¡Hola!
Después de una eternidad, ya vengo con un nuevo capítulo.
Bueno, admito que estuve las últimas cuatro semanas haciendo un trabajo escolar que de hecho, debí empezar en febrero!! xD pero bueno, a marchas forzadas logre terminar a tiempo… espero tener buena nota… xD mínimo aprobatoria.
No digo más, para que no desesperen, nos vemos allá abajo!!
Que disfruten!!
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Capítulo 4. Secretos
--¡No es cierto! ¡Lo estás inventando! ¡Cállate! –estalló Kathleen en la habitación de las de primero de Gryffindor.
--Te aseguro que es cierto –respondió Mafalda tranquila y sonriente.
--¡No te creo! ¡Eres una mentirosa! –volvió a Gritar Kathleen antes de abandonar la habitación y salir corriendo hacia la sala común.
Para buena, o mala suerte de Kathleen, la primera que la vio bajar molesta y desarreglada a la sala común, fue una de las prefectas, Jill Dolgin que estaba junto a su amiga Claire Lathers.
--Hola pequeña –la saludo tranquilamente la prefecta--. ¿Hay algún problema?
Inmediatamente, Kathleen enrojeció y empezó a mover frenéticamente la cabeza.
--¡No! ¡Nada! ¿Qué ha de pasar?
--No lo sé –Jill era muy seria pero procuro sonreír para ganar la confianza de la niña--. Pero como prefecta debo estar enterada si hay algún problema, seguro te puedo ayudar y si no, buscamos a un maestro o algo.
--¡NO! –Gritó Kathleen espantada--. ¡Todo menos un maestro!
Las pocas personas que estaban preparadas para irse a desayunar a esa hora del sábado voltearon a ver a la pequeña espantados.
--¡Ya me encargo! –aviso Jill y tomo a Kathleen por el hombro para llevarla a una esquina.
Claire estaba con ellas, se sentaron las tres y la niña de primer año miro asustada a las de sexto.
--Ya les dije que no me pasa nada –intento protestar Kathleen, notando que su voz se había puesto ronca del nerviosismo.
--¿Y por nada gritas de esa forma? Ya dime que escondes –pidió Jill más seriamente.
--Y no nos digas que reaccionas así siempre que alguien dice "maestro"—secundo su amiga Claire.
--Yo… --Kathleen suspiró--. No tengo nada.
Al darse cuenta de que las de sexto año no la dejarían libre hasta hacerle un interrogatorio, se sintió casi tan tonta como cuando se había caído de camino a Cuidado de Criaturas Mágicas.
--¿Qué pasa? –pregunto Alexander Brownie, el otro prefecto de sexto, acercándose junto a su amigo Alan Reynard.
--¿Por qué torturas a esta pobre niña Jill? –Intervino Alan--. La pobre ni siquiera se ha peinado y la retienes aquí, se le hará tarde y se perderá lo mejor del desayuno--. Completó guiñándole un ojo a la niña que le sonrió agradecida.
--¡Es verdad! –Constató Claire--, si no bajamos pronto, no alcanzaremos panques.
Jill bufó molesta y miro fijamente a Kathleen.
--Se que escondes algo pequeña –dijo intentando que no sonara a amenaza--. Solo recuerda que estamos para apoyarnos.
--Si. ¿Me puedo ir ya? –preguntó la niña, dirigiendo sus ojos a la insignia de Alexander, quien no había dicho nada.
--Supongo que si –suspiró Jill.
- DG -
--De alguna forma sospecho por que estaba tan enojada –comentó Claire a su amiga en el desayuno, cuando vieron a la niña gritarle un "¡déjame en paz!" a otra.
--Así que sólo fue una discusión con su compañera de habitación –agregó Alan sonriendo.
--Eso parece –reconoció Jill apurando su leche.
--¡Esa Mafalda! –exclamó Claire reconociendo a la niña a la que Katleen le gritaba-- ¡Sólo lleva dos semanas aquí y ha peleado con todas las de primero!
--¿Con qué Mafalda eh? –Jill hablaba para si misma mientras jugaba con el papel de su panqué.
--¿Y tú cómo sabes eso? –consultó Alexander, quien siempre estaba tratando de trabar conversación con Claire.
--Pues… --Claire lo pensó unos dos segundos--. Por mera coincidencia, siempre me toca presenciar cuando las niñas le gritan que las deje en paz.
--¡Vaya! ¡Qué observadora eres! –apuntó Alexander ante la risa mal disimulada de Alan al ver como su amigo siempre estaba haciendo cumplidos a la despistada Claire.
--Gracias.
En ese momento, Mafalda había desistido de hablar con Kathleen y se había sentado aparte, para sorpresa de Claire y los demás, una niña de bonito cabello negro se había sentado junto a ella a desayunar y aunque los de sexto no escuchaban lo que decían, si se daban cuenta de que le hablaba confianzudamente.
--¿No se lo has dicho a nadie verdad? –consulto Breanna preocupada.
La noche anterior, la niña de Ravenclaw no había podido dormir sintiéndose culpable por contarle a Mafalda lo que creía que había pasado en la enfermería.
--¿Qué cosa?
--Lo que te dije de la enfermera, no lo has contado ¿verdad?
--¿Por qué?
--Por que es un secreto –Breanda estaba perdiendo la paciencia--. No debes contarlo a nadie.
Mafalda dejo caer la tostada que mordisqueaba y miro fijamente a Breanda.
--No me dijiste que fuera un secreto.
Breanna tuvo una sensación que nunca antes había tenido, podía escuchar y sentir claramente cada entrada y salida de sangre de su corazón.
--Le… tu… acaso… ¿le contaste a alguien?
Mafalda recupero su tostada y la mordió como si nada.
--No te preocupes, no me creyó.
--¿Le contaste a alguien? ¿Por qué?
--Tranquila, ya te dije que no me creyó. Y ya no se lo diré a nadie más.
--¿Y si le cuenta a alguien?
--Kathleen no es así –Mafalda seguía desayunando despreocupadamente.
--¿La conoces de antes?
--No.
--¿Entonces cómo sabes que no se lo dirá a nadie?
--Por que no habla con nadie –dijo la Gryffindor como si fuera una información básica.
--Pero podría usar ese chisme para hacerse la interesante y hacer amigos.
--No lo hará… te digo que ella no es así.
--¡No la conoces! ¡No puedes afirmar eso! –protesto Breanna irritada.
--¡Oh! Yo he leído sobre la personalidad humana, puedo leerla y saber que no se lo dirá a nadie. No es que la gente no le hable, es que ella se aísla, tuvo un accidente en una clase y desde entonces no habla nadie.
Breanna permaneció en silencio con una expresión que gritaba "no comprendo".
--Bueno, si quieres me haré su amiga y la convenceré de no contarlo a nadie –propuso Mafalda con tranquilidad.
--Ehm… si, creo que eso estaría bien. Y ya no se lo cuentes a nadie.
--A nadie más, tranquila.
Breanna pasó el resto del día en la biblioteca haciendo deberes junto a los compañeros de su casa. Por su parte, Mafalda se topo con su primer gran reto en Hogwarts: hacerse "amiga" de Kathleen, la chica que recién en la mañana le ordenaba a gritos que la dejara en paz.
"Las cosas que uno hace" pensó la niña cuando salió del comedor y se dispuso a buscar a Kathleen.
-D&G-
Ginny estaba otra vez de pie frente a su espejo comprobando su aspecto.
Por fin, cuando el sonido de su alarma le indico que se hacía tarde, abandono la enfermería para salir del castillo con rumbo a Hogsmade.
--Muy guapa –observó Draco que se encontraba de pie frente al ventanal del pasillo que llevaba de la enfermería al aula de pociones.
Ginny sonrió como era su costumbre hacia un lado y levanto la mirada para encontrar la del profesor de pociones.
--Gracias Malfoy –dijo y se fijo en el joven profesor que con lo sencillo de su túnica negra y los rayos del sol de medio día entrando por el ventanal y derramándose sobre su cabello platinado, resultaba exageradamente atractivo--. Tú no estás mal.
--Parece que nos iremos en el mismo carruaje –dijo Draco sonriendo con cierta galantería.
--¿Qué?
--La profesora McGonagall dispuso que ya que los dos vamos a Hogsmade podíamos irnos juntos y solo se alisto un carruaje.
--Entonces prefiero caminar –zanjó Ginny que no se imaginaba a sí misma llegando a su cita con Harry junto a Draco.
--¿Con esos zapatos? –Draco se fijo en los finos tacones que Ginny calzaba--. No seas tonta Weasley, no morirás por que viajemos en el mismo carruaje por menos de cinco minutos. Por cierto, hay que salir por un pasaje para que no nos vean los alumnos.
Ginny se quedo en silencio tratando de ignorar los ojos grises de Draco fijos en ella.
--Vayamos ya –dijo Draco sacándola de sus pensamientos--. Odio llegar tarde.
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Era cierto que el viaje para salir de Hogwarts era cosa de nada. De hecho no sucedió ningún incidente mientras Draco y Ginny viajaban en el mismo carruaje que tardo en llevarlos a Hogsmade solo seis minutos.
Sin embrago, una persona pequeña, que se encontraba fuera del castillo tumbada en la hierba, aislada de los demás, los vio subirse al carruaje.
Hicieron falta apenas dos vueltas de engranes en su cabeza para deducir horrorizada que el profesor y la enfermera estaban teniendo una cita, por eso iban tan arreglados y por eso salían furtivamente del castillo.
Kathleen comprendió que Mafalda había tenido razón; si había algo entre el profesor y la enfermera. Se incorporo de la hierba donde había estado acostada y se fue corriendo a buscar a su compañera para decirle que le creía.
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A Ginny le sorprendió que Draco le ayudar a bajar del carruaje "como un caballero". Se separaron inmediatamente, Draco se fue donde un par de elfos domésticos cuidaban un extraordinario automóvil y Ginny entro a las tres escobas, donde fue recibida con un calido abrazo por Harry Potter.
--¡Hola Ginny! –Harry parecía realmente contento de tener a la pelirroja en brazos.
--¡Hola Harry!
En cuanto dejo de abrazarla, Harry se fue a recoger su capa de una mesa y pago la cuenta a Madam Rosmerta.
--¿Nos vamos? –le pregunto a Ginny acto seguido.
--Si... –Ginny estaba sorprendida, creía que se iban a quedar a charlar ahí--. ¿A dónde vamos?
--Pues, no te he visto en mucho tiempo –dijo Harry con una sonrisa--. ¿No creerás que me iba a conformar con invitarte un trago aquí verdad?
La sonrisa de Ginny le dijo a Harry la verdad.
--¡Cielos! ¿Tan mala impresión te he dejado?
--Algo –admitió Ginny.
La pelirroja se pregunto como no había notado el automóvil rojo que estaba aparcado junto a las tres escobas y que de hecho, había estado llamando la atención de los habitantes del pueblo.
Harry llevo a Ginny hasta una ciudad que Ginny no reconoció y ahí la invito a comer.
Estuvieron hablando un rato de lo que habían hecho de sus vidas, ya que no se habían visto en mucho tiempo, Harry no había tenido la oportunidad de felicitarla por obtener el puesto de enfermera de Hogwarts.
El joven héroe por su parte, le hablo de sus viajes, le contó de sitios maravillosos y de personas extraordinarias que había tenido la oportunidad de conocer.
También hablaron de los chicos, de Hermione que tenía una carrera prometedora en las leyes, de Ron que estaba de practicas en Noruega y también de Neville que salía a expediciones con Luna en busca de especies de plantas y animales aún no descubiertos.
--¿Sabes que acabo de notar? –dijo de pronto Harry mientras caminaban y empezaba a atardecer.
--¿Qué?
--Que se ha ido el día y no te he dicho lo hermosa que te ves.
Ginny enrojeció y sonrió al recordar la última vez que Harry le había dicho eso.
Había sido luego de la Caída de Lord Voldemort, cuando la paz había llegado y Harry, Ron y Hermione había vuelto para cursar su último año en Hogwarts, por fin Ginny y Harry habían podido tener un noviazgo "normal".
Pero al terminar el ciclo en Hogwarts, Ginny había optado por la carrera de enfermería y Harry por la de auror donde tenía que salir a viajes de práctica y resultaba muy difícil que viera a Ginny, por eso habían decidido terminar.
--Siempre me costo trabajo decirte ese tipo de cosas –Harry también estaba un poco sonrojado.
En su mente, Ginny seguía recordando las últimas palabras que ella y Harry se habían dicho antes de que se fuera a Bélgica de prácticas "seguiremos siendo amigos".
--Si… siempre te costo.
--Muchos de mis pensamientos en realidad, creo que la expresividad nunca fue lo mío.
--No –dijo Ginny con una sonrisa tímida.
--¿Sabes que otro lugar visite? –dijo Harry cambiando el tema abruptamente.
--¿Cuál? –pregunto Ginny un tanto descolocada.
--Francia, de hecho, visité a la familia de Fleur… los encontré por casualidad y me invitaron. Son gente encantadora.
--Seguro –respondió Ginny sin saber qué otra cosa decir.
Caminaron en silencio una calle hasta un puente que cruzaba un río y se detuvieron en él.
--Estoy divagando mucho –murmuró Harry pasándose las manos por el pelo.
--¿Pasa algo Harry?
--Dime Ginny –Harry tomo aire--. ¿Estás saliendo con alguien? ¿En este momento?
El corazón de Ginny brinco al escuchar esa frase ¿sería posible que ella y Harry retomaran su relación?
--Es que yo quiero un consejo –soltó Harry sacándola abruptamente de sus fantasías.
--¿Qué?
--Gabrielle, la hermana de Fleur… ¿la recuerdas?
--Vagamente –susurró Ginny completamente perdida.
--No se qué hacer.
--¿Qué? –repitió Ginny buscando sentido a lo que Harry decía.
--Yo… me preguntaba si tu ahora tendrías más experiencia y me ayudarías ¿Crees que se vea muy mal? Es decir… ella sólo tiene 17 años.
La mente de Ginny vagaba en alguna dimensión desconocida, bien pensado, a Harry le gustaba una chica que tenía la edad de las de último año en Hogwarts… ¿una chica de colegio era mejor que ella para Harry?
--Es que no se qué hacer, Ginny, necesito ayuda. Tú convives con chicos de esa edad…
--¿Sabes Harry? –Ginny se recompuso como pudo y decidió por su seguridad mental huir de Harry--. Se hace tarde y McGonagall se podría molestar si no me reporto a una hora decente, ya sabes como es ella.
Harry sonrió comprensivamente.
--Tienes razón –dijo--. Volvamos ya.
En el trayecto de vuelta a Hogsmade los dos estuvieron en silencio, Ginny se esforzaba por sonreír cada vez que Harry la miraba, él de hecho parecía muy contento.
Al llegar, Harry le ayudo a Ginny a bajarse del auto mientras ella se esforzaba por mantener la pose de "qué genial día AMIGO".
Cerca del camino principal a Hogwarts, se encontraba el carruaje que la llevaría de vuelta al castillo. Draco estaba recargado de él con los brazos cruzados y sonriendo por alguna razón.
--¡Vaya! ¡Por fin vuelves! ¿Sabes cuanto llevo esperando? –espetó notablemente molesto.
Draco dejo de protestar y se fijo en Ginny, el atardecer definitivamente era su mejor momento, su piel se veía más calida con los colores naranjas del cielo de fondo y su cabello de un tono más oscuro. Pero había algo en su sonrisa forzada que le pareció fuera de lugar.
--Por fortuna ya estas aquí… me había preocupado –dijo haciendo gala de su talento para actuar.
--¿Qué? –Ginny estaba demasiado aturdida por la noticia de Harry para prestar atención a Draco quien de hecho, le estaba haciendo un favor.
--Malfoy –dijo Harry como saludo.
Algo en Ginny hizo "clic" y la sonrisa de lado que le gustaba a Draco reapareció en su rostro.
--Perdona Draco, es que teníamos mucho de que hablar –dijo con toda naturalidad.
--Y además no traes abrigo –observó Draco ignorando a Harry y sacándose la capa para cubrir a la joven.
--¿Ustedes salen? –pregunto Harry no muy convencido.
--¿De qué estuvieron hablando tanto tiempo entonces? –pregunto Draco a Ginny en otra perfecta actuación.
--Si salimos –contestó Ginny casi al mismo tiempo a Harry.
--Pero es un secreto Potter –sentenció Draco--. No puedes decirlo a nadie o nos despedirán, a mi no me importaría demasiado pero a ella le encanta este trabajo… --Draco estaba siendo tan dramático que Ginny pensó que Harry le creería.
--Ya había escuchado algo de que enseñabas aquí –dijo Harry con desdén.
--¿Y no se te ocurrió pensar que yo no necesito un trabajo como ese Potter? La única razón que tengo de estar aquí es que no puedo verla de otro modo.
--No se lo digas a nadie Harry, por favor –pidió Ginny.
Harry pareció sopesarlo un momento.
--Está bien –dijo finalmente--. No se lo diré a nadie.
--Gracias –le dijo Ginny mientras se dejaba abrazar por Draco.
--Pero te advierto Malfoy, debes cuidar bien de ella –Harry casi pareció sonreír cuando abrió la puerta de su coche--. O como amigo que soy de ella me encargaré de ti.
Harry sonrió por última vez a Ginny y se subió a su coche como si nada.
--No es posible –murmuró Ginny cuando Harry ya había arrancado.
--¿Qué no es posible enfermera?
--Todo este día… este momento… y no le importa –Ginny no dijo sino palabras vagas, y sin embargo, Draco las interpreto.
--¿Creías que protestaría por que fuera precisamente yo?
Ginny movió lenta y afirmativamente la cabeza.
--Creo, pelirroja que te ve como su amiga y nada más… y que le da gusto por que piensa que estas feliz.
--Eso parece.
Un nuevo "clic" en su cabeza la hizo notar con quién y de qué estaba hablando.
--¿Y tú que te traes Malfoy?
--Supongo –dudó Draco--, que también pensé que lo molestaría. Sin embargo, resulta que te he hecho un favor Weasley.
--Eso parece.
--¿Y qué tal tu día? –preguntó Ginny cuando ya se habían subido al carruaje de vuelta al castillo.
--Creo –Draco sonrió de lado--, que mejor que el tuyo.
--Seguro.
Permanecieron en silencio los siguientes minutos hasta que llegaron al castillo.
--Hay algo que me inquieta –dijo Ginny antes de que Draco abriera la puerta para bajarse--. ¿Por qué me ayudaste? Pudiste ser indiferente a mí pero…
--Ya te dije que quise ver si podía molestar a Potter. Lo hice por que era obvio por tu cara y la de él que eran amigos… es todo.
--Gracias, Malfoy.
--Nada Weasley… me la debes –Draco abrió la portezuela de inmediato y se bajo, de nuevo, le extendió la mano a Ginny para que se bajara también--. Esto lo hago por que soy un caballero –aclaro.
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El regreso a Hogwarts de Draco y Ginny, fue completamente afortunado en opinión de Mafalda, que se encontraba junto con Breanna y Kathleen empinada en una ventana para no perder detalle de la vuelta del carruaje.
Las tres niñas tuvieron la certeza de que había algo entre la enfermera y el profesor al ver que este la ayudaba a bajar y que ella llevaba puesta la capa de él.
--¡Vaya! –dijo una voz detrás de ellas que las asusto.
Jill, Claire, Alan y Alexander se encontraban detrás de las niñas, también mirando por la ventana.
--¡Te dije que el loco de pociones le coqueteaba! –dijo fuerte Alan como reclamando a Claire, a quien le gustaba el profesor.
--¡Claro que no! ¡Es ella quien siempre le coqueteo! Y ahora… ha logrado seducirlo—dijo la chica dramáticamente--. ¡A mi querido maestro!
--¡Cállense! –dijeron Jill y Alexander al mismo tiempo.
Mafalda, Breanna y Kathleen solo miraban fijamente a los chicos mayores sin tener ninguna una pequeña idea sobre qué hacer.
--Ahora –dijo Alexander, el que llevaba la insignia de prefecto--. Todos guarden la compostura, y todos tienen prohibido decir algo sobre lo que acabamos de ver.
--Pero …--iba a protestar Claire.
--Alex tienen razón –dijo Jill haciéndola callar--. No es apropiado armar jaleo por eso, podríamos meterlos y meternos en problemas.
--Es que…--también Alan iba a pelear.
--¡Qué nadie dirá nada! –zanjó Alexander--. Ni ustedes –señaló a las de primero--, ni nosotros. Y sabremos quién fue si es que algo se sabe.
--De acuerdo –dijo Breanna un poco asustada.
Los demás hicieron los mismo, Alan, Claire y Mafalda a regañadientes pero lo hicieron.
Y así quedo sellado el secreto, aunque Alex y Jill concluyeron cuando hablaron más tarde en la sala común que además de sus labores de prefectos, se tendrían que encargar de vigilar que nadie anduviera hablando por ahí de la enfermera y del profesor de pociones.
D&G
D
&
G
¡Venga! ¡Paren de gritarme! Tarde mucho pero el capítulo es laaaargo ¿eso lo compensa no? xD
Bueno si, lo admito, tuve una de esas crisis de tengo inspiración-no tengo tiempo y tengo tiempo-no tengo inspiración, pero no se preocupen, ya la supere…
Además, me llegaron bien pocos reviews... cada vez me llegan menos ¿ya no les gusta el fic? ¡Ayudenme a mejorar! ¿es bueno, pasable, pésimo, o una patada en el trasero? ¡díganme! ¡lo que sea que piensen, quiero saber!
¡Saludos! ¡Sean felices!
muminSarita
¡Hagánme feliz! DEJEN SU REVIEW
;) es de buena educación :)
