Final del formulario
UNA EXTRAñA SENSACION
En la oscura y amplia sala de
Grimmauld Place, un grupo de jóvenes magos se encontraban
reunidos, sentados en sillas y sillones de diferentes estilos.
Hablaban animadamente, pero se sobresaltaron al ver que se les
unía otro joven mago.
Sin embargo, el lugar se llenó
de alegría al comprobar que era quien estaban
esperando.
-¡Harry!, gracias por venir... dijo Ron saltando de su asiento y estrechando rápidamente la mano de su amigo... ven, siéntate, te estábamos esperando.
-Así es Harry... dijo Neville quien se había puesto también de pie... no queríamos comenzar esta pequeña reunión sin ti.
Harry
Potter no sólo estrechó la mano de Neville, sino que
también le dio un fuerte abrazo. Los presentes se quedaron
algo extrañados ante aquella situación, pero no le
dieron demasiada importancia.
En la mirada cómplice que
Harry Potter y Neville Longbottom se dedicaron por unos segundos,
las palabras sobraban.
Luego educadamente Harry Potter fue
estrechando la mano de los otros magos allí presentes,
entre los cuales reconoció a sus antiguos compañeros
de colegio, quienes se habían unido a la Orden del
Fénix.
Una vez que todos habían vuelto a tomar
asiento, Neville le ofreció una silla a Harry Potter a su
lado.
-El motivo de esta reunión... dijo Neville mirando alternativamente a cada mago... es porque debemos ultimar los detalles antes de la reunión general de la Orden... que como bien saben se llevará a cabo esta noche... quizás debemos tomarnos unos minutos para explicarle a Harry como van las cosas.
Harry Potter contempló a Neville mientras
éste comenzaba a explicarle la actual situación de
la Orden y los últimos movimientos de Voldemort.
Sin
embargo el joven mago no necesitaba de las palabras de Neville, él
ya sabía todo lo que estaba pasando en su mundo mágico.
Porque nuevamente para Harry Potter no había nada
oculto.
Pero guardó silencio por cortesía,
escuchando con atención al Jefe de Aurores.
-Estando así las cosas... continuó Neville, quien se paseaba alrededor de la sala... es importante que establezcamos con exactitud, la misión que cada uno tendrá que asumir, llegado el momento de la confrontación.
Neville hizo aparecer en su mano un rollo de pergamino, con un toque de su varita mágica, el cual desenrolló para explicar, paso a paso a los presentes, cada una de las actividades pautadas. Se dirigió personalmente a cada uno de ellos y les fue asignando las diferentes tareas que deberían poner en práctica cuando el momento de actuar llegara.
-Recuerden... dijo Neville mientras volvía a enrollar el pergamino... nadie debe saber de esta reunión... ni a sus padres, ni esposas pueden comentar nada de lo que aquí se dijo.
-¿Esperaremos a que Voldemort actúe?... pregunto Dean Thomas con preocupación.
-Eso realmente se escapa de mis manos... dijo Neville con seriedad... esa decisión deben tomarla los más antiguos miembros de la Orden... nosotros sólo seremos refuerzos si la situación se escapa de nuestro control.
-Pero eso no es lógico... dijo Ron molesto... nosotros somos la fuerza joven de la Orden... y... bueno... con el respeto que se merecen esos antiguos miembros... ellos ya no están para esos trotes.
Todos al unísono se rieron. Sin embargo, Harry Potter mantuvo silencio mientras analizaba todo lo dicho en aquella sala.
-Yo pienso que mientras más seamos mejor... dijo Seamus dando un pequeño golpe en su pierna izquierda... ellos tienen la experiencia, nosotros la fuerza... juntos podremos hacer más... ¿tú qué opinas Harry?
Todos volvieron sus ojos hacia Harry Potter quien les devolvió una mirada fría y calculadora.
-Los mortífagos casi triplican en número a la orden. Eso, sin contar con que dos terceras partes de ellos son muertos en vida... dijo Harry Potter levantándose de su asiento... Voldemort ha recuperado todas sus fuerzas... y dentro del Ministerio hay un traidor... se necesitará, algo más que experiencia y fuerza para derrotarlos.
Se inquietaron al escuchar aquellas palabras.
-Entonces... ¿qué nos aconsejas?... dijo Erni McMillan algo asustado
-Yo no soy quién para aconsejar a nadie... dijo Harry Potter con frialdad... y menos a los miembros de la Orden del Fénix... hagan lo que ustedes crean conveniente... que yo haré lo que tenga que hacer.
-No Harry... dijo Neville encarando a Harry Potter... tú no estás solo en esto...
-Es mi destino Neville... dijo Harry Potter colocándole una mano sobre su hombro... al final seremos sólo Voldemort y yo.
-Pero no es justo que sólo tú te sacrifiques... dijo Neville impotente.
-Tranquilo, Neville...dijo Harry Potter apretando con fuerza el hombro de Neville... todo saldrá bien.
En ese momento un ruido
de voces y pasos provenientes de la cocina, les indicó que
ya los antiguos miembros de la orden habían llegado.
Todos
los jóvenes magos se levantaron de sus asientos y caminaron
presurosos a su encuentro.
Harry Potter se proponía
hacer lo mismo, pero Neville se lo impidió.
-Sabes bien que eso no será así Harry... dijo Neville en voz baja, mientras lo sujetaba por el brazo... sólo uno de los dos sobrevivirá... y sabemos quien será... pero...¿a qué precio?
-La paz de nuestro mundo no tiene precio... dijo Harry Potter retirando su brazo lentamente... una vez me dijiste que no permitiera que el sacrificio de nuestros padres fuese en vano... te prometí esa vez que así seria... y créeme Neville: así será.
Y con una inclinación de cabeza,
comenzó a caminar hacia la cocina.
…l sabía que
Neville tenia razón. Pero ésa era su decisión,
ése era su destino. A su mente llegaron de repente unas
palabras que por muchos años él había querido
olvidar:
"El único con poder para derrotar al
Señor Tenebroso se acerca... Nacido de los que lo han
desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el
séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará
como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor
Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a
manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir
mientras siga el otro con vida... El único con poder para
derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el
séptimo mes..." (1)
Harry Potter respiro
profundamente, mientras involuntariamente se llevaba dos dedos a
su frente y los pasaba suavemente sobre la cicatriz.
Al entrar
en la cocina se tropezó con unos ojos azules que por encima
de unas gafas de media luna, lo miraron con agrado.
-Buenas noches, profesor Dumbledore... dijo Harry Potter con un dejo de alegría en su voz.
-Buenas noches Harry... dijo Dumbledore sonriéndole... gracias por estar aquí... una vez más.
-Neville me invitó a participar en una reunión... dijo Harry Potter señalando a Neville, quien se encontraba hablando con el Sr Arthur Weasley... que recién había terminado cuando ustedes llegaron.
-Sí, la fuerza joven de la Orden del Fénix ha estado muy activa... dijo Dumbledore mirando a su alrededor, y acercándose con disimulo al oído de Harry Potter continuó en tono bajo... necesito hablar contigo a solas.
Harry Potter asintió con la cabeza y ambos miraron hacia el salón, y encaminaron sus pasos hacia ese lugar, cuando el Ministro de Magia se acercó a ellos.
-Harry necesito hablar contigo... dijo el Sr Weasley con premura.
-Lo siento Sr. Ministro pero en este momento... comenzó a decir Harry Potter algo apenado.
-No Harry... tranquilo... habla con Arthur... dijo Dumbledore con tono despreocupado... mientras yo termino de organizar algunas cosas con Remus y Kinsgley.
Harry Potter miró alejarse a Albus Dumbledore y una extraña sensación invadió su corazón.
El Ministro lo había tomado por el brazo y lo condujo fuera de la cocina, el joven mago se dejó llevar, porque no podía apartar sus ojos del viejo mago, una fuerza extraña se lo impedía.
-Harry, creo que es muy importante que hablemos... dijo el Sr Weasley algo nervioso... hay muchas cosas que aclarar.
-No tiene nada que aclararme... dijo Harry Potter con impaciencia, ya que no quería estar allí, quería estar al lado de Albus Dumbledore.
-Claro que sí, Harry... pasaron cosas que necesitan ser explicadas... dijo el Sr Weasley apenado.
Harry Potter pudo sentir la angustia del Ministro de Magia, por lo que se obligó a sí mismo a olvidar por un momento a Albus Dumbledore y prestar atención a su interlocutor.
-Quiero que sepas que firmé tu orden de arresto en Azkaban... dijo el Sr Weasley sin atreverse a levantar la mirada... porque me di cuenta que el joven Malfoy estaba obsesionado contigo... y además cuando vi que El-que-no-debe-ser-nombrado-...
-¡Voldemort!... dijo Harry Potter molesto y alterado, perdiendo la paciencia … ¡usted es el Ministro de Magia!… llámelo por su nombre: ¡Voldemort!.
-Sí...sí... bueno...eeeh... si... Vo... Voldemort... dijo el Sr Weasley temeroso mirando a su alrededor, como si temiera que el Señor Tenebroso pudiera aparecer de improviso... el caso es que cuando lo vi allí, con todos esos mortífagos... entendí que corrías peligro... y, bueno, pensé que allí en Azkaban... pues quizás estarías más seguro.
-¿¡Seguro!?... ¿¡rodeado de Dementores y encerrado entre muros mohosos y barrotes oxidados!?... preguntó Harry Potter con asombro y rabia ante lo que acababa de oír... ¡Usted creyó que enviándome al peor lugar en donde un mago puede estar...!
El Ministro de Magia se estremeció al sentir la mirada furiosa de Harry Potter sobre él.
-¡¡No... pero que digo!!... ¡hay un lugar peor!... ¡el lugar donde estuve encerrado por dos años!... dijo Harry Potter con un tono de voz que helaba la sangre... ¡¡DOS A—OS SE—OR MINISTRO!!... ¡dos años encerrado... y a usted le pareció que el mejor lugar para mantenerme seguro era ...ENCERRARME EN AZKABAN COMO UN DELINCUENTE!.
La sala
se llenó rápidamente con los miembros de la Orden
que corrieron presurosos, al escuchar los gritos de Harry
Potter.
Ron Weasley se acercó hasta él y
tomándolo de un brazo lo alejó unos pasos del Sr
Weasley.
-¡No quiero sus explicaciones, Señor Ministro!... dijo Harry Potter con furia respirando rápidamente, mientras cerraba sus manos en sendos puños y sus ojos verdes destellaban... ¡no las necesito... créame me tienen sin cuidado!.
-Harry escúchame por favor... dijo el Sr Weasley acercándose a él... necesito que me entiendas... se que me equivoque... lo asumo... pero necesito que me dejes explicarte.
-¡Ya basta Papá!... dijo Ron Weasley molesto mientras sus orejas se enrojecían... sus explicaciones, Señor Ministro, ya no remediaran el mal hecho... puede guardárselas.
-¡Señores por favor!... dijo Albus Dumbledore con autoridad... Arthur Weasley es un caballero... es el Ministro de Magia... por lo tanto le deben respeto... principalmente usted Sr Ronald Weasley, porque él es su padre... y de usted Sr Harry Potter jamás hubiese imaginado una actitud semejante.
Un silencio pesado
se abrió paso, aún cuando las palabras de Albus
Dumbledore todavía resonaban en los corazones de todos los
presentes.
Aquella escena había dejado un sabor
amargo.
Harry Potter se acercó al Ministro de Magia e
inclinando su cabeza ante él le dijo con respeto pero con
un dejo de rabia en su voz:
-Disculpe usted mi actitud Señor Arthur Weasley... Harry Potter agradecerá toda su vida, las atenciones, el cariño y el amor que su familia le ha dado... Harry Potter entiende que no es quien para cuestionar sus decisiones como Ministro de Magia... y sabe que debe respetar su envestidura... pero como Hombre respetuosamente le digo que no quiero sus explicaciones.
Harry Potter dijo estas últimas palabras mirando fijamente a los ojos del Sr Weasley, y luego girando sobre sus talones y haciendo una reverencia al resto de los presentes dijo:
-Discúlpenme...no fue mi intención desequilibrar una reunión tan importante... Buenas Noches.
Y sin dar tiempo a que los presentes reaccionaran, el joven mago desapareció tras un movimiento de su capa.
Harry Potter estaba sentado en una moderna silla ejecutiva, detrás de un fino escritorio de madera labrada, en su oficina muggle. Terminaba de firmar unos papeles cuando su secretaria, la Sra. Graff hacía acto de presencia
-Señor Potter ha estado usted tanto tiempo ausente... dijo la Sra. Graff con tristeza... y hay tantos documentos que firmar... aún no se han cerrado algunos contratos importantes... pero sobre todo no sabíamos qué le había pasado.
-No se preocupe, Sra. Graff... dijo Harry Potter entregándole una gruesa carpeta marrón... he estado ocupándome de otros asuntos... pero ya ve... aun estoy vivo.
-No diga esas cosas, Sr Potter... dijo la Sra. Graff con cierto enfado... y menos en ese tono... aunque usted no lo crea... somos muchos los que lo apreciamos y lo queremos.
-Eso lo sé, Sra. Graff... dijo Harry Potter sonriendo levemente... por eso voy a pedirle un gran favor... por favor siéntese.
La Sra. Graff tomó asiento en la silla que Harry Potter le señalaba, ubicada frente a él. Ella frunció un poco el entrecejo, porque aquella actitud de su jefe le daba un extraño presentimiento. Colocó sobre sus piernas la gruesa carpeta marrón.
-Sra. Graff, usted ha sido más que mi secretaria... dijo Harry Potter con respeto... usted ha sido, junto a Mark, mi mano derecha... me han ayudado mucho... han soportado mi mal humor... y han manejado mis asuntos a la perfección durante mis largas ausencias... eso es algo que nunca tendré cómo recompensarlo.
-Sr Potter para nosotros ha sido un placer trabajar todos estos años a su lado... dijo la Sra. Graff con miedo, al sentir que el presentimiento crecía en su corazón.
-Para mí también ha sido un placer haber contado con ustedes... dijo Harry Potter volviendo a sonreír... es por eso que ahora le confío esto.
La
Sra. Graff tomó entre sus manos un sobre amarillo ocre, que
su jefe le entregaba. Ella miró recelosa el sobre, pero
ante la mirada aprobatoria de Harry Potter, lo abrió.
Extrajo
de ese sobre una serie de papeles, con varios sellos, pero le
extrañó que algunos fueran elaborados en pergamino y
escritos con una caligrafía exquisita en tinta negra.
Sin
embargo al leer el título de uno de los últimos
documentos, su sorpresa fue tal, que la gruesa carpeta que yacía
sobre sus piernas cayó, y su contenido se extendió
por todo el suelo.
-Pe… pero... Sr. Potter… ¿qué… qué significa…es…esto?… preguntó la Sra. Graff con lágrimas en los ojos... su... ¡su testamento!
-Sí, Sra. Graff... dijo Harry Potter con calma mientras recogía del suelo los papeles, los volvía a introducir dentro de la carpeta y los colocaba sobre el escritorio... mi testamento... por favor... desearia que usted velará por que todo lo que está allí estipulado se cumpla... mi abogado la ayudará.
La Sra. Betty Graff había confirmado su presentimiento: algo le pasaba a su Jefe y era algo muy grave.
-Sr Potter, usted es un hombre joven... preguntó la Sra. Graff mientras se secaba las lagrimas con un pañuelo que su jefe le había dado... dígame por favor...¿qué le pasa... acaso usted... usted va a morir?.
Harry Potter bajó la mirada y, sentándose nuevamente en la silla ejecutiva, dijo con voz cansada.
-No lo sé Sra. Graff... tal vez sí... tal vez no... pero he querido dejar todo en orden... y sepa que si algo me pasara... ni usted ni Mark quedarán en la calle, ni desamparados... Harry Potter le da su palabra.
-¡Por Dios Sr Potter!... ¡eso no nos importa!... dijo la Sra. Graff confundida y angustiada... ¿dígame por favor qué pasa?... ¡porque... no entiendo... no entiendo sus palabras!.
Harry Potter se acercó a la Sra. Graff, quién se levanto rápidamente de su asiento y lo abrazó. …l se dejó llevar por la emoción que aquel gesto maternal le producía y sin dudarlo besó en la frente a la dulce mujer muggle.
-Voy a realizar un largo viaje porque debo terminar algo que quedó inconcluso en mi vida... y no sé si regresaré... Sólo necesito saber Sra. Graff... dijo Harry Potter tomando sus manos entre las suyas con cariño... si usted está dispuesta a cumplir con mi última voluntad.
La Sra. Graff se estremeció. Cerró sus ojos, y mientras unas lágrimas corrían por su rostro, dijo con voz maternal:
-Desde el día que puse mis pies por primera vez en esta oficina, mi corazón aprendió a quererlo y por eso he cumplido a cabalidad su voluntad Sr Potter... y le aseguro que ésta no será la excepción...
Harry Potter estaba acostado sobre su cama, en la amplia y lujosa habitación de su residencia muggle, mientras Miqueas estaba en el cuarto de baño, acomodándolo todo, porque su señor había pasado varias horas bajo el agua caliente.
-Harry Potter, señor... dijo Miqueas mientras extendía sobre la cama ropa de dormir... ¿se ha relajado Harry Potter, con el baño que Miqueas preparó?
Contrario a lo que
el elfo doméstico pensaba, Harry Potter no se había
podido relajar en absoluto.
Su mente era un torbellino de
ideas. Recordaba lo ocurrido en Grimmauld Place con el Sr Weasley.
Reconoció que había actuado de forma grosera e
irrespetuosa.
Recordaba la extraña sensación que
había experimentado al alejarse del lado de Dumbledore, y
luego recordó la mirada de reproche que aquellos ojos
azules le habían dedicado.
Sin embargo, esos
pensamientos fueron dejados de lado al sentir un estremecimiento,
porque la cicatriz había comenzado a dolerle un poco.
…l
se la frotó levemente. Y cerró sus ojos.
Suspiró
profundamente. Podía ver claramente todos los movimientos y
conocer a plenitud los pensamientos de Voldemort. Eso lo estaba
inquietando.
Porque Voldemort estaba esperando algo.
-"¿Pero qué está esperando?", se preguntaba Harry Potter con angustia.
Comenzó a caminar alrededor de la
habitación, luego de que el elfo se había marchado.
El dolor se iba agudizando al tiempo que su angustia e inquietud
se incrementaban.
Decidió que era mejor no perder más
tiempo y colocándose la capa de viaje desapareció
tras ella.
De nuevo volvía a aparecerse en la sede
de la Orden del Fénix. Pero ahora el ambiente era muy
diferente. Había un silencio inusual. Caminó
rápidamente hasta la cocina y no encontró a
nadie.
Pronto comprendió que hacía solo unos
minutos que aquella casa había estado repleta de magos y
brujas. Pero algo había pasado y todos se habían
marchado.
Sin embargo la razón de, el Por qué lo
habían hecho no lograba percibirla. Pero su corazón
le decía que era algo grave.
Subió con sigilo
hasta la segunda planta de la casa. Fue hasta un cuarto en busca
de un retrato. El retrato de un antiguo director de Hogwarts y
miembro del linaje de los Black.
Al entrar pudo ver cómo
Phineas estaba recostado en el marco.
-Estás perdiendo el tiempo Potter... …L está en sus manos.
El corazón de Harry Potter le dio un vuelco al entender las palabras de Phineas.
(1): HARRY POTTER Y LA ORDEN DEL FENIX... J.K. ROWLING. Pags 864 - 865
