Pues si, pues si, resulta que ahora no sólo aprendo medicina teóricamente, sino que ya hago prácticas de hospital ¡y eso me come más de media vida
Pues si, pues si, resulta que ahora no sólo aprendo medicina teóricamente, sino que ya hago prácticas de hospital ¡y eso me come más de media vida! Jeje aún así me encanta, lo único es que mientras una parte de mi mente burbujea con ideas de nuevas historias, la otra parte la obliga a botarlas y concentrarse en estudiar algún síndrome raro. Pero esta semanita descanso así que subiré actualización de todos mis fics.
Este capítulo es para todas ustedes, las que han dejado los cuarenta y pico de reviews que lleva este fic, espero que lo disfruten mucho.
Y muchas gracias a danitza hoshi por prestarme a Breanna, me he tomado muchas libertades para con ella, pero cualquier cosa que no te guste, la corrijo, después de todo, es tu personaje ;)
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Capítulo 3. Visitas nocturnas
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Aquel ruido hizo a Ginny sentirse tremendamente tonta, debía haber adivinado que cuando Draco Malfoy le dijo que la vería a la misma hora, estaba hablando muy en serio.
Draco observó a la pelirroja que salía de su habitación sosteniendo la misma lámpara de alcohol de la noche anterior, la bata de seda azul brillante dejaba adivinar la forma de un cuerpo bien cuidado, era una prenda en realidad corta que ponía al descubierto las piernas blancas y que hacía a Draco preguntarse cómo diablos había omitido ese detalle la noche anterior.
--Enfermera —saludó con una sonrisa poniendo la lámpara de alcohol que sostenía en el suelo.
--Profesor Malfoy —respondió Ginny todo lo fríamente que pudo mientras se cruzaba de brazos.
Hubo un silencio muy incómodo en opinión de Ginny quien no podía dejar se sentir que el rubio se la comía con la mirada. Y por supuesto, no sabía si eso debía halagarla o asustarla.
Por fin, cuando Draco se le acerco tanto que tuvo que retroceder hasta que estuvo atrapada por sus brazos contra la puerta de su habitación, Ginny eligió: estaba asustada.
--¿Miedo pelirroja? —Draco sonrió peligrosamente acercando su rostro al de Ginny.
La enfermera le sostuvo la mirada, a la luz de dos lámparas de alcohol los ojos grises del joven brillaban tan peligrosamente que habría jurado que hasta Umbridge hubiera retrocedido.
--Ni un poco —respondió por fin lo más firme que pudo.
--¿No? —Draco preguntó en voz baja muy cerca de su oído y Ginny tuvo que apretar los dientes para no disfrutar de esa cercanía.
--No —de alguna forma, logró recomponerse--. No le tengo miedo profesor y si no se aleja de mi ahora voy a…
"A besarlo" seguramente habría sido lo que completaba la oración, claro, si Draco no se hubiera adelantado a besarla primero. De cualquier forma ¡ambos estuvieron de acuerdo!
Draco parecía más que gustoso de demostrar los que los años le habían enseñado, jugaba con los labios y la boca de Ginny como si hubiera sido el inventor de los besos en primer lugar.
Se separaron un momento y se miraron, Draco halló unos ojos ambarinos que se dividían entre quien sabe qué opiniones y Ginny encontró en los suyos una mirada segura, dominante, que le advertían que estaba jugando con algo peligroso.
Y entonces, Draco se alejo de ella, sonrió ante la mirada confusa de Ginny y su rostro desencajado. Enseguida, y como si no hubiera pasado nada, recogió su lámpara y salió de la enfermería tranquilamente.
--Conmigo no juegues. Weasley-- zanjó como una amenaza antes de cerrar la puerta.
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La figura de la perfección estaba de pie muy temprano afuera de la oficina de la profesora McGonagal. Con una elegante túnica gris, el profesor Draco Malfoy esperaba con los brazos cruzados a que la directora le indicara que podía pasar.
Al fondo del pasillo, una figura de indumentaria blanca se acercaba corriendo. Ginny maldecía por lo bajo ¡cómo era posible que se hubiera quedado dormida!
--¡Qué mal te ves hoy Weasley! —observó Draco sonriendo ladinamente--. ¿Qué pasa? ¿Acaso tuviste una mala noche? —susurró sin dejar de arrastrar las palabras-- .¿Te hubiera gustado que te acompañara? No te preocupes por que esta noche te puedo visitar otra vez.
Ginny enrojeció hasta las orejas, ahí mismo lo hubiera llenado de maldiciones pero al buscar su varita había notado que con las prisa, la había dejado en su habitación.
--Eres un idiota —masculló mirándolo con odio.
--Y tú tienes unas piernas muy bonitas Weasley.
Si era posible, la sangre se concentró todavía más en su cabeza.
--¡También tengo cuatro hermanos que te darían gustosos una golpiza!
--Curioso —Draco ladeo la cabeza--. Se me ocurren cuatro cosas que tú me darías gustosa.
--Estúpido —murmuró Ginny antes de levantar la mirada y odiar un poco más a Malfoy con lo que vio.
- DG -
Detrás de sus gafas, la directora de Hogwarts la miraba mucho más que severamente.
Ginny se revolvió incomoda en su asiento frente al escritorio de la profesora donde estaba sentada junto al rubio profesor que sonreía tranquilamente mientras un elfo doméstico les servía té.
--Me imagino que ya saben de qué quiero hablarles —dijo la directora revolviendo su taza.
Como respuesta, recibió una mirada nerviosa de Ginny y la misma sonrisa tranquila de Draco.
--Es justamente por escenas como la que presencié al salir por ustedes.
--Honestamente profesora —Draco tomó la palabra—, no creo que para esta charla seamos necesarios los tres, si alguien le enseñara modales a la enfermera no tendríamos ningún problema.
--Se equivoca… profesor Malfoy —McGonagall probó su té--. Sólo de observarlos el día de ayer, me di cuenta de lo difícil que están dispuestos a hacer el trabajo del otro.
--No tengo interés en complicar el trabajo de la enfermera —respondió aburrido.
--Escuchen los dos, sé que en sus años de Hogwarts no se llevaron bien pero quiero pedirles que hagan un esfuerzo esta vez, por el bien de su trabajo.
Ginny levantó la vista y miró a la directora asustada, quizá Malfoy estaba dando clases por mero trámite o por un capricho o alguna tonta razón, pero ella necesitaba tener ese trabajo.
--Las escenas como las que hicieron ayer en el desayuno o la que acabo de encontrar, no son un buen ejemplo para los alumnos y lo último que quisiéramos en un momento de calma como este es que vuelva a haber conflictos entre las casas. Mucho menos si el conflicto lo causan ex alumnos del colegio que ahora deberían tener interés únicamente en servir a Hogwarts.
--Le aseguro que mi interés es servir a Hogwarts —dijo Ginny rápidamente.
--Y le creo señorita Weasley, es sólo que no puedo permitir que los alumnos los escuchen insultarse en los pasillos, en el comedor, en la enfermería o dónde sea que se encuentren.
--Disculpe profesora, pero no recuerdo haber sido vista discutiendo con Malfoy.
--Profesor Malfoy —corrigió el rubio antes de beber su taza.
Ginny se obligo a ignorarlo.
--Hasta esta mañana de hecho, no recuerdo haber discutido con él.
--El joven Volle sostiene que ayer estuvieron discutiendo en la enfermería en lugar de darle atención a su padecimiento.
--¡Por favor profesora! ¡Usted conoce a ese chico! Sabe que es perfectamente capaz de mentirle —Ginny estaba exasperada y la tranquilidad con que Draco bebía su té no le ayudaba.
--Contrólese señorita Weasley. Y dígame qué fue lo que pasó ayer en el comedor… y eso nadie me lo contó —aclaró con una cierta voz de mando que Ginny no pasó desapercibida.
La pelirroja respiró profundo y se concentró en responder civilizadamente.
--Disculpe, no se de qué me habla.
--Los vi a usted y a sus hermanos enrojecer hasta las orejas a causa de la furia por años señorita Weasley —explicó sin dejar su tono severo--. ¿Y usted profesor Malfoy? ¿Puede explicar eso?
--Ciertamente profesora —dijo él soltando su taza y cruzándose de brazos--. Sólo me acerqué a la enfermera para decirle lo bien que le va el atuendo blanco.
--¡Profesor Malfoy! —la directora parecía más escandalizada que si Draco le hubiera dicho que había dicho un terrible insulto a Ginny.
--No se preocupe profesora, no lo volveré a hacer —apuntó sonriendo disimuladamente al rostro desencajado de la directora.
--Más vale —McGonagall volvió a adquirir esa expresión que denotaba que estaba a punto de darles un sermón--. Ahora, sólo quiero que tengan en mente esto por el bien de la paz que vivimos. Un ex Slytherin y una ex Griffindor insultándose por ahí no dan buen ejemplo, les suplico que se comporten delante de los alumnos y se concentren en su trabajo que es enseñar pociones y atender a TODOS los alumnos que lo necesiten.
--De mi parte profesora… cuente con eso —dijo Ginny.
A Draco le irritó lo servicial que sonaba, no esperaba demasiado de una Weasley pero bajar la cabeza así era… bueno, era lo que el debía fingir que hacía.
--De la mía también.
--Muy bien, ahora dense la mano y luego vayan a cumplir con sus obligaciones.
"¿Darse la mano? ¡Qué estupidez!" pensó Draco pero luego recordó que necesitaba ese trabajo, al menos por un tiempo, y extendió una mano perezosamente.
Ginny miro la pálida extremidad un poco desconfiada pero la mirada impertérrita de McGonagall la convenció de estrecharla.
- DG -
El resto de la semana y la que siguió transcurrieron sin muchas novedades, Ginny recibió un par de veces la visita de su prima Mafalda Prewett que acababa de entrar a primer año y había quedado en Griffindor.
La niña había resultado ser a los ojos de Ginny la versión remasterizada de Parvati Patil y Lavender Brown juntas y con un toque de Rita Skeeter. Y a juzgar por el tiempo que pasaba en la enfermería parecía no estar teniendo suerte en hacer amigos.
--También me he enterado que la profesora Sprout planea su retiro y no me creas todo tía, pero hay quien dice que el amigo de Harry Potter, Nevur o algo así…
--¿Neville? –Ginny estuvo interesada por primera vez en lo que decía la niña.
--¡Ah! ¡Si! Neville… si, que el podría ser su reemplazo.
--¿Y hay alguna certeza de eso?
--Me lo ha dicho alguien de Hufflepuff, y creo que es prefecto.
--Sería bueno que Neville viniera a trabajar aquí, es un amigo mío y…
Ginny paro al ver que Mafalda escribía en una libreta "amigo de la enfermera".
--¿Qué haces?
--Oh bueno –la niña se sonrojó—yo…
Un prefecto de Ravenclaw llego a la enfermería en ese momento trayendo a una niña con él.
--¡Yo tengo que irme prima! –dijo Mafalda poniéndose rápidamente de pie--. ¡Adiós!
Ginny se quedo con las ganas de reprenderla por que la niña que llegaba con el prefecto parecía herida.
--¿Qué le ha pasado? –preguntó Ginny viendo a lo lejos como Mafalda salía corriendo de la enfermería.
--Accidente en la clase de vuelo –dijo el muchacho--. Dice que esta bien pero pensamos prudente un chequeo.
--¡Pero estoy bien! –clamó la niña.
--Eso lo confirmaremos –aseguró Ginny al prefecto--. Ya puedes irte, más tarde avisaré al jefe de tu casa –le indicó.
Cuando el joven salió de la enfermería Ginny se fijo en la niña. Tenía una expresión de madurez que no iba con su edad y cruzaba los brazos apretadamente.
--¿Cómo te llamas?
--Breanna.
--Muy bien. ¿Y te duele algo?
--Ya he dicho que estoy bien.
--No pareces muy contenta ¿eh?
--¿Quién lo esta de hacer el ridículo público?
Ginny se rió.
--¿Sabes? Cuando yo entré a Hogwarts también me caí de la escoba y eso que mis padres son magos y yo había volado desde niña.
--¡Pero yo quería entrar al equipo de quidich!
--¿Y? –Ginny sonrió de lado mientras le revisaba los codos y las rodillas a la niña.
--Qué me caí de la escoba –repitió Breanna impaciente--. Ahora nunca lo lograré.
--Depende de ti –dijo Ginny poniendo una poción en las rodillas de Breanna que hizo que se limpiaran los raspones--. Yo fui buscadora y cazadora de Gryffindor.
Un confortable silencio se hizo en la enfermería, Ginny le sonrió a la niña y ella le devolvió un gesto radiante con el rostro lleno de ilusión.
--¡Bueno! –dijo Ginny después de ir a guardar el frasco de poción en una vitrina--. Creo que va siendo hora de que vuelvas a clases.
--¡Si! –Breanna se puso de pie acomodándose su túnica de Ravenclaw y salió dando saltitos de la enfermería.
Se detuvo en la puerta e hizo una señal de despedida.
--¿Puedo venir a visitarla? ¿Enfermera?
--Claro, cuando quieras.
- DG -
--¿Aquí de nuevo?
Breanna parecía mucho más molesta por estar ahí en ese momento que en la tarde. Se limitó a asentir con la cabeza.
--Pónganla en esa cama –pidió a los prefectos que llevaban a la niña.
--Pero… --trataba de discutir Breanna--. ¿Hará que me quede?
--Temo que si –Ginny usó un tono triste pero sonrío a la niña.
--¿Por qué?
--Por que ese dolor de estomago lleva ya mucho tiempo –intervino el prefecto que en la tarde la acompañó y Ginny se pregunto al mirarlo si todos los Ravenclaws eran copias de Percy.
--Ya pueden irse –indicó Ginny a los prefectos sonriendo diplomáticamente.
Cuando los muchachos salieron, Ginny se sentó frente a la cama de la niña con pluma y pergamino en mano.
--¿Y bien?
--¿Y bien? –repitió Breanna.
--¿Qué fue?
--Ah –Breanna le desvió la mirada--, ¿el dolor?
--Si.
--Es que en la comida sirvieron pastel de hígado… y lo odio ¡de verdad que lo odio! Pero el aristonto de Paul me reto a comerlo, me he sentido mal desde entonces.
--¿Tuvo algo que ver con la caída de la escoba?
--Si… cuando me caí fue por que tuve un horrible dolor y me lleve las manos al estómago…
--Y soltaste la escoba –completó Ginny comprensivamente.
--Si… bueno… ya no me duele tanto.
--Aún así haré que te quedes aquí ¿ok? te daré una poción para el dolor y en la mañana estarás como nueva.
--Si –acepto Breanna resignada.
- DG -
El ya conocido sonido que hacía la puerta de la enfermería al abrirse despertó a Ginny. Se puso la bata y cogió su lámpara de alcohol para ir a ver que ocurría.
--Esta noche no –dijo secamente al reconocer la silueta alta y delgada del profesor de pociones.
Draco sin embargo se movió rápidamente y se colocó frente a ella.
--¿Por qué? –Preguntó peligrosamente-- ¿Acaso no me ha extrañado, enfermera?
--No. La verdad es que no. De hecho había estado durmiendo muy tranquila desde que no venía por aquí, profesor –susurró vigilando la cama donde se hallaba Breanna.
--Si, decidí dejar que me extrañaras esta semana.
--Creo que puedo aguantarlo un poco más –Ginny seguía susurrando pero su tono era mordaz.
--Como quiera, enfermera –dijo Draco dando media vuelta y viendo que una cama estaba ocupada.
Comprendió el por qué Ginny susurraba y también que lo más prudente era irse y volver alguna noche que la enfermería volviera a estar vacía.
Pero no puedo detener el impulso de sujetar a Ginny y besarle el cuello y, ya que estaba ahí, morderlo no parecía demasiado. La soltó inmediatamente y cogiendo su lámpara, salió de la enfermería, calmo y silencioso como el era.
- DG -
Cuando Breanna fue a sus clases por la mañana, seguía confundida por lo que había soñado la noche anterior, por que sólo lo había soñado; de eso no había duda. Una persona tan odiosa como el profesor de pociones, de ninguna manera podía estar relacionado con alguien tan linda como la enfermera lo era a ojos de la niña.
Aunque de hecho, la duda la acompaño toda la mañana. Por fin, a la hora de la comida se dio su tiempo para subir a la enfermería, le llamó la atención la niña que estaba ahí, no estaba herida y trataba a la enfermera con cierta familiaridad.
Como pudo, Breanna intento ser parte de la conversación hasta que la Gryffindor que acompañaba a Ginny se fuera.
--Si realmente quieres hacer amigos Mafalda, será mejor que dejes de lado los chismes. A nadie le gusta hacer amistad con un peligro tan grande como el que representas –dijo Ginny a una enrojecida Mafalda.
--¿Todavía no tienes amigos? –preguntó Breanna.
Mafalda negó con la cabeza gacha.
--Si no vas a contar mis intimidades, yo podría ser tu amiga –dijo Breanna.
--¿De verdad?
--¡Claro!
--Muy bien –sonrió Ginny.
--¿Quieres ir fuera a pasear? –le preguntó Mafalda a Breanna.
La Ravenclaw aceptó y las dos estaban por salir de la enfermería.
Fue cuando Breanna descubrió que no había soñado lo de la noche anterior; en el cuello de Ginny, el efecto de alguna poción estaba desapareciendo y dejando al descubierto la huella de una dentadura bien alineada y que podría pertenecer al profesor de pociones.
Un sentimiento extraño bulló en ella, una especie de necesidad que nunca antes había sentido: la de contarle a alguien.
¿Sería Mafalda confiable?
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Pues eso es todo por hoy. Se que les prometí algo de la vida de los otros chicos pero al ir escribiendo me di cuenta que esta incógnita con Mafalda (que en realidad no lo es) me gustaba mucho y por eso termino aquí. Pero les aseguro que estará en el siguiente capítulo… ahora si jeje.
Sobre Mafalda: Según Rowling iba a aparecer en el cuarto libro y si, iba a ser una niña chismosa pero al final, la escritora decidió que alguien externo (Rita) tendría mayor poder e influencia y eliminó a la prima de los Weasleys. En este caso, necesitaba a alguien tan "comunicativo" como ella para desencadenar el resto de la trama, por ello la decisión de utilizarla.
¿Quieren que lo continúe? ¡Entonces dejen su review!
Aunque… si no llegan reviews, pues no sigo… xD
