Muchísimas gracias a los 17 reviews del capítulo anterior ¡son geniales niñas!

A ver en este a cuantos llegamos :)

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Capítulo 5. Sabemos que sabes

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Draco no lo toleraba, esa horrible niña pelirroja que no paraba de mirarlo desde el desayuno ¡Era completamente insoportable!

--¿Hay alguna cosa que quiera comentar, señorita Preweet?

Mafalda examinó a su profesor de pociones, las facciones afiladas dominadas por la gélida mirada, no parecía haber ningún cambio en el desde la doble clase del viernes.

--Nada, profesor –dijo de la forma más disimulada la Gryffindor.

"Entonces deja de mirarme" pensó Draco.

El rubio se fue a sentar detrás de su escritorio mientras sus estudiantes copiaban la lección de sus libros. Apoyó los codos en la mesa y acomodo su cabeza entre sus manos. ¡Pero esa niñata no dejaba de verlo! Podía sentir la fuerza de sus ojos azules sobre el y al fijarse en ella, esa boca sonriente parecía gritarle "yo se algo que te meterá en problemas".

El profesor utilizó una de esas miradas heladas que tan bien se le daban y sonrió triunfalmente cuando vio que Mafalda le retiraba la mirada y sonrojada, se concentraba en su apunte.

"Si que tiene una mirada fuerte" pensó la niña.

La tranquilidad de Draco se volvió a perder cinco minutos más tarde cuando Mafalda, acompañada de Kathleen volvía a fijar su vista en él.

De nuevo, el rostro de Mafalda expresaba un "yo se algo que te meterá en problemas" y el de la niña que estaba sentada junto a ella -que pasaba la vista de Mafalda a Draco y de regreso- parecía decirle "yo sé que tu sabes, que ella sabe algo que te meterá en problemas".

Esa actitud extraña de parte de las dos Gryffindor no le gustaba nada a Draco.

--Señorita Preweet y señorita Derkson –dijo tranquilamente--, como no acaben esas copias antes del fin de la clase, tendrán castigo el viernes en la tarde.

Satisfecho de sí mismo, Draco observó que la niña rubia volvía a su copia. La niña pelirroja sin embargo, le dirigió una última sonrisa, algo parecido a "eso lo confirma" y luego volvió a su copia.

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La clase del martes a los alumnos de séptimo no fue mejor, había cuatro Gryffindors ahí que miraban extrañamente a Draco.

Aunque bien pensado, Alan Reynard lo miraba con odio, siendo un Slytherin, Draco estaba acostumbrado a eso. Claire Lathers, miraba a Draco como si estuviera reprochándole algo, incluso parecía que sus ojos estuvieran tristes, "está loca" concluyó Draco y le quito toda la importancia.

Las miradas que preocuparon a Draco, fueron las de los prefectos de séptimo de Gryffindor, algo en su cara reflejaba ¿acaso era preocupación? ¿Preocupación por él?

Draco estaba molesto pensando en ello antes de que la clase con los de séptimo empezara el miércoles. Desde el día lunes esa niña Preweet que no le quitaba los ojos de encima durante el desayuno, la comida, la cena, la clase y los pasillos si lo encontraba en ellos y esos niños mirándolo casi con pena.

Furioso sólo con recordarlo, fue a borrar del pizarrón las indicaciones de la poción multijugos y escribió bien grande "EXAMEN"

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Ginny había tenido un inicio de semana bastante tranquilo, el lunes alguien de Slytherin había amanecido resfriado, el martes nada que hacer y en lo que iba del miércoles, nada otra vez.

La puerta de la enfermería se abrió bruscamente y Draco Malfoy, seguido de por lo menos la mitad de su clase de séptimo entró a la enfermería.

--¿Qué paso? –preguntó Ginny viendo las caras angustiadas de los muchachos.

--La mayoría se han quemado –explicó Draco.

Ginny echo una ojeada rápida a los muchachos y los clasifico, los que se miraban la mano se habían quemado los dedos y a los que les faltaba media túnica se habían salvado de quemarse más gravemente.

--Muy bien muchachos –dijo Ginny por encima de los llantos y las voces quejumbrosas--, los que se hayan quemado solo la mano de este lado y los que se hayan quemado en más partes en este.

Los muchachos se dividieron rápidamente.

--Ahora, si alguno puede ver el músculo o tejido más profundo en alguna parte, formen un grupo aquí.

--Bueno, ya tiene la situación controlada –dijo Draco--. Iré con mis otros estudiantes.

--Sólo da problemas –murmuró Ginny empezando a atender a los dos chicos que tenían quemaduras profundas.

-D&G-

--¿Once alumnos de séptimo que obtuvieron las notas más altas en sus TIMOS y están por presentar EXTASIS? ¿La mitad de una clase de séptimo lesionada? ¿Qué tipo de examen les aplico profesor Malfoy?--¿podía la directora McGonagall estar más sorprendida?

--Si… tal vez si fue muy difícil –dijo Draco entre preocupado por perder su empleo y feliz por la misma razón.

--Ahora explíqueme, profesor. ¿En qué consistió exactamente ese examen suyo?

--Verá profesora. Los alumnos debían formar equipos y preparar ciertas pociones antes de que terminara la clase. Eso es todo.

--Dije exactamente, profesor Malfoy.

--Los alumnos formaron equipos de tres personas y les entregué una lista con seis pociones que tenían que entregar antes de que terminara la clase –dijo Draco tratando de ser exacto.

--O sea –la mirada de la directora era impasible--, que cada alumno estaba preparando dos pociones simultáneamente…

--Si.

--En el entendido de que las pociones que preparan los de séptimo tienen un alto grado de dificultad... –agregó la directora.

Draco paseo la mirada por el despacho de la directora para no topársela de frente. Desde su niñez, había aprendido que era mejor no ponerse contra McGonagall.

--Si.

--¿Puso a alumnos de 17 años a preparar 2 pociones tan complejas simultáneamente y tomándoles el tiempo?

--Dicho en ese tono suena demasiado terrible, profesora.

--Dos alumnos fueron enviados a San Mungo por presentar quemaduras de tercer grado.

--Ah…

--Seis pasarán la noche en la enfermería por quemaduras de segundo grado y tres de ellos tienen quemaduras en las manos, que sin embargo, no les impedirán escribirle a sus padres para contarles lo sucedido en su clase.

--¿Van a despedirme? –pregunto Draco casi esperanzado.

--No lo haré, profesor Malfoy.

--Oh… bueno.

--Pero voy a exigirle, por su propio prestigio, que deje de abusar de sus alumnos. Por que créame, los días en que los estudiantes eran torturados han quedado bien lejos. Le recomendaría, que si no quiere ir derecho al Wizengamot se comporte como una persona civilizada delante de sus estudiantes.

--Si, profesora.

--Ya puede irse.

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--Está vez lo has armado en grande –le dijo alguien a Draco cuando iba hacia su habitación.

--Enfermera, buenas noches –respondió con su mejor cara de despreocupación.

--¿Y bien?

--¿Y bien qué? –el rubio conservaba su sonrisa.

--¿Qué te ha dicho McGonagall?

--¿Le interesa, enfermera? –Draco la paso de largo y se dirigió a su despacho--. Si es así, le invitó a tomar el té conmigo—saco un elegante reloj de plata de su bolsillo—son justo las cinco.

Ginny lo observo antes de responder, definitivamente quería saber qué había pasado. Necesitaba algo en qué distraerse además de pensar en que los estudiantes que estaban en la enfermería tenían la edad de Gabrielle Delacour.

--Me parece bien, profesor.

Ginny se sorprendió al entrar al despacho de Draco, había estado en ese mismo despacho el año anterior y no había punto de comparación. El mismo despacho que con el anterior profesor lucía tan horrible como el de Snape, lleno de frascos de extraño y a veces repugnante contenido; ahora tenía un aire de elegancia que era difícil de creer.

Las repisas habían sido sustituidas por vitrinas en las que guardaban por estricto orden alfabético diversos ingredientes de pociones, las paredes en las que no se exhibían ingredientes habían sido cubiertas con tapiz gris claro y el mobiliario nuevo que consistía en escritorio y sillas, combinada a la perfección. Todo lo anterior con la esencia intachablemente masculina.

--Tuve que modificarlo para que estuviera a mi altura, como podrá ver, enfermera.

--Ha quedado muy bien.

--Tome asiento. Y aguarde un momento, enfermera.

--Gracias.

Draco se fue por la puerta que daba a su habitación, volvió luego de unos minutos con el servicio.

--Y dígame, enfermera. ¿Cómo están mis estudiantes?

--Afortunadamente todos se recuperarán, y creo que satisfactoriamente. ¡Pero te pasaste Malfoy!

--¿Por qué si yo le hablo de usted, enfermera, me tutea con tanta confianza?

Ginny se echo a reír.

--¡Por favor Malfoy! ¡Eso ni tú te lo crees!

Draco sonrió.

--Está bien, pero si vas a tutearme, te agradecería que fuera por mi nombre.

--¿Draco? ¿Así quieres que te diga?

--Si quieres únicamente cuando estemos solos.

--Pues claro por que delante de los demás me obligan a decirte "profesor Malfoy".

--Yo le llamo "enfermera" por mi propio gusto.

Ginny se sonrojo.

--Oh… bueno, dime qué paso hoy—dijo tratando de volver al tema de conversación.

--Seguramente ya te contaron los estudiantes lo del examen ¿no es así?

--¡Así es! ¿Por qué estabas tan molesto?

--No te lo diré.

--¿Problemas personales?

--Ehm… si –Draco simplemente no podía admitir con Ginny que algunos niñatos lo molestaban mirándolo por que simplemente era ridículo.

--¿Y te desquitas con jovencitos indefensos? –Ginny sonreía hacia un lado como a Draco le gustaba--. ¡Qué patético eres… Draco!

--¿Estás aquí para burlarte?

Ginny bebió de su taza.

--También para felicitarte por tu exquisito gusto en cuanto a decoración y creo que también por tu rico té.

--Es un té traído desde Japón –acotó el profesor.

--Si, es muy rico y todo. Pero ¿cómo es posible que alguien cómo tú necesite ponerse contra alumnos de diecisiete años?

"Casi tan patético como enamorarse de una niña de 17 teniendo 24" pensó Ginny.

--No estabas a la mano para desquitarme contigo –atacó Draco.

--La próxima vez búscame ¿quieres? no te metas en problemas con los padres de esos chicos.

Draco levanto una ceja.

--¿Acaso te preocupa? –sonrió burlonamente.

--Pues, sinceramente no.

--Me pareció que si.

--Te equivocaste.

--Te concedo eso. Ahora me dirás ¿qué paso entre tu y Potter el sábado?

--¿Para qué quieres saber eso? –Ginny por poco se vacía el té encima de la sorpresa.

--Para enterarme, estar encerrado en Hogwarts llega a ser aburrido.

--Lo sé.

--Pensé que te encantaba tu trabajo –apuntó Draco.

--Desde el sábado no tanto.

--No dejes que Potter arruine algo en lo que eres buena.

--¿Acaso te preocupas por mi?

--Sabes que no.

--Me pareció que si.

--Te equivocaste.

--Te concedo eso sólo por que admiraste mi trabajo –Ginny sonrió--. Y no se trata de Potter… no directamente.

--¿Entonces?

--No se. De pronto me preocupa que me haré vieja en este castillo y que ya nunca me enamoraré…

Ginny se detuvo al comprender por la cara de Draco que había hablado demasiado.

--¿Temes a la eterna soltería? –claramente a Draco le costaba aguantar la risa.

--¿Tú no?

--No. La verdad es que sólo trabajaré aquí un año. Me voy a casar el verano siguiente.

--¿De verdad? ¿Tan joven?

--Pues si.

--¿No te amarga un poquito pensar en todo lo que te perderás por casarte tan joven?

--¿No te amarga mucho pensar en todo lo que te perderás por estar aquí encerrada?

--¡Golpe bajo! –Ginny sonrió.

--Tú empezaste.

Un extraño, cómodo silencio, cayó entre ellos. Fue Draco quien lo rompió burlonamente.

--No te preocupes Ginevra, si en diez años sigues aquí, convenceré a Zabini de que venga a pedirte matrimonio.

--¡Oh, cállate!

Por alguna razón, una extraña, una incomprensible, Ginny se encontró riendo con Draco y Draco con Ginny. Algo que ninguno hubiera imaginado.

"Qué extraño es cuando convives con las personas" pensaron los dos.

-D&G-

Cuando Ginny volvió a la enfermería encontró todavía muchos visitantes de los seis alumnos que se quedaban esa noche.

--Es hora de que se vallan –dijo a los visitantes--. Mis pacientes necesitan descanso.

Casi todos obedecieron, solamente se quedo Mafalda junto a la cama de Alan Reynard.

--Tú también –le dijo Ginny.

La niña asintió. Luego sin perder de vista a Ginny que pasaba por todas las camas volviendo a revisar a los heridos, se despidió del chico.

--Te traeré más detalles mañana –le dijo Mafalda a Alan a modo de despedida.

--¡Tú puedes pequeña! –se despidió Alan.

Ginny se detuvo y paso la vista de uno a otro de los jóvenes, de pronto le parecía que la miraban con ojos de reproche, algo como "tú tienes la culpa de esto".

"Me estoy poniendo paranoica" pensó Ginny y recuperando su sonrisa, termino de revisar a los chicos y elaboró una lista para pedirles a los elfos la cena de cada uno.

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--¿Qué paso? –pregunto Mafalda a Breanna, quien había estado todo el rato esperándola en el pasillo con Kathleen.

--Tenías razón –respondió la Ravenclaw, estaba en el despacho del profesor Malfoy.

Para chisme de las niñas, en ese momento, Draco iba saliendo de su despacho con rumbo al comedor pues era ya hora de cenar.

La mirada que Draco les dirigió (gélida como siempre) fue interpretada de distintas formas por las niñas.

Kathleen vio en su rostro un "soy un enojón y siempre lo seré", Breanna un "¿qué me ven?" y Mafalda se puso contentísima por que entendió por la ligerísima sonrisa un "nos hemos reconciliado" y así dio por hecho que el profesor y la enfermera habían peleado, el se había puesto furioso y había puesto ese examen tan difícil a los de séptimo pero ya se habían reconciliado y a al día siguiente las clases de pociones volverían la normalidad.

Draco por su parte también estudio de rápido a las niñas, la sonrisa de Mafalda le seguía diciendo "ya lo se, lo se todo", la expresión de Breanna le decía "cuídate de Mafalda" y la de Kathleen "ahora las tres sabemos que sabes que sabemos que…"

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¿Les ha gustado?

Noticias breves: ¡Ya terminé tercer año! ¡Y estoy de vacaciones por fin! Voy a actualizar más pronto, por lo menos de aquí al cinco de enero. Acabo de cumplir 20 años. Es el segundo capítulo que subo hoy, mañana aactualizo "Entre mujeres" fic al que creo que le cambiaré el título ¡esten pendientes!

Sean felices!

muminSarita.