma trapezoidal, en cuya región
sur se imponía majestuoso un templo edificado en piedra
construido sobre un conjunto de terrazas. Hacia la región
este se veía un edificio algo más pequeño a
donde fueron conducidas las dos brujas.
Allí un hombre
de aspecto distinguido, de piel tostada por el sol, con vestiduras
similares a las del Sacerdote Yupanqui, pero que estaban bordadas
con hilos de plata y oro, se encontraba de pie al final de una
amplia escalinata, por donde Madame Osiris y Luna debieron
ascender.
Ese hombre era el Villca Humu principal Sacerdote del
Templo del Sol y hermano del Inca.
-Madame Osiris... dijo el Villca Humu con cortesía... bienvenida... es un honor tenerla entre nosotros... soy Sayri-Tupac Sumo Sacerdote de Coricancha morada del Dios Sol.
-Realmente un placer conocerlo... dijo Madame Osiris... los astros me han indicado que es usted a quien la providencia designo para debelar el tercer oráculo.
-En realidad Madame Osiris... dijo Sayri-Tupac mirando hacia el sol... los designios son otros en vista de los recientes acontecimientos... pero por favor acompáñeme... para que hablemos apropiadamente.
Una
vez dentro del Yayayhuasi, las brujas fueron conducidas hasta un
salón circular en donde alrededor de una enorme loza de
piedra caliza se sentaron. Fueron obsequiadas con una bebida de
maíz y frutos jugosos.
El Sumo Sacerdote Sayri-Tupac
tomo una vasija de barro entre sus manos en cuyo interior había
un liquido rojizo. Lo contemplo por unos instantes y luego con un
gesto delicado se lo entrego a Madame Osiris en sus manos.
-Allí esta el nuevo designio... dijo Sayri-Tupac con voz pausada... fue necesario que invocara un conjuro protector para evitar que el poder de la maldad del enemigo alcanzara al joven guerrero...
-Entonces Harry no esta muerto... dijo Luna con timidez observando absorta al Villca Humu.
Luna se encogió sobre su asiento, al ver la mirada penetrante que el Villca Humu le dedico
-La fuerza del tigre mediante su sangre no ha sido suficiente para regresarlo del limbus que es donde esta su alma... dijo Sayri-Tupac meditabundo... es por eso Madame Osiris que necesitamos un alma humana que sea capaz de penetrar en el limbus y traer de vuelta al joven guerrero.
Madame Osiris
contemplo por un breve instante a Luna quien realizo un movimiento
afirmativo con su cabeza de forma decidida.
El Villca Humu
volvió a posar sus ojos alargados en Luna y detallándola
dijo inclinando su cabeza ante ella
-Así que usted es esa alma... usted es la Huaca que el Dios Sol enviaria.
-Sin embargo aun no comprendo... dijo Madame Osiris con respeto volviendo su mirada al Villca Humu... ¿cómo supo usted que sobre Harry Potter seria usada la maldición mortal?
-Desde que el Dios Sol nos pidió ayudar al joven guerrero, un Achicoc, adivinador de mi confianza fue asignado para vigilar su mapa astral... y allí descubrimos la visita que el enemigo le dispensaría... dijo Sayri-Tupac con calma tratando de hacerse entender... desde que el joven guerrero entro en nuestras sagradas tierras... hemos cuidado sus pasos... y mediante el conjuro protector evitamos que la maldición mortal fuera efectiva en su propósito.
-Pero Harry desapareció... dijo Luna aun con timidez.
-Esta en el limbus... dijo Sayri-Tupac volviendo su mirada a Luna... porque aunque el conjuro evito la muerte... fue tanto la fuerza maléfica que se uso para invocar la maldición mortal que el conjuro no pudo evitar la separación del alma del cuerpo... por eso es menester que regresemos el alma del joven guerrero a su cuerpo para que no quede confinada al limbus por toda la eternidad.
-¿Y donde esta el cuerpo de Harry Potter?... pregunto Madame Osiris con preocupación.
-Esta en el Templo del Sol... dijo Sayri-Tupac quien se levanto del asiento y dirigiéndose hasta una ventana señalo la edificación que desde allí podía divisarse por completo... un Canascas, Curandero de mi confianza esta cuidando del cuerpo del joven guerrero... preparándolo para el reencuentro con su alma.
Luna Lovegood miro sorprendida a Madame Osiris, aunque algunas cosas habían sido aclaradas, todo aquello le resultaba difícil de asimilar. Y algo que no entendía y que le resultaba penoso preguntar era porque el Villca Humu llamaba joven guerrero a Harry Potter.
Se trasladaron hasta
el Templo de Sol. El Villca Humu y el Sacerdote acompañaron
a las brujas hasta el interior del templo, compuesto de pequeñas
habitaciones romboidales y en cuyo centro se levantaba imponente
una roca redondeada con una excavación sobre la cual caían
los rayos solares que entraban por una abertura en el techo del
templo.
Allí sobre esa roca yacía el cuerpo
inerte de Harry Potter, vestido con una túnica de lino
bordada con hilos de plata y decorada con ribetes de oro.
Un
hombre de avanzada edad, con piel curtida y surcada de arrugas,
caminaba alrededor de la piedra colocando en las orillas de la
misma pétalos de flores y rociando de tanto en tanto el
cuerpo del joven mago con esencias que manaban olores dulzones,
mientras pronunciaba palabras en el antiguo idioma incaico.
Las
brujas se mantuvieron a una distancia prudente.
-"Aquí estoy... yo voy a ayudarte... a regresar", pensó Luna mientras una pequeña lagrima rodaba por su mejilla.
El Villca Humu se acerco hasta el Canascas quien detuvo el ritual que realizaba. Se dirigieron unas palabras y el Canascas asintió con la cabeza, y colocando los últimos pétalos a los pies del cuerpo de Harry Potter, acompaño al Villca Humu hasta las dos brujas.
-Este es Hualpa... el Canascas que ha estado preparando el cuerpo del joven guerrero... dijo Sayri-Tupac mientras señalaba hacia la enorme roca... debemos esperar a que el Dios Sol nos de la señal, para que el alma elegida se apreste a devolver del limbus esa alma.
Las ultimas dos palabras fueron pronunciadas con un tono de voz gruesa y ceremoniosa por parte del Villca Humu, que sorprendió mucho a Luna.
-En los cielos y en la tierra esta escrito pequeña Huaca... dijo el Villca Humu con voz suave, mientras tomaba entre sus manos el rostro del Luna... que llegaría el día en que el bien y el mal se enfrentarían... en nuestras tierras eso ocurrió y mi gente debió abandonar el mundo mortal para sobrevivir... cuando nuestro Inca Guerrero fue muerto por la maldad del hombre conquistador... es por eso que nuestra fuerza guerrera ha sido invocada por la Providencia... un joven guerrero nacido al final del séptimo mes debe ser preparado para la batalla final.
Un rayo de luz solar entro
con fuerza por el agujero del techo. Iluminando cada rincón
y haciendo que el cuerpo inerte de Harry Potter reluciera.
El
Villca Humu camino hasta la roca y alzando sus manos al cielo,
dijo con voz potente.
-El momento a llegado pequeña Huaca... tu alma debe partir al limbus... el alma del joven guerrero debes traer contigo... para que el tercer oráculo sea debelado.
